{"id":1795,"date":"2018-04-04T16:24:13","date_gmt":"2018-04-04T19:24:13","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=1795"},"modified":"2018-04-04T16:25:35","modified_gmt":"2018-04-04T19:25:35","slug":"buenos-aires-metropolitana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/buenos-aires-metropolitana\/","title":{"rendered":"Buenos Aires Metropolitana"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<ol>\n<li><strong> Los antecedentes inmediatos.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Han pasado m\u00e1s de 20 a\u00f1os desde la reforma constitucional de 1994, convocada por la Ley 24309, que preve\u00eda la elecci\u00f3n directa del Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, abr\u00eda el camino a la autonom\u00eda de la ciudad y pon\u00eda sobre el tapete cuestiones fundamentales referidas a las facultades de gobierno, administraci\u00f3n y justicia. Siguiendo ese camino, en diciembre de 1995 la Ley 24620 dio lugar a la reuni\u00f3n de la Asamblea Constituyente, que a partir de Agosto de 1996, integrada por 60 representantes electos de los principales partidos pol\u00edticos, organizados en 11 comisiones de trabajo, elabor\u00f3 en dos meses la Constituci\u00f3n de la Ciudad de Buenos Aires. Un proceso complejo tend\u00eda a dar respuesta a los m\u00faltiples desaf\u00edos que los nuevos escenarios globales planteaban a la ciudad: cuestiones pol\u00edticas y econ\u00f3micas, cuestiones de representatividad y de gobernabilidad, cuestiones de renovaci\u00f3n de infraestructuras y equipamiento, a escala local y regional.<\/p>\n<p>El amplio espectro de temas a tratar estuvo orientado por el llamado N\u00facleo de Coincidencias B\u00e1sicas de la Ley 24309, que aspiraba a ampliar los mecanismos de participaci\u00f3n ciudadana y autonom\u00eda gubernamental, renovando las condiciones de la gobernanza en la ciudad, moderniz\u00e1ndola sin salir de los lineamientos generales hist\u00f3ricamente establecidos, en un escenario presidido por el entonces Jefe de Gobierno Dr. Fernando de la R\u00faa.<\/p>\n<p>Los constituyentes encararon su trabajo sin advertir o sin dar importancia al hecho de que en esa asamblea quedaba de lado la cuesti\u00f3n territorial. Los l\u00edmites territoriales no se modificaban. El puerto permanec\u00eda bajo jurisdicci\u00f3n nacional, as\u00ed como los terrenos de las infraestructuras de alcance nacional que atravesaban la ciudad. Los mecanismos de intervenci\u00f3n urbana concertada que hubieran facilitado la perspectiva metropolitana, fueron minimizados. El foco de la atenci\u00f3n era jur\u00eddico-pol\u00edtico, la discusi\u00f3n mayor fue sobre los alcances de la administraci\u00f3n de justicia y el poder de polic\u00eda. En conjunto, sin embargo, el nuevo estatuto constituyente de la ciudad resultaba novedoso. La Ciudad Aut\u00f3noma entraba en el nuevo siglo con credenciales en principio prometedoras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong> La b\u00fasqueda de un camino propio<\/strong>.<\/li>\n<\/ol>\n<p>A partir de all\u00ed Buenos Aires tom\u00f3 un camino de jerarquizaci\u00f3n de la autonom\u00eda del n\u00facleo central, lo que la diferenci\u00f3 de las medidas tomadas por todas las grandes ciudades del mundo ante un crecimiento urbano extendido m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites jurisdiccionales. Otras ciudades optaron por extender las herramientas de la gobernabilidad, desde las conformaciones del Gran Londres o la Comunidad de Madrid, hasta soluciones m\u00e1s particulares y complejas, como la Aglomeraci\u00f3n Franco-Valdo-Ginebrina de la Gran Ginebra (que rebasa los l\u00edmites de Suiza) o el \u00c1rea Metropolitana de Vigo, que integra un amplio territorio urbano y rural formado por 14 municipios.