{"id":1841,"date":"2018-05-03T14:44:39","date_gmt":"2018-05-03T17:44:39","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=1841"},"modified":"2018-05-03T14:44:39","modified_gmt":"2018-05-03T17:44:39","slug":"la-inteligencia-ciega","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/la-inteligencia-ciega\/","title":{"rendered":"La inteligencia ciega"},"content":{"rendered":"<p><strong>Este art\u00edculo es una s\u00edntesis del ensayo de Pedro C. Sonder\u00e9guer<em> La inteligencia ciega, ciudad y revoluci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina en el siglo XX, <\/em>el cual recibi\u00f3 una menci\u00f3n en la 15\u00aa edici\u00f3n del Premio Internacional \u201cPensar a Contracorriente\u201d que se realiz\u00f3 durante la pasada 27\u00aa Feria Internacional del Libro de La Habana, Cuba.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>La idea de un retorno de la ciudad al primer plano del escenario global comenz\u00f3 a circular a fines del siglo pasado y gener\u00f3 una serie de trabajos que alertaron sobre el renovado protagonismo de las ciudades. Ese mensaje no fue siempre atendido en Am\u00e9rica Latina, donde la funci\u00f3n territorial urbana ha sido subestimada por la literatura pol\u00edtica. En el siglo XX la ciudad latinoamericana asisti\u00f3 a una revoluci\u00f3n que la ignoraba.<\/li>\n<li>Toda ciudad se desarrolla en un entrelazamiento de cuestiones geogr\u00e1ficas, econ\u00f3micas, pol\u00edticas: poder del sitio, impacto de la tecnolog\u00eda, consecuencias de decisiones adoptadas o impuestas; la construcci\u00f3n del territorio es el resultado de los proyectos de las generaciones precedentes. La ciudad contiene esos proyectos y su probable futuro. El azar no est\u00e1 excluido, bajo todas sus formas: evoluci\u00f3n del desarrollo, peripecias del poder, capacidad de los gobernantes.<\/li>\n<li>A fines del siglo XVI la ocupaci\u00f3n espa\u00f1ola estructur\u00f3 en Am\u00e9rica un espacio volcado al Pac\u00edfico, con \u00e1reas, hacia el Este, en el Caribe y en el Plata, tan parecidas en lo esencial como diversas en su manifestaci\u00f3n: diversas por el clima, la geograf\u00eda y la relaci\u00f3n con los poderes, parecidas por su car\u00e1cter m\u00faltiple, espacios de todas las aventuras, puerto y abrigo de los expulsados del Viejo Mundo. El orden reside en la Costa Oeste. En el Norte el poder tiene una larga historia de permanencia. En el Sur todo ser\u00e1 l\u00e1bil y discutible.<\/li>\n<li>De las costas de Florida, en EE.UU., hasta las de Colombia, se extiende un espacio mar\u00edtimo de unos 4,3 millones de km2, cerrados al Oeste por el continente y articulados en torno a unas pocas islas \u2013Cuba, La Espa\u00f1ola (Hait\u00ed y Rep\u00fablica Dominicana), Jamaica, Puerto Rico. Ese espacio mar\u00edtimo, m\u00e1s grande que el Mediterr\u00e1neo, contiene desde hace cinco siglos las se\u00f1ales de la aventura moderna de Occidente, zona de encuentro de todas las lenguas europeas, placa giratoria del desarrollo por venir.<\/li>\n<li>Con los siglos el palimpsesto urbano genera su propia sucesi\u00f3n, en pugna con los imaginarios. Por un lado, peso del agua y del terreno, impactos globales, condicionamiento de la demograf\u00eda, las densidades y las costumbres. Por otro lado, las lentes deformantes de los modelos imaginados. A finales del siglo XX ser\u00e1n m\u00e1s las bibliotecas envejecidas y los planes urbanos fallidos que los aciertos. Menguante poder de dos l\u00f3gicas paralelas que apenas se tocan: una l\u00ednea de investigaci\u00f3n cuantitativa que utiliza herramientas y modelos estad\u00edsticos, y una l\u00ednea de estudios que prestan gran atenci\u00f3n a las representaciones e imaginarios urbanos.