{"id":2668,"date":"2019-09-19T11:50:21","date_gmt":"2019-09-19T14:50:21","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=2668"},"modified":"2019-09-23T12:59:45","modified_gmt":"2019-09-23T15:59:45","slug":"reflexiones-sobre-la-barbarie-letrada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/reflexiones-sobre-la-barbarie-letrada\/","title":{"rendered":"Reflexiones sobre la barbarie letrada<br><span style='font-size:14px;'>A 11 a\u00f1os de la publicaci\u00f3n de Los hijos de Facundo<\/span>"},"content":{"rendered":"\n[dropcap size=big]A[\/dropcap]riel De la Fuente es historiador. Hace once a\u00f1os public\u00f3 el libro <em>Los hijos de Facundo. Caudillos y montoneras en la provincia de La Rioja durante el proceso de formaci\u00f3n del Estado nacional argentino (1853-1870)<\/em>. Como lo se\u00f1ala su t\u00edtulo, se ocupa principalmente de estudiar la relaci\u00f3n entre los caudillos y los sectores populares en La Rioja. Inevitablemente debi\u00f3 hablar para ello de los l\u00edderes populares Facundo Quiroga, \u00c1ngel Vicente \u201cEl Chacho\u201d Pe\u00f1aloza y Felipe Varela.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La historiograf\u00eda acad\u00e9mica y\nel estudio de \u201clo popular\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ariel De la Fuente comienza su\nlibro con una serie de preguntas: \u00bfC\u00f3mo entend\u00edan en realidad los gauchos su\nrelaci\u00f3n con los caudillos y la pol\u00edtica en general? \u00bfQu\u00e9 significaban\nunitarismo y federalismo para ellos? \u00bfPor qu\u00e9 se rebelaban? \u00bfQu\u00e9 cosa especial\nhab\u00eda en Pe\u00f1aloza y en otros caudillos que generaba semejantes lealtades y\nemociones?<\/p>\n\n\n\n<p>Las preguntas pueden resultar\ninteresantes y hasta sorprendentes en algunos de los pasillos de la Academia de\nHistoria o en las laber\u00ednticas oficinas\ndel \u00faltimo piso del edificio ubicado en Pu\u00e1n 480, en donde muchos de los\ndocentes e investigadores que pasaron por las aulas de las carreras de grado,\nposgrado y posdoctorado, no han le\u00eddo (o han le\u00eddo de reojo) los trabajos del\nllamado revisionismo hist\u00f3rico, corriente historiogr\u00e1fica que muchos de ellos\ndetestan. \u00bfPor qu\u00e9 digo esto? Porque mal que les pese a \u201clos acad\u00e9micos\u201d, las\npreguntas planteadas por De la Fuente ya han sido tratadas, estudiadas y, en\nalgunos casos, ya han sido respondidas por los historiadores del revisionismo\nhist\u00f3rico y de la izquierda nacional (estos \u00faltimos son otro grupo de estudios\nque la Academia se encarg\u00f3 de correr del campo historiogr\u00e1fico design\u00e1ndolos\ncomo \u201censayos pol\u00edticos\u201d o \u201cuna historia de militantes\u201d). <\/p>\n\n\n\n<p>Por mencionar tan solo algunos\nestudios que un buen investigador puede encontrar, est\u00e1n los libros de Jos\u00e9\nLuis Busaniche <em>Estanislao L\u00f3pez y el\nfederalismo del litoral<\/em> (Ed. Cervantes, 1927); <em>Vida y muerte de L\u00f3pez Jord\u00e1n <\/em>de Ferm\u00edn Ch\u00e1vez (Theoria, 1957); <em>La Guerra del Paraguay y las montoneras\nargentinas <\/em>de Jos\u00e9 Mar\u00eda Rosa (A. Pe\u00f1a Lillo, 1964); <em>El brigadier Ferr\u00e9 y el unitarismo porte\u00f1o <\/em>de Roberto Zalazar (Ed.\nPampa y Cielo, 1964); <em>Artigas y el\nfederalismo en el R\u00edo de la Plata<\/em> de Washington Reyes Abadie (Ed. De la\nBanda Oriental, 1966); \u201cLas masas y las lanzas\u201d de Jorge Abelardo Ramos, primer\nvolumen de cinco, en <em>Revoluci\u00f3n y\ncontrarrevoluci\u00f3n en la Argentina <\/em>(1\u00aa edici\u00f3n en Amerindia, 1957), o <em>Felipe Varela. Un caudillo latinoamericano <\/em>de\nNorberto Galasso (Bs.As., Cuadernos de Crisis, 1975), entre tantos otros.