{"id":2661,"date":"2019-09-19T11:29:12","date_gmt":"2019-09-19T14:29:12","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=2661"},"modified":"2019-09-19T11:33:21","modified_gmt":"2019-09-19T14:33:21","slug":"buscando-un-inca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/buscando-un-inca\/","title":{"rendered":"\u201cBuscando un Inca\u201d<br><span style='font-size:14px;'>El mesianismo en la revoluci\u00f3n tuparamarista<\/span>"},"content":{"rendered":"\n<p><em><strong>\u201cLa lucha de clases, que el historiador educado en Marx tiene siempre presente, es una lucha por las cosas burdas y espirituales, sin las cuales no existen las m\u00e1s finas y espirituales. Pero estas \u00faltimas est\u00e1n presentes en la lucha de clases, y no como la simple imagen de un bot\u00edn destinado al vencedor. En tal lucha estas cosas se manifiestan como confianza, valent\u00eda, humor, astucia, y act\u00faan retroactivamente en la lejan\u00eda de los tiempos. Ellas pondr\u00e1n en cuesti\u00f3n toda nueva victoria lograda por los dominadores. As\u00ed como las flores vuelven al sol su corola, de la misma forma, en virtud de un heliotropismo secreto, todo lo que ha sido se vuelve hacia el sol que surge en el cielo de la historia. El materialismo hist\u00f3rico tiene que entender esa transformaci\u00f3n, la m\u00e1s imperceptible de todas\u201d.<\/strong><\/em><sup id=\"footnote_plugin_tooltip_1\" class=\"footnote_plugin_tooltip_text\" onclick=\"footnote_moveToAnchor('footnote_plugin_reference_1');\">1)<\/sup><span class=\"footnote_tooltip\" id=\"footnote_plugin_tooltip_text_1\">Benjam\u00edn, Walter. \u201cConceptos de Filosof\u00eda de la Historia\u201d, La Plata, Terramar, 2007.<\/span><script type=\"text\/javascript\">\tjQuery(\"#footnote_plugin_tooltip_1\").tooltip({\t\ttip: \"#footnote_plugin_tooltip_text_1\",\t\ttipClass: \"footnote_tooltip\",\t\teffect: \"fade\",\t\tfadeOutSpeed: 100,\t\tpredelay: 400,\t\tposition: \"top right\",\t\trelative: true,\t\toffset: [10, 10]\t});<\/script><\/p>\n\n\n\n<p>En su cr\u00edtica virulenta a las ilusiones progresistas, propias de las sociedades capitalistas de Europa occidental, Walter Benjamin toma como eje central del desenmascaramiento de las mismas, el \u201cdeclive de la experiencia\u201d, en el mundo moderno. <\/p>\n\n\n\n<p>La p\u00e9rdida de la experiencia est\u00e1 ligada a la transformaci\u00f3n del sujeto en aut\u00f3mata, es decir al ser que ha perdido toda experiencia de memoria, si\u00e9ndole amputado todo lazo con la rememoraci\u00f3n, que de acuerdo con Michael Lowy se distingue del recuerdo, ligado al simple vivido. La rememoraci\u00f3n se relaciona con los dominios de la experiencia perdida: el combate de las generaciones vencidas y la experiencia de las sociedades sin clase de la prehistoria.<sup id=\"footnote_plugin_tooltip_2\" class=\"footnote_plugin_tooltip_text\" onclick=\"footnote_moveToAnchor('footnote_plugin_reference_2');\">2)<\/sup><span class=\"footnote_tooltip\" id=\"footnote_plugin_tooltip_text_2\">Lowy, Michael. \u201cRedenci\u00f3n y Utop\u00eda\u201d. Buenos Aires, El cielo por asalto, 1997.<\/span><script type=\"text\/javascript\">\tjQuery(\"#footnote_plugin_tooltip_2\").tooltip({\t\ttip: \"#footnote_plugin_tooltip_text_2\",\t\ttipClass: \"footnote_tooltip\",\t\teffect: \"fade\",\t\tfadeOutSpeed: 100,\t\tpredelay: 400,\t\tposition: \"top right\",\t\trelative: true,\t\toffset: [10, 10]\t});<\/script>En ninguna medida esto representa un retorno a una etapa primitiva concreta o idealizada, sino un reencuentro mediante la rememoraci\u00f3n colectiva con el viejo igualitarismo, para conformar, a partir de este, la fuerza necesaria en el combate revolucionario, para el establecimiento de una sociedad distinta. La revoluci\u00f3n es pues, al mismo tiempo, utop\u00eda y redenci\u00f3n mesi\u00e1nica. <\/p>\n\n\n\n<p>En Benjamin existe por lo tanto una unidad dial\u00e9ctica entre el fin y los medios: no habr\u00e1 sociedad sin clases, sin una interrupci\u00f3n revolucionaria de la continuidad hist\u00f3rica (\u201cprogreso\u201d), y no habr\u00e1 acci\u00f3n revolucionaria si el fin (la sociedad sin clases) no es comprendido en toda su explosividad mesi\u00e1nica, como punto de ruptura. La revoluci\u00f3n no puede escindirse de la redenci\u00f3n, y sin una visi\u00f3n mesi\u00e1nico\/redentora de la historia, no hay praxis revolucionaria aut\u00e9nticamente radical.