<\/li>\n<li>\u00bfEn qu\u00e9 momento la pol\u00edtica latinoamericana comenz\u00f3 a ser m\u00e1s un discurrir autorreferido que una formulaci\u00f3n de problemas, prioridades y propuestas para la optimizaci\u00f3n del funcionamiento de la ciudad? \u00bfHasta qu\u00e9 punto esta ignorancia del territorio &#8211;de sus l\u00f3gicas funcionales, de su sentido simb\u00f3lico, de su evoluci\u00f3n morfol\u00f3gica&#8211; determin\u00f3 la suerte de las pol\u00edticas latinoamericanas?<\/li>\n<li>La mayor parte de la poblaci\u00f3n latinoamericana vive hoy en ciudades. Dos de las m\u00e1s grandes ciudades del mundo est\u00e1n en la regi\u00f3n. Las ciudades concentran las riquezas y el conocimiento. Esto est\u00e1 cambiando una relaci\u00f3n entre ciudad y territorio que hist\u00f3ricamente orient\u00f3 el desarrollo y el modo de vida latinoamericanos. Esta verdad evidente no ha logrado todav\u00eda permear aspectos esenciales de la pr\u00e1ctica pol\u00edtica. El palimpsesto y la materia siguen muchas veces su pelea anacr\u00f3nica con Macondo y Sierra Maestra.<\/li>\n<li>1845:<em> \u00abLa ciudad es el centro de la civilizaci\u00f3n (&#8230;) all\u00ed est\u00e1n los talleres de las artes, las tiendas del comercio, las escuelas y colegios (&#8230;). Pero lo que necesito notar para mi objeto es que la revoluci\u00f3n, excepto en su s\u00edmbolo exterior, independencia del Rey, era solo interesante e inteligible para las ciudades argentinas, extra\u00f1a y sin prestigio para las campa\u00f1as. En las ciudades hab\u00eda libros, ideas, esp\u00edritu municipal, juzgados, derechos, leyes, educaci\u00f3n (&#8230;). Para las campa\u00f1as, la revoluci\u00f3n era un problema<\/em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/li>\n<li>1953: <em>\u00abSi Cuba es un pa\u00eds eminentemente agr\u00edcola, si su poblaci\u00f3n es en gran parte campesina, si la ciudad depende del campo (&#8230;), si la grandeza y prosperidad de nuestra naci\u00f3n dependen de un campesinado saludable y vigoroso que ame y sepa cultivar la tierra, de un Estado que lo proteja y lo oriente, \u00bfc\u00f3mo es posible que contin\u00fae este estado de cosas?<\/em> <em>Salvo unas cuantas industrias alimentarias, madereras y textiles, Cuba sigue siendo una factor\u00eda productora de materia prima. (&#8230;) Hab\u00eda una vez una rep\u00fablica. Ten\u00eda su constituci\u00f3n, sus leyes, sus libertades, presidente, congreso, tribunales; todo el mundo podr\u00eda reunirse, asociarse, hablar y escribir con entera libertad. (&#8230;) Hab\u00eda partidos pol\u00edticos, horas doctrinales de radio, programas pol\u00e9micos de televisi\u00f3n\u00bb.<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><strong>[2]<\/strong><\/a><\/em><\/li>\n<li><em>Facundo<\/em> y el alegato de Fidel Castro en el juicio por el asalto al Cuartel de Moncada, ilustran la interpretaci\u00f3n del papel del campo y la ciudad frente a la construcci\u00f3n de una sociedad justa. Si en Sarmiento la clave era la exaltaci\u00f3n de la ciudad como \u00e1mbito de la civilizaci\u00f3n, en <em>La Historia me absolver\u00e1 <\/em>la frase clave es \u00absi Cuba es un pa\u00eds eminentemente agr\u00edcola\u00bb. En los sesentas, liderados por Henri Lefebvre, Manuel Castells y Regis Debray, justo cuando Am\u00e9rica Latina dejaba de ser \u00abeminentemente agr\u00edcola\u00bb, los intelectuales asumieron una descalificaci\u00f3n de la ciudad que perd\u00eda de vista su proyecci\u00f3n territorial. M\u00e1s tarde Juan Gelman hablar\u00eda del \u00aberror de interpretaci\u00f3n de la Revoluci\u00f3n Cubana\u00bb, y la \u00abburocratizaci\u00f3n del pensamiento\u00bb de izquierda en Am\u00e9rica Latina.