{"id":1932,"date":"2018-11-05T14:03:23","date_gmt":"2018-11-05T17:03:23","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=1932"},"modified":"2018-11-06T15:31:45","modified_gmt":"2018-11-06T18:31:45","slug":"de-nacer-viajar-y-rastrear","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/de-nacer-viajar-y-rastrear\/","title":{"rendered":"De nacer, viajar y rastrear"},"content":{"rendered":"<p><em>Desparejo es el camino.<br \/>\n<\/em><em>Hoy ando senderos \u00e1speros.<br \/>\n<\/em><em>Piso la espina que hiere,<br \/>\n<\/em><em>pero mi huella est\u00e1 abajo,<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Tal vez un d\u00eda la limpien<br \/>\n<\/em><em>los que sue\u00f1an caminando.<br \/>\n<\/em><em>Yo les dar\u00e9, desde lejos<br \/>\n<\/em><em>mi coraz\u00f3n de regalo.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Yupanqui, <em>De tanto ir y venir<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hay m\u00faltiples y variadas maneras de transitar un inicio. Pero tambi\u00e9n hay tres obviedades que podr\u00edamos apuntar al respecto y que, de alguna manera, delimitan tal vastedad. En todo inicio, no resulta siempre claro ubicar el punto de arranque. \u00bfCu\u00e1ndo se inicia un proceso? \u00bfCuando aparece como horizonte de posibilidad y uno empieza a acercarse a \u00e9l? \u00bfAcaso se inicia cuando se toma la decisi\u00f3n \u00faltima, o cuando luego de la decisi\u00f3n racional, e incluso puesta en palabras, se realiza una acci\u00f3n para mostrarle al mundo que estamos iniciando algo? Segunda obviedad: si bien se difumina la cronolog\u00eda del cu\u00e1ndo, hay algo constitutivo de todo inicio: su car\u00e1cter transformador. La nueva pisada deja atr\u00e1s todas las pisadas anteriores y se adentra en otro camino, siempre. En todo inicio algo pasa a ser novedoso, en todo inicio, algo o alguien nace. Y vamos con la tercera: si bien todo inicio se inscribe en un movimiento transformador, podr\u00eda incluso pens\u00e1rselo desde la afinidad con un viaje, en todo inicio, as\u00ed como en todo viaje, podemos elegir hacerlo desde un lugar de expectativa absoluta, de desconocimiento cuasi irreal sobre lo que vamos a transitar, o podemos preparar el equipaje con herramientas, sugerencias, intuiciones expl\u00edcitas y hasta una serie de trucos para llevar.<\/p>\n<p>Este texto se propone explorar los inicios a la vida universitaria a prop\u00f3sito de lo que creo, es un hito constitutivo, el ingreso a la universidad. Con esto empiezo no contestando a la primera pregunta, o quiz\u00e1s, abro la respuesta. Se pueden identificar momentos de este cu\u00e1ndo, y el ingreso sin dudas, es uno de los m\u00e1s relevantes porque de manera expl\u00edcita pone de manifiesto este inicio. Sin embargo, los inicios a la vida universitaria suponen una construcci\u00f3n: un antes del ingreso, la instancia en la que se comienza a pensar la posibilidad de habitar la universidad en abstracto, despu\u00e9s, una universidad en particular, la trama en la que se conversa con los afectos, los cercanos, con uno mismo buscando una legitimaci\u00f3n posible a esta decisi\u00f3n. Tambi\u00e9n incluye la instancia en la que se indaga acerca de una carrera en particular, cuando uno se imagina habitando la cotidianidad de la universidad o trabajando de una profesi\u00f3n en un futuro. Y finalmente, cuando se le pide a alguien que nos acompa\u00f1e a conocer este espacio, a hacer los tr\u00e1mites, cuando se compran los cuadernos, los apuntes, se arma la mochila. Pero hay un d\u00eda de agosto, o de febrero, seg\u00fan el caso, en el que la microf\u00edsica de la decisi\u00f3n pone en movimiento una acci\u00f3n particular: venir en tren, colectivo, caminando, auto, atravesar una puerta, otra puerta, sentarse en un aula, esperar, y empezar a cursar.