{"id":2065,"date":"2018-12-15T05:14:55","date_gmt":"2018-12-15T08:14:55","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=2065"},"modified":"2019-08-16T13:53:39","modified_gmt":"2019-08-16T16:53:39","slug":"el-brasil-de-bolsonaro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/el-brasil-de-bolsonaro\/","title":{"rendered":"El Brasil de Bolsonaro"},"content":{"rendered":"\n<p>Novedades pol\u00edticas<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">A\u00f1os atr\u00e1s, en busca de entender mejor el funcionamiento del sistema pol\u00edtico brasile\u00f1o me encontr\u00e9 con la siguiente afirmaci\u00f3n, que era corriente entre mis amigos del medio universitario de Campinas y San Pablo. En Brasil, dec\u00edan, para gobernar en democracia es preciso construir dos mayor\u00edas. Una, que condujera a ganar las elecciones; la otra, dirigida a tener margen de maniobra en el \u00e1mbito legislativo. La primera es obvia, la segunda resulta de la necesidad de construir respaldo mayoritario en un Parlamento muy amplio y muy disperso. La picaresca paulista agregaba a esta \u00faltima un aditamento: la compra de voluntades. As\u00ed, entre favores y acuerdos los oficialismos de turno alcanzaban los votos necesarios para sancionar leyes. Se trataba en los hechos de un sistema pol\u00edtico en el cual el Poder Ejecutivo trabajaba un tipo de construcci\u00f3n de mayor\u00edas que, de alg\u00fan modo, funcionaban como coaliciones o, al menos, como entendimientos que, aunque con m\u00e1culas, dotaban de operatividad legislativa y de sustentabilidad a los gobiernos.<br>\nEn un excelente trabajo reciente, Gabriel Cohn \u2013un acreditado soci\u00f3logo que es profesor em\u00e9rito de la Universidad de San Pablo- plantea que las pasadas elecciones asentadas \u201cen un plan muy bien pensado a escala internacional\u201d han dado paso a la construcci\u00f3n de \u201cun r\u00e9gimen bien diferente\u201d, que puede ser denominado, a falta de un t\u00e9rmino mejor -aclara el autor-, como \u201cpresidencialismo de ocupaci\u00f3n\u201d . Lo caracteriza as\u00ed pues a su entender \u201cel nuevo gobierno se empe\u00f1a en tratar a los opositores como \u2018extranjeros\u2019\u201d.  <\/p>\n\n\n\n<p>Lamentablemente, Cohn no dedica mayor desarrollo a esta interesant\u00edsima tesis. Pero es evidente que, por ejemplo, el canciller designado, Ernesto Ara\u00fajo, ha dado en poco tiempo muestras de una elevada intolerancia, que ha quedado reflejada en diversos medios de comunicaci\u00f3n. Algunas son sorprendentes, como su embate contra Itamaraty \u2013el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil- donde percibe la inaceptable existencia de una ideolog\u00eda marxista. Muy suelto de cuerpo ha hecho p\u00fablico que \u201cesa es la principal misi\u00f3n que el presidente Bolsonaro me confi\u00f3: liberar a Itamaraty\u201d . (Esto es verdaderamente alarmante: la canciller\u00eda brasile\u00f1a es reconocida por su profesionalidad; endilgarle una preponderancia de izquierda es verdaderamente disparatado). Despotrica tambi\u00e9n contra el \u201calarmismo clim\u00e1tico\u201d, el \u201ctercermundismo autom\u00e1tico\u201d y las \u201cdiscusiones abortistas y anticristianas\u201d, entre otras alusiones y referencias efectuadas con un lenguaje poco menos que flam\u00edgero. S\u00ed, su desmesura es evidente y da toda la impresi\u00f3n de que anatemiza a quienes quedan involucrados en sus cr\u00edticas de tal manera, que efectivamente parecer\u00eda que los considera ajenos a la brasile\u00f1idad.<br>\nTomando prestada la categor\u00eda de Cohn, es posible afirmar que el \u201cpresidencialismo de ocupaci\u00f3n\u201d extranjeriza a lo interno con el prop\u00f3sito de modificar, neutralizar y\/o abolir lo que considera r\u00e9moras u obst\u00e1culos para liberar o restaurar lo que aprecia conveniente en funci\u00f3n de asentar sobre nuevas bases el sistema pol\u00edtico brasile\u00f1o y los objetivos del pa\u00eds, que en el plano econ\u00f3mico estar\u00e1n regido por un recalcitrante economista neoliberal.  Jair Bolsonaro, conviene aclararlo, no es el inventor de este proyecto sino simplemente uno de sus protagonistas. La iniciativa ha sido muy bien pensada a escala internacional, por actores y fuerzas que rebasan al presidente electo que lo impulsa y lo sirve pero, en rigor, es un important\u00edsimo actor secundario. Veamos.<br>\nLos Estados Unidos hace ya algunos a\u00f1os han puesto en marcha un plan de afianzamiento y recuperaci\u00f3n de lo que consideran \u2013desde la enunciaci\u00f3n de la doctrina Monroe en 1823- su patio trasero, es decir, una zona de influencia exclusiva: Am\u00e9rica Latina. Comenz\u00f3 como reacci\u00f3n frente a la aparici\u00f3n de nuevos gobiernos de orientaci\u00f3n revolucionaria y\/o nacional-popular que quiz\u00e1 tomaron a la dirigencia norteamericana, inicialmente, por sorpresa. Y se fue consolidando en el marco de las mudanzas internacionales que condujeron a la disoluci\u00f3n de su posici\u00f3n de superpotencia solitaria -ostentada por el gran pa\u00eds del norte a partir de la desaparici\u00f3n del mundo sovi\u00e9tico- que fue dando paso a la instalaci\u00f3n de una doble polaridad: la que enfrenta hoy a Estados Unidos con China en el plano econ\u00f3mico, y con Rusia en el militar. Bajo estas condiciones puso en marcha una contraofensiva injerencista que ha operado \u2013y en muchos casos opera a\u00fan- sobre Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Honduras, Nicaragua, Paraguay y Venezuela. (Cuba, como se sabe, es un caso aparte: padece la injerencia norte\u00f1a desde hace mucho tiempo atr\u00e1s). En pr\u00e1cticamente todos estos casos ha sumado a sus cl\u00e1sicos impulsores -el Departamento de Estado, Comando Sur y la CIA- el intervencionismo medi\u00e1tico-judicial.