Tribunal Experimental Internacional de Mediación en la UNLa


Cuando la justicia es un privilegio, hay algo que está mal –muy mal- en una sociedad. La justicia no es tampoco un feudo exclusivo de un puñado de personas; mucho menos, una disciplina reservada a algunos iluminados capaces de entender latín y trabajar de saco y corbata. La justicia es en esencia un derecho de todos y todas, inherente al ser humano y a la vida en sociedad, que por lo tanto debe estar al alcance de todos los hombres y las mujeres que la conforman y que necesitan vivir en una comunidad regida por la armonía y las cuentas claras.
Es con esa concepción que la Universidad Nacional de Lanús inauguró el 6 de noviembre pasado el primer Tribunal Experimental Internacional de Mediación de la Argentina, con sede en el campus de la UNLa en Remedios de Escalada. El Tribunal funcionará en el edificio que lleva el simbólico nombre del abogado, historiador y militante Rodolfo Ortega Peña: siendo secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde -abogado y compañero de ruta de Ortega Peña- inauguró este edificio que, a partir de su nombre, marca la orientación de este nuevo tribunal que funcionará en forma coordinada con la sede secundaria en Roma con que ya cuenta la UNLa -la cual fue aprobada en forma conjunta con la Universidad La Sapienza de esa ciudad y el Ministerio de Educación de Italia- y con tribunales semejantes en la península itálica.
El objetivo del Tribunal Experimental Internacional de Mediación es fortalecer, repensar y ampliar el acceso a la justicia de sectores que en general no lo tienen, reconstruyendo un puente que a través de los años parece haberse quebrado: la mediación prejudicial, capaz de desactivar una multiplicidad de conflictos, como instancia previa y muchas veces superadora de la vía judicial. Ya se han celebrado convenios con distintos municipios del Conurbano bonaerense para realizar mediaciones externas y brindar asesoramiento legal gratuito en el Tribunal de la UNLa. Dada su ubicación dentro del campus, el Tribunal realizará también mediaciones internas de la Universidad: a él podrán asistir estudiantes, docentes y no docentes para resolver o plantear conflictos y recibir orientación legal.
Al mismo tiempo, el espacio recién inaugurado en la Universidad Nacional de Lanús se propone una tarea de divulgación de derechos dirigida a quienes se hallan en sectores menos favorecidos de la sociedad, en el convencimiento de que es imposible reclamar y ejercer los derechos que se desconocen.

La inauguración
La inauguración del Tribunal en el edificio Ortega Peña estuvo presidida por el ex Juez de la Corte Suprema y miembro de la Corte Interamericana de DDHH Eugenio Zaffaroni, la rectora de la Universidad Ana Jaramillo y el joven director del Tribunal, Guido Croxatto.
También participaron en el encuentro Julián Álvarez –ex secretario de Justicia de la Nación-, los integrantes de la Agrupación HIJOS Ángela Urondo y Charly Pisoni –también ex subsecretario de Promoción de DDHH de la Nación-, Ana Oberlin –abogada especializada en DDHH- y Diego Morales, director de Área de Litigio del CELS. A ellos se sumaron Gustavo Palmieri -director del Instituto de Justicia y Derechos Humanos de la UNLa y miembro del Comité contra la Tortura de la ONU- y Luis Alén, director de la licenciatura en Justicia y DDHH de la Universidad.
La rectora Jaramillo llamó a diferenciar “la justicia del Poder Judicial: son dos cosas muy distintas”. Bregó también porque “se resuelvan los conflictos a través de las mediaciones que no encuentran solución en la Justicia”, y recordó que el Tribunal Experimental inaugurado en la Universidad Nacional de Lanús –institución que desde su fundación ha impulsado y sigue impulsando las causas de Derechos Humanos- es el primero en el país.
En la misma línea, Eugenio Zaffaroni remarcó que el nuevo Tribunal servirá sobre todo para “poner las fallas del sistema judicial sobre la mesa”. Valoró su puesta en marcha al considerar que “es un experimento que puede contribuir a bajar y resolver alguna conflictividad cuando el Poder Judicial no se ocupe de los conflictos cotidianos” y apuntó a “desdramatizar el término de acceso a la justicia, porque la justicia es un valor y lo que se plantea es el acceso a una instrucción que está para resolver los conflictos. Y si no funciona el aparato, ¿para qué queremos el acceso?”.
En otro punto de su discurso, Zaffaroni insistió en la necesidad de una reforma constitucional integral, porque existe “una Constitución totalmente inútil para el momento que se vive, por sus defectos inconstitucionales”; puso como ejemplo el hecho de que “una persona que gana las elecciones, pueda tener el poder de endeudar a un país como lo han hecho y todo porque ganó una elección con el uno por ciento de diferencia”.
Realizó luego un recorrido histórico de las mutaciones del colonialismo en su control de los pueblos hasta llegar a la actualidad, que caracterizó como “tardocolonialismo”. “El endeudamiento es el nuevo instrumento del colonialismo avanzado para vaciar la política de este mundo –dijo- y cualquier presidente elegido tendrá que responder primero a los acreedores u organismos internacionales antes que a su pueblo”. Pero “todo eso lo vamos a superar, vendrá otra oleada y el sur volverá a exigir la soberanía que le pertenece. Recuerden que los cambios se producen y empiezan desde abajo, de forma silenciosa, pero ese fermento crítico permite que haya una gran convocatoria que no surge de la nada. Es un momento de resistencia”, dijo por último.