<sup id=\"footnote_plugin_tooltip_3\" class=\"footnote_plugin_tooltip_text\" onclick=\"footnote_moveToAnchor('footnote_plugin_reference_3');\">3)<\/sup><span class=\"footnote_tooltip\" id=\"footnote_plugin_tooltip_text_3\">Lowy, Michael, op. Cit.<\/span><script type=\"text\/javascript\">\tjQuery(\"#footnote_plugin_tooltip_3\").tooltip({\t\ttip: \"#footnote_plugin_tooltip_text_3\",\t\ttipClass: \"footnote_tooltip\",\t\teffect: \"fade\",\t\tfadeOutSpeed: 100,\t\tpredelay: 400,\t\tposition: \"top right\",\t\trelative: true,\t\toffset: [10, 10]\t});<\/script><\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cAsedios al indigenismo\u201d Mart\u00edn Paredes Oporto se\u00f1ala que en el texto \u201cBuscando un Inca\u201d, Alberto Flores Galindo da cuenta de la historia de un pa\u00eds fragmentado (Per\u00fa), en el que pasado y presente se observan a s\u00ed mismos en un juego de espejos. La utop\u00eda andina es el hilo conductor del relato. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" width=\"578\" height=\"221\" src=\"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/T.A..png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2663\" srcset=\"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/T.A..png 578w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/T.A.-300x115.png 300w\" sizes=\"(max-width: 578px) 100vw, 578px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfEn qu\u00e9 consiste la\nutop\u00eda andina? <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las utop\u00edas andinas -en plural- son respuestas a problemas que afrontan las sociedades andinas desde la conquista: dominaci\u00f3n colonial y fragmentaci\u00f3n social. Lo que plantea la utop\u00eda es el regreso a la sociedad incaica y el retorno del Inca, con toda su carga de mesianismo y milenarismo. No es una simple a\u00f1oranza del pasado, el Inca y el Tahuantisuyu no son los hist\u00f3ricos, sino los que la imaginaci\u00f3n popular, a trav\u00e9s de la memoria oral, ha idealizado hasta tornarlos id\u00edlicos.<sup id=\"footnote_plugin_tooltip_4\" class=\"footnote_plugin_tooltip_text\" onclick=\"footnote_moveToAnchor('footnote_plugin_reference_4');\">4)<\/sup><span class=\"footnote_tooltip\" id=\"footnote_plugin_tooltip_text_4\"> Paredes Oporto, Martin, \u201cAsedios al indigenismo\u201d, Revista Quehacer 128, enero-febrero 2001.<\/span><script type=\"text\/javascript\">\tjQuery(\"#footnote_plugin_tooltip_4\").tooltip({\t\ttip: \"#footnote_plugin_tooltip_text_4\",\t\ttipClass: \"footnote_tooltip\",\t\teffect: \"fade\",\t\tfadeOutSpeed: 100,\t\tpredelay: 400,\t\tposition: \"top right\",\t\trelative: true,\t\toffset: [10, 10]\t});<\/script><\/p>\n\n\n\n<p>Existen diferentes versiones de la utop\u00eda andina, mas las\nmismas poseen un denominador com\u00fan: el rechazo al presente y la ligaz\u00f3n con un\npasado reformulado e ideal, en el que se produce un reencuentro con las\ntradiciones pre-hisp\u00e1nicas. Es impugnada la modernizaci\u00f3n, debido a que esta\nencarna la destrucci\u00f3n de un proyecto colectivo exitoso. <\/p>\n\n\n\n<p>En el pasado se encuentra una reformulaci\u00f3n doble: por un\nlado, la referencia a un pasado a la vez glorioso que ofrezca un sentido s\u00f3lido\ne igualitario de pertenencia al peruano de nuestro tiempo, pero tambi\u00e9n la\nposibilidad mesi\u00e1nica de reformular al Per\u00fa contempor\u00e1neo desde una perspectiva\nclasista. <\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00bfC\u00f3mo recoger\u00eda el socialismo este discurso ut\u00f3pico? Flores Galindo reclama no solo ideas sino tambi\u00e9n pasiones colectivas para construir el socialismo en un pa\u00eds pobre atrasado, la fuerza del mito: un socialismo que no signifique la destrucci\u00f3n de las culturas tradicionales, ni se edifique a costa de los campesinos. Estos son los desaf\u00edos intelectuales que plantea la Utop\u00eda andina de cara al futuro.