{"id":181,"date":"2017-08-14T11:46:32","date_gmt":"2017-08-14T14:46:32","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=181"},"modified":"2017-08-31T13:05:23","modified_gmt":"2017-08-31T16:05:23","slug":"vivir-sin-leer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/vivir-sin-leer\/","title":{"rendered":"Vivir sin leer"},"content":{"rendered":"<p>Habitamos un mundo que ya estaba hecho antes de que lleg\u00e1ramos. Tal vez sea por eso que suponemos que las reglas que lo gobiernan \u2013sobre todo aquellas ligadas a lo cotidiano- son eternas \u00a0como el fuego y el aire. No es un m\u00e9rito menor de los libros de historia que recorren h\u00e1bitos y costumbres desde el pasado hasta el presente el devolvernos como sujetos \u00a0marcados por la \u00e9poca en que nos toc\u00f3 vivir. No construyen una gesta que nos define como continuadores esforzados de un pasado glorioso o \u00e9pico, sino que muestran que eso que nos resulta tan natural no era siquiera imaginable hace un tiempo. O sea, apuestan a que nos veamos como sujetos cr\u00edticos, es decir que no demos nada por hecho y definitivo. Nos invitan a colocarnos en una saludable incomodidad con lo que tenemos alrededor. Entre esas pr\u00e1cticas sujetas a la rara voluntad del paso del tiempo est\u00e1 la lectura. Que cada tanto reaparece (y esta vez con el trasfondo del\u00a0<a href=\"http:\/\/www.so-compa.com\/sindicales\/una-nueva-carpa-blanca\/\"><strong>conflicto docente<\/strong><\/a>), bajo formas cuantitativas (si se lee m\u00e1s o menos que antes) y cualitativas \u2013los\u00a0<strong><a href=\"http:\/\/www.so-compa.com\/politica\/todos-los-libros-del-presidente\/\">problemas de comprensi\u00f3n de textos<\/a><\/strong>\u00a0que hoy esgrime un presidente -que solo lee\u00a0<a href=\"http:\/\/www.so-compa.com\/politica\/macri-el-chirolita-del-teleprompter\/\"><strong>teleprompters<\/strong><\/a>\u2013 para execrar la educaci\u00f3n p\u00fablica, Hay lecturas que se eligen (o se pueden comprar) y otras en las que se cae. Como siempre, el macrismo simplifica los problemas complejos porque no interesa resolverlos o administrarlos, sino suprimirlos, por ahora por v\u00eda de la descalificaci\u00f3n del otro, esa presencia tan molesta como imprescindible.<\/p>\n<p>Mientras ciertas zonas de la literatura reclaman una\u00a0<a href=\"http:\/\/www.lanacion.com.ar\/1584272-rayuela-la-novela-que-revoluciono-la-lectura-cumple-medio-siglo\"><strong>participaci\u00f3n activa del lector<\/strong><\/a>\u00a0(Cort\u00e1zar fue un excesivo talib\u00e1n de esta teor\u00eda), se dice que en las redes sociales, la lectura es vista como una actividad pasiva, al borde de lo innecesario. Lo que vale es escribir, generar textos, sean del g\u00e9nero que sea, desde poemas hasta el relato de vivencias personales, de comentarios sobre la realidad hasta la explicitaci\u00f3n de adhesiones deportivas o pol\u00edticas. Lejos parecemos estar de ese aserto de Borges, que repiti\u00f3 tantas veces, de que es mucho m\u00e1s dif\u00edcil ser un buen lector que un buen escritor.<\/p>\n<p>Para el autor de\u00a0<em>Ficciones<\/em>, leer significaba la imprescindible tarea de justificar \u2013ese verbo tan sugerente- la existencia de un libro, de completar su sentido, de devolverlo a la vida, de \u00a0transformarlo en amigo. Idea que marc\u00f3 su idea de los libros y de la amistad, donde nada se define por la frecuentaci\u00f3n sino por esa m\u00e1gica posibilidad de renovar el afecto aunque haya pasado mucho tiempo. Volver a abrir el\u00a0<em>Quijote<\/em>\u00a0o\u00a0<em>Moby Dick<\/em>\u00a0luego de a\u00f1os es recuperar, habiendo pasado por otras experiencias, desilusiones y esperanzas, algo de aquello que el tiempo parec\u00eda haberse llevado para siempre.<\/p>\n<p>Cuenta Walter Benjamin en un breve texto al que titul\u00f3 \u201cDesembalando \u00a0mi biblioteca\u201d: \u201cS\u00f3lo puedo rogarles que me acompa\u00f1en al desorden de cajas reci\u00e9n desclavadas, la atm\u00f3sfera en la que flota un polvillo de madera, el suelo cubierto de papeles rotos, entre pilas de vol\u00famenes reci\u00e9n vueltos a la luz del d\u00eda, tras dos a\u00f1os de tinieblas, para as\u00ed compartir en parte no ya la melancol\u00eda sino la tensi\u00f3n que los libros despiertan en el alma de un verdadero coleccionista. Pues es un coleccionista quien les habla, y a fin de cuentas no habla m\u00e1s que de s\u00ed mismo.