{"id":1985,"date":"2018-11-09T17:43:51","date_gmt":"2018-11-09T20:43:51","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=1985"},"modified":"2019-08-14T16:21:36","modified_gmt":"2019-08-14T19:21:36","slug":"que-algunas-cosas-permanezcan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/que-algunas-cosas-permanezcan\/","title":{"rendered":"Que algunas cosas permanezcan"},"content":{"rendered":"<p><em>Nac\u00ed para la libertad,<br \/>\n<\/em><em>que hasta ahora es el dolor del mundo.<\/em><\/p>\n<p><em>Haroldo Conti<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El cuatro de mayo de 1976, Haroldo Conti regresaba a su casa con su mujer, Marta Scavac, de ver una pel\u00edcula en el cine. En la vivienda dorm\u00edan la hija de Marta, de siete a\u00f1os, el beb\u00e9 de ambos, de tres meses, y un amigo de la pareja que estaba parando all\u00ed. Al abrir la puerta, fueron recibidos por cinco o seis personas desconocidas que los estaban esperando. Los separaron en habitaciones distintas, los interrogaron y los golpearon. Despu\u00e9s de varias horas se llevaron a Haroldo y algunas cosas del departamento. En la m\u00e1quina de escribir estaba su \u00faltimo cuento: sus secuestradores quisieron llev\u00e1rselo como evidencia, pero Marta pidi\u00f3 que no lo hicieran, que se lo dejaran. La muerte de una t\u00eda de Chacabuco le hab\u00eda provocado a Conti un sacud\u00f3n emocional y por eso se hab\u00eda puesto a escribir ese relato. \u201cPor favor, no lo rompa\u201d, pidi\u00f3 Marta. \u201cLe expliqu\u00e9 de qu\u00e9 se trataba ese cuento\u201d. El papel qued\u00f3 intacto en la m\u00e1quina.<\/p>\n<p>Hay una presencia simb\u00f3lica pero tambi\u00e9n material de la literatura que no siempre se explicita. \u00bfCu\u00e1nto de Conti queda en \u201cA la diestra\u201d, su cuento en proceso que lo sobrevive? Algo similar sucedi\u00f3 con el \u00faltimo relato de su colega, el escritor Rodolfo Walsh. Cuando allanaron la casa de San Vicente en la que viv\u00eda con su mujer (al mismo tiempo que lo secuestraban en Capital Federal) se llevaron, entre otros papeles y documentos, el borrador de \u201cJuan se iba por el r\u00edo\u201d, su \u00faltimo cuento. La reconstrucci\u00f3n de ese texto tiene un momento cumbre que es cuando Lilia Ferreyra se encontr\u00f3 en el exilio con un sobreviviente que hab\u00eda le\u00eddo el cuento en la ESMA, cuando por casualidad se top\u00f3 con los papeles de Walsh. Hab\u00eda podido hacer varias lecturas y por eso recordaba partes enteras del cuento. Tambi\u00e9n Ferreyra hab\u00eda le\u00eddo sucesivos borradores, as\u00ed que juntos lo reescribieron de acuerdo a lo que les dictaba la memoria. Fue un momento casi m\u00e1gico: cuando la noticia de su muerte empezaba a desparramarse, la literatura trajo, por unos momentos, a Walsh de regreso. \u00bfCu\u00e1nto, entonces, de los escritores desaparecidos, queda en sus textos?<\/p>\n<p>Haroldo Conti naci\u00f3 en Chacabuco el 25 de mayo de 1925. Dec\u00eda haber aprendido de su padre a contar historias oralmente, y haber dado los primeros pasos como creador literario escribiendo libretos para funciones de t\u00edteres y sketchs teatrales en la escuela. Fue maestro y, posteriormente, seminarista, hasta que, seg\u00fan su propio testimonio, tuvo una \u201ccrisis de fe\u201d. Estudi\u00f3 Filosof\u00eda y Letras, a partir de lo que se desempe\u00f1\u00f3 como profesor. All\u00ed conoci\u00f3 a Marta, una alumna del Liceo que fue su segunda mujer, y que lo acompa\u00f1\u00f3 hasta el momento de su desaparici\u00f3n.<\/p>\n<p>Ya sea desde la creaci\u00f3n, la ense\u00f1anza o la adaptaci\u00f3n al cine, la literatura form\u00f3 parte de la vida de Conti, y en su materialidad fue tambi\u00e9n para \u00e9l, un modo de ser: \u201cComo no he podido vivir un mont\u00f3n de vidas las vivo a trav\u00e9s de la literatura\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Escribiendo, construy\u00f3 tambi\u00e9n mundos para que sus lectores habitemos otras vidas. Describi\u00f3 a Chacabuco de tal modo que resulta ser y al mismo tiempo no ser, el pueblo que lo vio nacer, del que parti\u00f3 para volver siempre. Existe Chacabuco, y existe el Chacabuco de Conti. \u201cCuando escribo hablo de ese Chacabuco m\u00edo\u201d.