<\/li>\n<li>\u00abLa ciudad solo depara al militante -dir\u00e1 Regis Debray- soledad necesaria, fugacidad de las relaciones humanas, mutismo, enclaustramiento\u00bb (citado por Oscar Ter\u00e1n en <em>Nuestros a\u00f1os sesentas<\/em>). \u00abPor este camino -se\u00f1ala Ter\u00e1n en el mismo p\u00e1rrafo- era la entera visi\u00f3n del.pasado argentino lo que ten\u00eda que releerse\u00bb. Sin embargo Ter\u00e1n participa de la incomprensi\u00f3n general de la cuesti\u00f3n urbana. Domina el escenario la experiencia del Che Guevara y la fascinaci\u00f3n por Cuba. \u00abEn Am\u00e9rica Latina el terreno fundamental de la lucha armada debe ser el campo\u00bb hab\u00eda escrito el Che.<\/li>\n<li>As\u00ed, el siglo XX asisti\u00f3 a la ca\u00edda de la tradici\u00f3n urbana en el pensamiento latinoamericano. En el Centenario, la Revoluci\u00f3n Mexicana inaugura el siglo de manera premonitoria. La ciudad ser\u00e1 tomada por asalto y ese clamor se extender\u00e1 durante d\u00e9cadas, desde los llanos mexicanos hasta Sierra Maestra. Esa es toda la diferencia: lo que va del Sitio Grande de Montevideo a mediados del siglo XIX, a los jinetes en la Casa de los Azulejos en el M\u00e9xico revolucionario: cuando Pancho Villa y Emiliano Zapata toman la Ciudad de M\u00e9xico y son fotografiados en la Casa de los Azulejos, adonde entran a caballo.<\/li>\n<li>En el ideario revolucionario latinoamericano del siglo XX, las ciudades ser\u00e1n parte del enemigo y con la toma del poder ser\u00e1n postergadas, eventualmente saqueadas. Se repiti\u00f3 el pecado atribuido a las antiguas clases dominantes: la fascinaci\u00f3n por modelos ajenos. Acostumbrado a ser antiburgu\u00e9s en un territorio que no ten\u00eda proletariado industrial, el reclamo social cort\u00f3 el hilo de la propia historia, se entretuvo en el estudio de los m\u00e1rgenes y perdi\u00f3, finalmente, las herramientas conceptuales que la transformaci\u00f3n tecnol\u00f3gica y econ\u00f3mica a fines de siglo reclamar\u00eda.<\/li>\n<li>\u00ab<em>La m\u00e9thode simplement c&#8217;est le chemin tel qu&#8217;il nous appara\u00eet quand, arriv\u00e9 au bout, on se retourne sur ses pas. Voici un itin\u00e9raire personnel, m\u00e9thodiquement retrac\u00e9, un parmi tant d&#8217;autres possibles\u00bb <\/em>(R\u00e9gis Debray).<\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00ab<em>Estos intereses est\u00e1n inscriptos por lo dem\u00e1s en mi propia trayectoria intelectual y personal, y para aventar los riesgos de esta segunda amenaza me propuse que este ensayo no conformara \u00fanicamente un arreglo de cuentas con mi propia conciencia ideol\u00f3gica\u00bb <\/em>(Oscar Ter\u00e1n).<\/p>\n<p>En la preocupaci\u00f3n de Oscar Ter\u00e1n por la coherencia metodol\u00f3gica reside parte del problema. Recortes de la realidad y exigencias del m\u00e9todo. Inercia de las ideas de partida y confinamiento en las academias, en los exilios de distinto tipo.