{"id":1943,"date":"2018-11-05T14:40:45","date_gmt":"2018-11-05T17:40:45","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=1943"},"modified":"2018-11-06T15:34:34","modified_gmt":"2018-11-06T18:34:34","slug":"el-movimiento-estridentista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/el-movimiento-estridentista\/","title":{"rendered":"El Movimiento Estridentista"},"content":{"rendered":"<p>En diciembre de 1921, en M\u00e9xico, Manuel Maples Arce<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> public\u00f3 el \u201cPrimer Manifiesto Estridentista\u201d. Programa intelectual y art\u00edstico de un movimiento de vanguardia, art\u00edstico-est\u00e9tico-pol\u00edtico, en el contexto contradictorio dejado por la Revoluci\u00f3n Mexicana. \u201c<em>El Estridentismo no es una escuela, ni una tendencia, ni una mafia como las que aqu\u00ed se estilan; el Estridentismo es una raz\u00f3n de estrategia. Un gesto. Una irrupci\u00f3n<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>La nueva Constituci\u00f3n Pol\u00edtica de M\u00e9xico, pensada tambi\u00e9n para\u00a0<em>pacificar<\/em>\u00a0al pa\u00eds, fue promulgada en 1917; no obstante las refriegas revolucionarias continuaron hasta 1920, e incluso m\u00e1s tarde. Pocas cosas cambiaron. Estaban virtualmente paralizadas la agricultura, la miner\u00eda, la actividad industrial incipiente y buena parte del comercio; qued\u00f3 destruida la infraestructura de caminos, puentes, ferrocarriles, tel\u00e9grafos&#8230; \u201c<em>Muchos hombres y mujeres salieron del pa\u00eds, sobre todo a los Estados Unidos de Am\u00e9rica, para buscar trabajo, o perseguidos por sus enemigos pol\u00edticos. Otros se fueron a vivir a las ciudades, en especial a la capital, porque eran m\u00e1s seguras. En 1910 M\u00e9xico ten\u00eda algo m\u00e1s de quince millones de habitantes; en 1921, contaba con poco m\u00e1s de catorce millones. Entre muertos, desaparecidos y exiliados, durante la revoluci\u00f3n la poblaci\u00f3n del pa\u00eds disminuy\u00f3 en aproximadamente un mill\u00f3n de personas<\/em>.\u201d<\/p>\n<p>Los Estridentistas asumieron una tarea, intensa e inmensa, con sus ideas \u201crevolucionarias\u201d, en un M\u00e9xico agrario que volteaba apenas al \u201cdesarrollo industrial\u201d y que ve\u00eda venir una \u00e9poca con \u00e9pica nueva en su lucha de clases: \u201c<em>los espejos de los d\u00edas subversivos\u201d<\/em>, el \u201c<em>palpitar con la h\u00e9lice del tiempo\u201d<\/em>. Se pronunciaron en defensa de Sacco y Vanzetti. Redactaron ensayos para mejorar la producci\u00f3n industrial, agraria&#8230; \u201c<em>socialismo a la jarocha<\/em>\u201d. Enfrentaron con su poes\u00eda las contradicciones de la \u00e9poca y la modernidad capitalista. Vieron venir la barbarie actual, quisieron ponernos en guardia, quisieron despertar las conciencias y soltaron al viento todas sus alarmas, sus bofetadas, sus alertas y sus estridencias: \u201c<em>Es necesario exaltar en todos los tonos estridentes de nuestro diapas\u00f3n propagandista, la belleza actualista de las m\u00e1quinas, de los puentes g\u00edminicos recientemente extendidos sobre las vertientes por m\u00fasculos de acero, el humo de las f\u00e1bricas, las emociones cubistas de los grandes trasatl\u00e1nticos con humeantes chimeneas de rojo y negro (\u2026) junto a los muelles efervescentes y congestionados, el r\u00e9gimen industrialista de las grandes ciudades palpitantes, las blusas azules de los obreros explosivos en esta hora emocionante y conmovida\u2026\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Los Estridentistas se sumaron a la lucha revolucionaria que muchas vanguardias art\u00edsticas sembraran por todas partes acompa\u00f1adas por Marinetti, Huidobro, Reverdy, Tzara, Yvan Goll, Apollinaire, Breton. Produjeron poemas, cuentos, hojas volantes, manifiestos, novelas, grabados, m\u00e1scaras, pinturas, fotograf\u00edas&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Y ahora, los burgueses ladrones,<br \/>\n<\/em><em>se echar\u00e1n a temblar<br \/>\n<\/em><em>por los caudales<br \/>\n<\/em><em>que robaron al pueblo.