{"id":245,"date":"2017-08-14T13:13:03","date_gmt":"2017-08-14T16:13:03","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=245"},"modified":"2017-08-31T16:18:30","modified_gmt":"2017-08-31T19:18:30","slug":"rodolfo-walsh","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/rodolfo-walsh\/","title":{"rendered":"Rodolfo Walsh"},"content":{"rendered":"<p>Un joven de 26 a\u00f1os delgado y de anteojos recibe el Premio Municipal de Literatura, su nombre: Rodolfo Walsh. Es 1953, el joven est\u00e1 casado con una maestra y tiene dos peque\u00f1as hijas, Victoria y Patricia. Es oriundo de Choele Choel, un pueblo de R\u00edo Negro, trabaja de traductor en una editorial, vive en La Plata, y es un jugador de ajedrez aficionado. El cuento negro y el policial es el g\u00e9nero que escribe, \u201cVariaciones en rojo\u201d, el libro premiado. El joven tiene aspiraciones, quiere ser escritor y colaborar asiduamente en el diario \u201cLa Naci\u00f3n\u201d, es nacionalista, tiene una hermana monja y un hermano aviador. No puede imaginar que sesenta y dos a\u00f1os despu\u00e9s el canal del Estado emitir\u00e1 una serie televisiva basada en sus cuentos, llamada \u201cVariaciones Walsh\u201d. No sabe que un d\u00eda le contar\u00e1n una historia que luego escribir\u00e1 y que transformar\u00e1 su vida para siempre. No tiene idea qui\u00e9n es Juan Carlos Livraga.<\/p>\n<p><strong>Un fusilado, vive<\/strong><\/p>\n<p>Una sofocante noche de diciembre de 1956 mientras juega al ajedrez en un club en La Plata Rodolfo Walsh escucha una frase que le cambiar\u00e1 su vida.<\/p>\n<p>\u2013Hay un fusilado que vive.<\/p>\n<p>El fusilado es Juan Carlos Livraga, un alba\u00f1il de veinticuatro a\u00f1os baleado por la dictadura de Aramburu. Pero Livraga sobrevive, Walsh se entera del caso y lo busca para que se lo cuente.<\/p>\n<p>Escritor de cuentos policiales, hasta ese momento se ganaba la vida traduciendo textos al ingl\u00e9s y publicando unas pocas notas en la revista Leopl\u00e1n. Por la temprana muerte de su padre junto a su hermano crecieron y se educaron en un internado para ni\u00f1os irlandeses pobres, ya que su familia era originaria de ese pa\u00eds. Inspirado en ese contexto escribi\u00f3 una serie de cuentos llamados \u201cLos irlandeses\u201d.<\/p>\n<p>A partir de conocer a Livraga publicar\u00e1 diferentes notas en Revoluci\u00f3n Nacional y luego en Leopl\u00e1n. Mientras que el escritor piensa que los reportajes que tiene en sus manos la prensa se los disputar\u00e1, los fusilamientos, los cr\u00edmenes de Estado que denuncia, a ning\u00fan editor le interesar\u00e1 publicar.<\/p>\n<p>\u201cYo quer\u00eda ganar el Pulitzer\u201d recordar\u00e1 a\u00f1os m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p><strong>***<\/strong><\/p>\n<p>Desde que Walsh empieza la investigaci\u00f3n y los reportajes a las v\u00edctimas de los fusilamientos se cambiar\u00e1 el nombre. Firmar\u00e1 las notas como RW. Otro periodista cuyas iniciales son WR es llevado por la polic\u00eda desde su casa, lo someten a un interrogatorio y permanece durante varias horas detenido: pensaron que era el enigm\u00e1tico periodista que firmaba las notas denunciando la masacre. Cuando Rodolfo Walsh accedi\u00f3 al libro de locutores de Radio Nacional supo que los cr\u00edmenes en Jos\u00e9 Le\u00f3n Su\u00e1rez fueron perpetrados aproximadamente media hora antes de sancionarse la ley marcial y este fue el hallazgo que us\u00f3 para demostrar que la dictadura de Aramburu acribill\u00f3 sin juicio previo y sin ning\u00fan marco legal a doce hombres que no hab\u00edan cometido ning\u00fan delito.