{"id":3149,"date":"2020-04-20T10:41:57","date_gmt":"2020-04-20T13:41:57","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=3149"},"modified":"2020-04-27T10:19:34","modified_gmt":"2020-04-27T13:19:34","slug":"historia-de-nuestras-epidemias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/historia-de-nuestras-epidemias\/","title":{"rendered":"Historia de nuestras epidemias<br><span style='font-size:14px;'>De la Colonia a la Guerra fratricida y sus consecuencias (1492-1874)<\/span>"},"content":{"rendered":"\n<p><em><strong>Epidemias vs nuestros doctores y nuestras vacunas (1400-1852)<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Durante la \u00e9poca feudal\nen \u201cel mundo del Mediterr\u00e1neo\u201d, como dir\u00eda Braudel, se produjo una peste que\nseg\u00fan los cronistas dej\u00f3 sin un tercio de su poblaci\u00f3n a Europa: la peste bub\u00f3nica.\nUnos cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s se produjo la expansi\u00f3n de Europa hacia otros\nlugares del mundo, como dice el historiador J.H. Parry, \u201cel descubrimiento del\nmar por los europeos\u201d dando inicio a un largo periplo de conquista, colonizaci\u00f3n\ny extracci\u00f3n de recursos naturales, y por naturales enti\u00e9ndanse tambi\u00e9n los\nhumanos. Lo cierto es que la conexi\u00f3n entre regiones distantes del planeta\ndurante el siglo XV produjo como nunca antes una oleada de epidemias y pestes\nen todos los continentes. Si bien los narradores mestizos de la \u00e9poca colonial,\nFelipe Guam\u00e1n Poma de Ayala (1615) y el Inca Garcilaso de la Vega (1616),\nmencionan la existencia de \u201cchuchos\u201d o enfriamientos (gripes, con toses y\nmucosidades) que causaban algunas muertes entre los pueblos andinos antes de la\nllegada de los europeos, es a partir de 1492 cuando las enfermedades pasan a\nser un problema para estos pueblos. En Am\u00e9rica, la viruela, sarampi\u00f3n, tos\nferina, gripe, difteria, tifus, tracoma, muermo, rabia, gonorrea, tuberculosis,\nlepra, fiebre amarilla, s\u00edfilis, generaron, seg\u00fan los estudiosos del tema tales\ncomo Karl Theodor Sapper (1924), Paul Rivet (1924), William M. Denevan (1956),\nentre 40 y 70 millones de v\u00edctimas. <\/p>\n\n\n\n<p>En nuestro pa\u00eds se sufrieron epidemias de toda clase desde el momento de la fundaci\u00f3n de Buenos Aires. La modernidad, m\u00e1s bien como dice Walter Mignolo, la cara oculta de la modernidad con su obsesi\u00f3n por la plata del Potos\u00ed, hizo llegar a las poblaciones de \u00c1frica, y con ellos m\u00e1s epidemias. Es importante recordar que la mayor cantidad de v\u00edctimas siempre estuvieron del lado de los m\u00e1s pobres: ind\u00edgenas, esclavos y mestizos adem\u00e1s de quienes se ocupaban de los cuidados de los enfermos, desde sacerdotes principalmente jesuitas hasta los vecinos que se convert\u00edan en enfermeros. Por ejemplo, una cr\u00f3nica de Barco Centenera afirmaba que entre 1595 y 1599, una epidemia de viruela \u201cse llev\u00f3 a m\u00e1s de la mitad de los habitantes\u201d.<a href=\"#_edn1\"><sup>[i]&nbsp;<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" width=\"512\" height=\"306\" src=\"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/epidemia-ba.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3150\" srcset=\"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/epidemia-ba.jpg 512w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/epidemia-ba-300x179.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Tras la emancipaci\u00f3n\nlas epidemias continuaron aunque comenz\u00f3 una lucha constante entre los virus y\nlas vacunas. La Primera Junta de Gobierno impuls\u00f3 en 1810 la vacunaci\u00f3n\nobligatoria. Vale recordar a los doctores Miguel O\u00b4Gorman, quien fue uno de los\nprimeros en elaborar vacunas en el pa\u00eds, Cosme Argerich quien vacun\u00f3 a cientos\nde ni\u00f1os, Saturnino Segurola quien tuvo que lidiar contra los curanderos que lo\nacusaban de inyectar el virus a gente sana.