{"id":1856,"date":"2018-06-19T15:51:34","date_gmt":"2018-06-19T18:51:34","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=1856"},"modified":"2018-06-19T17:24:02","modified_gmt":"2018-06-19T20:24:02","slug":"fatou-bensouda-un-avance","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/fatou-bensouda-un-avance\/","title":{"rendered":"Fatou Bensouda, un avance"},"content":{"rendered":"<p>El hijo de Dios no tiene d\u00f3nde reclinar su cabeza, se lee en el Evangelio. Fatou Bensouda pertenece a un colectivo que hist\u00f3ricamente no ha tenido d\u00f3nde reclinar su cabeza. El feminismo negro es un cap\u00edtulo central del movimiento feminista. Tal vez el m\u00e1s decisivo de todos. Este feminismo le est\u00e1 cambiando la cara al Derecho.<\/p>\n<p>Uno de los desaf\u00edos para las mujeres negras, acaso el colectivo global m\u00e1s discriminado y maltratado de todos, sea lograr reconocimiento, pero tambi\u00e9n poder tomar las riendas, en sus propias manos, de la administraci\u00f3n de justicia (penal internacional), un poder que tanto castiga, con su doble moral, a los pa\u00edses africanos, dejando impunes los graves cr\u00edmenes de agresi\u00f3n que cometen a diario las grandes potencias. Este doble est\u00e1ndar en el ejercicio de la jurisdicci\u00f3n, cuestionado por Danilo Zolo, priva de legitimidad al Derecho Penal Internacional. Su hist\u00f3rica falta de ecuanimidad, que se refleja tambi\u00e9n en los planos nacionales (en el Derecho Penal Nacional), no se resuelve solo con pasos simb\u00f3licos. Pero estos son parte de la necesaria reconstrucci\u00f3n de un Derecho Penal Internacional menos injusto, menos arbitrario, m\u00e1s ecu\u00e1nime. M\u00e1s firme y m\u00e1s \u00fatil. El doble est\u00e1ndar socava la actuaci\u00f3n de la Corte, sobretodo a los ojos de Africa. Kai Ambos defiende a la Corte Penal de tal cr\u00edtica, a la que tacha de injusta. El sistema penal internacional tiene, m\u00e1s all\u00e1 de lo que afirma Ambos, muchos agujeros, muchos vac\u00edos, que Fatou Bensouda, con enorme coraje, como demuestra cuando se pronuncia sobre la violencia en la Franja de Gaza, est\u00e1 ayudando a remediar y a poner sobre la mesa, ayudando a hacerle decir al Derecho lo que el Derecho (Penal Internacional) hist\u00f3ricamente no ha querido decir.<\/p>\n<p>Existen actualmente en el mundo decenas de guerras desconocidas, no solo en Siria o Irak, pero tan cruentas e inmorales como estas. Esta es la barbarie de los pueblos civilizados, como escribi\u00f3 Diderot. Pa\u00edses que pretendidamente exportan la \u00abcivilizaci\u00f3n\u00bb, la cultura, la democracia y hablan de \u00abprogreso\u00bb, de desarrollo, mientras son funcionales (por ejemplo, con el comercio de armamento) a la violencia m\u00e1s atroz, los conflictos b\u00e9licos, las guerras, como recuerda Claus Kre\u00df. Los tribunales no pueden disimular esta contradicci\u00f3n \u00e9tica. Deben ponerla sobre la mesa. \u00c1frica es el continente donde este flagelo es m\u00e1s evidente.<\/p>\n<p>Asistimos actualmente a una crisis severa de la diplomacia y del derecho internacional. Esta crisis es producto directo del auge de las doctrinas de las guerras \u00abpreventivas\u00bb, cuestionadas por Bidart Campos. Se vuelve poco a poco a la doctrina de seguridad nacional, al proteccionismo econ\u00f3mico y a la salvaguarda del inter\u00e9s nacional, en desmedro del inter\u00e9s colectivo, dejando de lado principios rectores del consenso de posguerra, cuando nace la ONU, como es el principio de cooperaci\u00f3n internacional, principio de la seguridad colectiva. La ONU hereda a la Sociedad de las Naciones, que fracasa precisamente por no haber logrado impedir la proliferaci\u00f3n de armamentos, que era uno de sus objetivos centrales. Estos retrocesos impactan de lleno sobre la labor de un tribunal internacional como la CPI. Una pregunta que queda abierta es si puede una Corte contribuir o no a restablecer la importancia de la diplomacia internacional, hoy en crisis. Depender\u00e1 tambi\u00e9n de la intervenci\u00f3n ejemplar de sus miembros.