<\/p>\n<p>En Buenos Aires qued\u00f3 fuera del horizonte la renovaci\u00f3n territorial sobre la que habr\u00eda de ejercerse el gobierno, algo que es cuesti\u00f3n esencial de este cambio de \u00e9poca. Desde fines del siglo XX el impacto de la globalizaci\u00f3n sobre el territorio supone modificaciones profundas en la econom\u00eda, en el mundo del trabajo y en la vida cotidiana. Traslados, relaci\u00f3n con el espacio p\u00fablico y privado, comunicaciones en continua renovaci\u00f3n, modifican la percepci\u00f3n y los usos de la ciudad. En ese aspecto, las transformaciones del escenario se parecen m\u00e1s a fines del siglo XIX que a mediados del siglo XX. Estamos en alg\u00fan sentido m\u00e1s cerca de 1871 que de la Constituci\u00f3n de 1949: m\u00e1s cerca de la Comuna de Par\u00eds que de la consolidaci\u00f3n del Estado de Bienestar: la turbulencia social urbana convertida en una constante es una expresi\u00f3n visible de este proceso. Lo territorial en transformaci\u00f3n incide directamente en la gobernabilidad de la ciudad.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, Buenos Aires abandon\u00f3 una tradici\u00f3n propia de ampliaci\u00f3n de su espacio funcional, que en cada crisis precedente, desde los comienzos del siglo XIX, se expres\u00f3 en el crecimiento jurisdiccional: Ley de Capitalizaci\u00f3n de 1826, Municipio de Buenos Aires de 1852, incorporaci\u00f3n de los Municipios de Flores y Belgrano en 1887, plena urbanizaci\u00f3n del \u00e1rea federal desde mediados del siglo XX (expulsando las quintas a la provincia). Al instaurar la autonom\u00eda de la ciudad central, una posibilidad de m\u00e1xima (pero dificultada por las realidades de la pol\u00edtica) resid\u00eda en que la CABA asumiera un rol de coordinador de las acciones del conurbano en su conjunto. En el otro extremo de los escenarios posibles estaba el divorcio entre la ciudad central y la ciudad perif\u00e9rica. M\u00e1s all\u00e1 de la expresi\u00f3n electoral de estos procesos (que demostr\u00f3 tener cierta plasticidad y no se dio de la misma forma al norte que al sur), las caracter\u00edsticas propias del funcionamiento real de la ciudad, los casi tres millones de personas que diariamente entran y salen de la CABA para trabajar o hacer tr\u00e1mites, generar riqueza y usar sus infraestructuras, expresan ese tejido profundo de la continuidad metropolitana.<\/p>\n<p>La apuesta de Buenos Aires entra\u00f1aba un postulado debatido y registrado en las sesiones de la Convenci\u00f3n Constituyente del a\u00f1o 1996: ese postulado esencialmente sosten\u00eda que la autonom\u00eda del n\u00facleo central de la Gran Buenos Aires permitir\u00eda m\u00e1s \u00e1giles y mejores pol\u00edticas de adaptaci\u00f3n de la ciudad a los nuevos tiempos econ\u00f3micos y pol\u00edticos del escenario global. Era una apuesta sin antecedentes, que postergaba al futuro una serie de cuestiones de importancia: funci\u00f3n y actualizaci\u00f3n del Puerto de Buenos Aires en el escenario regional, problemas de conectividad Norte-Sur, cuestiones de participaci\u00f3n ciudadana, integraci\u00f3n de las actividades econ\u00f3micas y de servicios con los municipios circundantes, y cuestiones p\u00fablicas de salud, educaci\u00f3n, transporte, trabajo, espacio p\u00fablico, propias de la gran complejidad metropolitana. En un\u00a0 paso m\u00e1s de la misma l\u00f3gica, se sancionaron las comunas.