Este año se cumplen 47 años de la creación del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados, popularmente conocido como PAMI. En la actualidad es la obra social más grande de la Argentina: cuenta con 5 millones de afiliados, más de 8.000 médicos de cabecera -según página oficial del PAMI-INSSJP 2019-, y con cobertura en todo el territorio nacional. Pero también es conocido por sus numerosos casos de desfinanciamiento, corrupción e intervenciones, los cuales tuvieron una fuerte repercusión pública que dio cuenta de los conflictos y tensiones en la historia de esta institución. Sin embargo poco se conoce sobre sus orígenes y, en especial, sobre los actores sociales que formaron parte del primer Directorio del PAMI: el movimiento de jubilados y pensionados.

A fines de la década del ‘60 y principios de la década del ‘70, la tercera edad comenzó a cobrar protagonismo en la escena pública debido a dos sucesos que se produjeron en simultáneo: en el plano demográfico crecieron como grupo etario, y en el sistema previsional se suscitaron una serie de reformas que los afectaron de manera directa. Respecto al primer acontecimiento, en 1970 la esperanza de vida en el mundo se trasladó de 45 a 75 años. Y en diciembre de ese año en la Argentina, en el 3er. Censo de Jubilados y Pensionados destinado a las beneficiarios de las cajas previsionales nacionales, se contabilizaron 1.400.000 personas. Además la importancia relativa del grupo de 65 años pasó a tener una estructura demográfica vieja: aunque este cambio fue positivo en términos poblacionales, implicó mayores gastos en el sistema previsional.

La emergencia de la tercera edad no fue el mayor problema para el sistema de jubilaciones, que se encontraba colapsado desde mucho tiempo antes; las cajas previsionales estaban quebradas y había constantes evasiones impositivas que incluían al Estado en su rol de empleador, entre otros problemas.

Ante esta situación, el gobierno de factode Juan Carlos Onganía (1966-1970) inició un conjunto de reformas institucionales bajo la supervisión de la Secretaría de Estado de Seguridad Social perteneciente a la cartera del Ministerio de Bienestar Social. Entre los puntos más relevantes se quitó la administración de las cajas previsionales a los sindicatos y quedó en manos del Estado, se agruparon esas cajas, que pasaron de trece a tres, y luego se sancionaron las leyes 18.037 y 18.038. La primera de dichas legislaciones estuvo destinada a los trabajadores en relación de dependencia e implicó, a grandes rasgos, nuevos beneficios tales como jubilaciones ordinarias, para sobrevivientes, invalidez y edad avanzada: pero se elevó la edad jubilatoria, en varones de 55 a 60 años, y en mujeres de 50 a 55 años. En cuanto a los trabajadores autónomos, la edad pasó de 60 a 65 años en varones y de 55 a 62 en mujeres.

Sin embargo el punto más problemático surgió con la modificación en el haber, que se regía hasta ese momento por la Ley 14.499 del año 1958. Esta legislación establecía el monto del 82% y 75% móvil para jubilados y pensionados respectivamente “asignada al cargo, oficio o función de que fuera titular el afiliado, a la fecha de cesión en el servicio o al momento de serle otorgada la prestación, o bien, al cargo, oficio o función de mayor jerarquía que hubiese desempeñado”, y pasaría a un nuevo cálculo por mediciones que se renovarían cada año y quedarían, en definitiva, en consideración del Poder Ejecutivo.

Organización sindical

Ante estos cambios ocurridos en el sistema previsional, los jubilados y los pensionados evaluaron que estaban siendo perjudicados y emprendieron un proceso de organización sindical para reclamar y colocar en agenda sus problemáticas. Los espacios gremiales desde los que comenzaron a organizarse fueron principalmente tres: la “Confederación General de Jubilados, Retirados y Pensionados del País”[1], la “Mesa Coordinadora Nacional de Jubilados y Pensionados”[2], y un grupo más pequeño: la “Asociación de Jubilados y Pensionados de Empresas Periodísticas”.

Respecto a la Confederación General de Jubilados, Retirados y Pensionados del País nació en 1954 y tuvo como referentes a Pedro Urrutia y Egidio Osvaldo José Fonso. Su momento de mayor visibilidad ocurrió durante fines de los ‘60 y principios de los ‘70, debido a su aparición en los matutinos nacionales y, principalmente, por las cartas públicas enviadas al Presidente de la Nación. Este sector suscribía a la tendencia peronista de la CGT[3].

Por su parte, la Mesa Coordinadora Nacional de Jubilados y Pensionados, nació en 1968 y estaba constituida por la Federación de Centros de Jubilados y Pensionados Ferroviarios, Asociación de Jubilados y Pensionados del Correo y Telecomunicaciones, Comité de Jubilados y Pensionados de la Marina Mercante, Aeronáutica y Civil y Afines, y la Comisión de Jubilados Bancarios Independientes, entre otros. Entre sus referentes estuvieron Luis de Salvo, Martín Vieytes y Eloy Manuel de la Fuente. En 2018 el director de cine Marcelo Goyeneche realizó el documental Allá nos vemos sobre la historia de esta entidad: allí un grupo de jubilados afirma que su conformación fue la consecuencia del nacimiento de la CGT de los Argentinos[4], del pre-Cordobazo y de los sindicatos que no formulaban una política específica para el sector de adultos mayores.