\u201d<sup id=\"footnote_plugin_tooltip_5\" class=\"footnote_plugin_tooltip_text\" onclick=\"footnote_moveToAnchor('footnote_plugin_reference_5');\">5)<\/sup><span class=\"footnote_tooltip\" id=\"footnote_plugin_tooltip_text_5\">Paredes Oporto, op.cit.<\/span><script type=\"text\/javascript\">\tjQuery(\"#footnote_plugin_tooltip_5\").tooltip({\t\ttip: \"#footnote_plugin_tooltip_text_5\",\t\ttipClass: \"footnote_tooltip\",\t\teffect: \"fade\",\t\tfadeOutSpeed: 100,\t\tpredelay: 400,\t\tposition: \"top right\",\t\trelative: true,\t\toffset: [10, 10]\t});<\/script><sup> <\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>El vocablo \u201cutop\u00eda\u201d para Flores Galindo tiene una fecha concreta de aparici\u00f3n,\n1516, a\u00f1o de la publicaci\u00f3n del texto de Tom\u00e1s\nMoro as\u00ed titulado. Ahora bien, en dicho escrito el fil\u00f3sofo brit\u00e1nico expresa\nque la sociedad por esta habitada, a la que se refiere en su obra, est\u00e1n fuera\ndel tiempo y el espacio hist\u00f3ricos. Constituyen modelos para entender la\nrealidad de su \u00e9poca, a la vez que para enjuiciarla cr\u00edticamente. <\/p>\n\n\n\n<p>En la regi\u00f3n andina la formulaci\u00f3n ut\u00f3pica se opuso de cuajo\na los tipos ideales. El no lugar apto para las disquisiciones filos\u00f3ficas cedi\u00f3\nsu terreno a un sitio concreto, a una experiencia tangible, redise\u00f1ada\nes cierto, a trav\u00e9s del tiempo, en su formulaci\u00f3n por las vastas fuentes que la\ninterceptaron, pero visible, verificable. Un espacio y su cronolog\u00eda. El\nimperio Inca. El mito de Inkarri da cuenta de su restituci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>Los conquistadores habr\u00edan cercenado la cabeza del Inca, que desde entonces estar\u00eda separada de su cuerpo: cuando se encuentren, terminar\u00e1 ese per\u00edodo de desorden, confusi\u00f3n y oscuridad que iniciaron los europeos y los hombres andinos (los runas) recuperar\u00e1n su historia.<sup id=\"footnote_plugin_tooltip_6\" class=\"footnote_plugin_tooltip_text\" onclick=\"footnote_moveToAnchor('footnote_plugin_reference_6');\">6)<\/sup><span class=\"footnote_tooltip\" id=\"footnote_plugin_tooltip_text_6\"> Flores Galindo, op. cit.<\/span><script type=\"text\/javascript\">\tjQuery(\"#footnote_plugin_tooltip_6\").tooltip({\t\ttip: \"#footnote_plugin_tooltip_text_6\",\t\ttipClass: \"footnote_tooltip\",\t\teffect: \"fade\",\t\tfadeOutSpeed: 100,\t\tpredelay: 400,\t\tposition: \"top right\",\t\trelative: true,\t\toffset: [10, 10]\t});<\/script><\/p>\n\n\n\n<p>La historia de la utop\u00eda andina es conflictiva, se entrelazan\nen ella aportes de la cultura popular y de la cultura de las elites. <\/p>\n\n\n\n<p>El milenarismo arriba de Europa con la propia conquista,\ntransportado por monjes franciscanos que se trasladaban a territorio americano.\nEl monje calabr\u00e9s Joaqu\u00edn de Fiori (1145-1202) le hab\u00eda dado forma escrita. La\nhistoria de la humanidad se divid\u00eda en tres eras: la edad del Padre, ya pasada, que correspond\u00eda al Antiguo\nTestamento; la edad del Hijo, o sea el tiempo\npresente; y la venidera edad del Esp\u00edritu\nSanto. La idea se vincul\u00f3 con la concepci\u00f3n cristiana de la historia, seg\u00fan la\ncual esta debe llegar un d\u00eda a su fin: el juicio final, la resurrecci\u00f3n de los\nmuertos, con la consiguiente condenaci\u00f3n de unos y salvaci\u00f3n de otros, para\nculminar en el encuentro de la humanidad con Dios.