<\/p>\n<p>Sin combatir pol\u00edticamente y con firmeza la proliferaci\u00f3n de armamentos, la labor de los tribunales ser\u00e1 siempre una intervenci\u00f3n tard\u00eda, vana y simb\u00f3lica. Y la justicia no puede quedarse en los simbolismos. No puede ser un clamor en vano, como escribi\u00f3 Francisco de Goya. Combatir la producci\u00f3n y el comercio de armas -y no solo su tr\u00e1fico ilegal- deber\u00eda ser una prioridad para los Estados.<\/p>\n<p>\u00abHay que convencerse, por el contrario, de que el colonialismo es incapaz de procurar a los pueblos colonizados las condiciones materiales susceptibles de hacerles olvidar su anhelo de dignidad. Una vez que el colonialismo ha comprendido a d\u00f3nde lo llevar\u00eda su t\u00e1ctica de reformas sociales vemos c\u00f3mo recupera sus viejos reflejos, fortalece sus fuerzas polic\u00edacas, env\u00eda tropas e instala un r\u00e9gimen de terror, m\u00e1s adecuado a sus intereses y a su psicolog\u00eda\u00bb, afirma Franz Fanon, en <em>Piel Negra, M\u00e1scaras Blancas<\/em>. La justicia no puede ser una m\u00e1scara de la civilizaci\u00f3n, un formalismo blanco que deja oculto detr\u00e1s de s\u00ed un horror que no se detiene. Debe prevenirlo y juzgarlo. Solo as\u00ed se legitiman las cortes penales. Haciendo justicia.<\/p>\n<p>Bensouda ha roto un \u00abtecho de cristal\u00bb, pero tambi\u00e9n inquiere e interpela otros umbrales. La CPI est\u00e1 reci\u00e9n en este 2018 comenzando a perseguir las agresiones internacionales tipificadas en el Estatuto de Roma, en la conferencia de Kampala (hasta 2010, el crimen de agresi\u00f3n era un tipo penal abierto). El crimen de agresi\u00f3n, tan importante, no era juzgado. Es un paso que reci\u00e9n se est\u00e1 dando ahora. Bensouda tiene en sus manos el poder de tomar una decisi\u00f3n hist\u00f3rica: hacer avanzar el ejercicio de la jurisdicci\u00f3n penal internacional sobre las agresiones que cometen tambi\u00e9n las potencias. Los pa\u00edses poderosos, hasta aqu\u00ed siempre libres de toda acusaci\u00f3n de peso, pese a la evidencia de sus cr\u00edmenes atroces, que se cobran miles de vidas cada a\u00f1o, incluyendo miles de ni\u00f1os o chicos que pierden a sus padres, tambi\u00e9n por bombas y misiles aliados que han ca\u00eddo sobre sus familias \u00abpor error\u00bb (da\u00f1o colateral, etc.; no alcanza con decir, luego de masacrar ciento cincuenta civiles inocentes, mujeres, ni\u00f1os, en una fiesta de casamiento en Afganist\u00e1n, todos asesinados, que \u201clo lamentamos profundamente, profundamente\u201d: ya no alcanza, no deber\u00eda alcanzar con un simple pedido de \u201cdisculpas\u201d, sin embargo eso fue lo que dijo la entonces Secretaria de Estado, Hillary Clinton: \u201clo lamentamos profundamente\u201d, meses despu\u00e9s de que el presidente Obama recibiera en Oslo el Premio Nobel de la Paz). Ser\u00eda un enorme paso para la construcci\u00f3n de una sociedad m\u00e1s justa y pac\u00edfica. Una sociedad internacional m\u00e1s ecu\u00e1nime puede mitigar la violencia social y civil. La Justicia Penal Internacional tiene esa misi\u00f3n. Tiene un instrumento valioso en sus manos. Un instrumento que no siempre se atreve a usar. Hay presiones en su contra. Presiones muy fuertes. Sobornos. Miedos. Amenazas. Los han existido siempre. Por eso la evoluci\u00f3n de la justicia es tan lenta. Porque la presi\u00f3n que existe del otro lado (por ejemplo, lobby de armas, la industria armament\u00edsica, las industrias extractivas cuya deforestaci\u00f3n provoca desplazamientos y conflictos, las energ\u00edas no renovables), aunque no se haga visible, es una presi\u00f3n muy grande y poderosa. Es un poder contra otro poder. Un poder real y otro formal, muchas veces aparente y del todo incapaz de contrarrestar al primero. Esa presi\u00f3n llega a los pol\u00edticos, y llega tambi\u00e9n a los jueces. Por eso hacen falta jueces y fiscales valerosos, como Bensouda.