<\/p>\n<p>As\u00ed, una ciudad que ten\u00eda una larga tradici\u00f3n de\u00a0 expansi\u00f3n de su jurisdicci\u00f3n opt\u00f3 por fraccionar sus herramientas de gobierno. Hoy la discusi\u00f3n puede ser en parte saldada por la realidad.\u00a0 En una enumeraci\u00f3n r\u00e1pida:<\/p>\n<p>a) la cuesti\u00f3n del puerto sigue siendo un gran problema no resuelto de la ciudad, con p\u00e9rdida de competitividad en favor del Puerto de Montevideo, que se ha renovado y capta hoy parte importante del movimiento de contenedores del R\u00edo de la Plata. Esta carga se debe a la econom\u00eda argentina y su manejo en Montevideo representa puestos de trabajo y divisas perdidas para Buenos Aires.<\/p>\n<p>b) la inconclusa autopista Norte-Sur y el intenso movimiento de camiones que supone sigue siendo un problema, con impacto sobre la trama central de la ciudad.<\/p>\n<p>c) las comunas no terminan de encontrar su funci\u00f3n, quiz\u00e1s porque no responden a una verdadera necesidad de la ciudad. La descentralizaci\u00f3n administrativa b\u00e1sica pudo realizarse sin desarrollar en su totalidad la construcci\u00f3n de las comunas.<\/p>\n<p>d) los bordes de la ciudad, sobre todo en el sur (ribera del Riachuelo) siguen siendo una zona de nadie, lugar de contaminaci\u00f3n, descontrol industrial y marginalidad social, sin que la ciudad logre encontrar una soluci\u00f3n para tierras potencialmente muy valiosas y hoy presa de todas las especulaciones.<\/p>\n<p>e) los problemas de la continuidad natural de las actividades de la ciudad real y sus consecuencias (transporte, residuos, salud, educaci\u00f3n) siguen sin encontrar soluciones estables.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong> <em>Evangelii Gaudium: <\/em>pol\u00edticas urbanas y pr\u00e9dica espiritual<\/strong>.<\/li>\n<\/ol>\n<p>En el escenario global se imponen hechos que van impregnando las agendas p\u00fablicas y sobre los que conviene reflexionar. Hechos que hacen a la naturaleza de la sociedad, a las necesidades de la pol\u00edtica, a las condiciones del desarrollo, al car\u00e1cter de nuestras pr\u00e1cticas y al horizonte en el que nos movemos.<\/p>\n<p>El primer hecho relevante es la evidencia de la creciente importancia de las ciudades en la econom\u00eda global, cuesti\u00f3n esencial para una sociedad como la argentina, mayoritariamente urbana desde el 900 por lo menos y que registra uno de los m\u00e1s altos \u00edndices de urbanizaci\u00f3n. En este punto se inscribe el car\u00e1cter hist\u00f3ricamente urbano de las luchas sociales en la Argentina, que tienen antecedentes en las luchas obreras del siglo XX. Las ciudades hoy son los territorios donde se concentran las masas de la poblaci\u00f3n, la mayor parte de las riquezas y la casi totalidad de los conocimientos de las sociedades.<\/p>\n<p>El segundo hecho relevante es que esta verdad evidente de la demograf\u00eda y la econom\u00eda trasciende el campo de las ciencias sociales y ha comenzado a formar parte de la pr\u00e9dica espiritual. Esta preeminencia de las ciudades transcurre hoy sobre un trasfondo de reflexi\u00f3n religiosa desde el advenimiento del Papa Francisco, algo que va modificando lentamente una larga serie de ideas recibidas. Hasta cierto punto, el pontificado de Francisco extiende de manera universal pr\u00e1cticas y sensibilidades sociales propias de la sociedad argentina. El Papa Francisco ha hecho suya la preocupaci\u00f3n de la Iglesia por la