\nAdem\u00e1s hay que destacar las publicaciones del Instituto Nacional de\nInvestigaciones Hist\u00f3ricas Juan Manuel Rosas, que se dedic\u00f3 con su Revista a\ndiversos temas relacionados con los l\u00edderes populares entre los a\u00f1os 1939 y\n2002. <\/p>\n\n\n\n<p>Desde hace m\u00e1s de 50 a\u00f1os\nestos historiadores han estudiado la relaci\u00f3n existente entre las masas de la\npoblaci\u00f3n de la campa\u00f1a y los llamados caudillos, que en la mayor\u00eda de los\ncasos, eran tambi\u00e9n Gobernadores, Generales, Coroneles y\/o Brigadieres. A pesar\nde ello, De la Fuente desconoce o no quiere reconocer todos estos trabajos y afirma\nen su libro: <em>\u201cSin embargo, a pesar de la\nposici\u00f3n central de Facundo, Chacho y sus seguidores en la historia, la\ncultura,&nbsp; y la pol\u00edtica en la Argentina\ndesde mediados del siglo XIX, no se ha realizado ning\u00fan estudio abarcador de\nlos caudillos, las montoneras y la pol\u00edtica en La Rioja, y sabemos muy poco de\nellos m\u00e1s all\u00e1 de los relatos pol\u00edticamente sesgados y ficcionalizados que\ndejaron Sarmiento, Hern\u00e1ndez y Guti\u00e9rrez\u201d <\/em>(A. De La Fuente; 2007, p.19).&nbsp;&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p>Leo esta afirmaci\u00f3n que los historiadores tienen como lectura obligatoria en las universidades argentinas, vale decir, un libro que es hoy referencia, que se toma como \u201cun cl\u00e1sico\u201d del per\u00edodo transcurrido entre 1810 y 1880 mientras tengo ac\u00e1, al lado m\u00edo, las dos ediciones de Ferm\u00edn Ch\u00e1vez, <em>Vida del Chacho. \u00c1ngel Vicente Pe\u00f1aloza, General de la Confederaci\u00f3n, <\/em>publicado por editorial Theoria en 1962 con 180 p\u00e1ginas, y una segunda edici\u00f3n en 1867 que contiene un ap\u00e9ndice documental de 83 p\u00e1ginas en el que se reproducen las cartas del \u201cChacho\u201d Pe\u00f1aloza con Urquiza, Santiago Derqui, el Coronel Ricardo Vera, Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez, Olegario Andrade, Juan Sa\u00e1, entre tantos otros. Pienso en \u201cla barbarie letrada\u201d, aquella frase utilizada por Alberdi cuando atacaba a Sarmiento. Se me cruza otra frase, m\u00e1s conocida, del escritor uruguayo Eduardo Galeano, sobre la idea de qui\u00e9nes escribieron la historia: \u201cSi la historia la escribieron los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia\u201d. <\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" width=\"305\" height=\"416\" src=\"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Screen-Shot-2019-05-03-at-13.51.52.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2670\" srcset=\"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Screen-Shot-2019-05-03-at-13.51.52.png 305w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Screen-Shot-2019-05-03-at-13.51.52-220x300.png 220w\" sizes=\"(max-width: 305px) 100vw, 305px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Ferm\u00edn Ch\u00e1vez y su <em>Vida del Chacho<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El libro de Ferm\u00edn Ch\u00e1vez\ndemuestra, siguiendo meticulosamente la vida y trayectoria del \u201cChacho\u201d Pe\u00f1aloza,\nque luego de la ca\u00edda del gobierno federal de la Confederaci\u00f3n Argentina en\nnoviembre de 1861, la provincia de Buenos Aires con sus unitarios -porque\ntambi\u00e9n Buenos Aires ten\u00eda federales- comenz\u00f3 de una forma violenta y brutal a\nexigir que las dem\u00e1s provincias le rindieran obediencia por su victoria militar\nen la Batalla de Pav\u00f3n, en la que Mitre venci\u00f3 a la Confederaci\u00f3n Argentina\nliderada por Urquiza. La victoria militar no se tradujo inmediatamente en\nvictoria pol\u00edtica de los unitarios ni de sus aliados en las provincias. Comenz\u00f3\nun largo periplo que incluy\u00f3 batallas entre Buenos Aires y las provincias del\ninterior, traiciones entre los aliados federales y una guerra infame que uni\u00f3 a\nlos sectores liberales de las ciudades portuarias del Uruguay, el Imperio del\nBrasil y Buenos Aires contra el Paraguay. <\/p>\n\n\n\n<p>El autor adem\u00e1s demuestra c\u00f3mo\nen los llamados \u201cletrados\u201d argentinos contempor\u00e1neos al \u201cChacho\u201d (Mitre,\nSarmiento, Fidel L\u00f3pez, Echeverr\u00eda) prim\u00f3 el desprecio por el gaucho y por el\nindio, secundado por una postura despectiva hacia la tradici\u00f3n cat\u00f3lica y\nespa\u00f1ola. Tanto los gauchos como los indios fueron r\u00e1pidamente utilizados para\nllenar la l\u00ednea evolutiva que estos acad\u00e9micos y cient\u00edficos tomaban de Europa.