<\/p>\n<p>Bien, estar\u00edamos en condiciones de arrancar entonces, no obstante, hay algo que no dije hasta ahora. En la tradici\u00f3n de los estudios sobre ingreso, sobre los inicios, o sobre la universidad en general, se suele pensar la complejidad siempre desde la perspectiva de los estudiantes. Y tambi\u00e9n aqu\u00ed hay sentidos inscriptos en buenas intenciones, en decisiones institucionales correctas, que podemos sugerir: los actores principales en la universidad son los estudiantes, ellos son los protagonistas principales en un proceso de formaci\u00f3n. La universidad naci\u00f3 con ellos, por ellos y desde ellos, hace miles de vidas en Bologna y hoy, aqu\u00ed mismo. A ellos es a quienes hay que acompa\u00f1ar en toda su vida universitaria, y en especial, en los comienzos. Esto es as\u00ed, pero ellos no son los \u00fanicos que inician. Ellos no son los \u00fanicos que nacen y se transforman. Ellos no son los \u00fanicos que meter\u00e1n la mano en su equipaje, tratando de buscar una herramienta, un consejo o un truco para que la vida en com\u00fan en la universidad sea posible, y hasta sea exitosa. Por esto, es que me parece resulta importante ampliar el espectro de sonidos: sumar otras voces, las de los profesores. O sumar por lo menos una voz, la m\u00eda en primera persona, como profesora del ingreso a la universidad. Entonces, a las otras preguntas que apelan a obviedades, que nunca realmente son vividas como tal, voy a acercarme desde mi experiencia.<\/p>\n<p>El ingreso es una instancia vital, por eso es que considero correcto hablar en t\u00e9rminos de experiencia. En mi caso, esta experiencia, por ejemplo, no pone fuertemente en juego mis saberes sobre el campo epist\u00e9mico. Sobre los contenidos de la materia voy y vengo con soltura. Camino el programa con seguridad, con un cronograma pero con la flexibilidad de todo aquel que camina en zapatillas y sabe que puede andar con paso liviano, trotar o correr. Hago aparecer los contenidos en una clase seg\u00fan las unidades previstas, seg\u00fan mi propio cronograma de trabajo, los desgrano, pero tambi\u00e9n los hago esperar\u00a0 cuando veo que no es el d\u00eda para ellos.<\/p>\n<p>M\u00e1s bien, lo que me interpela cuando entro a un aula de ingreso es lo novedoso, y esto hace un tiempo lo vivo a partir de la met\u00e1fora del nacimiento. En ese encuentro novedoso se da un nacimiento, el nuestro: el de ellos y el m\u00edo. Primera escena entonces: Aula Magna Bicentenario, o Plaza de los Derechos Humanos -seg\u00fan lo que nos ofrezca el clima del d\u00eda-. Estos aspirantes, durante un mes y medio o tres meses -seg\u00fan la opci\u00f3n de ingreso que elijan- van a ser nuestros estudiantes en realidad, y yo los espero de a grupos para hablarles, para darles una bienvenida institucional y presentarles al Vicerrector, quien va a trabajar con ellos en una clase inaugural. Los observo mientras reconocen el territorio material de la clase, el suelo, las hormigas, las zonas de sombra en las que pueden refugiarse del sol, y finalmente los detecto cuando se acomodan, alistan el mate, sacan los cuadernos y lapiceras, miran la lista de preguntas que preparamos como disparadores para trabajar con ellos la clase. Arriesgo mentalmente de d\u00f3nde vienen, si est\u00e1n cansados o ansiosos, de qu\u00e9 carrera son. Nos cruzamos en las miradas y los veo indagarme expectantes, nos sonre\u00edmos, entonces pienso que de alguna manera estamos naciendo todos. Que una universidad es tradici\u00f3n, y una tradici\u00f3n cultural e institucional que se origin\u00f3 nada menos que en la comunidad medieval, pero que una universidad siempre es nacimiento, lo asuma o no.