ciudad, que ya expres\u00f3 el cardenal Bergoglio, antes de ser Francisco, en su pastoral \u00abDios en la Ciudad\u00bb (Primer Congreso de Pastoral Urbana, Bs.As., 2012), y continu\u00f3 en la <em>Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Envangelii Gaudium: Desaf\u00edos de las culturas urbanas<\/em>, publicada en Noviembre de 2013. El mismo mensaje inspir\u00f3 la XXVII Asamblea Plenaria del Consejo Pontificio para Laicos, desarrollada en Roma en Febrero de este a\u00f1o: <em>Encontrar a Dios en el coraz\u00f3n de la ciudad. <\/em>Preocupaci\u00f3n pastoral que coincide con la ineludible realidad de un mundo definitivamente urbano.<\/p>\n<p>El tercer hecho relevante es la pertinencia y necesidad de preservaci\u00f3n del car\u00e1cter y el m\u00e9todo de riguroso empirismo que hizo suyo el movimiento peronista desde su nacimiento y explica quiz\u00e1s su vitalidad y su profundo impacto en la vida nacional, que contribuy\u00f3 a refundar de manera definitiva. El movimiento justicialista irrumpi\u00f3 en la vida p\u00fablica de la Argentina de mediados del siglo pasado y conform\u00f3 un movimiento nacional que fue, desde el comienzo, un movimiento revelador, en un pa\u00eds agobiado entonces por la opacidad del discurso pol\u00edtico. Sobre esa base se constituy\u00f3 en el portador de los reclamos sociales. As\u00ed, si no fue el peronismo el primer impulsor de las leyes sociales (fueron los socialistas: Palacios, Manuel Ugarte), fue el peronismo el que las hizo realidad, profundiz\u00f3 y extendi\u00f3 esos derechos al conjunto de la poblaci\u00f3n, a partir de las pol\u00edticas impulsadas por el entonces coronel Per\u00f3n desde la Secretar\u00eda de Trabajo. Si no fue el peronismo el primer defensor de la educaci\u00f3n p\u00fablica (fue Sarmiento), fue el peronismo el que increment\u00f3 dram\u00e1ticamente los presupuestos y expandi\u00f3 la infraestructura de educaci\u00f3n hasta abarcar al conjunto de la sociedad, desde el primer gobierno hist\u00f3rico de Per\u00f3n y Evita hasta la actual multiplicaci\u00f3n de sedes universitarias en sectores postergados de la ciudad. Si no fue el peronismo el primer impulsor de los derechos democr\u00e1ticos universales (fueron los radicales que arrancaron al r\u00e9gimen conservador la Ley S\u00e1enz Pe\u00f1a), fue el peronismo el partido que hizo de la defensa real de la democracia una bandera irrenunciable y puso el cuerpo a todos los golpes de Estado que arrasaron la Rep\u00fablica a partir de 1955, desde la Resistencia a la Revoluci\u00f3n Libertadora en 1955 hasta el Proceso de 1976, desde el Plan Conintes hasta el Plan C\u00f3ndor. En todos los casos la fuerza alcanzada se fund\u00f3 en la capacidad de construir pol\u00edtica desde un riguroso empirismo que supo desbaratar, durante d\u00e9cadas, las trampas de las pol\u00edticas del poder. En cada caso fue as\u00ed posible dar la respuesta que el momento exig\u00eda.<\/p>\n<p>Este conjunto de circunstancias delimita hoy el desaf\u00edo mayor del peronismo, cuando, al mismo tiempo que representa las esperanzas de los m\u00e1s pobres, tiene claras dificultades para crecer en las ciudades. Hay all\u00ed una anomal\u00eda y cuestiones que es necesario resolver. \u00bfEs acaso posible pensar en un desarrollo pleno del territorio sin la participaci\u00f3n concertada de las grandes ciudades? \u00bfHasta qu\u00e9 punto sobrevive hoy en la ciudad esta atenci\u00f3n directa a los reclamos de la realidad, que llamamos empirismo de una pr\u00e1ctica guiada por el sentido com\u00fan? \u00bfPor