<\/p>\n<p><strong>El caso Satanowsky<\/strong><\/p>\n<p>El oficial Quaranta es el autor intelectual del homicidio del abogado del diario La Raz\u00f3n Marcos Satanowsky, pero quien lo descubre es Rodolfo Walsh. Los autores materiales operaron a trav\u00e9s de la Secretar\u00eda de Inteligencia del Estado. El m\u00f3vil era quedarse con el Diario, empezaron matando a su abogado.<\/p>\n<p><strong>Cuba<\/strong><\/p>\n<p>\u201cRapidez y exactitud\u201d son las dos cualidades que para RW debe tener un periodista. Triunfa la Revoluci\u00f3n cubana, es 1959 y Jorge Ricardo Masetti, a cargo de crear la Agencia de noticias Prensa Latina, lo convoca para que sea parte del equipo. Lo designan jefe de servicios especiales, el Walsh periodista es m\u00e1s r\u00e1pido que el vuelo de un \u00e1guila. Un d\u00eda llega a la redacci\u00f3n, por error, un mensaje criptogr\u00e1fico; compra un manual para descifrar el mensaje, se obsesiona y, finalmente, lo descifra. El mensaje revela que hay tropas norteamericanas entren\u00e1ndose en Guatemala. De esta manera el gobierno revolucionario de Fidel Castro es alertado sobre el asunto, Cuba resiste la invasi\u00f3n por Playa Gir\u00f3n.<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde regresar\u00e1 a la Argentina.<\/p>\n<p>Transcurre un tiempo de su paso por Prensa Latina, la Casa de las Am\u00e9ricas lo convoca para ser jurado del prestigioso premio. A su regreso, en cambio de volver directamente al pa\u00eds, va a Espa\u00f1a y se entrevista con Per\u00f3n en Puerta de Hierro.<\/p>\n<p>El sindicalismo argentino es el nuevo tema que lo obsesiona. Raimundo Ongaro lo convoca a realizar el semanario CGTA, acepta con la condici\u00f3n de que se sumen tambi\u00e9n dos amigos y colegas: Rogelio Garc\u00eda Lupo, con quien trabaj\u00f3 en el caso Satanowsky y en Prensa Latina; y Horacio Verbitsky.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQui\u00e9n mat\u00f3 a Rosendo?<\/strong><\/p>\n<p>Es 1966 y en la pizzer\u00eda La Real de Avellaneda asesinan al sindicalista Rosendo Garc\u00eda. Walsh, con el mismo m\u00e9todo y la misma estructura que utiliz\u00f3 en \u201cOperaci\u00f3n Masacre\u201d reconstruye el asesinato y, como en OM y en el caso Satanowsky, va m\u00e1s all\u00e1 del relato de los hechos, tambi\u00e9n descubre al asesino y lo cuenta en \u201c\u00bfQui\u00e9n mat\u00f3 a Rosendo?\u201d. En este caso, Walsh pudo probar que el asesino era Augusto Timoteo Vandor, conocido tambi\u00e9n como El Lobo.<\/p>\n<p><strong>***<\/strong><\/p>\n<p>Con Operaci\u00f3n Masacre y en las tres investigaciones Walsh declara y aporta datos a la justicia. Adem\u00e1s de ser un investigador obsesivo, transforma esas investigaciones en material literario, convierte los ilegibles expedientes judiciales en material comprensible por cualquier lector.<\/p>\n<p>El Walsh que nace con \u201cOperaci\u00f3n Masacre\u201d quiere ser le\u00eddo y entendido por todos; no quiere desprenderse de la literatura y al mismo tiempo quiere denunciar los cr\u00edmenes de Estado m\u00e1s atroces ocurridos en Argentina hasta ese momento, tiene la esperanza que se har\u00e1 justicia. El escritor de los cuentos policiales y de detectives quedar\u00e1 atr\u00e1s. Desde 1957 el periodista que denuncia cr\u00edmenes como en \u201cOperaci\u00f3n Masacre\u201d, asesinatos del poder como en el \u201cCaso Satanowsky\u201d, o redes de corrupci\u00f3n que asesinan en la c\u00fapula del sindicalismo argentino como en \u201c\u00bfQui\u00e9n mat\u00f3 a Rosendo?\u201d ser\u00e1 ahora Rodolfo Walsh.<\/p>\n<p><strong>La \u201cno ficci\u00f3n\u201d<\/strong><\/p>\n<p>En 1966 en Estados Unidos existe la pena de muerte. Un escritor llamado Truman Capote publica \u201cA sangre fr\u00eda\u201d, la historia del asesinato de una familia en un peque\u00f1o pueblo en Kansas. El relato, reconstruido a partir de la confesi\u00f3n de uno de los asesinos a Capote antes de cumplir la condena, se transforma en un \u00e9xito. Cuando le preguntan al escritor en que g\u00e9nero clasifica a la historia dir\u00e1: \u201cNonfiction novel\u201d. Un grupo de escritores de los a\u00f1os 60 es parte de una corriente nueva dentro del periodismo conocida como \u201cNuevo Periodismo\u201d, junto a Tom Wolfe y a Norman Mailer Capote es uno de sus exponentes principales.