{"id":2339,"date":"2018-12-16T16:25:02","date_gmt":"2018-12-16T19:25:02","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=2339"},"modified":"2018-12-16T16:25:04","modified_gmt":"2018-12-16T19:25:04","slug":"la-mujer-de-su-casa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/la-mujer-de-su-casa\/","title":{"rendered":"La mujer, \u00bfde su casa?"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-drop-cap\">Un superh\u00e9roe de traje anaranjado irrumpe abruptamente en la escena donde una mujer, con dificultad, intenta retirar la grasa de su cocina, le facilita el producto que patrocina y ella agradece complacida la r\u00e1pida resoluci\u00f3n de su problema, mientras \u00e9l se retira a sus anchas sin tocar el trapo. La naturalizaci\u00f3n de este tipo de publicidad, en cualquier hora y soporte, buscando interpelar el mayor caudal de receptores consumidores tipo -la clase media- no son im\u00e1genes que se construyan al azar, sino que se trata de producciones visuales cuyo potencial discursivo contribuye a la promoci\u00f3n y afirmaci\u00f3n del sentido -acr\u00edtico y hegem\u00f3nico- de un determinado momento hist\u00f3rico, en sus condiciones sociales, culturales y econ\u00f3micas. Las \u00faltimas mediciones oficiales han permitido cuantificar la desigualdad de g\u00e9nero, evidenciando su condici\u00f3n de problema p\u00fablico. En el campo del trabajo, la desigualdad es ampliamente notoria: datos de la Encuesta Permanente de Hogares de este a\u00f1o indican que la tasa de Actividad es del 69,5 por ciento en varones contra el 48,5 en mujeres, mientras que la tasa de desocupaci\u00f3n de estas \u00faltimas, en la franja de 14 a 29 a\u00f1os, asciende al 21,5 por ciento en conglomerados urbanos, contra el 17 por ciento de varones afectados. <br>\nLa brecha salarial y el acceso a puestos de jerarqu\u00eda tambi\u00e9n son importantes puntos de desencuentro en detrimento de las mujeres. Sin embargo, existe otra variable no abordada: las tareas de cuidado. \u00bfCu\u00e1ntas horas dedican al hogar mujeres y hombres? \u00bfC\u00f3mo afecta este trabajo productivo, no remunerado ni reconocido, la vida de todas ellas? Romper el paradigma, deconstruir los cuerpos sexuados resulta inminente: para ello hablamos con Andrea Daverio, directora de la Especializaci\u00f3n en G\u00e9nero, Pol\u00edticas P\u00fablicas y Sociedad. \u201cHay que revisar el rol del Estado y de las pol\u00edticas p\u00fablicas en la desarticulaci\u00f3n de las desigualdades de g\u00e9nero. Si hablamos de pol\u00edticas p\u00fablicas que tengan un enfoque de g\u00e9nero y de diversidad sexual, tienen que orientarse a sus m\u00faltiples dimensiones, entre las cuales la divisi\u00f3n sexual del trabajo es central\u201d, afirma.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan el estudio \u201cLas mujeres en el mercado del trabajo\u201d  las mediciones indican que los hombres en promedio realizan una hora y 33 de trabajo no remunerado frente a las m\u00e1s de 4 horas diarias de las mujeres. \u00bfA trav\u00e9s de qu\u00e9 pol\u00edticas se puede evitar que se siga perpetuando este modelo de explotaci\u00f3n?