{"id":3272,"date":"2020-04-26T19:02:46","date_gmt":"2020-04-26T22:02:46","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=3272"},"modified":"2020-05-12T09:44:19","modified_gmt":"2020-05-12T12:44:19","slug":"la-post-pandemia-rousseau-y-un-nuevo-contrato-social","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/la-post-pandemia-rousseau-y-un-nuevo-contrato-social\/","title":{"rendered":"La Post Pandemia, Rousseau y un nuevo contrato social"},"content":{"rendered":"\n<p><em>\u201cEl\nsalvaje vive en s\u00ed mismo, el hombre en sociedad siempre est\u00e1 fuera de s\u00ed y no\npuede vivir si no en la opini\u00f3n de los dem\u00e1s\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\"><strong><em>Jean\nJacques Rousseau<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En 1762, Rousseau escribi\u00f3 <em>El contrato social<\/em>, siete a\u00f1os despu\u00e9s de haber escrito el <em>Discurso\nsobre el origen de la desigualdad entre los hombres<\/em><a href=\"#_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>. Cr\u00edtico ac\u00e9rrimo de la civilizaci\u00f3n, disertaba en su <em>Discurso <\/em>para un concurso de\nla Academia de Dijon que convocaba a responder sobre las causas que habr\u00edan conducido a las \u201ccondiciones desiguales entre los hombres\u201d<a href=\"#_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos propusimos encarar un debate sobre un nuevo contrato social despu\u00e9s de cuatro a\u00f1os de neoliberalismo y la pandemia que asol\u00f3 o asola a todas las regiones del planeta, pero sabemos que la desigualdad y el neoliberalismo tambi\u00e9n son una pandemia econ\u00f3mica y social que profundiz\u00f3 la desigualdad en Nuestra Am\u00e9rica, tan ignominiosa como la deuda externa que nos dej\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Para la Teor\u00eda Cr\u00edtica de la Escuela de Frankfort, y su cr\u00edtica social, se cambi\u00f3 el paradigma marxista de producci\u00f3n y trabajo por el paradigma comunicativo donde las condiciones del progreso social no se encuentran en el trabajo social, sino en la interacci\u00f3n social que produce una colonizaci\u00f3n de la vida social.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Habermas, es a trav\u00e9s de las tecnolog\u00edas, la ciencia y los sistemas de control cuyo poder amenaza la vida que se produce la colonizaci\u00f3n del mundo de la vida a partir de sistemas organizados por la racionalidad instrumental.<\/p>\n\n\n\n<p>Axel\nHonneth<a href=\"#_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>,\nde esa misma escuela del hegelianismo de izquierda, rescata a Rousseau como el\nprimero que habla de la b\u00fasqueda del reconocimiento individual que surge de la\ndesigualdad de las fortunas as\u00ed como de la alienaci\u00f3n humana, aunque Rousseau\nno la haya denominado de esa manera.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El desprecio, el menosprecio y el reconocimiento en\nla sociedad contempor\u00e1nea<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En la actualidad la opini\u00f3n de los dem\u00e1s de la cual hablaba Rousseau se da a trav\u00e9s de las encuestas de opini\u00f3n, del poder medi\u00e1tico y econ\u00f3mico-financiero,que a su vez promueven el reconocimiento social de los seres que acumulan fortunas y fama producida a partir del \u00e9xito en el deporte, en la televisi\u00f3n y en los medios de comunicaci\u00f3n masivos que colaboran conscientemente a despreciar y menospreciar a los que con su trabajo producen la riqueza o a los sindicalistas que los representan, a los desocupados,a los abor\u00edgenes, a los \u201ccabecitas negras\u201d del Conurbano y, a su vez, construyen famosos y famosas que se dedican a construir prestigio y ensalzar a quienes producen entretenimiento y fortunas incontables e incontrolables.