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEs Walsh o es Capote el primero en hacer \u201cnonfiction\u201d? <\/strong><\/p>\n<p>Walsh escribe \u201cOperaci\u00f3n Masacre\u201d en 1957. Capote publica \u201cA sangre fr\u00eda\u201d en 1966, pero es el norteamericano quien por primera vez le da un nombre a ese estilo de \u201cnovelar\u201d una historia; es Truman Capote y toda la corriente norteamericana del Nuevo Periodismo quienes se identifican bajo la f\u00f3rmula del \u201cnonfiction\u201d. Walsh, como escritor que era, cuando hace esa novela de la realidad, \u201cOperaci\u00f3n Masacre\u201d, afirma que lo suyo es hacer un periodismo de acci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>***<\/strong><\/p>\n<p>Walsh cuenta con un poco m\u00e1s de 40 a\u00f1os, corre el a\u00f1o 1968, y reflexiona<\/p>\n<p>\u2014La pol\u00edtica se ha reimplantado violentamente en mi vida. Pero eso destruye en gran parte mi proyecto anterior, el asc\u00e9tico gozo de la creaci\u00f3n literaria aislada; el status; la situaci\u00f3n econ\u00f3mica; la mayor\u00eda de los compromisos; muchas amistades, etc.<\/p>\n<p>\u2014Me he pasado \u201ccasi\u201d enteramente al campo del pueblo que adem\u00e1s \u2013y de esto s\u00ed estoy convencido\u2014 me brinda las mejores posibilidades literarias. Quiero decir que prefiero toda la vida ser un Eduardo Guti\u00e9rrez y no un Groussac; un Arlt y no un Cort\u00e1zar.<\/p>\n<p><strong>***<\/strong><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de \u201cOperaci\u00f3n Masacre\u201d lo que siempre le reclama la cr\u00edtica especializada y el periodismo es la escritura de una novela. En una entrevista, por la reciente publicaci\u00f3n de \u201c\u00bfQui\u00e9n mat\u00f3 a Rosendo?\u201d el periodista le pregunta: \u201cCon la historia del asesinato de Rosendo Garc\u00eda \u00bfpor qu\u00e9 no hizo una novela?\u201d \u201cNo la hice porque esa concepci\u00f3n es una concepci\u00f3n t\u00edpicamente burguesa, de la burgues\u00eda, y \u00bfpor qu\u00e9? porque evidentemente la denuncia traducida al arte de la novela se vuelve inofensiva, no molesta para nada, es decir, se sacraliza como arte\u201d.<\/p>\n<p>La idea de la ficci\u00f3n, de hacer una novela pasa a un segundo plano, Walsh est\u00e1 cada d\u00eda m\u00e1s comprometido con las cosas que pasan en el pa\u00eds, se afianza investigando meticulosa y obsesivamente para denunciar cr\u00edmenes y narrarlos a puro golpe y tecleo en su m\u00e1quina de escribir. Desde hace m\u00e1s de diez a\u00f1os, cuando escribi\u00f3 \u201cOperaci\u00f3n Masacre\u201d, es Rodolfo Walsh: el hombre que transform\u00f3 para siempre la historia del periodismo argentino.<\/p>\n<p><strong>***<\/strong><\/p>\n<p>El coronel elogia mi puntualidad.<\/p>\n<p>-Es puntual como los alemanes \u2013dice-. O como los ingleses.<\/p>\n<p>El coronel tiene apellido alem\u00e1n. Es un hombre corpulento, de cara ancha, tostada.<\/p>\n<p>-He le\u00eddo sus cosas \u2013propone.<\/p>\n<p>-Lo felicito.<\/p>\n<p>RW lee \u201cEsa mujer\u201d. Su voz es pausada y enf\u00e1tica, la lectura lleva poco m\u00e1s de <em>16 minutos. La mayor parte del relato est\u00e1 compuesto por un di\u00e1logo entre un militar y el narrador, cuando Walsh lee los di\u00e1logos del general practica un tono; cuando lee los del narrador otro. El juego el\u00edptico que hace el escritor en este relato de ficci\u00f3n sobre la desaparici\u00f3n del cuerpo de Eva Per\u00f3n, sin nombrarla ni una sola vez, es una de las obras literarias claves de Walsh y de la literatura argentina. Clave desde el punto de vista literario. Y clave, tambi\u00e9n, desde el punto de vista pol\u00edtico; con esto completa su acercamiento al peronismo, que en cierta manera hab\u00eda empezado con \u201cOperaci\u00f3n Masacre\u201d, y poco tiempo despu\u00e9s comenzar\u00e1 su militancia pol\u00edtica en Montoneros.