<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a><\/p>\n<p>\u201cLa balada del \u00e1lamo Carolina\u201d es el cuento que funciona como transporte a ese pueblo \u201cde tapiales amarillos, del viejo Pelice, del viejo Ponce, del padre Doglia, de mi padre, de m\u00ed mismo, chico, cuando sal\u00eda a correr el campo junto con mi viejo, que era vendedor ambulante\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. \u201cLas doce a Bragado\u201d es otro relato breve que construye el interior bonaerense no solo desde el paisaje sino desde personajes extraordinarios como el t\u00edo Agust\u00edn, precursor tercemundista del hollywoodense Forrest Gump.<\/p>\n<p>\u201cA la diestra\u201d, el cuento p\u00f3stumo de una muerte que no fue, tambi\u00e9n vuelve a un Chacabuco que el narrador atraviesa en el tiempo, como un presagio de su destino personal, que fue adem\u00e1s el de su pueblo y el de su Patria. La noticia de la muerte de su t\u00eda hab\u00eda sido el motor para la producci\u00f3n de este relato. Conti, personaje-narrador, hace un viaje imaginario al pueblo que construye en sus recuerdos. En este aparecen sus personajes cl\u00e1sicos (el t\u00edo Agust\u00edn, el \u00e1lamo Carolina) y los lugares que ya han sido recorridos en su literatura. El narrador imagina un gran recibimiento para su t\u00eda en el Cielo, en el que \u201cdon Dios\u201d hace el asado. Es un relato que vuelve y vuelve sobre la muerte, lo que esta clausura, lo que define, lo que proh\u00edbe. En \u00e9l se conjuga cierto humorismo en la construcci\u00f3n de algunas escenas disparatadas, junto a la desolaci\u00f3n del pasado que se escapa para no poder ser recuperado. Es un relato de finales: los que son (el de la t\u00eda, entre otros), los que se intuyen (el del t\u00edo Agust\u00edn, el del \u00e1lamo). Conti escribi\u00f3 en este cuento no su final, sino lo que era para \u00e9l el final de su mundo.<\/p>\n<p>A mediados de la d\u00e9cada del cuarenta fue a vivir a Buenos Aires, ciudad en la que, seg\u00fan \u00e9l mismo dijo, siempre se sinti\u00f3 forastero. Durante un tiempo se recluy\u00f3 en El Tigre en donde s\u00ed gener\u00f3 lazos de pertenencia. Como muchos escritores argentinos, hizo del r\u00edo y el Delta un espacio propio. El r\u00edo tambi\u00e9n es escrito en la literatura de Conti. Lo hace correr entre desbordes y crecidas, y lo habita con personajes que en su soledad y libertad son la humanidad entera. Los hombres y mujeres que habitan el r\u00edo pueden ver en su despojo, en la uniformidad de sus formas, colores y olores, sus matices. De estos est\u00e1 hecha <em>Sudeste<\/em>, la primera novela del autor, que toma del espacio su tiempo y su cadencia para contar una historia \u00edntima, detenida, que va mostrando de a poco sus propios matices donde al principio no parece haber nada m\u00e1s que instinto de supervivencia. En cada gesto m\u00ednimo, El Boga, tan lejano y tan cercano a sus lectores, dibuja el sentido y el destino del hombre y el mundo.<\/p>\n<p>Conti entend\u00eda que un intelectual ten\u00eda por obligaci\u00f3n el compromiso pol\u00edtico. No el escritor en tanto creador, o no como prop\u00f3sito productivo, porque forzar a la literatura a decir no serv\u00eda, pero el escritor en tanto sujeto social, deb\u00eda comprometerse. Si un escritor est\u00e1 comprometido desde su rol social, si est\u00e1 enterado, si el mundo lo conmueve, eso aparece en su literatura, aunque parezca estar hablando de otra cosa. Como periodista cultural trabaj\u00f3 en la revista <em>Crisis<\/em>, desde donde manifest\u00f3 sus denuncias contra la violencia estatal y la opresi\u00f3n a las clases vulnerables.<\/p>\n<p>En 1975 su \u00faltima novela, <em>Mascar\u00f3, el cazador americano, <\/em>recibi\u00f3 el premio \u201cCasa de las Am\u00e9ricas\u201d. Es, tal vez, su novela m\u00e1s pol\u00edtica y al mismo tiempo audaz desde el punto de vista de la construcci\u00f3n est\u00e9tica. Con un lenguaje metaf\u00f3rico que discute, en principio, el mismo lenguaje literario, se aborda la unidad hist\u00f3rica y pol\u00edtica de Latinoam\u00e9rica. Marta recuerda el proceso de creaci\u00f3n de <em>Mascar\u00f3 <\/em>como un momento de mucha intensidad, del que ella form\u00f3 parte colaborando en la investigaci\u00f3n, acompa\u00f1ando y conversando acerca de los personajes y las escenas, y pasando en limpio partes de la obra: \u201c<em>Mascar\u00f3<\/em> fue como nuestro primer hijo. Habl\u00e1bamos de los personajes como si habl\u00e1ramos de un familiar, y qu\u00e9 va a hacer fulano, y qu\u00e9 va a pasar ac\u00e1, y qu\u00e9 va a ser el almuerzo\u2026\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada del \u201870 Haroldo Conti form\u00f3 parte, junto a Roberto Santoro, Miguel \u00c1ngel Bustos, Humberto Constantini y Raimundo Gleyzer, del PRT. Tambi\u00e9n se adscribi\u00f3 p\u00fablicamente al Frente Antimperialista por el Socialismo. Como militante de izquierda vivi\u00f3 con fascinaci\u00f3n el proceso cubano. Viaj\u00f3 a la isla en 1971 y 1974 como jurado del concurso \u201dCasa de las Am\u00e9ricas\u201d: conocer la revoluci\u00f3n por dentro tuvo gran importancia en su rol como intelectual y escritor, y tuvo tambi\u00e9n una consecuencia directa en su secuestro y desaparici\u00f3n: \u201cEl d\u00eda de su detenci\u00f3n, el militar que me separa a m\u00ed y me lleva al escritorio, el que me interroga durante toda la noche, insist\u00eda con que Haroldo era agente cubano, que estaba pagado por Cuba, y me inculpaba a m\u00ed de lo mismo. Porque yo hab\u00eda viajado a Cuba con \u00e9l, o sea, la bronca y el odio del tipo eran contra Cuba\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>.<\/p>\n<p>Al momento de su detenci\u00f3n, hac\u00eda ya unos cuantos meses que Haroldo Conti hab\u00eda recibido la advertencia de que deb\u00eda irse. En un principio no quiso hacerlo porque su mujer estaba embarazada de siete meses y no pod\u00eda acompa\u00f1arlo. Pero su hijo naci\u00f3, y \u00e9l sigui\u00f3 viviendo en su casa, escribiendo en su escritorio de siempre, en el que hab\u00eda puesto un letrero con una frase en lat\u00edn que dec\u00eda \u201cEste es mi lugar de combate. De ac\u00e1 no me voy\u201d. De ese lugar se lo llevaron.<\/p>\n<p>Pensar el escritorio como lugar de combate, la m\u00e1quina de escribir como arma, expone el modo en que la literatura, desde su materialidad, dialoga con el mundo, puede pensarlo y transformarlo. \u201cEstamos en guerra\u201d, le dijo a su mujer un integrante de la patota que fue a secuestrarlo, \u201cy ac\u00e1 somos ustedes o nosotros y no hay que dejar siquiera la semilla\u201d. La semilla es la literatura, la palabra. Por eso, ante la desolaci\u00f3n de su secuestro, haber conservado \u201cA la diestra\u201d es una secreta victoria.<\/p>\n<p>Tiempo despu\u00e9s de su detenci\u00f3n, muy deteriorada su salud por los padecimientos en la c\u00e1rcel y las torturas, muri\u00f3 en cautiverio. Su cuerpo a\u00fan contin\u00faa desaparecido.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Duizeide, Juan Bautista, \u201cConti de la A a la Z\u201d en <em>Revista Sudestada<\/em>, A\u00f1o 12, N\u00b0114, Noviembre de 2012.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> \u00cddem<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> \u00cddem<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Tcherkaski, Jos\u00e9 (2008) <em>Mirar la muerte. Conversaciones con mujeres de escritores desaparecidos. <\/em>Buenos Aires. Cat\u00e1logos. P\u00e1g 41.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Tcherkaski, Jos\u00e9 (2008) <em>Mirar la muerte. Conversaciones con mujeres de escritores desaparecidos. <\/em>Buenos Aires. Cat\u00e1logos. P\u00e1g 51.<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda de referencia<\/strong><\/p>\n<p>Conti, Haroldo (1994) <em>Cuentos completos, <\/em>Buenos Aires, Emec\u00e9 (2006)<br \/>\n<em>Mascar\u00f3, el cazador americano, <\/em>Buenos Aires, Emec\u00e9\u00a0\u00a0(2010) <em>Sudeste, <\/em>Buenos Aires, Emec\u00e9<\/p>\n<p>Albani, Leandro, \u201cHaroldo Conti: la cultura combatiente hasta las \u00faltimas consecuencias\u201d en <em>Resumen latinoamericano. La otra cara de las noticias de Am\u00e9rica y el tercer mundo, <\/em>disponible en http:\/\/www.resumenlatinoamericano.org . \u00daltima consulta: 20 de junio de 2018.<\/p>\n<p>Amadeo, Juan, \u201cPor los caminos de Haroldo\u201d en <em>Revista Sudestada<\/em>, A\u00f1o 12, N\u00b0114, Noviembre de 2012<\/p>\n<p>Duizeide, Juan Bautista, \u201cConti de la A a la Z\u201d en <em>Revista Sudestada<\/em>, A\u00f1o 12, N\u00b0114, Noviembre de 2012<\/p>\n<p>Tcherkaski, Jos\u00e9 (2008) <em>Mirar la muerte. Conversaciones con mujeres de escritores desaparecidos. <\/em>Buenos Aires. Cat\u00e1logos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nac\u00ed para la libertad, que hasta ahora es el dolor del mundo. Haroldo Conti &nbsp; El cuatro de mayo de 1976, Haroldo Conti regresaba a su casa con su mujer, Marta Scavac, de ver una pel\u00edcula en el cine. 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