<\/p>\n\n\n\n<p>Parece que tambi\u00e9n Rousseau tendr\u00eda raz\u00f3n sobre la cultura en tiempos de pandemia cuando sosten\u00eda que \u201c<em>mientras el gobierno y las leyes subvienena la seguridad y al bienestar de los hombres sociales, las letras y las artes, menos d\u00e9spotas y quiz\u00e1s m\u00e1s poderosas, extienden guirnaldas de flores sobre las cadenas de hierro que los agobian, ahogan en ellos el sentimiento de la libertad original para la cual parec\u00edan haber nacido, los hacen amar su esclavitud y los transforman en lo que se ha dado en llamar pueblos civilizados. La necesidad alz\u00f3 tronos que las ciencias y las artes han consolidado\u201d<a href=\"#_ftn4\"><sup><strong><sup>[4]<\/sup><\/strong><\/sup><\/a>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Parece que la cultura medi\u00e1tica tambi\u00e9n consolida los <em>tronos <\/em>de algunos, al apuntalar y halagar las desigualdades de las fortunas y aquellos que acumulan fortuna y poder que tambi\u00e9n desprecia no menosprecian a los m\u00e1s d\u00e9biles.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9\ndec\u00eda Rousseau en su discurso de 1755?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para la prologuista Miriam Mesquita Sampaio de Madureira, Honneth trata de partir de la <em>\u201cdimensi\u00f3n cotidiana de los sentimientos de injusticia\u201d <\/em>pregunt\u00e1ndose\u201c<em>\u00bfCu\u00e1les son los medios conceptuales (\u2026) con los que la teor\u00eda social puede encontrar lo que en una realidad social se experimenta desde el punto de vista de los sujetos como injusticia social?<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn5\"><sup>[5]&nbsp;<\/sup><\/a>Para abreviar la cuesti\u00f3n, podemos decir que Honneth se dedic\u00f3 a la filosof\u00eda social o a la fenomenolog\u00eda de experiencias sociales de injusticias.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Rousseau, una vez comenzada la din\u00e1mica social \u201c<em>existe un ciclo interminable de af\u00e1n de notoriedad y demostraci\u00f3n de prestigio y esa lucha generalizadaconducedemaneraautom\u00e1ticaalageneraci\u00f3ndedesigualdad social,ya que con la necesidad de prestigio surgida artificialmente, el \u2018amor propio\u2019, se origin\u00f3 tambi\u00e9n el af\u00e1n de adquirir propiedades privadas, lo que prepar\u00f3 a su vez el camino para que se formaran las clases sociales\u201d<a href=\"#_ftn6\"><sup><strong><sup>[6]<\/sup><\/strong><\/sup><\/a>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Si bien nosotros no creemos en el buen salvaje, Rousseau s\u00ed valora el estado natural de los hombres y, cuando avanza en su discurso sobre esa \u201c<em>muchedumbre de dificultades que se presentan sobre el origen de la desigualdad moral, sobre los verdaderos fundamentos del cuerpo pol\u00edtico, sobre los derechos rec\u00edprocos de sus miembros y sobre otras mil cuestiones parecidas<\/em>\u201d entramos a repensar en un nuevo contrato social que nos proponen para que rescate la comunidad, como sujeto pol\u00edtico para lograr el bienestar y la justicia social. No se cuestionan los Estados de Bienestar europeos, pero desprecian los Estados de Bienestar latinoamericanos tild\u00e1ndolos peyorativamente de \u201cpopulistas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Contin\u00faa Rousseau sosteniendo que la sociedad\nhumana <em>\u201ctranquila y desinteresada, parece al principio\npresentar solamente la violencia de los fuertes y la opresi\u00f3n de los d\u00e9biles.