\n<\/p>\n\n\n\n<p>La cosmovisi\u00f3n andina hace su aporte. En la mentalidad pre-hisp\u00e1nica descansaba la noci\u00f3n de Pachacuti. El autor de \u201cBuscando un Inca\u201d se\u00f1ala: \u201cPara muchos hombres andinos la conquista fue un Pachacuti, es decir una inversi\u00f3n del orden. El cosmos se divid\u00eda en dos: el mundo de arriba y el mundo de abajo, el Cielo y la Tierra, que recib\u00edan los nombres de \u2018Hanapacha\u2019 y \u2018Hurinpacha\u2019. \u2018Pacha\u2019 significa universo. Los espa\u00f1oles pod\u00edan integrar una de esas mitades, pero la relaci\u00f3n que entablaron con los ind\u00edgenas fue de imposici\u00f3n, asim\u00e9trica. Quisieron superponer una divinidad excluyente que demandaba entrega y sacrificios y no acataba las reglas de reciprocidad: es la imagen que algunos campesinos ayacuchanos tienen de Cristo. Todo esto pudo ser entendido por los hombres andinos como la instauraci\u00f3n de la noche y el desorden, la inversi\u00f3n de la realidad, el mundo puesto al rev\u00e9s.\u201d<sup id=\"footnote_plugin_tooltip_7\" class=\"footnote_plugin_tooltip_text\" onclick=\"footnote_moveToAnchor('footnote_plugin_reference_7');\">7)<\/sup><span class=\"footnote_tooltip\" id=\"footnote_plugin_tooltip_text_7\">Flores Galindo, op. cit.<\/span><script type=\"text\/javascript\">\tjQuery(\"#footnote_plugin_tooltip_7\").tooltip({\t\ttip: \"#footnote_plugin_tooltip_text_7\",\t\ttipClass: \"footnote_tooltip\",\t\teffect: \"fade\",\t\tfadeOutSpeed: 100,\t\tpredelay: 400,\t\tposition: \"top right\",\t\trelative: true,\t\toffset: [10, 10]\t});<\/script><\/p>\n\n\n\n<p>La amalgama entre los aspectos del cristianismo, como el\nmilenarismo y las tradiciones locales, puede ser la ra\u00edz del mito contempor\u00e1neo\ndel Inkarri. <\/p>\n\n\n\n<div id=\"target-id6a086606a8ff3\" class=\"collapseomatic_content \"><strong>Movimiento tupamarista<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El movimiento tupamarista transcurri\u00f3 entre noviembre de 1780\ny mayo del a\u00f1o siguiente, entre el ajusticiamiento del corregidor Antonio de\nArriaga y la ejecuci\u00f3n de Tupac Amaru II, si bien\nen el altiplano se prolongar\u00eda durante dos a\u00f1os. <\/p>\n\n\n\n<p>El movimiento liderado por Tupac Amaru II es el acontecimiento\nque aparece como la culminaci\u00f3n de un prolongado ciclo de\nrevueltas que convulsionaron el siglo XVIII. <\/p>\n\n\n\n<p>El incremento de las rebeliones va generando cambios\ncualitativos en su composici\u00f3n en el radio espacial que ellas abarcan. Se produce un traslado del norte hacia el sur del virreinato (Cuzco,\nArequipa, Ayacucho). El sur es uno de los espacios m\u00e1s densamente poblados, es una zona de identidad ind\u00edgena\nmarcada, en la que por lo dem\u00e1s el tr\u00e1fico\ncomercial se increment\u00f3 a lo largo del siglo XVIII. <\/p>\n\n\n\n<p>La revoluci\u00f3n tupamarista fue a la vez culminaci\u00f3n de un\nciclo de levantamientos y movimiento de excepci\u00f3n. Seg\u00fan comenta Flores\nGalindo, cont\u00f3 desde el inicio con una organizaci\u00f3n, un conjunto definido de\ndirigentes, y un programa por el que luchar. En ese sentido los elementos\nconscientes y la voluntad hist\u00f3rica desempe\u00f1aron un papel decisivo. <\/p>\n\n\n\n<p>El programa se pod\u00eda resumir en tres puntos centrales: <\/p>\n\n\n\n<p>1) La expulsi\u00f3n de los espa\u00f1oles o \u201cchapetones\u201d, como se acostumbraba decir despectivamente: no bastaba\ncon suprimir los corregimientos y los repartos, deber\u00edan abolirse la Audiencia,\nel Virrey, y romper con cualquier dependencia con el monarca espa\u00f1ol. <\/p>\n\n\n\n<p>2) La restituci\u00f3n del Imperio incaico: fiel a su lectura del\nInca Garcilaso, pensaba que pod\u00eda restaurarse la monarqu\u00eda incaica, teniendo a\nla cabeza a los descendientes de la aristocracia cuzque\u00f1a. <\/p>\n\n\n\n<p>3) La introducci\u00f3n de cambios sustantivos en la estructura econ\u00f3mica: supresi\u00f3n de la mita, eliminaci\u00f3n de las grandes haciendas, abolici\u00f3n de las aduanas y alcabalas, libertad de comercio.