\nHacia fines del XIX, Sarmiento tra\u00eda al darwinismo social decimon\u00f3nico al R\u00edo\nde la Plata y juzgaba con la vara europea a los pobladores del territorio. La\nbarbarie expresada tanto en el \u201cFacundo o Civilizaci\u00f3n y barbarie\u201d (1845) como\nen la \u201cHistoria de Belgrano\u201d (1857) de Mitre, ca\u00eda sobre los gauchos e indios\nque le dieron la independencia a estas tierras. Teor\u00edas que llegaban como una\nfuente infinita de justificaciones pero tambi\u00e9n como una fuerza puesta a\nmotorizar un proceso ya iniciado de enajenaci\u00f3n de tierras a los gauchos e\nindios y de intervenci\u00f3n militar y pol\u00edtica de la ciudad puerto sobre el\ninterior. <\/p>\n\n\n\n<div id=\"target-id6a084bdaa050c\" class=\"collapseomatic_content \"><strong>La barbarie letrada del siglo XX&nbsp; <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Paradoja del tiempo quiz\u00e1s, los letrados modernos y\nposmodernos argentinos sostuvieron lo que dec\u00edan estos letrados del siglo XIX.\nMuchos de ellos no pueden y\/o no quieren aceptar que el pueblo haya podido\nelegir, seguir y luchar a los l\u00edderes populares como Pe\u00f1aloza, Quiroga o\nVarela. Se les hace un nudo en la garganta. Se les paralizan los dedos y parece\nque no pueden escribir cuando se cruzan con documentos que hablan sobre la\nrelaci\u00f3n que exist\u00eda, existe y existir\u00e1 entre la pol\u00edtica y el pueblo (o la\nmasa de trabajadores y trabajadoras). Siguiendo a Mitre, como hace m\u00e1s de cien\na\u00f1os, traducen en lenguaje liberal esta relaci\u00f3n y hablan de manipulaci\u00f3n,\ncaudillismo o populismo. Para ellos la pol\u00edtica, la democracia, pasaba por la\nciudadan\u00eda. Ahora bien, \u00bfc\u00f3mo era esa ciudadan\u00eda?&nbsp; Cuando se habla de los\nderechos pol\u00edticos durante el siglo XIX estos autores en general se detienen en\nlas elecciones; en cambio, estas elecciones se realizaban sin la existencia de\nlos derechos civiles (libertad de opini\u00f3n, difusi\u00f3n, organizaci\u00f3n y\nmanifestaci\u00f3n) y sin derechos sociales (derecho a la educaci\u00f3n, el trabajo, el\nsalario justo, la salud, la jubilaci\u00f3n, la libre elecci\u00f3n e igualdad\ngarantizando a todos un nivel aceptable de bienestar): en consecuencia, esas\nelecciones, esos derechos pol\u00edticos, ten\u00edan un alcance muy limitado, estaban\nvac\u00edos en su contenido, y por lo tanto sirvieron m\u00e1s para justificar a los\ngobiernos que para representar a sus ciudadanos. <\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de todo esto, hace menos de veinte a\u00f1os la\nhistoriograf\u00eda acad\u00e9mica comenz\u00f3 a realizar estudios de los llamados \u201csectores\npopulares\u201d. \u00bfC\u00f3mo fue posible este giro? Porque tomaron la tradici\u00f3n de\nestudios populares surgida en Europa (\u00a1s\u00ed!, eso tambi\u00e9n lo vieron primero en\nEuropa) con los estudios culturales de la escuela de los Annales de Lucien\nFebvre y Marc Bloch y\/o de la historia popular en las revueltas y revoluciones\nen Gran Breta\u00f1a de los ingleses E. P. Thompson, Rodney Hilton y Christopher\nHill, las investigaciones del historiador franc\u00e9s Roland Mousnier o las\nmicrosc\u00f3picas b\u00fasquedas del italiano Carlo Ginzburg. De estos trabajos rescato tan\nsolo a un pu\u00f1ado de interesantes exploraciones y estudios surgidos en la d\u00e9cada\ndel ochenta: hablo de Ra\u00fal Fradkin, Samuel Amaral, Carlos Mayo, Ra\u00fal Mandrini,\nRicardo Salvatore, de algunos de sus disc\u00edpulos o autores y autoras que han\nrealizado buenos trabajos como el caso de Diego Santilli, Gabriel Di Meglio,\nAna Frega, Beatriz Bragoni y Gustavo