Acercando la universidad a todos los bonaerenses
Frente al desfinanciamiento de la educación superior y la defenestración de las instituciones universitarias, el gobierno bonaerense responde con el fortalecimiento del sistema universitario a través del Programa Puentes, nacido en julio de 2022 y en constante crecimiento desde entonces. Una política de Estado que articula la educación pública, gratuita y de calidad de las universidades argentinas con el bienestar y la calidad de vida de los casi 18 millones de personas que hoy pueblan la provincia de Buenos Aires. Desde el primer día, el propósito del Programa Puentes ha sido garantizar el acceso a la educación universitaria a los pobladores y pobladoras de toda la provincia a través de convenios con universidades y municipios. Este objetivo incluye la creación de centros universitarios en localidades donde antes no existía la oferta de educación superior, y la instalación de aulas bimodales y equipamientos digitales destinados a clases presenciales, semipresenciales y virtuales. La iniciativa posibilita que muchos más bonaerenses accedan a la educación universitaria sin la obligación de viajar a grandes centros urbanos, y que puedan cursar una carrera desde su propia localidad sin tener que costear traslados ni alojamientos, y sin alejarse de sus afectos.
Hablamos con Juan Brardinelli, director ejecutivo del Consejo Provincial de Coordinación con el Sistema Universitario y Científico del gobierno de la provincia, sobre esta propuesta que pone en tensión la idea misma de la educación superior, tradicionalmente universalista y alejada de las necesidades regionales.
¿Cómo nació el Programa Puentes?
Nace de un relevamiento que hace el gobernador Axel Kicillof antes de su campaña. Más o menos entre 2017 y 2019, Kicillof recorrió los 135 municipios de la provincia y fue reuniéndose con diversos sectores de la población. Por un lado había en la gente una necesidad de arraigo y de realizar estudios universitarios. En esas poblaciones muchas veces las más preocupadas eran las madres y las abuelas por los hijos y nietos que se habían ido a estudiar a ciudades más grandes, tanto por cuestiones económicas como por la tristeza de tenerlos lejos.
Te cuento una anécdota que viví este sábado. Tengo un amigo que ahora volvió a su ciudad, a Saladillo, vinculado con el Programa Puentes: el padre me dijo “Bueno, ahora que volvió él, me volvió el alma al cuerpo”. Su hijo se había ido a vivir y estudiar a La Plata hacía 20 años. Ese es el origen primigenio del programa: la necesidad de atender esa demanda del arraigo tanto como la de los estudios superiores.
¿Hay también una decisión de poner a las universidades en el eje de la gestión?
Sí, así es. De hecho el gobernador crea el Consejo de Coordinación con el Sistema Universitario y Científico, y ahora crea la Dirección Provincial para coordinar esta propuesta y lograr que las universidades dejen de funcionar, a lo sumo, como una consultora externa al gobierno para pasar a involucrarse en el territorio bonaerense. El Programa Puentes pone en un lugar de cercanía a la universidad con el territorio.

¿Cuántos municipios hay actualmente involucrados?
Son ochenta municipios, que reciben docentes de una gran cantidad de universidades. Ahí se pone en juego el conocimiento en contraste con la realidad de cada región. Indefectiblemente, en el territorio hay una capilaridad muchísimo mayor que la que puede darse por ejemplo en La Plata, donde el volumen de estudiantes venidos de determinada ciudad no es suficiente como para ejercer una agencia sobre los contenidos que dicta el docente. Ahora, en cambio, el docente está inmerso en el territorio donde la realidad, de una manera o de otra, penetra mucho más, además de que es más posible atender demandas particulares de cada lugar. Desde el principio el gobernador dejó muy claro que no hay bonaerenses de primera y bonaerenses de segunda: no importa dónde naciste, si naciste en la provincia de Buenos Aires, tenemos que garantizarte el derecho a la educación superior universitaria.
¿Cómo se diseña el programa?
Como una política pública extremadamente flexible, porque en la provincia no hay dos municipios iguales: tienen diferentes demandas, diferentes territorios, diferentes recorridos en su trayectoria de estudios universitarios. Muchos municipios querían hacer algo con las universidades: “con mucho esfuerzo llegábamos al convenio marco, pero nunca lo podíamos concretar”, nos dijeron varios. Hasta que llegó Puentes. El programa reconoce en cada uno de los municipios cuál es su recorrido, cuál es su idea. A partir de ahí se elabora un proyecto en conjunto para la línea de subsidio a los municipios: si ya tienen un edificio, equipémoslo; si el edificio que tienen no es bueno, mejorémoslo; si no lo tienen, construyamos dos aulas y un baño. Eso se hace yendo al territorio y sentándonos a hablar con el municipio. Además trabajamos con los municipios y con las universidades para definir la oferta de carrera, donde también tenemos una discusión casuística. El procedimiento es ver qué proyecto tiene el municipio, cómo lo quiere encarar; hacemos reuniones también con los sectores productivos, y vamos viendo la demanda caso a caso.