\nEl esp\u00edritu se subleva contra la dureza de los unos o deplora la ceguedad de\nlos otros; y como nada hay de tan poca estabilidad entre los hombres como esas\nrelaciones exteriores llamadas debilidad o poder\u00edo, riqueza o pobreza,\nproducidas m\u00e1s frecuentemente por el azar que por la sabidur\u00eda, parecen las\ninstituciones humanas, a primera vista, fundadas sobre montones de arena\nmovediza; s\u00f3<\/em><em>lo examin<\/em><em>\u00e1ndolas\nde cerca, despu\u00e9s de haber apartado el polvo y la arena que rodean el edificio,\nse advierte la base indestructible sobre que se alza y apr\u00e9ndese a respetar sus\nfundamentos\u2026<sup>\u201d<a href=\"#_ftn7\"><strong><sup>[7]<\/sup><\/strong><\/a><\/sup>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Consideraba que en\nla especie humana existen dos clases de desigualdades: unanaturalof\u00edsicayotraqueesladesigualdadmoralopol\u00edticaqueconsiste en los \u201c<em>diferentes privilegios de que algunos\ndisfrutan en perjuicio de otros, como el ser m\u00e1<\/em><em>s ricos, m<\/em><em>\u00e1<\/em><em>s respetados, m<\/em><em>\u00e1s\npoderosos, y hasta el hacerse obedecer\u2026\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Obviamente Rousseau desconoc\u00eda o no le dio la importancia debida a la colonizaci\u00f3n militar, cultural y educativa en nuestros pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina. No s\u00f3lo existi\u00f3 la conquista por las armas sino que se perpet\u00faa la colonizaci\u00f3n cultural, donde la raza blanca adem\u00e1s de diezmar a los pueblos originarios y\/o someterlos, se siente superior. As\u00ed, los europeos siguen colonizando las mentes y la cultura, conquistadores primero por la fuerza y despu\u00e9s por la servidumbre, y actualmente junto al poder de los Estados Unidos a trav\u00e9s del poder de los medios de comunicaci\u00f3n y la educaci\u00f3n. En nuestro pa\u00eds el padre de las aulas, Domingo Faustino Sarmiento, nos puso en la disyuntiva \u201cCivilizaci\u00f3n o Barbarie\u201d. O sea, sint\u00e9ticamente,\u201cCivilizaci\u00f3n ajena o Barbarie propia\u201d. Como dijeron varios pensadores latinoamericanos, existe el <em>bovarismo<\/em>en todas nuestras culturas: se creen otros, como en la novela francesa de Flaubert donde Madame Bovary se cre\u00eda otra, o la Maldici\u00f3n de Malinche que contin\u00faa.<\/p>\n\n\n\n<p>Posteriormente comenz\u00f3 otra \u00e9poca en que seg\u00fan Rousseau, \u201c<em>Cada cual empez\u00f3 a mirar a los dem\u00e1s y a querer ser mirado \u00e9l mismo, y la estimaci\u00f3n p\u00fablica tuvo un precio. Aquel que mejor cantaba o bailaba, o el m\u00e1s hermoso, el m\u00e1s fuerte, el m\u00e1s diestro o el m\u00e1s elocuente, fue el m\u00e1s considerado; y \u00e9ste fue el primer paso hacia la desigualdad y hacia el vicio al mismo tiempo. De estas primeras preferencias nacieron, por una parte, la vanidad y el desprecio; por otro, la verg\u00fcenza y la envidia, y la fermentaci\u00f3n causada por esta nueva levadura produjo al fin compuestos fatales para la felicidad y la inocencia.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Antes de haberse inventado los signos representativos de las riquezas, \u00e9stas no pod\u00edan consistir sino en tierras y en ganados, \u00fanicos bienes efectivos que los hombres pod\u00edan poseer\u2026 Los ricos, por su parte, apenas conocieron el placer de dominar, r\u00e1pidamente desde\u00f1aron los dem\u00e1s, y, sirvi\u00e9ndose de sus antiguos esclavos para someter a otros hombres a la servidumbre, no pensaron m\u00e1s que en subyugar y esclavizar a sus vecinos, semejantes a esos lobos hambrientos que, habiendo gustado una vez la carne humana, rechazan todo otro alimento y s\u00f3lo quieren devorar hombres.