<a href=\"#_edn2\"><sup>[ii]<\/sup><\/a> Otros logros fueron\nlos llevados a cabo por el Gobierno de Juan Manuel de Rosas, quien motoriz\u00f3 los\nexperimentos necesarios para no depender de vacunas importadas (muy caras).\nFeliciano Pueyrred\u00f3n y el Doctor Francisco Javier Mu\u00f1iz lograron obtener la\nvacuna antivari\u00f3lica en el pa\u00eds y as\u00ed comenzar a erradicar esta peste.<a href=\"#_edn3\"><sup>[iii]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Historia de las epidemias. La Guerra fratricida y sus consecuencias (1864-1874)<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El historiador uruguayo\nLuis Alberto Herrera en 1926 publica el libro <em>La culpa mitrista:<\/em> en ese\nlibro, entre otras interesantes hip\u00f3tesis sobre el conflicto denominado \u201cGuerra\nde la Triple Alianza\u201d o \u201cGuerra del Paraguay\u201d (1864-1870) que cruz\u00f3 a las\nnaciones hermanas de Uruguay, Brasil, Argentina y el Paraguay, se encuentra la\nrelacionada con las condiciones generadas por los cuerpos desfigurados de los\ncombatientes que las corrientes del r\u00edo Paran\u00e1 hac\u00edan llegar hasta la ciudad de\nBuenos Aires.<a href=\"#_edn4\"><sup>[iv]<\/sup><\/a> En aquel entonces se\ncomenz\u00f3 a usar la frase de \u201cparaguayitos\u201d cuando los palitos de la yerba\nflotaban en los mates mal cebados; en realidad, la mayor\u00eda de esos cad\u00e1veres\nque comenzaban a aparecer hacia 1867 eran de porte\u00f1os, uruguayos y brasileros,\nya que tras la batalla de Curupayt\u00ed (22-11-1866) murieron cerca de 8000 de los\naliados, mientras que del bando paraguayo las bajas fueron menos de 100. <\/p>\n\n\n\n<p>Esos cuerpos en\ndescomposici\u00f3n trajeron dos de las epidemias m\u00e1s terribles al R\u00edo de la Plata.\nLa primera, de c\u00f3lera, que estall\u00f3 en Rosario en marzo de 1867 y en pocas\nsemanas lleg\u00f3 a Buenos Aires cobr\u00e1ndose m\u00e1s de 9000 vidas. Para enfrentar a\nesta peste se tomaron medidas extraordinarias: las provincias suspendieron la circulaci\u00f3n\nde carros y personas, y se prohibi\u00f3 el ingreso de transportes ya fuesen trenes,\nbarcos o mensajer\u00edas a caballo. La cantidad de v\u00edctimas se multiplicaban,\nprincipalmente por la falta de respuesta del Estado ante los enfermos. Se\nagravaron las demandas y hacia diciembre de 1867 frente a una ola de reclamos,\ntodos los miembros de la Municipalidad fueron obligados a renunciar.<a href=\"#_edn5\"><sup>[v]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Entre enero y febrero de 1868 lleg\u00f3 a Buenos Aires una nueva epidemia: la fiebre amarilla, que se prolong\u00f3 hasta 1874 con un saldo de m\u00e1s de 17.000 muertos. Peor a\u00fan, entre 1871 y 1874 se conjug\u00f3 con un rebrote de c\u00f3lera. Las cifras oficiales hablan de que durante el a\u00f1o 1874 hubo un porcentaje de 29 fallecimientos por d\u00eda. Una de sus v\u00edctimas fue el Vicepresidente Marcos Paz, quien ejerc\u00eda la Presidencia por ausencia de Bartolom\u00e9 Mitre, comandante de las tropas en la guerra.<a href=\"#_edn6\"><sup>[vi]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"573\" src=\"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/fiebre-amarilla-1024x573.