\u201d<\/p>\n<p>Basta leer las cartas que le env\u00eda a \u00a0su amiga\u00a0<a href=\"http:\/\/www.eternacadencia.com.ar\/la-libreria\/tag\/Gretel%20Adorno.html\"><strong>Gretel Adorno<\/strong><\/a>\u00a0en la que le pide permanentemente que le env\u00ede sus libros al exilio. El coleccionista no admite la p\u00e9rdida de sus invalorables posesiones. Pero hay otras relaciones posibles con los libros. El novelista franc\u00e9s\u00a0<a href=\"http:\/\/www.anagrama-ed.es\/autor\/perec-georges-842\"><strong>Georges Perec<\/strong>\u00a0<\/a>estableci\u00f3 que el n\u00famero adecuado de ejemplares en una biblioteca es de 365. Uno por cada d\u00eda del a\u00f1o. Y para hacer entrar un nuevo ejemplar, hab\u00eda que desprenderse de otro. Dura disciplina, aunque sea formulada con humor. El argentino Chamico (seud\u00f3nimo de Conrado Nal\u00e9 Roxlo) propon\u00eda en la ficci\u00f3n lo mismo que el matrimonio entre los pioneros del psicoan\u00e1lisis argentino Enrique Pichon Rivi\u00e8re y Aminda Aberastury actuaban en la realidad: arrancar las hojas del libro a medida que se lo iba leyendo, como una forma de ir dejando definitivamente atr\u00e1s las p\u00e1ginas recorridos. El buen libro, dir\u00edan ellos, siempre tiene algo de ef\u00edmero.<\/p>\n<p>Pero esa familiaridad con ese objeto al que Umberto Eco calificaba de\u00a0<a href=\"http:\/\/eltablondetalita.blogspot.com\/2012\/02\/notas-sobre-la-subjetivizacion-de-la.html\"><strong>artefacto perfecto<\/strong><\/a>, el libro, hoy est\u00e1 enfrentada a nuevas reglas, pues hay un nuevo espacio de lectura: la pantalla, donde todo transcurre en la din\u00e1mica del link y del hipertexto. La pantalla es un lugar del que no se sale, el libro tiene m\u00e1s que ver con lo trashumante.<\/p>\n<p>La otra modificaci\u00f3n tiene que ver con una fantas\u00eda que tiene ra\u00edces muy antiguas y que es la posibilidad de poseer todos los textos. Eso quisieron ser la Biblioteca de Babel y la de Alejandr\u00eda. Hoy pareciera que todo est\u00e1 all\u00ed, disponible a un doble clic de distancia. Leer se ha vuelto realidad y utop\u00eda al mismo tiempo, pero se las sigue arreglando para ser placentero y un vicio que nadie que lo haya adquirido puede abandonar, sea en el formato que sea, como aquel personaje del relato de Borges que caminaba hacia la horca leyendo un libro.<\/p>\n<p>Tener un presidente sin libros (algo que compartimos con los yanquis) es una forma m\u00e1s desesperanzada del camino al cadalso. Exhiben ese rechazo con orgullo, los hombres pr\u00e1cticos no pierden su valioso tiempo con palabras puestas sobre un papel. Pero saben que hay muchas formas de no leer, la de los poderosos que no lo precisan \u2013no casualmente son personas que han hecho de la riqueza (personal pero tambi\u00e9n como valor que divide a la gente entre ricos y pobres) un verdadero Aleph. Desde ese lugar ven, miran, pero no leen. Pero creen que no leer es para ellos no tener las manos atadas y para otros no poder desatarse.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"wp-image-343 alignright\" src=\"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/17.9789876276993-196x300.png\" alt=\"\" width=\"130\" height=\"198\" srcset=\"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/17.9789876276993-196x300.png 196w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/17.9789876276993.png 250w\" sizes=\"(max-width: 130px) 100vw, 130px\" \/><\/p>\n<div class=\"su-note\"  style=\"border-color:#000000;border-radius:3px;-moz-border-radius:3px;-webkit-border-radius:3px;\"><div class=\"su-note-inner su-u-clearfix su-u-trim\" style=\"background-color:#000000;border-color:#cccccc;color:#fff;border-radius:3px;-moz-border-radius:3px;-webkit-border-radius:3px;\"><b>El relato macrista<\/b><br \/>\nMarcos Mayer acaba de presentar \u201cEl relato macrista. Construcci\u00f3n de una mitolog\u00eda\u201d, libro en el que plantea que el macrismo no es solo un proyecto econ\u00f3mico y una propuesta pol\u00edtica: llegado al poder, pretende imponer desde all\u00ed una visi\u00f3n de c\u00f3mo deben leerse el pasado reciente, el Terrorismo de Estado, el lugar que le cabe a cada persona en la sociedad, cu\u00e1les son las formas v\u00e1lidas de comportarse, de relacionarse con el dinero y hasta de cuidar la salud y alimentarse.<br \/>\nRecorriendo discursos oficiales, opiniones, libros de autoayuda, rituales orientalistas, columnas period\u00edsticas y decisiones de gobierno, Mayer traza un cuadro de las formas que asume el relato macrista y postula que \u201cCambiemos\u201d trae consigo una versi\u00f3n global de la vida y no concibe que se pueda pensar de otra manera: todo lo que no coincide es, pese a la reivindicaci\u00f3n del dialoguismo, \u201cun error\u201d o \u201cuna muestra de mala voluntad\u201d, cosmovisi\u00f3n compartida por muchos sectores de la sociedad y parte del \u201csentido com\u00fan\u201d que se trasmite a trav\u00e9s de los principales medios.<br \/>\n<\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Habitamos un mundo que ya estaba hecho antes de que lleg\u00e1ramos. 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