No todo está perdido
El ex secretario de Justicia de la Nación Julián Álvarez destacó “la importancia de intentar generar cosas al largo plazo en diferentes sectores” y recordó que durante su paso por el Ministerio de Justicia se “fueron generando los Centros de Acceso a la Justicia para resolver los conflictos a través de las mediaciones: se encontraban en el territorio, en los barrios”. Advirtió cómo con el cambio de Gobierno “se fueron desarticulando”, por lo cual enfatizó que “lugares como estos, hacen que parezca que no es así, que no está todo perdido”.
“No es casual que este Tribunal Experimental funcione adentro de una universidad pública –dijo en el cierre Croxatto, director del flamante Tribunal-. No es un accidente. Nosotros creemos que la construcción de una sociedad más justa es un camino que implica la construcción abierta de conocimiento, confiamos en la educación contra los discursos punitivistas, simplistas y maniqueos, que hoy proliferan en los medios de comunicación masivos, argentinos y regionales, que llaman a responder a la violencia con más violencia. Nosotros creemos que la justicia y las garantías se defienden desde el saber, y el conocimiento no es prerrogativa de nadie, debe ser algo público y al servicio de la comunidad. Por eso este Tribunal funcionará en una universidad pública. Garantismo es conocimiento. No politización sino, como diría Duhalde, justicia a secas”.

La Gestación
En la inauguración, Gustavo Palmieri recordó que la primera vez que pensaron con la rectora Ana Jaramillo en abrir el Tribunal Experimental fue cuando se cerró un comedor del frente popular Darío Santillán en un barrio popular del Conurbano bonaerense. “Son actos de una tremenda injusticia social que nos fueron moviendo a pensar este espacio”, dijo. El antecedente de este Tribunal fue un aula juzgado cuyo diseño estuvo a cargo del ex ministro de Justicia bonaerense, León Arslanián.“Hay que institucionalizar mejoras, hay que tratar de que la Universidad intervenga, los conflictos son colectivos. Aunque la solución parezca individual, hay que sacar a luz la cara colectiva de muchos conflictos”, afirmó Palmieri.



La impronta de Ortega Peña
Luis Alén, director de la carrera de Justicia y DDHH de la UNLa, recordó las palabras de Ortega Peña al asumir su banca de Diputado Nacional: “Trataré muy humildemente de colocar esta banca al servicio del pueblo peronista, de los trabajadores oprimidos y de todos aquellos argentinos que quieren ver una Argentina realmente liberada”. Alén afirmó que Ortega Peña cumplió ese propósito tanto como su juramento -“La sangre derramada no será negociada”-. “Como él decía –siguió- la muerte no duele. Lo que duele es una vida indigna. Y la vida de Rodolfo es un canto a la dignidad. El nombre del tribunal, el espacio, le marcan a este una impronta, una historia, una identidad innegociable. Se trata de un tribunal distinto, puesto bajo su advocación para poner en marcha el sueño de construir una justicia popular iluminada por los Derechos Humanos”.



Adhesiones

Eduardo Barcesat saludó la creación del Tribunal. Por su parte, César Ríos -autor de Democracias callejeras- pidió a los abogados que “dejen crecer a este tribunal maravilloso, que seguramente algunas veces perderá o equivocará el camino, pero esto es una condición necesaria, indispensable diría, para que finalmente lo encuentre”. Daniel Rafecas, Elisabeth Gómez Alcorta y Julián Axat -de ATAJO-, entre otros abogados comprometidos con la promoción y avance de los derechos humanos, enviaron su felicitación y su apoyo al nuevo espacio. 


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