<sup id=\"footnote_plugin_tooltip_8\" class=\"footnote_plugin_tooltip_text\" onclick=\"footnote_moveToAnchor('footnote_plugin_reference_8');\">8)<\/sup><span class=\"footnote_tooltip\" id=\"footnote_plugin_tooltip_text_8\">Flores Galindo, op. cit.<\/span><script type=\"text\/javascript\">\tjQuery(\"#footnote_plugin_tooltip_8\").tooltip({\t\ttip: \"#footnote_plugin_tooltip_text_8\",\t\ttipClass: \"footnote_tooltip\",\t\teffect: \"fade\",\t\tfadeOutSpeed: 100,\t\tpredelay: 400,\t\tposition: \"top right\",\t\trelative: true,\t\toffset: [10, 10]\t});<\/script><\/p>\n\n\n\n<p>El l\u00edder rebelde pensaba conformar un nuevo \u201ccuerpo\npol\u00edtico\u201d, en el que convivieran arm\u00f3nicamente criollos, mestizos, negros e\nind\u00edgenas, rompiendo con la distinci\u00f3n de castas y generando solidaridades\ninternas entre todos aquellos que no fueran espa\u00f1oles. El principio que pod\u00eda\nunir a todos los colonizados contra Espa\u00f1a era la idea de Inca, principio\nordenador que permit\u00eda superar el caos y la noche instalados\ndesde la Conquista, <\/p>\n\n\n\n<p>El programa ten\u00eda rasgos evidentes de lo que podr\u00edamos llamar\nun movimiento nacional. En el siglo XVIII no es una noci\u00f3n abstracta. Existen\ndescendientes reales o supuestos de la aristocracia pre-hisp\u00e1nica: Jos\u00e9 Gabriel Condorcanqui, el curaca de Tungasuca, era\ndescendiente leg\u00edtimo de Tupac Amaru I, el\n\u00faltimo monarca de Vilcabamba. <\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa revoluci\u00f3n tupamarista, de haber triunfado, hubiera implicado una transformaci\u00f3n radical de la sociedad colonial. Siguiendo algunas reflexiones de Emilio Choy, en otra ocasi\u00f3n se\u00f1alamos que, a medida que se fue desarrollando la revoluci\u00f3n, los ind\u00edgenas desplazaron a los otros grupos sociales consiguiendo la hegemon\u00eda y logrando imponer reivindicaciones campesinas, en claro enfrentamiento con todo lo occidental. Las masas anhelaban la vuelta a ese Tahuantisuyu que la imaginaci\u00f3n popular hab\u00eda recreado con los rasgos de una sociedad igualitaria, un mundo homog\u00e9neo compuesto solo por los runas (campesinos andinos) donde no existir\u00edan grandes comerciantes, ni autoridades coloniales, ni haciendas, ni mitas, y quienes eran hasta entonces parias y miserables volver\u00edan a decidir su destino: la imagen cl\u00e1sica de las revoluciones populares como la inversi\u00f3n de la realidad, la tortilla que se da vuelta, el mundo al rev\u00e9s.\u201d<sup id=\"footnote_plugin_tooltip_9\" class=\"footnote_plugin_tooltip_text\" onclick=\"footnote_moveToAnchor('footnote_plugin_reference_9');\">9)<\/sup><span class=\"footnote_tooltip\" id=\"footnote_plugin_tooltip_text_9\">Flores Galindo, op. cit.<\/span><script type=\"text\/javascript\">\tjQuery(\"#footnote_plugin_tooltip_9\").tooltip({\t\ttip: \"#footnote_plugin_tooltip_text_9\",\t\ttipClass: \"footnote_tooltip\",\t\teffect: \"fade\",\t\tfadeOutSpeed: 100,\t\tpredelay: 400,\t\tposition: \"top right\",\t\trelative: true,\t\toffset: [10, 10]\t});<\/script> <\/p>\n\n\n\n<p>La revoluci\u00f3n tupamarista conten\u00eda en su seno a dos bloques\ninternos dis\u00edmiles: la aristocracia aborigen, que se hab\u00eda enriquecido\ncon el fluido tr\u00e1fico comercial en la etapa\ninmediatamente precedente, e inclu\u00eda al propio Tupac Amaru II; y los campesinos\nrebeldes, v\u00edctimas pauperizadas del\nencomendero y la econom\u00eda colonial. La apuesta revolucionaria combinaba\ncaracter\u00edsticas nacionales, \u00e9tnicas y clasistas. En los inicios del\nlevantamiento conflu\u00edan. Las divergencias surgieron al calor de los\nacontecimientos, cuando la violencia