qu\u00e9 el peronismo, movimiento esencialmente urbano surgido de la rebeli\u00f3n de los obreros en el 45 y que hoy tiene presencia en todas las universidades p\u00fablicas, no alcanza a construir un proyecto capaz de conducir la renovaci\u00f3n urbana que el pa\u00eds necesita? \u00bfPuede una mirada t\u00e9cnica orientada por un empirismo esc\u00e9ptico abordar la cuesti\u00f3n urbana (transporte, espacio p\u00fablico, trabajo, salud, vivienda) y elaborar una agenda? Una agenda urbana que recupere los valores esenciales de la ciudad, pluralismo y libre discusi\u00f3n com\u00fan de los problemas, una agenda capaz de crear trabajo, vincular el conocimiento con la producci\u00f3n, la construcci\u00f3n de infraestructuras con la econom\u00eda, el crecimiento de la ciudad con la respuesta a las demandas de la sociedad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><strong> Problemas y herramientas del territorio.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>En los \u00faltimos diez a\u00f1os por lo menos tres proyectos fueron puestos sobre el tapete, impulsados por municipios del sur, con la idea de aumentar la conectividad, multiplicar los intercambios y contribuir a disminuir la brecha:<\/p>\n<ol>\n<li>a) <u>Proyecto Puente Roca-Patricios<\/u>: elemento clave para la conexi\u00f3n Avellaneda-La Boca, auspiciado por la Uni\u00f3n Industrial de Avellaneda como motor auxiliar del desarrollo. Anunciado desde hace casi 20 a\u00f1os y objeto en el a\u00f1o 2006 de un proyecto de la Universidad de Avellaneda por contrato con el antiguo Comit\u00e9 de Cuenca Matanza-Riachuelo, el proyecto del Puente Roca-Patricios, destinado a aliviar el tr\u00e1nsito del Puente Pueyrredon y reactivar la postergada zona sureste de Avellaneda Centro, alcanz\u00f3 a ver firmada un Acta de Entendimiento entre el Ministerio de Planificaci\u00f3n Federal, el Gobierno de la CABA y el Municipio de Avellaneda (22 de agosto de 2006, Convenio N\u00b039\/06), antes de disolverse en postergaciones y demoras burocr\u00e1ticas que terminaron archiv\u00e1ndolo<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/li>\n<li>b) <u>Prolongaci\u00f3n de la AU7.<\/u> El gobierno retoma hoy un proyecto heredado del plan de autopistas sobre una antigua ruta norte-sur perif\u00e9rica a la ciudad, existente desde la Colonia, que conectaba los pagos del sur con las tierras de San Isidro, siguiendo caminos rurales, bordeando los ba\u00f1ados y tierras bajas. Hoy la AU7, destinada a conectar el centro de Buenos Aires con el Municipio de Lan\u00fas a la altura del llamado Diamante y terrenos de ex-Fabricaciones Militares se detiene antes del Riachuelo<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/li>\n<li>c) <u>Prolongaci\u00f3n de la L\u00ednea H del subte. Estaci\u00f3n Valent\u00edn Alsina.<\/u> En colaboraci\u00f3n con el Municipio de Lan\u00fas y la Universidad Nacional de Lan\u00fas, la empresa Subterr\u00e1neos de Buenos Aires elabor\u00f3 hace m\u00e1s de diez a\u00f1os un anteproyecto para el estudio de una conexi\u00f3n que cruzara de manera elevada el Riachuelo siguiendo la traza de la Avenida S\u00e1enz y bajara en la provincia en terrenos de la Estaci\u00f3n Puente Alsina del Ferrocarril Belgrano Sur. Esta propuesta daba soluci\u00f3n a la necesidad de una gran \u00e1rea de maniobras. Eran cuestiones a solucionar aspectos de alcances jurisdiccionales y aspectos t\u00e9cnicos y de impacto ambiental. En la imposibilidad de llegar a una soluci\u00f3n consensuada y ante las enormes dificultades del trazo por debajo del Riachuelo, la L\u00ednea H se detuvo en la Estaci\u00f3n S\u00e1enz<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li><strong> La construcci\u00f3n presente de la metr\u00f3polis<\/strong>.