Paz. Subrayo: estos autores y autoras\nargentinas no reconocen la tradici\u00f3n de estudios de los sectores populares\ndesarrollados por el revisionismo hist\u00f3rico ni por la izquierda nacional sino\nque retoman la tradici\u00f3n de las escuelas de Francia y Gran Breta\u00f1a, con los\nproblemas inevitables asociados a toda reproducci\u00f3n, los cuales me interesa\nse\u00f1alar a continuaci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p>1. En un siglo XIX marcado por\nlas presiones de las potencias europeas, vale decir, atravesado por la\nconformaci\u00f3n de un orden neocolonial como lo se\u00f1ala uno de los intocables de\nlos acad\u00e9micos (Tulio Halperin Donghi), resulta irrisorio desatender los\nefectos de los intereses de los imperios brit\u00e1nico, franc\u00e9s, holand\u00e9s sobre la\npol\u00edtica del R\u00edo de la Plata. Resulta incomprensible que no vinculen estos intereses\ncon las perspectivas de los l\u00edderes de las facciones en pugna o que no se\nexplore sobre los efectos causados en la econom\u00eda de los sectores populares. En\ndefinitiva, que no se pregunten: \u00bfcu\u00e1nto benefici\u00f3, si es que benefici\u00f3, la\npol\u00edtica econ\u00f3mica liberal propuesta por las potencias europeas a los\npobladores de la regi\u00f3n del R\u00edo de la Plata? Y estrechamente relacionada con\nesta pregunta, \u00bfqu\u00e9 relaci\u00f3n tuvieron estas transformaciones con las luchas\nentre los diferentes sectores durante el siglo XIX? En la mayor\u00eda de estos\ntrabajos no se profundiza sobre la ligaz\u00f3n (necesaria e imprescindible) con la\npol\u00edtica econ\u00f3mica o, peor a\u00fan, no se profundiza sobre los distintos proyectos\nalternativos: en consecuencia, se hace imposible ligar la pol\u00edtica con la\nhistoria pol\u00edtica de los pueblos, con sus econom\u00edas y efectos (comercio de\nartesan\u00edas, circuitos econ\u00f3micos legales e ilegales, tenencias de la tierra,\netc). Observo que cuando se habla del pueblo en la historiograf\u00eda no se habla\nde econom\u00eda o pol\u00edtica, sino que se lo encasilla como \u201chistoria social\u201d,\n\u201cliteratura criolla\u201d o \u201cvida cotidiana\u201d del siglo XIX. En s\u00edntesis, cuando\naparece el contenido pol\u00edtico, solo se menciona ligado a los proyectos de los\nletrados (Mitre, Sarmiento, Alberdi), descartando los proyectos de los llamados\n\u201ccaudillos\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>2. Con m\u00e1s de cien a\u00f1os de historia, es momento de reconocer que la historiograf\u00eda acad\u00e9mica tiene una tradici\u00f3n que ha afectado los modos de explorar, investigar o, como nos gusta decir a los historiadores, los modos de \u201chacer historia\u201d. No basta con cursar materias de grado y posgrado sobre la historia de nuestra historiograf\u00eda, sino que encuentro la necesidad -m\u00e1s bien la urgencia- de reconocer su tradici\u00f3n liberal, afrancesada y anticat\u00f3lica. Una tradici\u00f3n que ha imposibilitado el acercamiento al folklore y a nuestro pasado cat\u00f3lico, criollo, gaucho, negro e ind\u00edgena. La historia ha dejado esa tarea al costado y con ello ha perdido la historia del pueblo que vivi\u00f3 el siglo XIX. A modo de conclusi\u00f3n, hoy en 2019, le aconsejo a un estudioso de este per\u00edodo que, antes de leer el libro de Ariel de la Fuente, lea primero el que Ferm\u00edn Ch\u00e1vez escribi\u00f3 en 1967.<\/div><span class=\"collapseomatic \" id=\"id6a084bdaa050c\"  tabindex=\"0\" title=\"Seguir leyendo\"    >Seguir leyendo<\/span><span id='swap-id6a084bdaa050c'  class='colomat-swap' style='display:none;'>Cerrar<\/span>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[dropcap size=big]A[\/dropcap]riel De la Fuente es historiador. Hace once a\u00f1os public\u00f3 el libro Los hijos de Facundo. Caudillos y montoneras en la provincia de La Rioja durante el proceso de formaci\u00f3n del Estado nacional argentino (1853-1870). 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