{"id":228,"date":"2017-08-14T12:59:13","date_gmt":"2017-08-14T15:59:13","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=228"},"modified":"2017-11-10T15:11:51","modified_gmt":"2017-11-10T18:11:51","slug":"las-disputas-de-la-democracia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/las-disputas-de-la-democracia\/","title":{"rendered":"Las disputas de la democracia"},"content":{"rendered":"<p>Hace un tiempo Rafael Correa se\u00f1alaba que \u00abla globalizaci\u00f3n del siglo XXI solo busca crear un mercado mundial y no una sociedad global (&#8230;); queremos sociedades nacionales y globales con mercado, gobernando al mercado para alcanzar los objetivos socialmente deseables, y no sociedades de mercado, donde vidas y personas est\u00e9n sometidas a la entelequia del mercado\u00bb.<\/p>\n<p>En esta disputa global la lucha democr\u00e1tica que no es otra cosa que un proceso de socializaci\u00f3n del poder que nos obliga a realizar profundos esfuerzos te\u00f3rico-pr\u00e1cticos, porque cuando los privilegios se democratizan se convierten en los derechos que son base de la libertad; y como contracara, quien ataca los derechos sociales y civiles ataca a la democracia.<\/p>\n<p>Los abanderados de la \u201cpospol\u00edtica\u201d se\u00f1alan que debemos dejar atr\u00e1s las viejas disputas ideol\u00f3gicas y encomendarnos a la buena administraci\u00f3n y gesti\u00f3n de los expertos que velar\u00e1n por nuestra seguridad y bienestar. En este grupo est\u00e1 la creencia en la democracia como mero proceso de selecci\u00f3n de las \u00e9lites para ejercer la administraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero la democracia no es ni un significante vac\u00edo, ni un m\u00ednimo com\u00fan denominador de la ret\u00f3rica pol\u00edtica, ni un procedimiento de selecci\u00f3n. La democracia es ante todo una caracter\u00edstica de la distribuci\u00f3n del poder. Y\u00a0 aquellos que convierten a la salud, la educaci\u00f3n, la percepci\u00f3n de una jubilaci\u00f3n o el trabajar en condiciones dignas, en privilegios a los que solo pueden acceder unos pocos, est\u00e1n atacando la democracia.<\/p>\n<p>Por eso es fundamental robustecer la reivindicaci\u00f3n de la democracia en la lucha pol\u00edtica de los que defienden una sociedad m\u00e1s justa, no avalando los planteos que sostienen que las luchas reivindicativas son antidemocr\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Nuestra Am\u00e9rica toda y la Argentina en particular iniciaron el milenio bajo una crisis que resquebraj\u00f3 una buena parte de los consensos pol\u00edticos dominantes; la emergencia de proyectos nacionales, populares y democr\u00e1ticos habilit\u00f3 la oxigenaci\u00f3n a sociedades que hab\u00edan perdido marcadores de certeza ideol\u00f3gica ampliando argumentos para la acci\u00f3n en cada vez m\u00e1s personas.<\/p>\n<p>Lo que no se calibr\u00f3 con certera precisi\u00f3n era que Am\u00e9rica Latina segu\u00eda y sigue siendo un continente en disputa: la emergencia y victoria moment\u00e1nea de la \u00abpospol\u00edtica\u00bb es la contracara de haber afirmado la victoria definitiva de proyectos \u00abpost-neoliberales\u00bb.<\/p>\n<p>No debemos olvidar aquella f\u00e1bula ateniense de las liebres y los leones relatada por Arist\u00f3teles en la cual, reunidos en asamblea, las liebres toman la palabra para exigir la igualdad de derechos para todos, a lo que los leones contestan ir\u00f3nicos \u00ab\u00bfpero d\u00f3nde est\u00e1n vuestros dientes y vuestras garras, liebres?\u00bb.<\/p>\n<p>Esta imagen retrata un poco algunos desaciertos de quienes defendemos la democracia, de desentendernos de cu\u00e1l es su objeto principal: el poder, y pensar que tras las decisiones pol\u00edticas lo \u00fanico que hay es un mero debate de ideas. Por eso los dem\u00f3cratas nunca debemos olvidar que las razones sin fuerza para llevarlas a cabo no son nada. Para que haya igualdad de derechos debe haber igualdad de poder. As\u00ed es la democracia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El gran teatro medi\u00e1tico<\/strong><\/p>\n<p>En otra alocuci\u00f3n Correa se\u00f1alaba que \u00abLa oligarqu\u00eda tiene m\u00e1s conciencia de clase que los pobres. Y eso es parte de nuestro trabajo pol\u00edtico: concientizar a las grandes mayor\u00edas para que voten seg\u00fan sus propios intereses y no a los cantos de sirena\u00bb. Esta idea nos remite al planteo realizado por Gramsci de que el poder de las clases dominantes no solo se ejerce mediante instrumentos coercitivos o relaciones econ\u00f3micas derivadas del proceso productivo, sino tambi\u00e9n a trav\u00e9s del control del sistema educativo, la religi\u00f3n y los medios de comunicaci\u00f3n y que por lo tanto la cultura es un terreno crucial de la lucha pol\u00edtica.<\/p>\n<p>En este escenario el gran teatro medi\u00e1tico ha logrado que muchas veces la pol\u00edtica est\u00e9 vinculada a una connotaci\u00f3n delictiva y que la palabra \u201cmercado\u201d no tenga nada que ver con los golpes de Estado y el deterioro de la democracia. Estos dispositivos se han mostrado efectivos para que muchos pueblos voten a sus verdugos, los cuales han logrado pasar por transgresores y honestos cuando, muy por el contrario, son los herederos del sufragio restringido, del racismo y la xenofobia, contrarios a los derechos sociales, defensores de la libertad irrestricta del capital ajeno a controles democr\u00e1ticos, defensores de un sistema que sigue apoy\u00e1ndose en la protecci\u00f3n de los privilegios de una minor\u00eda frente a los derechos de la mayor\u00eda. Defensores de la ley de embudo que es ancha para los de arriba y angosta para los de abajo.