comenz\u00f3 a desplegarse. <\/p>\n\n\n\n<p>Los l\u00edderes del movimiento proyectaban\nuna revoluci\u00f3n que terminase con el colonialismo, y <\/p>\n\n\n\n<p>modernizara al pa\u00eds ampliando las posibilidades para el tr\u00e1fico\nmercantil. Los campesinos entend\u00edan que hab\u00edan sido convocados para un\n\u201cPachacuti\u201d (transformaci\u00f3n\/recuperaci\u00f3n de un antiguo orden). <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fin del Pachacuti<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La derrota del movimiento no elimin\u00f3 su potencia, ni su calidad disruptiva. En todo caso solo cristaliz\u00f3 una moment\u00e1nea frustraci\u00f3n colectiva. La esperanza ind\u00edgena es absolutamente revolucionaria.<sup id=\"footnote_plugin_tooltip_10\" class=\"footnote_plugin_tooltip_text\" onclick=\"footnote_moveToAnchor('footnote_plugin_reference_10');\">10)<\/sup><span class=\"footnote_tooltip\" id=\"footnote_plugin_tooltip_text_10\">Mariategui, Jos\u00e9 Carlos. Pr\u00f3logo de \u201cTempestad en los Andes\u201d de Valcarcel, incluido como nota a pie de p\u00e1gina en \u201cSiete ensayos de interpretaci\u00f3n de la realidad peruana\u201d. Buenos Aires, Capital Intelectual, 2009.<\/span><script type=\"text\/javascript\">\tjQuery(\"#footnote_plugin_tooltip_10\").tooltip({\t\ttip: \"#footnote_plugin_tooltip_text_10\",\t\ttipClass: \"footnote_tooltip\",\t\teffect: \"fade\",\t\tfadeOutSpeed: 100,\t\tpredelay: 400,\t\tposition: \"top right\",\t\trelative: true,\t\toffset: [10, 10]\t});<\/script> <\/p>\n\n\n\n<p>La derrota implica el ocaso de la aristocracia ind\u00edgena, cuyos t\u00edtulos fueron suprimidos, y en muchos casos expropiados sus bienes. Atribuyendo el estallido de la rebeli\u00f3n, la administraci\u00f3n colonial arremete contra todo lo que pod\u00eda ser considerado cultura andina. Proh\u00edben el teatro y la pintura ind\u00edgena, la lectura de los \u201cComentarios Reales\u201d, el uso del quechua, la vestimenta tradicional. El indio comienza a ser tan menospreciado como temido por quienes no lo son. El temor a que se pueda desencadenar una nueva \u201cguerra de casta como la de 1780\u201d genera una verdadera tensi\u00f3n \u00e9tnica.<sup id=\"footnote_plugin_tooltip_11\" class=\"footnote_plugin_tooltip_text\" onclick=\"footnote_moveToAnchor('footnote_plugin_reference_11');\">11)<\/sup><span class=\"footnote_tooltip\" id=\"footnote_plugin_tooltip_text_11\">Flores Galindo, op. cit.<\/span><script type=\"text\/javascript\">\tjQuery(\"#footnote_plugin_tooltip_11\").tooltip({\t\ttip: \"#footnote_plugin_tooltip_text_11\",\t\ttipClass: \"footnote_tooltip\",\t\teffect: \"fade\",\t\tfadeOutSpeed: 100,\t\tpredelay: 400,\t\tposition: \"top right\",\t\trelative: true,\t\toffset: [10, 10]\t});<\/script> <\/p>\n\n\n\n<p>En los comienzos de la dominaci\u00f3n espa\u00f1ola, las Leyes\nde Indias amparaban la propiedad ind\u00edgena y reconoc\u00edan su organizaci\u00f3n previa.\nEl reconocimiento de las comunidades y de sus costumbres econ\u00f3micas por las Leyes de Indias no acusaba simple sagacidad realista de la\npol\u00edtica colonial, sino que se ajustaba a la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica feudal. La\ncomunidad pod\u00eda y deb\u00eda subsistir, para la mayor gloria y provecho del Rey y la Iglesia. <\/p>\n\n\n\n<p>Una de las instituciones que facilit\u00f3 el despojo fue la\nEncomienda. El encomendero era un encargado del cobro de tributos y de la\norganizaci\u00f3n y cristianizaci\u00f3n de sus tributarios. En la pr\u00e1ctica operaba como\nun se\u00f1or feudal due\u00f1o de vidas y haciendas. El r\u00e9gimen agrario colonial\ndetermin\u00f3 la sustituci\u00f3n de una gran parte de las comunidades ind\u00edgenas\nagrarias por latifundios de propiedad individual, cultivados por los indios\nbajo una organizaci\u00f3n feudal seg\u00fan nos lo refiere Mariategui. Estos grandes\nfeudos, lejos de