<\/em><\/p>\n<p><strong>***<\/strong><\/p>\n<p>\u201cEn la hip\u00f3tesis de seguir escribiendo, lo que m\u00e1s necesito es una cuota generosa de tiempo. Soy lento, he tardado quince a\u00f1os en pasar del mero nacionalismo a la izquierda; lustros en aprender a armar un cuento, a sentir la respiraci\u00f3n de un texto; s\u00e9 que me falta mucho para poder decir instant\u00e1neamente lo que quiero, en su forma \u00f3ptima; pienso que la literatura es, entre otras cosas, un avance laborioso a trav\u00e9s de la propia estupidez\u201d, escribe RW en sus papeles personales que muchos a\u00f1os despu\u00e9s se publicar\u00e1n en \u201cEse hombre\u201d.<\/p>\n<p><strong>Una m\u00e1quina de escribir es un arma<\/strong><\/p>\n<p>En 1970 Walsh le dijo a Ricardo Piglia \u201cseg\u00fan c\u00f3mo la manej\u00e1s es un abanico o es una pistola, y pod\u00e9s utilizar la m\u00e1quina de escribir para producir resultados tangibles, y no me refiero a los resultados espectaculares, como es el caso de <em>Rosendo<\/em>, porque es una cosa muy rara que nadie se la puede proponer como meta, ni yo me lo propuse, pero con cada m\u00e1quina de escribir y un papel pod\u00e9s mover a la gente en grado incalculable. No tengo la menor duda\u201d.<\/p>\n<p>La Carta Abierta de un Escritor a la Junta Militar escrita hace ya 40 a\u00f1os es le\u00edda y estudiada en casi todas las facultades del pa\u00eds donde se ense\u00f1a Periodismo. La carta est\u00e1 reproducida como monumento en la ex Escuela de Mec\u00e1nica de la Armada. La carta es le\u00edda casi por completo cada 24 de marzo, cuando se recuerda a las v\u00edctimas del terrorismo de Estado. \u201cEs una obra maestra del periodismo\u201d dijo Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez. La pieza period\u00edstica y narrativa que constituye la Carta es un punto de llegada del escritor a partir del camino iniciado en \u201cOperaci\u00f3n Masacre\u201d y seguido en el \u201cCaso Satanowsky\u201d y en \u201c\u00bfQui\u00e9n mat\u00f3 a Rosendo?\u201d. La carta es el resultado de todo ese recorrido previo.<\/p>\n<p><strong>Mirada subjetiva<\/strong><\/p>\n<p>Como Roberto Arlt en <em>He visto morir,<\/em> que relata la historia del fusilamiento del anarquista italiano Severino Di Giovanni, \u201cEl condenado camina como un pato. Los pies aherrojados con una barra de hierro a las esposas que amarran las manos. Atraviesa la franja de adoquinado r\u00fastico. Algunos espectadores se r\u00eden. \u00bfZoncera? \u00bfNerviosidad? \u00a1Qui\u00e9n sabe!\u201d<\/p>\n<p>Walsh en Operaci\u00f3n Masacre se pone del lado de las v\u00edctimas. Del lado de Livraga, de Giunta, de Di Chiano, de Troxler, de Torres desde all\u00ed relata la historia. Desde ese mismo lugar relatar\u00e1 a\u00f1os despu\u00e9s en el Caso Satanowsky y en \u00bfQui\u00e9n mat\u00f3 a Rosendo? dos asesinatos. Y desde ese mismo la Carta Abierta a la Junta Militar.