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3151\" srcset=\"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/fiebre-amarilla-1024x573.jpg 1024w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/fiebre-amarilla-300x168.jpg 300w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/fiebre-amarilla-768x430.jpg 768w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/fiebre-amarilla.jpg 1366w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Me interesa se\u00f1alar que\nestos episodios tr\u00e1gicos, iniciados por una tr\u00e1gica guerra (de oscuros or\u00edgenes,\nen donde se entrecruzan los intereses librecambistas de las elites portuarias\ndel Brasil, Argentina y Uruguay con el avance del imperialismo brit\u00e1nico en la\nregi\u00f3n), tambi\u00e9n transform\u00f3 la disposici\u00f3n de los barrios en Buenos Aires. Los\nsectores m\u00e1s pudientes se retiraron a sus \u201cquintas\u201d ubicadas en las \u201cafueras\u201d:\nPalermo, Recoleta, Olivos, Banfield, Temperley, Adrogu\u00e9 y alrededores. El\nfolklorista e historiador Le\u00f3n Benar\u00f3s se\u00f1ala que cerca de 190.000 habitantes\nsalieron del centro de Buenos Aires quedando solamente 45.000. La ciudad qued\u00f3 desierta\ny las cr\u00f3nicas hablan de una seguidilla de saqueos. La gente con alg\u00fan recurso\nse retir\u00f3 a los barrios de Flores, Belgrano, Colegiales y Caballito. Los \u00fanicos\ndiarios que no cerraron en aquellos tiempos, \u201cLa Prensa\u201d y \u201cLa Naci\u00f3n\u201d, hablan\ndel cierre de escuelas, iglesias, bancos, comercios, oficinas de Gobierno y\nTribunales. Relatan que por las calles desiertas de Buenos Aires, carros\nprecarios conduc\u00edan los cuerpos en cajones humildemente construidos. Hasta el\nPresidente Domingo Faustino Sarmiento abandon\u00f3 la ciudad. Bartolom\u00e9 Mitre, en\nsu diario, aprovech\u00f3 la ocasi\u00f3n para escribir en su editorial del 21 de marzo: \u201cHay\nciertos rasgos de cobard\u00eda que dan la medida de lo que es un magistrado\u201d.<a href=\"#_edn7\"><sup>[vii]<\/sup><\/a><br><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref1\"><sup>[i]<\/sup><\/a> CORDERO DEL CAMPILLO, MIGUEL, \u201cLas grandes\nepidemias de la Am\u00e9rica Colonial\u201d, en <em>Archivos de zootecnia, <\/em>&nbsp;vol. 50, n\u00fam. 192, 2001. <\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref2\"><sup>[ii]<\/sup><\/a> YEDLIN, DANIEL (Coord.), El derecho a la salud.\n200 a\u00f1os de pol\u00edticas sanitarias en Argentina, Buenos Aires, Presidencia de la\nNaci\u00f3n \u2013 Ministerio de Salud, 2012. <\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref3\"><sup>[iii]<\/sup><\/a> LUNA, FEL\u00cdX (Dir.), \u201cMedicina, epidemias y otras\nenfermedades\u201d, en <em>Revista Todo es Historia<\/em>, Buenos Aires, N\u00b0 501, Abril\n2009.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref4\"><sup>[iv]<\/sup><\/a> HERRERA, LUIS ALBERTO, La culpa mitrista (2\ntomos) [1926], Buenos Aires, Ediciones Pampa y Cielo, 1965. <\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref5\"><sup>[v]<\/sup><\/a> ALVARADO, CARLOS, Bolet\u00edn del Departamento\nNacional de Higiene, Buenos Aires, 1937.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref6\"><sup>[vi]<\/sup><\/a> SCENNA, MIGUEL \u00c1NGEL, Cuando muri\u00f3 Buenos Aires,\nBuenos Aires, Editorial La Bastilla, 1967.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref7\"><sup>[vii]<\/sup><\/a> BENAR\u00d3S, LE\u00d3N, La epidemia de fiebre amarilla en\nBuenos Aires, Buenos Aires, Garramone, 2000.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Epidemias vs nuestros doctores y nuestras vacunas (1400-1852) Durante la \u00e9poca feudal en \u201cel mundo del Mediterr\u00e1neo\u201d, como dir\u00eda Braudel, se produjo una peste que seg\u00fan los cronistas dej\u00f3 sin un tercio de su poblaci\u00f3n a Europa: la peste bub\u00f3nica. 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