<\/p>\n<p>Y lo segundo que se me presenta es que, si bien en un nacimiento siempre hay una instancia de individuaci\u00f3n, cada uno esta solo o sola all\u00ed naciendo, en un nacimiento, alguien est\u00e1 esperando recibir al reci\u00e9n nacido. Entonces empiezo la clase desde ese entusiasmo, desde el entusiasmo de quien sabe que puede nacer, de quien intuye que tiene una oportunidad. La instancia de nacimiento siempre supone una gran apertura hacia lo creativo, porque lo novedoso es creativo m\u00e1s all\u00e1 de su voluntad. Pero lo que me resulta importante de asumir, casi como una reafirmaci\u00f3n de principio, es su potencia. Si el movimiento implica una novedad, me propongo vivirla y ser novedosa tambi\u00e9n. Quiz\u00e1s mi trabajo tenga que ver con esto, con la responsabilidad de acompa\u00f1ar a \u201cbienvenir\u201d en este nacimiento. Pero a su vez, quiz\u00e1s esto constituya la posibilidad de resignificar mi propio trabajo: el ingreso explicita de manera r\u00e1pida y contundente -sobre todo en el intensivo de verano- que tengo una nueva oportunidad como profesora.<\/p>\n<p>Por otra parte comienzo esa clase de bienvenida desde un gesto de honestidad, sin que esto me sit\u00fae en una posici\u00f3n demag\u00f3gica. Arranco desde una interpelaci\u00f3n. Les digo: s\u00e9 que est\u00e1n nerviosos, s\u00e9 que algunos tienen miedos, incertidumbres, est\u00e1n atravesados por expectativas propias y de otros, muchos de ustedes son los primeros en sus familias en venir a estudiar a una universidad, muchos de ustedes son los primeros incluso en haber terminado la escuela media, pero sepan tambi\u00e9n algo, yo tambi\u00e9n tengo miedo, ahora mismo. Mi miedo -que se\u00f1alo pero no describo- es que se vayan antes de experimentar qu\u00e9 pasa con ellos en esa carrera universitaria, en nuestra universidad; mi miedo es que no se tengan paciencia o confianza en ese inicio del oficio de estudiante universitario. Sin embargo, agrego: con nuestros miedos tenemos que ser astutos: primero reconocerlos, despu\u00e9s interpelarlos, y tenemos con qu\u00e9. Muchas veces en nuestra vida hemos comenzado; a veces porque quisimos, a veces porque hemos tenido que, en ocasiones incluso a pesar nuestro, y cada vez, lo hemos hecho de alguna manera. Ah\u00ed hay un suelo de experiencia, un patrimonio cognoscitivo, ah\u00ed seguramente haya herramientas para contener la incertidumbre y para reafirmarnos en ese movimiento inicial.<\/p>\n<p>Segunda escena: ingreso a un aula donde me esperan ya los estudiantes de mi comisi\u00f3n. Seguramente en la mayor\u00eda de los casos nunca termine de recordar sus nombres, aunque se los haga decir cada vez, como un intento de hablarles a partir de su nombre propio. Pretendo reconocerlos de alguna manera, y estar atenta semanas. Me voy a detener, me voy a dispersar en sus rostros y expresiones, en sus silencios y sus miradas, en la concentraci\u00f3n de sus ojos cuando elaboran un pr\u00e1ctico, en sus intervenciones y en su capacidad para trabajar con otros. Cuando llego el primer d\u00eda, no hay perfiles de estudiantes acabados ni categorizaciones que me amparen, por lo menos, demasiado. Entonces vuelvo a recurrir a la honestidad, \u00bfacaso la universidad no es una instituci\u00f3n que trabaja en la b\u00fasqueda o construcci\u00f3n de verdades? Les hablo de m\u00ed, de mis trayectorias, de c\u00f3mo llegu\u00e9 a estudiar, a ser profesora, de por qu\u00e9 aunque devine otras funciones institucionales siempre ped\u00ed quedarme en el ingreso. Y apelo a su honestidad, porque en todo v\u00ednculo posible, la honestidad es un suelo com\u00fan. Pido que me cuenten qui\u00e9nes son, qu\u00e9 intuiciones o certezas los ayudaron a cruzar la puerta, qu\u00e9 esperan, qu\u00e9 desean, de ellos mismos, de su carrera, de la universidad, y tambi\u00e9n de m\u00ed como su profesora. Y a partir de ese encuentro les propongo, les comunico quiz\u00e1s una primera regla de juego: estamos ac\u00e1, sobre este territorio com\u00fan que es particular, quiz\u00e1s muchas veces pensemos que estamos en el lodo, pero desde ese ac\u00e1 vamos a trabajar todos, ellos, yo, todos juntos. Y vamos a trabajar mucho y esforzadamente.