<br \/>\n<\/em><em>Hay un florecimiento de pistolas<br \/>\n<\/em><em>despu\u00e9s del trampol\u00edn de los discursos.<br \/>\n<\/em><em>Los r\u00edos de blusas azules<br \/>\n<\/em><em>desbordan las esclusas de las f\u00e1bricas,<br \/>\n<\/em><em>y los \u00e1rboles agitadores<br \/>\n<\/em><em>manotean los discursos en la acera.<br \/>\n<\/em><em>Los huelguistas se arrojan<br \/>\n<\/em><em>pedradas y denuestos,<br \/>\n<\/em><em>y la vida es una tumultuosa conversi\u00f3n hacia la izquierda.<br \/>\n<\/em><em>Las hordas salvajes de la noche<br \/>\n<\/em><em>se echaron sobre la ciudad amedrentada.<br \/>\n<\/em><em>Los discursos marihuanos<br \/>\n<\/em><em>de los diputados<br \/>\n<\/em><em>salpicaron de mierda su recuerdo.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el coraz\u00f3n del Movimiento Estridentista se incuba una poes\u00eda que no rechaza la palabra \u201cobrero\u201d, que no se asusta con la palabra \u201cproletario\u201d, que no esquiva la palabra \u201cRevoluci\u00f3n\u201d&#8230; que mira en las m\u00e1quinas, en su expropiaci\u00f3n obrera, una oportunidad de desarrollo colectivo. Como arma de liberaci\u00f3n, como terreno que se debe conquistar incluso po\u00e9ticamente. Como signo e historia que debe ser de todos. \u201c<em>El tren es una r\u00e1faga de hierro que azota el panorama y lo conmueve todo<\/em>\u201d. Hay una relaci\u00f3n po\u00e9tica con las masas y una fascinaci\u00f3n por la mec\u00e1nica y sus aparatos. Su imaginario escenifica el conflicto, el gran parto, la <em>desgarradura<\/em> del mundo buc\u00f3lico y agreste mexicano frente a la din\u00e1mica de un tiempo de v\u00e9rtigos desiguales y combinados. No se les escap\u00f3 el amor, la fe absoluta en el amor, ni sus dolores bajo el mismo techo hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Se re\u00fane la luna all\u00e1 en los m\u00e1stiles,<br \/>\n<\/em><em>y un viento de ceniza<br \/>\n<\/em><em>me arrebata tu nombre;<br \/>\n<\/em><em>la navegaci\u00f3n agitada de pa\u00f1uelos<br \/>\n<\/em><em>y los adioses surcan nuestros pechos,<br \/>\n<\/em><em>y en la d\u00e9bil memoria de todos estos goces<br \/>\n<\/em><em>s\u00f3lo los p\u00e9talos de sus estremecimientos<br \/>\n<\/em><em>perfuman las orillas de la noche.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La etapa m\u00e1s <em>virulenta<\/em> del Estridentismo ocurri\u00f3 desde 1922 hasta 1927. Europa presenciaba el influjo del Cubismo (1907), el Futurismo (1909), el Dada\u00edsmo (1916), el Surrealismo (1924).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Estridentismo<\/strong><\/p>\n<p>\u201c&#8230; <em>Los pocos intelectuales que fueron a la revoluci\u00f3n estaban podridos. La tiran\u00eda intelectual sigui\u00f3 subsistiendo y la revoluci\u00f3n perdi\u00f3 toda su significaci\u00f3n y todo su inter\u00e9s (\u2026). A los sacudimientos exteriores no correspondi\u00f3 ninguna agitaci\u00f3n espiritual (\u2026), pero las inquietudes post-revolucionarias, las explosiones sindicalistas y las manifestaciones tumultuosas fueron un est\u00edmulo para nuestros deseos iconoclastas y una revelaci\u00f3n para nuestras agitaciones interiores. Nosotros tambi\u00e9n pod\u00edamos sublevarnos. Nosotros tambi\u00e9n pod\u00edamos rebelarnos<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>El Movimiento Estridentista abri\u00f3 muchos frentes de guerra. Combatieron a la \u201cliteratura\u201d oficial y a las corrientes est\u00e9ticas dominantes, entre otros, a los modernistas tard\u00edos o postmodernistas. Sus guerras atizaron r\u00e1fagas a discreci\u00f3n contra el folclore de Estado, el tradicionalismo retr\u00f3grado y la cursiler\u00eda en la cultura sacrosanta de los bur\u00f3cratas ignorantes. Combatieron la versi\u00f3n oficial de la intelectualidad, el arribismo y la burocracia. Combatieron el vicio de nombrar a intelectuales como embajadores. Abrieron, en M\u00e9xico, frentes nuevos para la poes\u00eda en las f\u00e1bricas, en las calles, en las oficinas. Poes\u00eda para los obreros, los revolucionarios y las m\u00e1quinas.