<\/p>\n<p><strong>***<\/strong><\/p>\n<p>Leonardo Padura, uno de los escritores cubanos m\u00e1s destacados del \u00faltimo tiempo, en relaci\u00f3n a Operaci\u00f3n Masacre y \u00bfQui\u00e9n mat\u00f3 a Rosendo? escribi\u00f3 sobre Walsh: \u201cEl m\u00e9todo investigativo al que acude el autor para clarificar ciertas verdades y denunciarlas, no ofrece en ninguna de las dos historias demasiadas variantes novedosas en cuanto a los recursos de indagaci\u00f3n habituales de lo que algunos han llamado periodismo de investigaci\u00f3n. Sin embargo, la soluci\u00f3n formal que Walsh, como Capote o el Garc\u00eda M\u00e1rquez de \u2018Relato de un n\u00e1ufrago\u2019 da al texto, no hab\u00eda sido hasta entonces la t\u00edpica de este tipo de pr\u00e1ctica period\u00edstica pues el escritor ahora le abr\u00eda la puerta, y lo hac\u00eda ostensiblemente, a un elemento extra\u00f1o y ex\u00f3tico, quiz\u00e1 hasta impertinente, tradicionalmente excluido, u ocultado, de la escritura period\u00edstica: la subjetividad\u201d.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>El amigo y colega Rogelio Garc\u00eda Lupo reflexionaba sobre el escritor: \u201cLa explicaci\u00f3n de que Walsh fue un gran escritor puede llegar a confundir. Grandes escritores no pudieron superar la muerte de su prosa period\u00edstica una vez que perdieron actualidad\u201d. Tal vez la clave se encuentra en que Walsh jam\u00e1s renunci\u00f3 a la regla del periodismo, y la informaci\u00f3n de Walsh vuelve a atrapar a pesar de que los protagonistas est\u00e1n muertos, que los conflictos son diferentes y han ca\u00eddo naciones y sistemas pol\u00edticos. Cuando Walsh escrib\u00eda, aunque fuera una p\u00e1gina, su poder de concentraci\u00f3n desconcertaba, hasta pod\u00eda herir a los dem\u00e1s. Para \u00e9l hab\u00eda que depositar la misma dosis de inteligencia y pulcritud en una narraci\u00f3n literaria y en un breve despacho de \u201cla mesa\u201d, ese mundo de las redacciones de diarios y agencias donde a menudo tropiezan la noticia con el idioma, la emoci\u00f3n, el sentido com\u00fan. M\u00e1s all\u00e1 de todos los oficios que Walsh realiz\u00f3 para sobrevivir \u201cel n\u00facleo resistente de su personalidad fue el periodismo; hasta extremos de tensi\u00f3n que, de vez en cuando, le impon\u00edan una temporada de descanso en otros oficios\u201d<\/p>\n<p><strong>***<\/strong><\/p>\n<p>Y el cubano Padura complet\u00f3: \u201cTanto Walsh, como Garc\u00eda M\u00e1rquez, Capote o Mailer, cada uno desde sus necesidades y objetivos, desde sus experiencias y capacidades, se impusieron a conciencia no la violaci\u00f3n de principios establecidos para el periodismo, sino su enriquecimiento, su dignificaci\u00f3n. El resultado fue que consiguieron borrar las distancias cualitativas y est\u00e9ticas que suelen separar al periodismo de la narrativa de ficci\u00f3n, y lograron hacer del primero, definitivamente, una forma literaria con sus caracter\u00edsticas propias, pero literaria al fin y al cabo. De ah\u00ed la posibilidad de permanencia que alcanzaron con sus textos, vivos y palpitantes 40, 50 a\u00f1os despu\u00e9s de escritos, capaces de mantenerse muy lejos del infinito cementerio en el cual ya est\u00e1 muerto y enterrado el peri\u00f3dico que le\u00edmos ayer\u201d.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Es 7 de enero de 1977. Rodolfo Walsh cumple cincuenta a\u00f1os. Por esos d\u00edas vive clandestino con su compa\u00f1era Lilia en una casita en San Vicente, ese mismo d\u00eda le dice a Lilia \u201ccuando se cumpla el primer aniversario del golpe voy a terminar la Carta -que hac\u00eda algunos meses ven\u00eda escribiendo- y el cuento \u2013\u201cJuan se iba por el r\u00edo\u201d-. El destino de la Carta Abierta a la Junta Militar es conocido; el de \u201cJuan se iba por el r\u00edo\u201d es incierto. Ese cuento junto con muchos papeles del escritor fueron desaparecidos, igual que su cuerpo desde hace 40 a\u00f1os.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un joven de 26 a\u00f1os delgado y de anteojos recibe el Premio Municipal de Literatura, su nombre: Rodolfo Walsh. Es 1953, el joven est\u00e1 casado con una maestra y tiene dos peque\u00f1as hijas, Victoria y Patricia. 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