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de este nacimiento, aqu\u00ed estamos en nuestro mundo com\u00fan que es tal vez el que nos va a alentar y permitir transitar este inicio, en comunidad. Creo en las comunidades, definitivamente. Y creo en que para que haya comunidad debe haber un sentido com\u00fan, una comuni\u00f3n, de alguna manera. S\u00e9 que tengo una responsabilidad particular en la construcci\u00f3n de ese andamiaje. Y que para desplegar mi oficio tengo que recordar mis propias palabras: tengo que buscar las herramientas en la mochila, los saberes previos, activar los sentidos, tengo que ser astuta.<\/p>\n<p>De alguna manera siento que en cada clase del ingreso debo apelar a esta operatoria, la de la astucia que se inscribe b\u00e1sicamente en poner a jugar mi intuici\u00f3n. Y esta operatoria debo activarla de una manera r\u00e1pida y efectiva. Entonces, tengo que devenir una \u201crastreadora\u201d: rastrear a trav\u00e9s de los silencios, intervenciones, resaltados de colores en los textos, ausencias, conformaciones de grupos de trabajos, si estamos construyendo o no una comunidad de sentido con ellos. Porque en un aula eso es lo que creo que tenemos que hacer: construir sentidos. Como dec\u00eda antes, el programa lo conozco, sus textos, puedo navegarlos con fluidez. Lo valoro como propuesta acad\u00e9mica e institucional. Pero tambi\u00e9n s\u00e9 que tenemos cinco semanas de trabajo vertiginosas, que muchos de los textos que les proponemos les van a significar muchas y variadas novedades y desaf\u00edos: desde est\u00e9ticos, formales, hasta otra profundidad en los abordajes de autores en los textos.<\/p>\n<p>Y en este punto, para terminar con esta aproximaci\u00f3n a mi experiencia como profesora del ingreso en la Universidad Nacional de Lan\u00fas, recupero a Carlo Ginzburg, \u201cnadie aprende el oficio de <em>connoisseur<\/em> o el de diagnosticador si se limita a poner en pr\u00e1ctica reglas preexistentes. En este tipo de conocimiento entran en juego (se dice habitualmente) elementos imponderables: olfato, golpe de vista, intuici\u00f3n\u201d (: 163). Y en este movimiento de pasar de lo conocido a lo desconocido sobre la base de huellas, de indicios, cada clase comienza una y otra vez. En mi caso, la acci\u00f3n de ense\u00f1ar, o las acciones que despliego cuando ense\u00f1o, porque implican variados movimientos, ser\u00e1n posibles en este suelo de permanente reconocimiento del otro y reajuste de mi propuesta y de mi pr\u00e1ctica. La pr\u00e1ctica como rastreadora es b\u00e1sicamente la que me ocupa y vertebra mi oficio de docente en el ingreso. Y muchas veces, a prop\u00f3sito de este rastrear permanente, debo proponer distintas estrategias o reformularlas en una misma clase, a partir de sus lecturas o de las ausencias de lecturas, a partir del cansancio, a partir de las preguntas o de las miradas lejanas. Y me supondr\u00e1 poner en juego una gran energ\u00eda, tanto intelectual como corporal. Este es el suelo, pero esta tambi\u00e9n es la potencia. Aqu\u00ed vamos una vez m\u00e1s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desparejo es el camino. Hoy ando senderos \u00e1speros. 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