<\/p>\n<p>Maples Arce public\u00f3, en 1924, su poema \u201c<em>Urbe, Super-poema bolchevique en cinco cantos<\/em>\u201d. Compromiso pol\u00edtico de una poes\u00eda que emerge en una \u00e9poca con exigencias revolucionarias a diestra y siniestra. Poes\u00eda que no se escribe solo por escribir \u201cbonito\u201d, ni \u201coriginal\u201d, sino porque habita en ella un aliento revolucionario oportuno, necesario. M\u00e9xico viv\u00eda (vive) los estragos contradictorios y desbordados de una Revoluci\u00f3n traicionada que amenazaba con soldar sus <em>acuerdos de paz, <\/em>inter-burgueses, a punta de balazos y cr\u00edmenes. As\u00ed fue asesinado Villa, as\u00ed fue asesinado Zapata, entre otros muchos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Al margen de la almohada,<br \/>\n<\/em><em>la noche es un despe\u00f1adero;<br \/>\n<\/em><em>y el insomnio<br \/>\n<\/em><em>se ha quedado escarbando en mi cerebro.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ciudad de M\u00e9xico azteca, negra, colonial, cat\u00f3lica, barroca&#8230; moderna, postmoderna, rebasada, p\u00f3stuma, miserable&#8230; donde los tiempos se superponen inconexos y mim\u00e9ticos. Ciudad de M\u00e9xico megal\u00f3polis pueblerina y antigua, industrial y agraria, superpoblada y vac\u00eda, dolorosa e inmobiliaria.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Oh ciudad toda tensa<br \/>\n<\/em><em>de cables y de esfuerzos,<br \/>\n<\/em><em>sonora toda<br \/>\n<\/em><em>de motores y de alas.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pa\u00eds de M\u00e9xico, colonizado y semi-colonizado de ida y vuelta, bajo el impulso dominante de maquinaria y las t\u00e9cnicas para el saqueo de las materias primas y la mano de obra. M\u00e9xico \u201cUrbe\u201d. M\u00e9xico prehisp\u00e1nico, colonial, afrancesado, tur\u00edstico entre rascacielos, miseria y cat\u00e1strofe; 2.500 metros de altura sobre el nivel del mar; vidas amontonadas en el olvido, la demagogia, el abandono, la <em>delincuencia <\/em>y la violencia. Bajo el volc\u00e1n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Oh ciudad fuerte<br \/>\n<\/em><em>y m\u00faltiple<br \/>\n<\/em><em>hecha toda de hierro y de acero (&#8230;)<br \/>\n<\/em><em>Y la fiebre sexual<br \/>\n<\/em><em>de las f\u00e1bricas.<br \/>\n<\/em><em>Urbe:<br \/>\n<\/em><em>Escoltas de tranv\u00edas<br \/>\n<\/em><em>que recorren las calles subversistas.<br \/>\n<\/em><em>Los escaparates asaltan las aceras,<br \/>\n<\/em><em>y el sol, saquea las avenidas.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los Estridentistas <em>ardieron <\/em>en guerras y guerrillas sem\u00e1nticas, sint\u00e1cticas. No bastaba con imponer formas nuevas si las ideas eran viejas, retr\u00f3gradas, lugares comunes, provincianismo, payasada de poetas p\u00e1lidos, melancol\u00eda ilustrada y abuso de los recursos culturales en beneficio de billeteras particulares. En su mejor momento abrieron guerras incendiarias, provocadoras. \u201cVivir emocionalmente\u201d, \u201cPonerse en marcha hacia el futuro\u201d, \u201c<em>Como \u00fanica verdad, la verdad estridentista. Defender el Estridentismo es defender nuestra verg\u00fcenza intelectual. A los que no est\u00e9n con nosotros se los comer\u00e1n los zopilotes. El Estridentismo es el almac\u00e9n de donde se surte todo el mundo. Ser Estridentista es ser hombre. S\u00f3lo los eunucos no estar\u00e1n con nosotros&#8230;\u201d. <\/em>Bravuconadas po\u00e9ticas cuyo br\u00edo contrastaba con la delicadeza de los se\u00f1oritos cultos que en sus <em>liceos<\/em> y <em>gabinetes<\/em> redactaban la literatura dulce y las ideas <em>cl\u00e1sicas<\/em> para un pa\u00eds inexistente que no lograba esconder la plena barbarie del hachazo yanqui, que se qued\u00f3 con medio pa\u00eds, las genuflexiones de los licenciados, el robo degenerado de los hacendados y los banqueros, las bofetadas a la dignidad de los colonizadores espa\u00f1oles, ingleses, franceses&#8230; y el genocidio interminable contra los pueblos originarios: 56 etnias.