¿Hay antecedentes del Programa Puentes en algún lugar del mundo?
Hay una descentralización interesante como política nacional en Alemania, y después un antecedente muy cercano en nuestra Universidad Provincial del Sudoeste, que atiende la demanda de 22 municipios en la sexta región y tiene algo así como 29 sedes con un sistema de carreras y rotación. En nuestro caso no nos conformamos con una universidad: nos apalancamos en el sistema universitario nacional.
Venimos de tiempos en que se hablaba de “demasiadas universidades”, y culminamos en la actualidad, en la que hay un descuido tremendo hacia la educación pública. En este marco, ¿el Programa Puentes es una declaración de principios?
Totalmente. ¿Qué van a decir ahora que tenemos 80 centros universitarios…? No es que hay demasiadas universidades, hay pocas universidades. En Sudamérica no tenemos universidades por cantidad de habitantes, siendo la provincia de Buenos Aires de las que más universidades tiene dentro del sistema universitario nacional: y el número, en relación con su población, es bajísimo. Estamos lejos de los estándares. Cada vez que se abrió una universidad, la tasa bruta no bajó, sino que aumentó. No nos estamos robando estudiantes entre universidades, sino que estamos creando centros universitarios y están accediendo a la educación aquellas personas que antes no podían acceder.
¿Cuál es el paso siguiente, además de seguir creciendo?
Para mí hay un gran trabajo por delante que tenemos la provincia de Buenos Aires, junto con las universidades nacionales y los municipios, en la institucionalización del programa y en la construcción de la identidad de los centros universitarios. Definir qué funciones van a tener, si son pequeñas protouniversidades… Contemplar esa cuestión de cercanía, de un conocimiento dinámico que va cambiando o que se va incrementando año a año con ofertas que son a término y que se van complementando. ¿Cómo vamos a incorporar las otras funciones que tiene la universidad en esos centros universitarios? Tenemos una oportunidad muy grande, y al mismo tiempo creo que se constituye una demanda en la que el sistema universitario tiene que empezar a trabajar junto con la provincia. A medida que el programa se va estabilizando en el tiempo se van formando mejores gestores universitarios: de hecho tenemos una Diplomatura en Gestión Universitaria para los centros universitarios.
¿Es posible que el Programa Puentes, en cuanto política pública, se institucionalice de alguna manera?
Para institucionalizar una política hay dos formas: por ley o de hecho. La realidad es que hoy hay 80 municipios de todos los colores políticos con centros universitarios, y sigue habiendo una demanda más grande con lo cual el programa no tiene forma de ir para atrás. Las universidades son autónomas, los municipios tienen suficiente autarquía como para pedirles que les lleven tal o cual carrera. Claro que es mejor si esto está coordinado a nivel provincial. En términos económicos para la provincia de Buenos Aires no es una erogación significativa. El costo de suspender una política pública que está funcionando, en la que hay una apropiación muy grande por parte de los participantes, sería muy grande. Nuestra experiencia es que a los dos años de instalarse, los centros se estabilizan mucho; las 25 universidades que tenemos van a estar manteniendo sus carreras, lo cual en el tiempo va a requerir que las universidades institucionalicen, de alguna manera, el dictado de carreras fuera de la sede central. Hoy las universidades no tienen una puerta de entrada oficial a toda esta necesidad, y es lo que estamos haciendo nosotros. Somos tres partes: el municipio —que no pone un peso para entrar en el programa—, la universidad, y el gobierno de la provincia de Buenos Aires.
• 80 municipios de todo el territorio bonaerense
• 275 carreras universitarias determinadas según un criterio estratégico que apunta a satisfacer la demanda de cada zona y cada comuna
• 10794 estudiantes inscriptos
• A fines de 2024 había un total de 1134 egresados y egresadas del programa
• 16.153 millones de pesos ejecutados en el Programa Puentes (22.115 millones de pesos a valores constantes de mayo de 2025)

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