<\/p>\n<p>Son los mismos que cuando los pueblos toman, desesperados, las calles, hablan en sus discursos de i<em>ngobernabilidad<\/em>. Pero cuando los pueblos sufren en silencio, su llanto sordo y discreto es interpretado como una sociedad <em>gobernable<\/em>. Para terminar de confundir las cosas, si los que rompen el orden existente pertenecen a las clases medias o altas, las protestas se convierten en \u201crevoluciones de colores\u201d o \u00abencuentros republicanos\u00bb.<\/p>\n<p>Los poderosos siempre se disfrazan: su brutalidad al desnudo es insoportable, pero para nombrar la desnudez del rey solo hace falta alguien con ganas de hablar. Aunque sea un ni\u00f1o, como en el cuento. Ah\u00ed aparece la magia como en Don Quijote que est\u00e1 en di\u00e1logo permanente, no solamente con el bueno de Sancho Panza, sino con todo el colectivo. Porque hablaba con los dem\u00e1s cre\u00eda en la utop\u00eda; Hamlet, por el contrario, hizo su castillo en el mon\u00f3logo, por eso volvi\u00f3 su locura contra s\u00ed mismo. El neoliberalismo ha necesitado pueblos hamletianos. La democracia, m\u00e1s Quijotes.<\/p>\n<p>La defensa de la democracia hoy representa objetivos tan modestos como que la sociedad est\u00e9 en condiciones de proveer la reproducci\u00f3n material que hace posible la dignidad y la felicidad, y que junto a la justicia, la Patria y los derechos sociales son las coordenadas de la batalla cultural que debemos librar.<\/p>\n<p>La moment\u00e1nea recuperaci\u00f3n de la iniciativa neoliberal bajo el paraguas de la postpol\u00edtica\/biopol\u00edtica nos deja muchas reflexiones hacia adelante, o posibles caminos para seguir interrog\u00e1ndonos; estos pueden ser:<\/p>\n<ul>\n<li><strong>La pedagog\u00eda del conflicto: <\/strong>El Neoliberalismo despleg\u00f3 su terapia que dej\u00f3 en coma al paciente: reducci\u00f3n del gasto social, apertura de fronteras, desregulaci\u00f3n laboral y financiera, poniendo el Estado en funci\u00f3n del Mercado. Desandar el camino neoliberal implica recorrer un sendero plagado de minas y emboscadas. Y probablemente tengamos que construir nuevos dispositivos que permitan enfrentar muchas luchas en sociedades que no tienen ganas de luchar todo el tiempo. Nos queda la pregunta de \u201c\u00bfC\u00f3mo inclinar la balanza con sociedades que l\u00f3gicamente tienen que dedicarse a sus familias, hijos, abuelos y no pueden\/quieren estar luchando todo el tiempo?\u201d<\/li>\n<li><strong>Marcadores de Certeza Colectivos<\/strong>: En \u00e9pocas de incertidumbre neoliberal \u00eda de largo aliento.<\/li>\n<li>ieros) no representa un todo coherente capaz de construir una hegemonectores populares, clases medias y tra nadie cuestiona la importancia de los liderazgos fuertes para construir referencia, certezas y unidad. Quienes en Argentina transitamos nuestra vida pol\u00edtica en el peronismo nos reconocemos dentro de una tradici\u00f3n que reivindica la importancia de los l\u00edderes, pero se deben compensar los riesgos de los profesionales de la pol\u00edtica que rodean a esos l\u00edderes y que no representan los intereses de la sociedad en la pol\u00edtica sino que, a la inversa, hacen que el l\u00edder trabaje para que se plasmen los intereses de la pol\u00edtica en la sociedad. Hay un enorme desaf\u00edo para las democracias de Am\u00e9rica Latina en como compatibilizar los liderazgos populares con la institucionalidad republicana.<\/li>\n<li><strong>Que los desbordes sean posibles: <\/strong>Los proyectos populares a medida que corre el tiempo se van volviendo refractarios a \u201clo revoltoso\u201d, a lo que \u201ctransgrede\u201d las reglas de juego por ellos mismos establecida. Los gobiernos populares deben permitirse los desbordes creadores de conciencia popular. As\u00ed como el Neoliberalismo produce respuestas de indignaci\u00f3n, los gobiernos populares deber\u00edan producir desbordes creativos, que permitan construir momentos y espacios de encuentro, de emoci\u00f3n, y que se conviertan en una respuesta \u201cdesde abajo\u201d frente a los grandes productores de sentido.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace un tiempo Rafael Correa se\u00f1alaba que \u00abla globalizaci\u00f3n del siglo XXI solo busca crear un mercado mundial y no una sociedad global (&#8230;); queremos sociedades nacionales y globales con mercado, gobernando al mercado para alcanzar los objetivos socialmente deseables, y no sociedades de mercado, donde vidas y personas est\u00e9n sometidas a la entelequia del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":379,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0},"categories":[36,20],"tags":[],"coauthors":[53],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/228"}],"collection":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=228"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/228\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1532,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/228\/revisions\/1532"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/379"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=228"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=228"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=228"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=228"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}