<br>\nEn los \u00faltimos a\u00f1os las encuestas sobre el uso del tiempo han permitido volver visible informaci\u00f3n que hasta hace algunos a\u00f1os no se media y que permite indagar en qu\u00e9 usamos el tiempo los hombres y las mujeres. All\u00ed surge informaci\u00f3n muy interesante respecto del tiempo que se les dedica al trabajo remunerado y al trabajo no remunerado, a qu\u00e9 tipo de actividades destinamos el tiempo hombres y mujeres y cu\u00e1nto de ese trabajo est\u00e1 asociado a lo que, en t\u00e9rminos generales, se entiende como cuidado. Ese cuidado involucra ocuparse de ni\u00f1os, ni\u00f1as y ni\u00f1es, de adultos, adultas y adultes mayores, y de todas las tareas dom\u00e9sticas que aparecen por fuera de la noci\u00f3n de trabajo productivo. En la Argentina, las mujeres destinamos aproximadamente el doble de horas diarias a tareas de cuidado que los varones, lo cual muestra una fuerte feminizaci\u00f3n del cuidado. Esto nos debe hacer reflexionar no solamente sobre lo que pasa en el espacio dom\u00e9stico, en las relaciones interpersonales, sino de qu\u00e9 manera eso influye en la organizaci\u00f3n y en el financiamiento de ese cuidado. Por eso, es imprescindible que el cuidado entre en la agenda de gobierno como se viene reclamando desde hace alg\u00fan tiempo desde los movimientos de mujeres y feminista, con los aportes de acad\u00e9micas y activistas que, desde distintos espacios como las universidades y los sindicatos, han generado evidencia y han tratado de concientizar acerca de la importancia de que existan pol\u00edticas p\u00fablicas que propicien la democratizaci\u00f3n de las relaciones familiares. Es necesario revisar c\u00f3mo se siguen reproduciendo estereotipos. <\/p>\n\n\n\n<p>Al naturalizar estos prototipos dom\u00e9sticos, el acceso a los puestos de trabajo es desigual: una mujer en edad f\u00e9rtil, aunque est\u00e9 mejor calificada, significa para el empleador un puesto ausente durante 3 meses<br>\nEs parte del mismo problema porque \u201clo personal es pol\u00edtico\u201d. El tiempo f\u00e9rtil de las mujeres y de las personas con capacidad de gestar, no es solo un problema \u00edntimo, sino que es tambi\u00e9n un problema p\u00fablico y deber\u00eda ser un problema pol\u00edtico. Lo que hemos reflexionado desde la teor\u00eda feminista acerca de la igualdad y la diferencia nos sirve para pensar todo esto. Tenemos cuerpos diferentes, nuestra biolog\u00eda es distinta, transitamos diferentes etapas de vida y de esto tambi\u00e9n debe dar cuenta la pol\u00edtica p\u00fablica. Del mismo modo que debemos tener pol\u00edticas de salud que se adecuen a los cuerpos sexuados y a las diferencias sexuales, tambi\u00e9n las pol\u00edticas de empleo deben dar cuenta de esto. Y esto nos afecta a las mujeres en diferentes esferas laborales. Por eso es tan importante pensar las pol\u00edticas p\u00fablicas desde la interseccionalidad que remite a prestar atenci\u00f3n a esos sistemas de opresi\u00f3n que se entrecruzan para generar desigualdades: hablamos de g\u00e9nero pero tambi\u00e9n de clase, de raza, de etnia, de edad. <\/p>\n\n\n\n<p>Esto se puede rastrear f\u00e1cilmente en los convenios colectivos de trabajo, el tiempo que se asigna a la licencia por maternidad y el que se asigna por paternidad.<br>\nEn algunas jurisdicciones en Argentina han empezado a ocurrir algunos movimientos, pero a\u00fan estamos muy lejos de tener licencias paritarias. No contar con una paternidad extendida para que se pueda compartir la crianza tiene implicancias en la subjetividad, porque conlleva una idea de varones ajenos a todo ese proceso que ocurre ante la llegada de un hijo, hija o hije y del rol que tiene. Hay un estereotipo de un var\u00f3n asociado a una masculinidad hegem\u00f3nica, de un var\u00f3n proveedor, que no parece tener emotividad y donde este tipo de licencia m\u00ednima le obtura la posibilidad de vivirlo. Esto lo he conversado mucho en mis clases, con estudiantes varones de distintas disciplinas, y en principio ellos se preguntan para qu\u00e9 necesitar\u00edan m\u00e1s tiempo, si es un suceso que pasa completo por el cuerpo de la mujer; y cuando esto se trabaja a partir de deconstruir una matriz