Luis Escobedo nació en Santiago del Estero y de muy pequeño llegó a Lomas de Zamora, más específicamente al barrio de Ingeniero Budge “donde cada vez que llovía se inundaba la casa”. Frente a esa casa había una canchita de fútbol, donde nació la pasión por la redonda.

“Me separaba una zanja de la cancha. Entonces, vivía todo el día ahí hasta la noche, descalzo, con zapatillas, como sea, yo estaba ahí. Esa cancha me enseñó todo, a compartir con amigos, el respecto, a defenderme”, relata Escobedo en diálogo con Viento Sur.

Tal vez, su destino era tan maradoniano como el del mismísimo Diego, pero en abril de 1982 fue convocado para ir a pelear por Malvinas.

“Nosotros éramos pibes que jugábamos al fútbol, estudiábamos, y nos llevaron a la guerra. No tuvimos nada que ver con los militares. Soportamos frío, hambre, momentos difíciles, miedo. Hoy veo en la televisión, las imágenes de la guerra entre Ucrania y Rusia, y nosotros tuvimos una guerra peor que esa, porque nosotros éramos pibes de 18, 19 años y combatimos contra una potencia, pero de eso no se habla. No se le cuenta a las nuevas generaciones lo que pasó en Malvinas”.

¿Cómo fue la vuelta al continente?

Cuando volví lo único que quería era ir a trabajar. Entonces, me anoté en lo que era Obras Sanitarias de la Nación y cuando me llegó el momento de presentarme a trabajar, se dio la casualidad que un día antes tomé coraje y fui a ayudar a mis compañeros de equipo. Y bueno, eso despertó la llama de nuevo y no me presenté a trabajar y decidí seguir en el club. Por mis viejos, por mis amigos, porque algo me tiró.

¿Creés que el fútbol te salvó?

Desde que llegamos acá al continente hubo muchos suicidios, porque no fuimos contenidos. Y en ese contexto, creo que el fútbol me sacó de todo, mi mentalidad cambió.

Después de varios años pudiste volver a Malvinas, ¿cómo fue ese viaje?

Cuando empezaron los viajes en el año 2000 hubo muchos que volvieron a las Islas y cuando llegaban otra vez acá algo les pasaba. No volvían bien. Y bueno, yo tenía un poquito de miedo, pero un día un compañero me dijo que quería ir y le dije que yo también, así que nos dimos fuerza uno al otro y fuimos en el 2012. Pero no volví bien, me costó comprender toda esa imagen que yo tenía de la guerra, que había cambiado al ver la realidad. Las distancias eran cortas. Pudimos redondear un poquito lo que fue la historia de la guerra.

¿Seguís en contacto con otros veteranos?

Sí, porque la mayoría participa desde 2003 de las Olimpíadas del Veterano de Guerra de Malvinas Argentino. Y bueno, cada año nos juntábamos. Pero lo que a mí más me interesaba era volver a ver a los muchachos que estuvieron conmigo en el pozo, los que estuvieron muy cerca de mí en las Islas. Y con diferencia de muchos años los volví a encontrar. La verdad que fue una gran alegría, porque quería de alguna manera devolverles lo que ellos habían hecho por mí, y yo también por ellos. Soy un agradecido de todavía poder jugar al fútbol y de poder verme con algunos muchachos.

La canción emblema del último mundial tenía a los pibes de Malvinas” en su letra, ¿considerás que fue una nueva reivindicación para los veteranos y caídos?

La verdad es que haber salido campeones y que se difundiera esa canción hizo que nuestra historia se conociera en todo el mundo. Yo estoy involucrado con esta hermosa selección y agradecido, frente a la dirigencia política que no le da importancia a los excombatientes.

¿Sentís la responsabilidad de mantener la historia vigente?

Sí, porque yo tuve la suerte de jugar al fútbol, de ser una persona pública. Al principio, no quería hablar de la guerra, pero llegó un momento en el que se reivindican tantas cosas que decidí comenzar a hablar. Hay muchos videos, relatos y la mayoría son ingleses. Entonces, creo que lo mejor es que nosotros contemos la verdad. Se tiene que saber la verdad.

Homenaje en la UNLa
Este sábado —5 de abril— nuestra universidad realizará una jornada especial en homenaje a los héroes de Malvinas. Bajo el lema «Malvinas no se mancha», el evento contará con la participación de excombatientes, referentes del fútbol, docentes y dirigentes de clubes de la zona sur, en un encuentro que combinará memoria, deporte y cultura.
En ese marco, se entregará el Premio “Leo Vinci” a Luis Escobedo, en reconocimiento a su trayectoria futbolística y su participación en la Gesta de Malvinas de 1982. “No hay nada mejor que las escuelas y las universidades para mantener vigente el tema de Malvinas. Y que las nuevas generaciones sepan que hubo pibes que defendieron al país de la mejor forma posible a cambio de nada. Y que gracias a esta Guerra volvió la democracia”.
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