Ezequiel Lamboglia comenzó a venir a nuestra Universidad con tan solo 6 años. Desde el Centro vecinal Eva Perón de Villa Sapito, Lanús, lo invitaron a participar en el Programa de Verano Los derechos de la niñez no se toman vacaciones, que cada año se brinda en el campus universitario.

“No tengo muchos recuerdos de mi primer día, pero sí tengo muchos jugando a la pelota y pasándola bien. Fue una linda experiencia”, relata Lamboglia que hoy es estudiante de la Licenciatura en Nutrición.

Gracias al Programa de Verano, conoció el ajedrez y se enamoró inmediatamente de ese deporte: “Siempre me llamó la atención, tenía algo que me atraía. Me concentraba mucho en el juego. Y llegué a estar federado y representar a la Universidad en distintos torneos. Toda esa etapa fue muy linda porque conocía clubes y otras sedes para jugar. Mi tía me acompañaba los fines de semana y pasábamos todo el día, me gustaba mucho”.

¿Y ganaste muchos torneos?

En realidad era una competencia muy sana, digamos, no me preocupaba por ganar. Iba solamente porque me interesaba el juego, nunca fui muy competitivo. En ese sentido, si ganaba o perdía me daba exactamente lo mismo, solamente quería divertirme.

Debido a su buen desempeño en el ajedrez y una vez que terminó su posibilidad de participar del Programa de Verano, Lamboglia fue convocado como ayudante para enseñarles a los más pequeños.

¿Qué te pasó al estar del otro lado?

Tenía 13 años, así que no había mucha diferencia de edad con los chicos, pero sentía que me prestaban atención. A la mayoría ya los conocía porque un año antes había estado con ellos, o sea, no en el mismo grupo, pero quizás en el mismo salón o en los torneos. Me sorprendía lo mucho que les gustaba el ajedrez, tal vez después del Programa no jugaban más, pero ahí eran muy competitivos. 

¿Cómo vivís hoy la experiencia de ser un estudiante más de la UNLa?

Me siento bastante cómodo, porque la UNLa me cambió la vida. Nunca pensé en estudiar ni me imaginé venir a la Universidad. Pero cuando me lo comentaron, vine y me ayudaron mucho porque yo terminé el secundario en 2021 y volver a estudiar me costó una barbaridad. Estoy muy agradecido, porque si no era por el impulso que me dieron nunca me hubiese animado a venir acá.

Cada verano, la Universidad Nacional de Lanús (UNLa) brinda un mes de jornadas gratuitas de deportes y actividades culturales a chicos que asisten a comedores escolares y comunitarios de Lanús, Esteban Echeverría, Lomas de Zamora y Almirante Brown.

El programa Los derechos de la niñez no se toman vacaciones se inició en 2000, apenas tres años después de la creación de la UNLa y, desde entonces, se realiza de forma ininterrumpida.

Desde el inicio del Programa pasaron unos 25 mil chicos del distrito y de zonas aledañas. Además de la recreación, uno de los principales objetivos es que los chicos perciban a la casa de altos estudios como algo cercano, un sitio que resulte ser el disparador de sus aspiraciones.

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