de masculinidad hegem\u00f3nica, ellos mismos empiezan a percibir y a valorar aquello que se pierden: la espera, la crianza, el cuidado amoroso. Entienden que su participaci\u00f3n contribuye a romper estos estereotipos que fijan roles y que impiden que los varones reformulen esta masculinidad que refuerza los mandatos sobre las mujeres. <\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n existe una brecha en la jerarquizaci\u00f3n de los puestos y en la remuneraci\u00f3n salarial: la subocupaci\u00f3n, la informalidad y la precariedad laboral afectan a las mujeres en mayor medida. <br>\nPara ello tenemos que hacer an\u00e1lisis contextuales, es decir, ver lo que ocurre en un pa\u00eds por regiones, por sectores, ver si es empleo registrado o no, si es subocupaci\u00f3n, si es rural o si es urbano. En Argentina, en t\u00e9rminos generales, el promedio de la brecha de g\u00e9nero salarial es del 30 %, sectores en donde esto es mayor y otros en los que es menor, tambi\u00e9n se modifica si tomamos en cuenta las \u00e1reas rurales y las urbanas. Existen \u00e1reas donde esto est\u00e1 m\u00e1s resuelto y otras donde no. Es importante hacer este an\u00e1lisis en funci\u00f3n de la clase social y la distribuci\u00f3n de la riqueza. Coincido en que hay una feminizaci\u00f3n del cuidado y que el deterioro en las remuneraciones fija a las mujeres en determinadas actividades: por ejemplo, en sectores medios y medios altos las mujeres se han dado estrategias para sortear este estereotipo de g\u00e9nero a trav\u00e9s de la contrataci\u00f3n de personal dom\u00e9stico y, por lo tanto, el estereotipo no se quiebra. Para las mujeres m\u00e1s pobres el sost\u00e9n es el colectivo, es la madre, la vecina, o la estrategia es ir con los\/as\/es hijos\/as\/es a los lugares de trabajo, cuando es posible. Es muy complicado entonces cumplir con el trabajo productivo y reproductivo <\/p>\n\n\n\n<p><strong>-\u00bfExiste una construcci\u00f3n social del empleo que determina tambi\u00e9n la formaci\u00f3n profesional?<br><\/strong>-Las profesiones tambi\u00e9n son espacios hist\u00f3ricamente generizados. La divisi\u00f3n entre lo p\u00fablico y lo privado, que est\u00e1 en el seno de la trama patriarcal, atraviesa la formaci\u00f3n profesional. Tambi\u00e9n, a partir de que la diferencia entre varones y mujeres se traduce como desigualdad tanto en t\u00e9rminos de prestigio, de remuneraci\u00f3n y en los valores esencializados de cada uno. Si dentro de estos estereotipos predomina la idea de que los varones \u201cson m\u00e1s racionales\u201d y las mujeres \u201cm\u00e1s emocionales\u201d, se deduce entonces que los hombres ser\u00e1n mejores para las matem\u00e1ticas y la ingenier\u00eda, y nosotras para las profesiones relacionadas con el cuidado. Si los varones son m\u00e1s fuertes y las mujeres son m\u00e1s d\u00e9biles, deben servir m\u00e1s para la construcci\u00f3n y, si estas \u00faltimas adem\u00e1s tienen esta capacidad natural para ser madres, se supone que ser\u00e1n buenas en profesiones de cuidado. La reproducci\u00f3n de esta naturalizaci\u00f3n es una construcci\u00f3n cultural que ha condicionado el sesgo en el que se han incorporado las mujeres al mundo profesional. Sin embargo, hay algo muy interesante que ha ocurrido en los \u00faltimos a\u00f1os con la tecnolog\u00eda y es que ha podido romper con la idea de que se necesita un var\u00f3n, porque es un cuerpo sexuado que se estima que tiene un diferencial de fortaleza, porque hoy muchas actividades se pueden manejar a trav\u00e9s de m\u00e1quinas. Hay que ir desarmando y deconstruyendo cu\u00e1les son los supuestos, los estereotipos que tienen que ver con la remuneraci\u00f3n econ\u00f3mica, con el prestigio, con el servicio, con la palabra, con la presentaci\u00f3n p\u00fablica y que est\u00e1n detr\u00e1s de la construcci\u00f3n de las profesiones.