<\/p>\n<ol start=\"15\">\n<li>Es asombroso pensar que esa experiencia de negaci\u00f3n de la ciudad se hace desde espacios esencialmente urbanos: los bares, clubes, aulas, academias, cines, teatros y galer\u00edas, desde donde una intensa reflexi\u00f3n sobre el poder desde\u00f1a la ciudad y el centro, mientras exalta el campo y los m\u00e1rgenes. M\u00e1s tarde, cuando en los &#8217;90 finalmente la globalizaci\u00f3n irrumpe de manera innegable, las ciudades no tendr\u00e1n sustento te\u00f3rico para asimilarla. A fines de los setentas la discusi\u00f3n sobre la modernidad ingres\u00f3 en los \u00e1mbitos intelectuales, pero as\u00ed como fue tard\u00eda, esa discusi\u00f3n fue irrelevante. En muchos casos una anacr\u00f3nica discusi\u00f3n de biblioteca, cuando la realidad jugaba una disputa territorial.<\/li>\n<li>Si las transformaciones de la econom\u00eda global cambiaron las pr\u00e1cticas de las disciplinas urbanas, la planificaci\u00f3n se encontr\u00f3 ante la necesidad de una r\u00e1pida transformaci\u00f3n: incorporaci\u00f3n del planeamiento estrat\u00e9gico, articulaci\u00f3n del fragmento en una visi\u00f3n territorial global, movilizaci\u00f3n ciudadana en la concepci\u00f3n del proyecto. Situaci\u00f3n inconfortable, que en muchos casos favoreci\u00f3 un planteamiento dilem\u00e1tico: el problema quiso verse como externo y la soluci\u00f3n adoptada consisti\u00f3 en negar sus efectos, contra toda evidencia. \u00bfC\u00f3mo se sale de esto sin caer en interminables discusiones ideol\u00f3gicas?.<\/li>\n<li>Mirar el objeto: ver la ciudad. El an\u00e1lisis morfol\u00f3gico como herramienta de una metodolog\u00eda inductiva contribuye a escapar de la trampa ideol\u00f3gica en la que qued\u00f3 encerrado el urbanismo de biblioteca. La lectura morfol\u00f3gica elude las cr\u00edticas m\u00e1s usuales a la inducci\u00f3n, puesto que la base emp\u00edrica de la reflexi\u00f3n se presenta cargada de contenidos. Adoptar esta mirada supone aceptar la carga de reflexi\u00f3n y trabajo que acompa\u00f1a al espacio construido. En cada edificio, en cada fragmento urbano, hay teor\u00eda y reflexi\u00f3n: \u201cla obra responde siempre a las preguntas que se le hacen\u201d (Le Corbusier).<\/li>\n<li>Herramienta de la Modernidad, el Estado fue tambi\u00e9n el organizador de la ciudad moderna: dispositivo de racionalizaci\u00f3n de la vida, espacio socializador, herramienta para la producci\u00f3n; si algo muestra la experiencia es que el equilibrio del orden urbano depende m\u00e1s de una voluntad pol\u00edtica que de las necesidades de la econom\u00eda. El car\u00e1cter voluntario y electivo de ese equilibrio urbano-territorial es cada vez m\u00e1s evidente en este momento de mercados globalizados, econom\u00eda de flujos, exclusi\u00f3n y fragmentaci\u00f3n social. La ciudad se ha vuelto un dispositivo altamente vulnerable ante los impactos de la econom\u00eda financiera.<\/li>\n<li>El crecimiento urbano orientado por los mercados no solo genera conflictos entre distintos proyectos de intervenci\u00f3n territorial y entre el \u00e1rea intervenida y su contexto, sino que a largo plazo se encamina a la consolidaci\u00f3n de l\u00f3gicas destructoras de la capacidad de integraci\u00f3n social del dispositivo urbano en s\u00ed mismo. Mayores m\u00e1rgenes de ganancia de la especulaci\u00f3n inmobiliaria pueden alcanzarse tanto a partir de una mercantilizaci\u00f3n del proceso de fragmentaci\u00f3n social, como buscando preservar la condici\u00f3n civilizadora del dispositivo urbano, su cualidad portadora de valores culturales democr\u00e1ticos.