<\/li>\n<\/ol>\n<p>La ciudad se encuentra por primera vez, desde que el crecimiento rebas\u00f3 los l\u00edmites fijados por la federalizaci\u00f3n de 1880 (en su momento muy amplios), con un escenario in\u00e9dito, en el que la Ciudad Aut\u00f3noma y el conurbano bonaerense, por encima de las divisiones jurisdiccionales que han fraccionado el territorio y complicado la gobernabilidad, viven bajo gobiernos del mismo signo, en la capital y en la provincia.<\/p>\n<p>Esta nueva condici\u00f3n pol\u00edtica puede dar lugar a una formidable expansi\u00f3n del potencial de la ciudad, donde las tradiciones pol\u00edticas de las \u00faltimas d\u00e9cadas se combinen positivamente en la b\u00fasqueda de soluciones a los problemas urbanos (cuestiones de transporte, espacio p\u00fablico, vivienda, salud, empleo, esparcimiento) abandonando las posiciones de principio o regidas por las exigencias partidarias que tantas veces complicaron el desarrollo urbano. Hay un largo plazo en la evoluci\u00f3n de las identidades pol\u00edticas, que en este caso habr\u00eda que evaluar en el conjunto del \u00e1rea metropolitana, y hay momentos de mutaci\u00f3n o de reconversi\u00f3n, de cara al futuro. En esta circunstancia existe la oportunidad de una nueva s\u00edntesis hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>El nuevo escenario difumina las condiciones que facilitaron la emergencia de una nueva identidad pol\u00edtica en el \u00e1rea central. La opci\u00f3n por la autonom\u00eda desafi\u00f3 una tendencia secular de la ciudad a la ampliaci\u00f3n jurisdiccional: es posible que esta nueva configuraci\u00f3n pol\u00edtica favorezca la reafirmaci\u00f3n de esa tradici\u00f3n, que encontrar\u00eda as\u00ed los instrumentos necesarios para el manejo de cuestiones urbanas que atraviesan las jurisdicciones.<\/p>\n<p>Por otro lado hay hechos dif\u00edcilmente reversibles que quiz\u00e1s anuncien la emergencia de cambios sustanciales en la configuraci\u00f3n de Buenos Aires: la ruptura de la unidad del puerto (Dock Sud y Puerto Nuevo separados por Nuevo Puerto Madero, hoteles y viviendas de alta gama y puertos de veleros) y la aparici\u00f3n de nuevas centralidades en Parque Patricios (sede del gobierno CABA) son fen\u00f3menos destinados a evolucionar generando su propia din\u00e1mica y efectos de largo plazo con impacto en el conjunto de la ciudad. El panorama est\u00e1 abierto y es posible que el conjunto urbano se encamine a nuevas formulaciones que se deban tanto a las tradiciones conocidas como a las peculiaridades de la coyuntura, con resultados a mediano plazo de dif\u00edcil previsi\u00f3n. Nada es menos seguro que la perduraci\u00f3n de la foto actual.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> <u>http:\/\/www.cedom.gov.ar\/es\/legislacion\/normas\/leyes\/ley2775.html<\/u><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> <u>http:\/\/edant.clarin.com\/diario\/2008\/06\/11\/um\/m-01691984.htm<\/u><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> <u>http:\/\/www.metrodelegados.com.ar\/spip.php?article3295#.VhBQHfl_Oko<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8212;<\/p>\n<p>Por Pedro C. Sonder\u00e9guer<br \/>\nDocente Investigador UNLa\/UNAM<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Los antecedentes inmediatos. 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