Desde hace unos años, el 8M se ha vuelto una jornada de celebración pero principalmente de lucha por el reconocimiento y la ampliación de derechos largamente reclamados por los colectivos de mujeres, niñeces, diversidades. Este año, sin embargo, la situación es alarmante: ya no se trata de reconocimiento de derechos, sino de cercenamiento de varias de las demandas que en un pasado cercano habían sido solucionadas.
“En este contexto las demandas son muchas —nos dice Agustina Vidales Agüero, integrante de Incidencia Feminista—. En dos años de gobierno nos han bajado casi la totalidad de las políticas en relación con las mujeres, niñeces y diversidades, ni qué hablar de las jubiladas y jubilados, de las personas con discapacidad…”
¿Cómo armar un listado de prioridades en este momento crítico?
La verdad, son tantas las demandas que es muy difícil. Como Incidencia Feminista intentamos aportar a todas las luchas: las de los sindicatos, las escuelas, los centros de salud, las luchas por la alimentación, por las tierras, por el agua… Ahora va a haber dos audiencias públicas en el Congreso de la Nación que se lograron antes de que se vote la Ley de Glaciares en Diputados, para argumentar en contra de la reforma. Esto es un logro del movimiento popular y nosotras intentaremos dar nuestro aporte como feministas
¿Y con respecto a la reforma laboral, cuál es la situación?
Las principales afectadas, sobre todo en relación con las tareas de cuidado, somos las feminidades, que en general tenemos la mayor carga. En el caso de las compañeras que tienen un trabajo formal, si les aumentan la jornada laboral, todo se complica más. De todos modos, quienes no estamos en un empleo formal ya tenemos dos, tres trabajos para llegar a fin de mes, así que la jornada ya está recontraflexibilizada. Y en el medio una sigue teniendo sus tareas de cuidado, quizás personas a cargo, niñeces o adultos mayores o alguna persona con discapacidad en la familia que requiere más atención. Y ni hablemos en términos comunitarios, de todas nuestras compañeras que llevan adelante una olla popular o un comedor.
¿Se está cumpliendo con la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo?
En este momento estamos con una demanda colectiva que iniciaron unas compañeras en La Plata al Estado Nacional, porque desde que está este gobierno no compran los insumos necesarios para garantizar el derecho al aborto ni los derechos sexuales y reproductivos, e incluso han desmantelado las áreas. Entonces, no hace falta que deroguen una ley cuando directamente les sirve con no poner un peso. Por esta demanda se obligó al Estado Nacional a publicar en el Boletín Oficial una ventana de 30 días para que se presenten todas las organizaciones interesadas y personas afectadas. Provincia de Buenos Aires, Santa Fe, por ejemplo, tienen producción y garantizan la provisión, pero en otras provincias están faltando hasta preservativos. Es lo mismo que hacen con la ESI, al desfinanciar el programa a nivel nacional.
¿Con qué otras demandas están trabajando?
Una de ellas, contra los abusos sexuales en las infancias y la persecución a las madres protectoras, es decir las madres que denuncian esos abusos. Esto ha avanzado con la venia a la persecución a esas madres: tenemos compañeras que están criminalizadas. El ex ministro Cúneo Libarona, junto con la senadora Carolina Losada, ingresaron un proyecto de ley para criminalizar no solo a las madres que denuncian sino también a los profesionales de la salud que hacen los peritajes correspondientes y a los medios de comunicación que difunden el caso antes de una sentencia firme. Esto lleva a que se oculte aún más una situación alarmante, porque los abusos existen. Otro tema sumamente importante son los femicidios, que siguen avanzando. El argumento del ex ministro para derogar la figura del femicidio era que “todos los asesinatos son iguales”. En este tiempo además vaciaron completamente la línea 144, así que un montón de mujeres que venían siendo acompañadas por las profesionales de la línea se quedaron solas. ¿Qué pasa con esas mujeres? ¿Qué pasa con esas niñeces?
También está bajando la población que se vacuna, porque hay un discurso antivacunas en la voz de este gobierno. No teníamos ese problema, se cumplía el calendario, había vacunas para todos… Al mismo tiempo, nos preocupa muchísimo la derogación del Estatuto del Periodista. El retroceso es muy grande. Todo esto viene acompañado de un discurso violento, absolutamente machista y degradante para toda la sociedad. Personas que deberían ser referentes, bastardean hasta el lenguaje.