dividirse, se concentraron y consolidaron. <\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa feudalidad dej\u00f3 subsistentes las comunas rurales, pero la superficie de tierras disponibles para los comuneros, resultaba cada vez m\u00e1s insuficiente y su repartici\u00f3n defectuosa. El latifundista impon\u00eda la ley de la fuerza desp\u00f3tica, sin control posible del Estado. La comunidad sobreviv\u00eda, pero dentro de un r\u00e9gimen de servidumbre. Antes hab\u00eda sido la c\u00e9lula misma del Estado Inca que le aseguraba el dinamismo necesario, para el bienestar de sus miembros. El coloniaje la petrificaba dentro de la gran propiedad, base de un Estado nuevo, extra\u00f1o a su destino.\u201d<sup id=\"footnote_plugin_tooltip_12\" class=\"footnote_plugin_tooltip_text\" onclick=\"footnote_moveToAnchor('footnote_plugin_reference_12');\">12)<\/sup><span class=\"footnote_tooltip\" id=\"footnote_plugin_tooltip_text_12\">Mariategui, Jos\u00e9 Carlos, op.cit.<\/span><script type=\"text\/javascript\">\tjQuery(\"#footnote_plugin_tooltip_12\").tooltip({\t\ttip: \"#footnote_plugin_tooltip_text_12\",\t\ttipClass: \"footnote_tooltip\",\t\teffect: \"fade\",\t\tfadeOutSpeed: 100,\t\tpredelay: 400,\t\tposition: \"top right\",\t\trelative: true,\t\toffset: [10, 10]\t});<\/script><\/p>\n\n\n\n<p>El liberalismo de las leyes de la Rep\u00fablica, impotente para\ndestruir la feudalidad y para crear el capitalismo, deb\u00eda luego negarle el\namparo formal que le hab\u00eda concedido, el absolutismo de las leyes\ncoloniales. <\/p>\n\n\n\n<p>La poblaci\u00f3n campesina, en el Per\u00fa, no ten\u00eda en la revoluci\u00f3n\nindependentista una presencia activa, directa. El programa revolucionario no\nrepresentaba sus reivindicaciones. La pol\u00edtica republicana no atac\u00f3 a los\nlatifundistas, pero en nombre de los postulados liberales confront\u00f3 con las\ncomunidades. Aboli\u00f3 formalmente la mita, las encomiendas. Pero dej\u00f3 intactos el\npoder y la fuerza de la propiedad feudal, invalidando sus propias medidas de protecci\u00f3n\nde la peque\u00f1a propiedad y del trabajador de la tierra. <\/p>\n\n\n\n<p>La revoluci\u00f3n aut\u00e9ntica hab\u00eda sido la tupamarista: mesi\u00e1nica, independentista, nacional, proto-burguesa y campesina. La utop\u00eda en acci\u00f3n que, restituyendo el universo incaico, se propon\u00eda constituir la naci\u00f3n peruana. El recuerdo de un per\u00edodo sin clases, como punto de partida para la interrupci\u00f3n revolucionaria de la sociedad colonial. La creaci\u00f3n de un Per\u00fa que no lleg\u00f3 a fructificar.<\/div><span class=\"collapseomatic \" id=\"id6a086606a8ff3\"  tabindex=\"0\" title=\"Seguir leyendo\"    >Seguir leyendo<\/span><span id='swap-id6a086606a8ff3'  class='colomat-swap' style='display:none;'>Cerrar<\/span><br><\/p>\n<div class=\"footnote_container_prepare\">\t<p><span onclick=\"footnote_expand_reference_container();\">Referencias<\/span><span style=\"display: none;\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;[ <a id=\"footnote_reference_container_collapse_button\" style=\"cursor:pointer;\" onclick=\"footnote_expand_collapse_reference_container();\">+<\/a> ]<\/span><\/p><\/div><div id=\"footnote_references_container\" style=\"\">\t<table class=\"footnote-reference-container\">\t\t<tbody>\t\t<tr>\t<td class=\"footnote_plugin_index\"><span id=\"footnote_plugin_reference_1\">1.<\/span><\/td>\t<td class=\"footnote_plugin_link\"><span onclick=\"footnote_moveToAnchor('footnote_plugin_tooltip_1');\">&#8593;<\/span><\/td>\t<td class=\"footnote_plugin_text\">Benjam\u00edn, Walter. \u201cConceptos de Filosof\u00eda de la Historia\u201d, La Plata, Terramar, 2007.<\/td><\/tr><tr>\t<td class=\"footnote_plugin_index\"><span id=\"footnote_plugin_reference_2\">2.<\/span><\/td>\t<td class=\"footnote_plugin_link\"><span onclick=\"footnote_moveToAnchor('footnote_plugin_tooltip_2');\">&#8593;<\/span><\/td>\t<td class=\"footnote_plugin_text\">Lowy, Michael. \u201cRedenci\u00f3n y Utop\u00eda\u201d. Buenos Aires, El cielo por asalto, 1997.