<br>\nBrasil es un caso paradigm\u00e1tico de lo se\u00f1alado arriba: el remozado injerencismo norteamericano ha funcionado all\u00ed a pleno y con suceso. La operatoria medi\u00e1tico-judicial, en conjunto con los habituales arietes ya mencionados, se llev\u00f3 puestos a Dilma Rousseff y a Lula da Silva, incidi\u00f3 sobre la recuperaci\u00f3n del papel tutelar del Ej\u00e9rcito y colabor\u00f3 en el reacomodamiento del pa\u00eds dentro del \u00e1rea de influencia estadounidense, en desmedro del inter\u00e9s sobre la autonom\u00eda estrat\u00e9gica que campe\u00f3 durante a\u00f1os tanto en el sistema pol\u00edtico brasile\u00f1o como en amplios sectores de las Fuerzas Armadas. La operaci\u00f3n ha culminado exitosamente con la instalaci\u00f3n en la presidencia de Jair Bolsonaro mediante unas elecciones carentes de legitimidad democr\u00e1tica.<br>\nEl n\u00facleo duro del plan que condujo al impeachment de Dilma, al encarcelamiento de Lula y a la construcci\u00f3n de una candidatura presidencial capaz de imponerse en la pugna electoral estuvo constituido por la embajada norteamericana (es decir, el Departamento de Estado); por el Comando Sur (pieza importante para conseguir un realineamiento de los militares); por el Departamento de Justicia estadounidense (con influencia sobre Rodrigo Janot, ex fiscal general, y Sergio Moro, ex fiscal que condujo la acusaci\u00f3n contra Lula y est\u00e1 designado como ministro de Justicia por el presidente electo); por dos viejos partidos de alcance nacional: el Movimiento Democr\u00e1tico Brasile\u00f1o, al que pertenece el actual presidente Michel Temer y el Partido Socialdem\u00f3crata Brasile\u00f1o, al que se adscriben Fernando H. Cardoso, Aecio Neves y Jos\u00e9 Serra; por la c\u00fapula militar encabezada por el general Villas Boas; y por un  importante grupo de medios de comunicaci\u00f3n. Fueron adem\u00e1s acompa\u00f1ados por amplios sectores del empresariado brasile\u00f1o. Bolsonaro fue un invitado tard\u00edo a esta empresa; pudo avanzar debido al desmoronamiento de los dos partidos mencionados arriba que terminaron muy desprestigiados. Tal vez el presidente electo sea ef\u00edmero, como cree Cohn. Pero, con seguridad, no es el due\u00f1o de la pelota -para decirlo en argentino-, y ha quedado deudor de una poderosa entente.<br>\nHabr\u00e1 que ver c\u00f3mo evoluciona la situaci\u00f3n. Prima facie no parecen existir dificultades para que el gobierno entrante pueda construir una mayor\u00eda legislativa, aunque probablemente deber\u00e1 cambiar algunas de las antiguas pr\u00e1cticas. El triunfante proyecto de restauraci\u00f3n deber\u00e1 embestir contra pilares importantes de la estructura econ\u00f3mica brasile\u00f1a as\u00ed como contra modalidades de gesti\u00f3n estatal bastante arraigadas. Y est\u00e1 en su ADN retrotraer o desmontar las pol\u00edticas sociales impuestas por los gobiernos de Dilma y Lula, lo que afectar\u00e1 las condiciones de vida de amplios sectores de la poblaci\u00f3n. Por otra parte, el Partido de los Trabajadores ha hecho una buena elecci\u00f3n parlamentaria (es, por ejemplo, la primera minor\u00eda en diputados y conserva algunas gobernaciones estaduales) y la acci\u00f3n gremial todav\u00eda est\u00e1 en condiciones de ser ejercida. El PT y los sindicatos pueden, en consecuencia,  plantarse como oposici\u00f3n.<br>\nAs\u00ed est\u00e1n las cosas. Al d\u00eda de hoy, estas son algunas de las novedades de las que se puede hablar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Novedades pol\u00edticas A\u00f1os atr\u00e1s, en busca de entender mejor el funcionamiento del sistema pol\u00edtico brasile\u00f1o me encontr\u00e9 con la siguiente afirmaci\u00f3n, que era corriente entre mis amigos del medio universitario de Campinas y San Pablo. En Brasil, dec\u00edan, para gobernar en democracia es preciso construir dos mayor\u00edas. Una, que condujera a ganar las elecciones; la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":2066,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0},"categories":[198,20,175],"tags":[],"coauthors":[168],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2065"}],"collection":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2065"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2065\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2099,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2065\/revisions\/2099"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2066"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2065"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2065"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2065"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=2065"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}