Por último, la Asociación de Jubilados y Pensionados de Empresas Periodísticas, de la que se cuenta con menos información, tuvo como referentes a Avelindo Herrero Mayor, Evaristo Gonzáles y Palmiro Vanoli.

La Mesa Coordinadora Nacional de Jubilados y Pensionados mantenía una relación estrecha con la CGT de los Argentinos: realizaba reuniones en el local de la central obrera y ellos, a su vez, participaban en las manifestaciones de los jubilados y pensionados. Sin embargo el sector de jubilados procuró unirse con otros sectores, invitando a encontrarse en el local de la CGT Azopardo. En este sentido, mucha de las discrepancias sobre la política general pasaban a un segundo plano y se ponía en primer lugar la unificación del movimiento.

Así, en marzo de 1971 la Confederación General de Jubilados, Retirados y Pensionados del País reclamaba la urgente recomposición económica del sistema previsional, los representantes de la Mesa Coordinadora Nacional de Jubilados y Pensionados llamaban a unirse para reclamar por el 82% y el 75% móvil y la Asociación de Jubilados y Pensionados de Empresas Periodísticas mantenía reuniones con el Secretario de Estado de Seguridad Social, Carlos Arguimón, en las que reclamaban un aumento de emergencia.

El PAMI

No son casuales las reuniones que comenzaron a acontecer a fines del año 1970 y principios de 1971 entre jubilados y pensionados y autoridades de la seguridad social. En ese período fue Ministro de Bienestar Social Francisco Manrique (julio de 1970 a febrero de 1971 y abril de 1971 a agosto de 1972), quien colocó el tema de los jubilados en agenda y comenzó a recepcionar sus demandas, concediendo nuevas jubilaciones, elevando los montos en el cobro de haberes e inspeccionando las cajas previsionales. La mayor concesión sucedió el 13 de mayo de 1971, cuando bajo el Decreto-Ley 19.031 Manrique creó el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados. El directorio estaría constituido por representantes del Estado, cotizantes y representantes de la tercera edad.

Así, el 15 de junio de 1971 asumió el primer Directorio del PAMI y en representación del sector de jubilados y pensionados fueron elegidos Pedro Urrutia, de la Confederación General de Jubilados, Retirados y Pensionados del País y Palmiro Vanoli, de la Asociación de Jubilados y Pensionados de Empresas Periodísticas. Sin embargo, solo 8 meses después, el 11 de febrero de 1972, el ministro Manrique les solicitó la renuncia porque habían viajado a Europa sin su autorización a conocer el funcionamiento se establecimientos geriátricos. Esto se produjo en un clima de gran tensión. Por un lado, se reiteraban las protestas de la Mesa Coordinadora Nacional de Jubilados y Pensionados que no aceptaba la designación de Urrutia y Vanoli y no ser incorporados al Directorio, y que reclamaban que las prestaciones del PAMI no se estaban implementando. Al mismo tiempo, los gremios médicos rechazaban la incorporación de la obra social de jubilados en el sistema de salud.


Norma Plá (1932-1996)
Fue una referente emblemática del movimiento de jubilados y pensionados de la Argentina. Veinte años después de la creación del PAMI, durante la década del 90 recorrió las calles porteñas en diversas manifestaciones, luchando junto con otros y otras adultos mayores contra el avasallamiento de derechos que conllevaban las políticas neoliberales del gobierno de Carlos S. Menem. Norma participó de manera ininterrumpida en las primeras cien marchas que los jubilados y pensionados realizaban cada miércoles en plaza Lavalle: los principales reclamos eran un haber mínimo de 450 pesos para la clase pasiva y la conducción del PAMI para sus propios beneficiarios. Si bien lo anecdótico quedó como la marca de la lucha de Norma Plá –hacer llorar al ministro Cavallo, quitarle la gorra a un policía- su irrupción en la escena pública cambió la percepción sobre la “clase pasiva” y su falta de peso en el plano político, económico y social del país. Increíblemente, no pudo jubilarse: trabajó desde los 13 años hasta los 62, pero nunca en un empleo registrado.

[1] Hoy denominada “Confederación General de Jubilados, Retirados, Pensionados y Adultos Mayores del País”.

[2] Hoy denominada “Mesa Coordinadora Nacional de Organizaciones de Jubilados y Pensionados de la República Argentina”.

[3] La CGT o CGT Azopardo era la central oficialista.

[4] La CGT de los Argentinos surge en marzo de 1968 como parte de la oposición de diversos sindicatos a las alianzas de la central obrera con el gobierno de facto de la Revolución Argentina. Durante esos años sus bases fueron el ala combativa del movimiento obrero: sostuvieron la oposición a cualquier tipo de negociación con el gobierno de Juan Carlos Onganía (1966-1970) e intentaron disputar la dirección del peronismo. El liderazgo de esta central fue encabezado por el sindicalista gráfico Raimundo Ongaro y entre sus adherentes estuvieron Agustín Tosco y Rodolfo Walsh, entre otros.

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