<\/p>\n<p>Para los Estridentistas la ciudad naciente es un escenario\u00a0<em>prism\u00e1tico<\/em>, cargado de electricidad y velocidad. Escenario revoltijo donde hay, por un lado \u201cindios\u201d que seg\u00fan los nuevos licenciados, los ingenieros nuevos y los comerciantes con vuelos cosmopolitas, <em>entorpecen, afean, <\/em>el paso promisorio hacia el \u201cfuturo\u201d. Ciudad donde hay tranv\u00edas y chimeneas al lado de donde piden limosna, en n\u00e1huatl o en zapoteco, en maya o purepecha, esas \u201cindias\u201d que solo tienen futuro como servidumbre. \u201c\u00a1Qu\u00e9 lindos colores de las ropas de estos indios!&#8230; L\u00e1stima que sean tan mugrosos\u201d. Ciudad hacinamiento, carnaval, circo grotesco&#8230; hija de la \u201cmodernidad\u201d colonizada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>La ciudad insurrecta de anuncios luminosos<br \/>\n<\/em><em>flota en los almanaques,<br \/>\n<\/em><em>y all\u00e1 de tarde en tarde,<br \/>\n<\/em><em>por la calle planchada se desangra un el\u00e9ctrico.<br \/>\n<\/em><em>El insomnio, lo mismo que una enredadera,<br \/>\n<\/em><em>se abraza a los andamios sinoples del tel\u00e9grafo,<br \/>\n<\/em><em>y mientras que los ruidos descerrajan las puertas,<br \/>\n<\/em><em>la noche ha enflaquecido lamiendo su recuerdo.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nos hacen falta los Estridentistas, incluso sus contradicciones, que los atraparon y en no poca medida desdibujaron algunas de sus aportaciones. Necesitamos a los Estridentistas, lo mejor de ellos, su fuerza y su porosidad, su capacidad de dejarse <em>mojar<\/em> por la <em>humedad <\/em>de la historia y responder correctamente con su metralla simb\u00f3lica, po\u00e9tica, semi\u00f3tica. Necesitamos no olvidarles, no academizarlos, no <em>mausoleolizarlos<\/em>. Que no se ahoguen en las librer\u00edas ni en los museos. Que no se olviden entre homenajes ni \u201cediciones especiales\u201d. Que no nos los ganen los snobistas ni los bur\u00f3cratas. Que no mueran en la complacencia de los progres, los <em>posmo, <\/em>los<em> nice <\/em>que creen tenerlo superado todo.<\/p>\n<p>Dejemos a Maples Arce vivito y coleando en los campos y las trincheras de la cultura y la poes\u00eda. Dejemos que milite con sus compa\u00f1eros de armas y de rutas haciendo su mejor revoluci\u00f3n y aprendamos de ella&#8230; dejemos que se defina y camin\u00e9mosla juntos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Yo soy un punto muerto en medio de la hora,<br \/>\n<\/em><em>equidistante al grito n\u00e1ufrago de una estrella.<br \/>\n<\/em><em>Un parque de manubrio se engarrota en la sombra,<br \/>\n<\/em><em>y la luna sin cuerda<br \/>\n<\/em><em>me oprime en las vidrieras.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dejemos a los Estridentistas que sigan atribul\u00e1ndonos e incendi\u00e1ndonos con sus voces frescas bien puestas sobre el pecho de la historia. Sus voces de ca\u00f1\u00f3n y de cenzontle. Sus voces de oraci\u00f3n y dial\u00e9ctica revolucionaria. Sus voces que, por lo poco o lo mucho, con sus mejores ideas, siguen siendo voces herejes y militantes. Sus voces de Einstein y Huitzilopoxtli, de obrero y de tlacuilo, de Lenin y de Netzahualcoyotl.