Límites y alcances de las redes institucionales en la producción y transmisión del conocimiento educacional
Propongo una reflexión y revisión de los procesos de internacionalización de las formas académicas en el ámbito universitario, entre los diseños de sus políticas, la incorporación de proyectos gubernamentales o de fundaciones y las concreciones de esos objetivos planificados. Una entrada a revisar aquello que tramita entre los acuerdos consagrados y las acciones concretas que materializan la internacionalización; asimismo advertir, si esto es posible, los límites y alcances de las propuestas en el ámbito de la pluralidad y la diversidad de las investigaciones realizadas, las que se encuentran en proceso y aquellas por venir.
La internacionalización a su vez pensada como un proceso implica algo en construcción y cambio permanentes, no necesariamente con avances sistemáticos, y en muchas ocasiones, queda en la fachada de convenios realizados con muy buenas intenciones, y escasas consecuciones.
Entonces, ¿cómo evaluar y reconocer en ese tránsito entre la burocratización necesaria de firmas y acuerdos a las acciones concretas y sus resultados, las fortalezas de las políticas en relación con la internacionalización?
Surgen, además, interrogantes respecto a la forma de denominar el vínculo —“transnacionalización”, “regionalización”, etc.—, en virtud de hacer más precisas las definiciones para optimizar la discusión.
La cuestión entonces puede ser pensada, a su vez, desde una de las tantas formas que asume la internacionalización del conocimiento y de las relaciones que se producen con él cuando la arena de conversaciones se da en el ámbito educativo.
Si se me permite la analogía quiero detenerme en una de ellas, que es la escritura académica: en esta industria del artículo científico que se encuentra instalada para validar trayectorias profesionales, institucionales, estatales, etc.
Como metáfora interpretativa de la situación me gustaría compartirles una relación entre los sentidos de la noción “artículo” y “articulación”. Ambas poseen significaciones distintas de base común.
Para explicitar mejor lo anterior, ver la vinculación entre el artículo entendido como escrito científico de comunicación de la investigación y, por otro lado, la articulación, intrínseca y/o extrínseca del interjuego de saberes, datos, autores, etc., donde todos forman parte de un mismo campo semántico.
De allí la derivación necesaria a pensar el cuerpo, el corpus, tal y como en los organismos vivos; la articulación, como tal, implica tener presente su inserción en algo más grande, o no dejar de tener la perspectiva del esqueleto que entrama el conocimiento, en este caso educativo.
Seleccionando a modo de ejemplo cómo las universidades presentan en sus páginas la definición de internacionalización, encontramos en la correspondiente a la UNNE: “La internacionalización consiste en entender la articulación de los diferentes sectores de la universidad y su vinculación con el medio social. Es el área desde la cual se gestionan y promueven específicamente la mayor parte de las actividades de internacionalización de la Educación Superior que lleva adelante la Universidad Nacional del Nordeste”[1].
En general la palabra que recurre es “promoción” y todas tienen algún sector administrativo, llámese secretaría u otro, que se ocupa de las gestiones.
La pluralidad de las propuestas de internacionalización, son además una forma de multiplicidad de paradigmas y formas que asume el conocimiento. Desde una perspectiva epistémica la internacionalización requiere de vigilancia en términos bourdianos, para evitar recaer en imposiciones hegemónicas comunes, aquellos lugares académicos que prestigian, por así decirlo, nuestras indagaciones desde su autoridad. Esto no quiere decir que se desdeñen, sino que no se empleen en desmedro de otros modos menos reconocidos y más apropiados para interpelar nuestros objetos de estudio educacionales. También desde la cantidad plural y heterogénea de datos producidos que en su tratamiento entraman y dan sentido a la construcción novedosa que aporta, a su vez, la afirmación parcial o general —no digo total— de una hipótesis para alcanzar, estudios mediante, la plenitud de consolidarse en tesis.
“Internacional” sería además una posibilidad de volver a pensar en el corpus que conformamos, en sus venas comunicantes, desde donde circule ese conocimiento, sorteando no solamente las fronteras del orden nacional o regional, sino aquellas que se han constituido como hegemónicas como se señalara líneas arriba.
Sin entrar en precisiones, y poner énfasis en las preguntas más que en respuestas cerradas, lo anterior tiene implicancias metodológicas.
Es oportuno exponer que la cuestión de las metodologías y sus enfoques son escasamente explicitados a la hora de comunicar la investigación, ya sea por espacio de caracteres, o por énfasis en los resultados.
Muchas veces uno de los aportes sustantivos es la construcción metodológica, sus herramientas novedosas, el empleo de categorías nuevas, procedimientos y tratamientos en la producción y condensación de los datos.
Otros aspectos que se estandarizan en términos internacionales son los recortes temporales en función de temporalidades o cronologías foráneas. Como dicen por allí es más oportuno seguir circularidades, espirales, más que linealidades que se construyen en pos de modelizaciones prolijas. Los griegos le decían a eso más Kairós que Cronos.
También el límite de reducir la internacionalización al mero intercambio, que a veces queda en la medición del éxito en función de la cantidad de estudiantes o profesores que van de un lado a otro, no porque esto no sea una de las actividades propicias y fecundas, sino porque no son las únicas formas de internacionalizar.
La internacionalización desde foros, workshops, clases espejo, publicaciones compartidas, evaluaciones colectivas de proyectos, tesis, investigaciones, etc.: tanto estas como su combinación posible son las esferas de mejora y avance de sus tramas.
Son una genuina oportunidad de transformación en este sentido la RECONAL —Rede de Pesquisa, Ensino e Extensão em Educação nas Regiões Centro-Oeste e Norte do Brasil e na América Latina— y el JOPEQAL —Encontro de Jovens Pesquisadoras e Pesquisadores do Centro-Oeste, Nordeste, Norte, Brasil y América Latina—, próximo a realizarse en marzo de este 2026, en Cuibá. La Universidad Nacional de Lanús y la Universidad del Salvador de Argentina forman parte de ambas redes.
[1] La definición se encuentra en la página de la Universidad Nacional del Nordeste: https://www.unne.edu.ar/comunidad/internacionalizacion/ visitada el 19/01/2026.

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