<\/li>\n<li>Entretanto, el menosprecio de la Modernidad ha pasado de moda. La debilidad del pensamiento cr\u00edtico de la Modernidad: suponer la omnipotencia del poder central, el Estado, la clase dirigente, tuvo adem\u00e1s la falencia de un anacronismo esencial. Ese desfasaje entre una querella de sal\u00f3n y la verdadera transformaci\u00f3n en curso, vaci\u00f3 de contenido la discusi\u00f3n local sobre Modernidad, postergando la tarea de repensar las funciones de los Estados locales y las transformaciones del dispositivo urbano en el escenario global. Una cr\u00edtica libresca y obsesiva del proceso de racionalizaci\u00f3n ocup\u00f3 el lugar de la reflexi\u00f3n.<\/li>\n<li>Globalizaci\u00f3n y espacios nacionales responden a paradigmas antit\u00e9ticos, pero ser\u00eda dif\u00edcil elegir entre la segmentaci\u00f3n de la producci\u00f3n fordista y la actual, con redes que intercomunican a escala planetaria y dejan afuera mundos enteros, a un lado de la autopista. Esta pol\u00e9mica oscurece el hecho del resurgimiento de los territorios regionales, poderosas interfases entre lo global y lo local, y de la alta competitividad mundial de las ciudades-regi\u00f3n, entendidas como territorios privilegiados, dotados de historia, identidad, conocimiento, capitales e infraestructura.<\/li>\n<li>Llega un momento en la investigaci\u00f3n, dice Manfredo Tafuri (<em>La Esfera y el Laberinto<\/em>) evocando a Carlo Ginzburg, en que las piezas empiezan a colocarse en su sitio. La circunstancia urbana de Am\u00e9rica Latina busca todav\u00eda esa posibilidad. Es necesario un hilo conductor. Una mezcla de incomprensi\u00f3n de las ventajas del momento e inercia conceptual en el abordaje de la cuesti\u00f3n urbana favoreci\u00f3 el desarrollo de una pol\u00edtica escasamente innovadora. En una mirada hist\u00f3rica las condiciones son, sin embargo, alentadoras para nuestras ciudades, due\u00f1as de su territorio, testigos y protagonistas de una historia de siglos.<\/li>\n<li>En el \u00faltimo tercio del siglo XX las ciudades incorporaron la participaci\u00f3n vecinal como modo ineludible de modernizaci\u00f3n, profundizando en cada caso tradiciones propias. Las pr\u00e1cticas de asociaci\u00f3n y debate democr\u00e1tico de los problemas locales, los valores de libertad, solidaridad y justicia que informan esas pr\u00e1cticas son hoy funcionales a la sociedad hipercomunicada. Esas mismas pr\u00e1cticas son herramientas de un (posible) urbanismo innovador, que necesita redefinir su rol regional, reasignar recursos y replantear funciones. Cuesti\u00f3n de saberes, pol\u00e9mica sobre los m\u00e9todos, pertinencia de las especialidades.<\/li>\n<li>Hoy est\u00e1n dadas las condiciones para la elaboraci\u00f3n de un proyecto urbano capaz de ser al mismo tiempo una herramienta de transformaci\u00f3n pol\u00edtica, relacionando la transformaci\u00f3n de la econom\u00eda con la pol\u00edtica, la renovaci\u00f3n de la pol\u00edtica con la sociedad, las nuevas prioridades de la sociedad con sus espacios f\u00edsicos, la transformaci\u00f3n del espacio f\u00edsico urbano con las actividades econ\u00f3micas. Hoy m\u00e1s que nunca, pensar la ciudad es pensar la pol\u00edtica. \u00bfC\u00f3mo enfrentar la realidad urbana con razonable probabilidad de \u00e9xito si esta discusi\u00f3n no se desarrolla intensa y p\u00fablicamente? \u00bfC\u00f3mo, si no, renovar viejos conceptos de la pol\u00edtica local, propios de un escenario en gran medida desvanecido?