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>-\u00bfLa asunci\u00f3n de mujeres al frente del Servicio Penitenciario Provincial en Misiones o La Rioja marca una ruptura?<br><\/strong>-A partir del a\u00f1o 1947 las mujeres entran a la polic\u00eda de la Provincia de Buenos Aires, es decir que desde fines de los \u201840 las mujeres se han ido incorporando en las fuerzas policiales y de seguridad en Argentina, pero el acceso a los puestos de decisi\u00f3n ha sido m\u00e1s reciente. En el caso de las Fuerzas Armadas es durante la gesti\u00f3n de Nilda Garr\u00e9 al frente del Ministerio de Defensa de la Naci\u00f3n que se produce un cambio profundo en la incorporaci\u00f3n de una mirada de g\u00e9nero. Igual creo que no se debe confundir el acceso de mujeres a los cargos con la incorporaci\u00f3n de un enfoque de g\u00e9nero y de diversidad. Una cosa es el acceso nominal que pueda alcanzar una mujer y otra es el proyecto o la direccionalidad y sus pr\u00e1cticas sobre las relaciones de g\u00e9nero.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>-\u00bfC\u00f3mo se puede avanzar en medio de este contexto y con un desfinanciamiento hacia los programas de g\u00e9nero?<br><\/strong>-Sin dudas las perspectivas son muy complicadas porque las pol\u00edticas neoliberales -de las cuales son expresi\u00f3n el acuerdo con el FMI entre tantas otras medidas adoptadas- tienen consecuencias en todas esferas de nuestras vidas, precariz\u00e1ndonos la vida, que involucra nuestros ingresos, nuestra participaci\u00f3n en el mercado laboral y en la distribuci\u00f3n de la riqueza, pero tambi\u00e9n otras dimensiones no estrictamente econ\u00f3micas. Sigue siendo m\u00e1s alta la tasa de empleo no registrado en mujeres que en varones; y tambi\u00e9n es m\u00e1s alta la tasa de desempleo y de subocupaci\u00f3n, seg\u00fan datos del INDEC. Podemos pensar en los efectos que tienen y van a tener estas pol\u00edticas econ\u00f3micas sobre nuestras vidas. Lo que podemos esperar es peores condiciones de vida. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>-\u00bfQu\u00e9 podemos hacer como universidad?<br><\/strong>-La universidad cumple diferentes funciones: la docencia, la investigaci\u00f3n y la cooperaci\u00f3n con organizaciones sociales, pol\u00edticas, a trav\u00e9s de actividades de construcci\u00f3n colectiva de proyectos de intervenci\u00f3n. Debemos seguir formando profesionales con capacidad critica para pensar e intervenir en los problemas p\u00fablicos, investigando y generando colectivamente conocimiento. En este proceso la incorporacion del enfoque de g\u00e9nero, de derechos humanos y de diversidad sexual sobre el que venimos trabajando desde hace a\u00f1os es un eje central en la construcci\u00f3n de una mirada de lo p\u00fablico de nuestrxs futuroxs profesionales, que promueva la deconstrucci\u00f3n de la trama patriarcal.   <\/p>\n\n\n\n<p><br>Las im\u00e1genes pueden ser abordadas como textos dicursivos, por lo tanto las producciones visuales tambi\u00e9n pueden ser entendidas como materialidades significantes. En tanto discurso en el que subyace toda trama de poder, son potentes modeladores que contribuyen a producir, afirmar y reproducir el sentido, que es inherente a las condiciones culturales, econ\u00f3micas y sociales de un determinado momento hist\u00f3rico. Suelen ser modelos hegem\u00f3nicos que buscan naturalizarse y perpetuarse a trav\u00e9s de lo simb\u00f3lico. En el art\u00edculo De \u201csirvientas\u201d y el\u00e9ctricos servidores. Im\u00e1genes del servicio dom\u00e9stico en las estrategias de promoci\u00f3n del consumo de art\u00edculos para el hogar (Argentina 1940-1960) , In\u00e9s P\u00e9rez decodifica, a trav\u00e9s de publicidades en revistas dirigidas a la mujer, figuras usadas de manera recurrente en la promoci\u00f3n del consumo de estos bienes y sus diferentes textos dirigidos al ama de casa, como un modo de manejar -pero tambi\u00e9n de explotar- las relaciones de g\u00e9nero, vinculadas a la presencia m\u00e1s asidua de las mujeres casadas de sectores medios en el mercado de trabajo as\u00ed como a la emergencia de masculinidades dom\u00e9sticas.<div class=\"su-spoiler su-spoiler-style-default su-spoiler-icon-plus su-spoiler-closed\" data-scroll-offset=\"0\" data-anchor-in-url=\"no\"><div class=\"su-spoiler-title\" tabindex=\"0\" role=\"button\"><span class=\"su-spoiler-icon\"><\/span>Por buena y cumplidora<\/div><div class=\"su-spoiler-content su-u-clearfix su-u-trim\">Las im\u00e1genes pueden ser abordadas como textos dicursivos, por lo tanto las producciones visuales tambi\u00e9n pueden ser entendidas como materialidades significantes. En tanto discurso en el que subyace toda trama de poder, son potentes modeladores que contribuyen a producir, afirmar y reproducir el sentido, que es inherente a las condiciones culturales, econ\u00f3micas y sociales de un determinado momento hist\u00f3rico. Suelen ser modelos hegem\u00f3nicos que buscan naturalizarse y perpetuarse a trav\u00e9s de lo simb\u00f3lico. En el art\u00edculo De \u201csirvientas\u201d y el\u00e9ctricos servidores. Im\u00e1genes del servicio dom\u00e9stico en las estrategias de promoci\u00f3n del consumo de art\u00edculos para el hogar (Argentina 1940-1960) , In\u00e9s P\u00e9rez decodifica, a trav\u00e9s de publicidades en revistas dirigidas a la mujer, figuras usadas de manera recurrente en la promoci\u00f3n del consumo de estos bienes y sus diferentes textos dirigidos al ama de casa, como un modo de manejar -pero tambi\u00e9n de explotar- las relaciones de g\u00e9nero, vinculadas a la presencia m\u00e1s asidua de las mujeres casadas de sectores medios en el mercado de trabajo as\u00ed como a la emergencia de masculinidades dom\u00e9sticas.<\/div><\/div>\n\n\n<div id=\"su_slider_6a03a3f5700ea\" class=\"su-slider su-slider-centered su-slider-pages-yes su-slider-responsive-yes\" style=\"width:100%\" data-autoplay=\"3000\" data-speed=\"600\" data-mousewheel=\"true\"><div class=\"su-slider-slides\"><div class=\"su-slider-slide\"><a><img src=\"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/PUBLICIDAD-ATMA-600x300.png\" alt=\"PUBLICIDAD ATMA\" \/><\/a><\/div><div class=\"su-slider-slide\"><a><img src=\"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Publicidad-Aurora-600x300.jpg\" alt=\"Publicidad Aurora\" \/><\/a><\/div><div class=\"su-slider-slide\"><a><img src=\"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/publicidad-General-Electric-600x300.png\" alt=\"publicidad General Electric\" \/><\/a><\/div><\/div><div class=\"su-slider-nav\"><div class=\"su-slider-direction\"><span class=\"su-slider-prev\"><\/span><span class=\"su-slider-next\"><\/span><\/div><div class=\"su-slider-pagination\"><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un superh\u00e9roe de traje anaranjado irrumpe abruptamente en la escena donde una mujer, con dificultad, intenta retirar la grasa de su cocina, le facilita el producto que patrocina y ella agradece complacida la r\u00e1pida resoluci\u00f3n de su problema, mientras \u00e9l se retira a sus anchas sin tocar el trapo. 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