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>De este modo, haciendo los m\u00e1s poderosos de sus fuerzas o los m\u00e1s miserables de sus necesidades una especie de derecho al bien ajeno, equivalente, seg\u00fan ellos, al de propiedad, la igualdad deshecha fue seguida del m\u00e1s espantoso desorden; de este modo, las usurpaciones de los ricos, las depredaciones de los pobres, las pasiones desenfrenadas de todos,ahogando la piedad natural y la voz todav\u00eda d\u00e9bil de la justicia, hicieron a los hombres avaros, ambiciosos y malvados. Entre el derecho del m\u00e1s fuerte y el del primer ocupante alz\u00e1base un perpetuo conflicto, que no se terminaba sino porcombatesycr\u00edmenes.Lanacientesociedadcedi\u00f3laplazaalm\u00e1shorrible estado de guerra\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>No es posible que los hombres no se hayan detenido a reflexionar al cabo sobre una situaci\u00f3n tan miserable y sobre las calamidades que los agobiaban.Sobretodolosricosdebieroncomprendercu\u00e1ndesventajosoerapara ellos una guerra perpetua con cuyas consecuencias s\u00f3lo ellos cargaban y en la cual el riesgo de la vida era com\u00fan y el de los bienes particulares. Por otra parte, cualquiera que fuera el pretexto que pudiesen dar a sus usurpaciones, demasiado sab\u00edan que s\u00f3lo descansaban sobre un derecho, precario y abusivo, y que, adquiridas por la fuerza, la fuerza pod\u00eda arrebat\u00e1rselas sin que tuvieran derecho a quejarse. Aquellos mismos que s\u00f3losehab\u00edanenriquecidoporlaindustrianopod\u00edantampocoostentarsobre su propiedad mejor est\u00edtulos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfIgnor\u00e1is que multitud de hermanos vuestros perece o sufre por carecer de lo que a vosotros os sobra, y que necesitabais el consentimiento expreso y un\u00e1nimedelg\u00e9nerohumanoparaapropiarosdelacom\u00fansubsistencialoque excediese de la vuestra?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Tal fue o debi\u00f3 de ser el origen de la sociedad y de las leyes, que dieron nuevas trabas al d\u00e9bil y nuevas fuerzas al rico, aniquilaron para siempre la libertad natural, fijaron para todo tiempo la ley de la propiedad y de la desigualdad, hicieron de una astuta usurpaci\u00f3n un derecho irrevocable, y, para provecho de unos cuantos ambiciosos, sujetaron a todo el g\u00e9nero humano al trabajo, a la servidumbre y a la miseria. F\u00e1cilmente se ve c\u00f3mo el establecimiento de una sola sociedad hizo indispensable el de todas las dem\u00e1s, y de qu\u00e9 manera, para hacer frente a fuerzas unidas, fue necesario unirse a la vez. Las sociedades, multiplic\u00e1ndose o extendi\u00e9ndose r\u00e1pidamente,cubrieron bien pronto toda la superficie de la tierra, y ya no fue posible hallar un solo rinc\u00f3n en el universo donde se pudiera evadir el yugo y sustraer la cabeza al filo de la espada, con frecuencia mal manejada, que cada hombre vio perpetuamente suspendida encima de su cabeza.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Concluye Rousseau que<em>\u201cDe aqu\u00ed salieron las guerras nacionales, las batallas, los asesinatos, las represalias, que hacen estremecerse a la naturaleza y ofenden a la raz\u00f3n, y todos esos prejuicios horribles que colocan en la categor\u00eda de las virtudes el honor de derramar sangre humana. Las gentes m\u00e1s honorables aprendieron a contar entre sus deberes el de degollar a sus semejantes; vi\u00f3se en fin a los hombres exterminarse a millares sin saber porqu\u00e9, y en un solo d\u00eda se comet\u00edan m\u00e1s cr\u00edmenes, y m\u00e1s horrores en el asalto de una sola ciudad, que no se hubieran cometido en el estado de naturaleza durante siglos enteros y en toda la extensi\u00f3n de la tierra. Tales son los primeros efectos que se observan de la divisi\u00f3n del g\u00e9nero humano en diferentes sociedades\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La