<\/li>\n<li>Si la globalizaci\u00f3n supone la intensificaci\u00f3n de una tendencia secular, implacablemente verificada -cada revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica multiplica la riqueza y profundiza la diferenciaci\u00f3n social-, el \u00fanico recurso sigue siendo educaci\u00f3n en la condici\u00f3n urbana. La constante construcci\u00f3n y preservaci\u00f3n de la ciudad como dispositivo civilizador es una necesidad ineludible de la sociedad, frente al proceso dual (riqueza y exclusi\u00f3n) generado por la econom\u00eda global.<\/li>\n<li>Asimilarse a la ciudad fue siempre y ante todo una elecci\u00f3n. El campo es trabajo, refugio, un ejercicio individual o un exilio, en todo caso fuente de recursos para otras empresas. La sociabilidad latinoamericana, heredada del XIX, condici\u00f3n esencial de una sociedad abierta, no interrumpida por las guerras civiles, renovada con las migraciones, es todav\u00eda hoy \u201cel humor sangu\u00edneo que da vida a nuestras ciudades\u201d. Esa secular condici\u00f3n se manifiesta como una ventaja en el escenario contempor\u00e1neo, como elemento potencialmente movilizador. Profundizar el proceso de interacci\u00f3n social es probablemente el \u00fanico camino para resolver las dificultades del proyecto urbano.<\/li>\n<li>El modo fragmentario de este texto es un m\u00e9todo discursivo, una opci\u00f3n est\u00e9tica, una coartada \u00e9tica, una ventana de oportunidad cognitiva y una estrategia para burlar las trampas de la l\u00f3gica. En Am\u00e9rica Latina un largo desfasaje te\u00f3rico condujo a una fascinaci\u00f3n por la cuesti\u00f3n rural justo cuando empezaba el proceso que la ha llevado a ser la regi\u00f3n m\u00e1s urbanizada de Occidente. Este escrito traza los pilares de un edificio en desarrollo, un esqueleto que alcanzar\u00e1 as\u00ed su propia carnadura. Es una exploraci\u00f3n, un recorrido a la b\u00fasqueda de las memorias perdidas: el verdadero terreno de las decisiones.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Pr\u00f3ximamente, <em>La inteligencia ciega\u2026 <\/em>ser\u00e1 editado junto con los otros trabajos premiados por la editorial cubana Nuevo Milenio.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> D.F. Sarmiento,<em> Facundo<\/em>, 1845.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Fidel Castro, <em>La Historia me absolver\u00e1<\/em>, 1953.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este art\u00edculo es una s\u00edntesis del ensayo de Pedro C. Sonder\u00e9guer La inteligencia ciega, ciudad y revoluci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina en el siglo XX, el cual recibi\u00f3 una menci\u00f3n en la 15\u00aa edici\u00f3n del Premio Internacional \u201cPensar a Contracorriente\u201d que se realiz\u00f3 durante la pasada 27\u00aa Feria Internacional del Libro de La Habana, Cuba. &nbsp; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":1842,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0},"categories":[172,20],"tags":[],"coauthors":[183],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1841"}],"collection":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1841"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1841\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1844,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1841\/revisions\/1844"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1842"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1841"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1841"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1841"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=1841"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}