<\/td><\/tr><tr>\t<td class=\"footnote_plugin_index\"><span id=\"footnote_plugin_reference_3\">3.<\/span><\/td>\t<td class=\"footnote_plugin_link\"><span onclick=\"footnote_moveToAnchor('footnote_plugin_tooltip_3');\">&#8593;<\/span><\/td>\t<td class=\"footnote_plugin_text\">Lowy, Michael, op. Cit.<\/td><\/tr><tr>\t<td class=\"footnote_plugin_index\"><span id=\"footnote_plugin_reference_4\">4.<\/span><\/td>\t<td class=\"footnote_plugin_link\"><span onclick=\"footnote_moveToAnchor('footnote_plugin_tooltip_4');\">&#8593;<\/span><\/td>\t<td class=\"footnote_plugin_text\"> Paredes Oporto, Martin, \u201cAsedios al indigenismo\u201d, Revista Quehacer 128, enero-febrero 2001.<\/td><\/tr><tr>\t<td class=\"footnote_plugin_index\"><span id=\"footnote_plugin_reference_5\">5.<\/span><\/td>\t<td class=\"footnote_plugin_link\"><span onclick=\"footnote_moveToAnchor('footnote_plugin_tooltip_5');\">&#8593;<\/span><\/td>\t<td class=\"footnote_plugin_text\">Paredes Oporto, op.cit.<\/td><\/tr><tr>\t<td class=\"footnote_plugin_index\"><span id=\"footnote_plugin_reference_6\">6.<\/span><\/td>\t<td class=\"footnote_plugin_link\"><span onclick=\"footnote_moveToAnchor('footnote_plugin_tooltip_6');\">&#8593;<\/span><\/td>\t<td class=\"footnote_plugin_text\"> Flores Galindo, op. cit.<\/td><\/tr><tr>\t<td class=\"footnote_plugin_index\"><span id=\"footnote_plugin_reference_7\">7, 8, 9, 11.<\/span><\/td>\t<td class=\"footnote_plugin_link\"><span onclick=\"footnote_moveToAnchor('footnote_plugin_tooltip_7');\">&#8593;<\/span><\/td>\t<td class=\"footnote_plugin_text\">Flores Galindo, op. cit.<\/td><\/tr><tr>\t<td class=\"footnote_plugin_index\"><span id=\"footnote_plugin_reference_10\">10.<\/span><\/td>\t<td class=\"footnote_plugin_link\"><span onclick=\"footnote_moveToAnchor('footnote_plugin_tooltip_10');\">&#8593;<\/span><\/td>\t<td class=\"footnote_plugin_text\">Mariategui, Jos\u00e9 Carlos. Pr\u00f3logo de \u201cTempestad en los Andes\u201d de Valcarcel, incluido como nota a pie de p\u00e1gina en \u201cSiete ensayos de interpretaci\u00f3n de la realidad peruana\u201d. Buenos Aires, Capital Intelectual, 2009.<\/td><\/tr><tr>\t<td class=\"footnote_plugin_index\"><span id=\"footnote_plugin_reference_12\">12.<\/span><\/td>\t<td class=\"footnote_plugin_link\"><span onclick=\"footnote_moveToAnchor('footnote_plugin_tooltip_12');\">&#8593;<\/span><\/td>\t<td class=\"footnote_plugin_text\">Mariategui, Jos\u00e9 Carlos, op.cit.<\/td><\/tr>\t\t<\/tbody>\t<\/table><\/div><script type=\"text\/javascript\">\tfunction footnote_expand_reference_container() {\t\tjQuery(\"#footnote_references_container\").show();        jQuery(\"#footnote_reference_container_collapse_button\").text(\"-\");\t}    function footnote_collapse_reference_container() {        jQuery(\"#footnote_references_container\").hide();        jQuery(\"#footnote_reference_container_collapse_button\").text(\"+\");    }\tfunction footnote_expand_collapse_reference_container() {\t\tif (jQuery(\"#footnote_references_container\").is(\":hidden\")) {            footnote_expand_reference_container();\t\t} else {            footnote_collapse_reference_container();\t\t}\t}    function footnote_moveToAnchor(p_str_TargetID) {        footnote_expand_reference_container();        var l_obj_Target = jQuery(\"#\" + p_str_TargetID);        if(l_obj_Target.length) {            jQuery('html, body').animate({                scrollTop: l_obj_Target.offset().top - window.innerHeight\/2            }, 1000);        }    }<\/script>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLa lucha de clases, que el historiador educado en Marx tiene siempre presente, es una lucha por las cosas burdas y espirituales, sin las cuales no existen las m\u00e1s finas y espirituales. 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