¿Cuál es la opinión del CEDAW[1] ante esta situación?
El Estado y las organizaciones sociales presentaron al CEDAW el Octavo Informe Periódico, con su informe alternativo que firmamos como Incidencia Feminista junto con otras agrupaciones. En las Observaciones Finales al informe, la CEDAW elogia los avances hechos hasta 2023, y menciona las leyes y programas que hubo hasta ese momento[2]. El gobierno actual desconoce estas instancias internacionales y miente sobre la situación real del país en materia de derechos: desde 2023, más de 40 programas se dieron de baja en todo el país. Dentro de esto entran poblaciones que están aisladas, vulnerabilizadas, a las que hasta les han sacado la oficina de Anses o la de Acceso a la Justicia que tenían cerca… El Estado se ha retirado de su papel de garantizador de derechos y de cuidado para tener solo una presencia represiva. Eso le abre la puerta al narco en todo el territorio, porque no todas las comunidades tienen los recursos para organizarse. Y ni hablamos de la deuda, tanto la externa como la de todas las familias endeudadas por la situación económica.
¿Cómo ves a las y los jóvenes ante este contexto de recorte de derechos?
Como primer dato, hay cada vez más estudios que muestran que los pibes tienden hacia la derecha y las chicas hacia una mirada más progresista de la vida. Tanto mensaje que reciben en contra del feminismo, en contra de los derechos, en contra de la ideología de género, hace que estemos otra vez en un momento en que se retrae la identidad feminista. A la derecha no le conviene que la gente se involucre en política, entonces desarrollan políticas represivas que hacen que la gente tenga miedo a salir a la calle a manifestarse. Los jóvenes están recibiendo unos discursos violentos, con un relanzamiento de “las tradiciones” en el peor de los sentidos, entonces nosotras no podemos dejar de estar activas. La tarea pedagógica es constante. Creo que las organizaciones también tienen que hacer, en términos generales, una autocrítica del lugar que les dan a las jóvenes y a los jóvenes. Es una responsabilidad de parte de las personas adultas en relación a las nuevas generaciones: tenemos que hacernos cargo, porque tampoco les estamos dejando el mejor de los mundos.
Sos militante en Incidencia Feminista, ¿cómo nació el movimiento, cuál es su accionar?
Incidencia Feminista nace al calor de la lucha por el derecho al aborto, como un montón de otras organizaciones y espacios y redes, porque una de las cosas que nos ha dejado esa lucha es el saldo organizativo feminista. Nosotras nos juntamos para ampliar nuestra agenda, queríamos accionar por otros temas. Por ejemplo, hacemos “cabildeo”: es decir, acercar la argumentación en favor de nuestros derechos a legisladores nacionales y provinciales, al ejecutivo, tanto a nivel nacional como en nuestras provincias y localidades. Nuestras compañeras de Santa Fe han estado muy involucradas en el proceso social y político en torno a la redacción de la nueva Constitucion provincial, y aportando letra a favor de los derechos de mujeres, diversidades y el pueblo en general. Nuestras compañeras de Jujuy también lo intentaron pero ahí fue mucho más difícil, hubo represión.
Entendemos que es necesario que todas nos animemos a tomar roles de decisión en nuestros territorios, porque en general hay un techo para las compañeras en todos los espacios. Algo para nosotras muy importante es la formación en “vocerías”: generar herramientas para que las compañeras puedan ir a hablar con un funcionario, o dar una nota. Eso, y organizarnos ante las demandas. Tenemos articulación federal y también regional, desde Argentina hasta México, Chile, Brasil, Colombia, Bolivia. Tanto en la Campaña por el Derecho al Aborto como en Incidencia Feminista somos profundamente intergeneracionales: tenemos compañeras desde 20 hasta 96 años. Ese es uno de nuestros valores, junto con la federalidad, porque todas somos necesarias.
[1] El Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) es el órgano de expertos independientes que supervisa la aplicación de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, formado por 23 expertos en derechos de la mujer de todo el mundo.
[2] https://drive.google.com/file/d/1CqFs05iGxC8roxHgZLxHJSbAjdKN7HKZ/view

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