<\/p>\n<p>Que una mujer negra sea fiscal de una corte penal internacional, es invertir esta selectividad hist\u00f3rica, al menos en un primer paso, simb\u00f3licamente: es una mujer negra de \u00c1frica la que acusa. Ya no es un var\u00f3n blanco formado en EE.UU. (como Moreno Ocampo), con cuentas <em>offshore<\/em>, en para\u00edsos fiscales, el que \u00abacusa\u00bb e investiga al poder militar o industrial. No. Se trata por fin de una abogada mujer, negra, madre, africana. Ella levanta el dedo. Acusa. Se<strong>\u00f1<\/strong>ala. Y lo que una persona as\u00ed puede se<strong>\u00f1<\/strong>alar, puede decir, puede acusar, es de enorme importancia para la evoluci\u00f3n de nuestro Derecho, para la construcci\u00f3n de un Derecho Penal Internacional m\u00e1s ecu\u00e1nime, m\u00e1s justo: m\u00e1s cre\u00edble. M\u00e1s firme. M\u00e1s real. Que eval\u00fae tambi\u00e9n las muertes de Marielle Franco, de Berta C\u00e1ceres, o los falsos positivos en Colombia. Que no deje estas muertes en el olvido. Porque son muertes que interpelan al poder econ\u00f3mico y pol\u00edtico. No son muertes accidentales.<\/p>\n<p>Bensouda viene a romper un modelo de justicia ciega, con los ojos vendados.\u00a0 Una justicia (nacional o internacional) que solo tiene ojos para algunos cr\u00edmenes, pero no para otros. Una justicia penal que no siempre levanta su voz. Bensouda no es rica. No es blanca. No estudi\u00f3 en Estados Unidos. Estudi\u00f3 en \u00c1frica. Quiere una justicia despierta y con los ojos abiertos. No cerrados. Ya no quiere vendas en los ojos de la mujer. La imparcialidad no implica tener los ojos cerrados. Muchos creen que es hora de descorrer la venda de la cara de la justicia. Para ser imparcial hay que tener los ojos bien abiertos. Y Bensouda los tiene as\u00ed. Pertenece a un colectivo que no es acomodado ni blanco: es un colectivo segregado y castigado que todav\u00eda siente el peso de las cadenas herrumbradas, la opresi\u00f3n y el abuso. Lo lleva en la piel, como dir\u00eda Fanon. No puede sac\u00e1rselo. Por eso habla con firmeza. Porque su piel no es blanca. Ha hecho una carrera admirable, \u00edntegra. No es poco. No aceptar\u00e1 presiones. No forma parte de ning\u00fan negocio. No tiene cuentas ocultas. No viene de ning\u00fan para\u00edso fiscal. Viene de Gambia, donde la crisis humanitaria, llamada \u00abcrisis de ni<strong>\u00f1<\/strong>os\u00bb por UNICEF, es particularmente grave. Gambia es un pa\u00eds que le env\u00eda desesperadamente sus hijos a Europa. Solos, a cruzar el Mediterr\u00e1neo. Y Fatou es madre de chicos naturales y adoptados. Un ejemplo a seguir. Un ejemplo como persona. Poner el cuerpo frente a la crisis es la mejor forma de construir una justicia nueva. Que no haya disociaci\u00f3n entre la conducta p\u00fablica y la privada. Que los funcionarios tengan un historial de probidad moral que demuestre que la justicia es, tambi\u00e9n en su vida personal, un fin \u00faltimo. Una forma de vida. Y no solo una carrera profesional.<\/p>\n<p>En una entrevista, Bensouda afirm\u00f3 que muchos pol\u00edticos \u00abno son honrados, porque no luchan por sus ideas. Solo quieren perpetuarse en el poder\u00bb. Una justicia que lucha por sus ideas, que no deja que estas se herrumbren en un escritorio, ese es el ideal. El de Bensouda y el de todos los que creemos que es hora de construir una justicia mejor. M\u00e1s ecu\u00e1nime. M\u00e1s justa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El hijo de Dios no tiene d\u00f3nde reclinar su cabeza, se lee en el Evangelio. Fatou Bensouda pertenece a un colectivo que hist\u00f3ricamente no ha tenido d\u00f3nde reclinar su cabeza. 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