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201c<em>Excito a todos los poetas, pintores y escultores j\u00f3venes de M\u00e9xico, a los que aun no han sido maleados por el oro prebendario de los sinecurismos gobiernistas, a los que aun no se han corrompido con los mezquinos elogios de la cr\u00edtica oficial y con los aplausos de un p\u00fablico soez y concupiscente, a todos los que no han ido a lamer los platos en los festines culinarios de Enrique Gonzalez Mart\u00ednez, para hacer arte con el estilicidio de sus menstruaciones intelectuales, a todos los grandes sinceros, a los que no se han descompuesto en las eflorescencias lamentables y mef\u00edticas de nuestro medio nacionalista con hedores de pulquer\u00eda y rescoldos de fritanga a todos ellos los excito para que vengan a batirse a nuestro lado en las luc\u00edferas filas de la \u2018decouvert\u2019, en donde creo con Lasso de la Vega: \u2018Estamos lejos del esp\u00edritu de la bestia\u2026\u2019<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u201c\u00a1Feliz a\u00f1o nuevo! \u00a1Apagaremos el sol a sombrerazos! \u00a1Viva el Mole de\u00a0<\/em><em>Guajolote!\u201d<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nota: Manuel Maples Arce\u00a0naci\u00f3 en Papantla, Veracruz, M\u00e9xico, el 1 de mayo de 1898. Muri\u00f3 en la ciudad de M\u00e9xico en 1981. Fundador del Movimiento Estridentista, fue escritor, pol\u00edtico y diplom\u00e1tico. Estudi\u00f3 en la Escuela Libre de Derecho de M\u00e9xico y literatura francesa e historia del arte en la Universidad de Par\u00eds. Como secretario de gobierno de su estado natal ayud\u00f3 a la publicaci\u00f3n de obras educativas y literarias. Entre estas, la revista <em>Horizonte<\/em>. Fue colaborador de los peri\u00f3dicos veracruzanos <em>El Dictamen<\/em> y <em>La Opini\u00f3n<\/em>. Fue diputado local en Veracruz y al terminar su gesti\u00f3n, en 1930, emigr\u00f3 a Par\u00eds para estudiar derecho diplom\u00e1tico. Despu\u00e9s de ejercer labores pol\u00edticas en Secretar\u00eda de Educaci\u00f3n P\u00fablica y como diputado federal, Maples Arce inici\u00f3 su carrera diplom\u00e1tica en 1935. Los pa\u00edses en los que represent\u00f3 a M\u00e9xico, desde muy distintos cargos y hasta llegar al puesto de embajador, fueron B\u00e9lgica, Polonia, Italia, Inglaterra, Panam\u00e1, Chile, Colombia, Jap\u00f3n, Canad\u00e1, Noruega, L\u00edbano y Paquist\u00e1n. Fue autor de poes\u00eda, narrativa y ensayo sobre literatura y arte. Algunos de sus libros son: <em>Rag. Tintas de abanico<\/em> (1920), <em>Andamios interiores <\/em>(1922), <em>Urbe<\/em> (1924), <em>Poemas interdictos<\/em> (1927), <em>A la orilla de este r\u00edo<\/em> (1964), <em>El paisaje en la literatura mexicana<\/em> (1944), <em>El arte mexicano moderno<\/em> (1945), <em>Incitaciones y valoraciones<\/em> (1957) y <em>Ensayos japoneses<\/em> (1959).<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito del Estridentismo es fundamental no perderse una lectura cr\u00edtica, y acaso abrir algunos debates, sobre el magn\u00edfico trabajo <em>El Estridentismo o una Literatura de Estrategia<\/em><strong>:<\/strong>\u00a0Luis Mario Schneider, Primera Edici\u00f3n en Lecturas Mexicanas 1997. Consejo Nacional para La Cultura y las Artes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> <strong>\u201c<\/strong>En verdad el Estridentismo nace e irrumpe en los \u00faltimos d\u00edas de mes de diciembre de 1921&#8230;\u201d. Arqueles Vela, Germ\u00e1n List Arzubide, Ram\u00f3n Alva de la Canal y Leopoldo M\u00e9ndez Maples Arce, Miguel Aguill\u00f3n Guzm\u00e1n o Luis Quintanilla.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>Por Fernando Buen Abad Dom\u00ednguez<br \/>\n<\/em><\/strong><strong><em>Director del Instituto de Cultura y Comunicaci\u00f3n UNLa<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En diciembre de 1921, en M\u00e9xico, Manuel Maples Arce[1] public\u00f3 el \u201cPrimer Manifiesto Estridentista\u201d. 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