extensas citas de Rousseauen 1755<a href=\"#_ftn8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> nos muestran que desde hace tres siglos sabemos que existen las desigualdades de las fortunas junto al desprecio a quienes no son \u201cafortunados\u201d, no son de raza blanca, o son desocupados o marginales. No sabemos c\u00f3mo fueron los hombres naturales, pero s\u00ed sabemos que en la sociedad contempor\u00e1nea es a\u00fan m\u00e1s codiciado el prestigio, la fama, la riqueza y la opini\u00f3n de los otros. Quiz\u00e1s la pandemia que vivimos nos haga diferenciar lo sustancial de lo precario. Porque la pandemia no distingue entre razas, entre ricos y pobres, afortunados y desafortunados.<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco asisti\u00f3 Rousseau a dos guerras mundiales o a la bomba at\u00f3mica, y por eso sabemos que la ciencia y la t\u00e9cnica pueden servir para bien o para mal. El creador de la cibern\u00e9tica Norbert Wiener en su libro \u201c<em>Dios y el Golem, S.A.\u201d<\/em>, nos ense\u00f1\u00f3 que la creaci\u00f3n tecnol\u00f3gica puede ser utilizada para la paz y la humanidad o para la guerra y la destrucci\u00f3n. Puede tambi\u00e9n servir para democratizar o para sembrar a\u00fan m\u00e1s injusticias, para los poderosos o para el pueblo todo. El prime ruso de la cibern\u00e9tica fue el primer lanzamiento de la bomba at\u00f3mica. No podemos separar la ciencia y la tecnolog\u00eda del uso social que se hace de ella. Si lo hacemos podemos terminar como el aprendiz de brujo. Y quiz\u00e1s el virus fue una creaci\u00f3n de laboratorio, como plantea Alcira Argumedo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero nosotras seguimos creyendo en la justicia social, en la comunidad organizada que no es una sumatoria de individuos aislados y creemos tambi\u00e9n que tendr\u00edamos que hacer un nuevo contrato social comunitario, organizar el Estado de Bienestar que sea para todos y todas e implemente las prioridades de la comunidad siendo soberano en sus decisiones.<\/p>\n\n\n\n<p>No\ndeber\u00edamos inventar nada, simplemente recrear la comunidad organizada para unir\na nuestro pueblo en un estado de bienestar que una y otra vez los poderosos\nasaltaron con golpes de Estado, fusilamientos, asesinatos o desapariciones en\ntoda Nuestra Am\u00e9rica, e hicieron sus propias leyes a partir de sus intereses.<\/p>\n\n\n\n<p>Es\nhora de hacer junto a la comunidad organizada un nuevo contrato social, para\nser una Patria libre, justa y soberana. Porque la exigencia de justicia surge\ndel sentimiento de injusticia.<br><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Rousseau, Jean-Jacques (1923): <em>Discurso\nsobre el origen de la desigualdad entre los hombres<\/em>\n(Trad. \u00c1ngel Pumarega). Madrid, Calpe.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> ibidem<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>\nHonneth, A. (2009):\n<em>Cr\u00edtica del agravio\nmoral. <\/em>Argentina, FCE.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> Op.cit.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> ibidem<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> ibidem<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> ibidem<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> Rousseau, Jean-Jacques (1923):\n<em>Discurso sobre el\norigen de la desigualdad entre los hombres<\/em>\n(Trad. \u00c1ngel Pumarega). Madrid, Calpe.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEl salvaje vive en s\u00ed mismo, el hombre en sociedad siempre est\u00e1 fuera de s\u00ed y no puede vivir si no en la opini\u00f3n de los dem\u00e1s\u201d Jean Jacques Rousseau En 1762, Rousseau escribi\u00f3 El contrato social, siete a\u00f1os despu\u00e9s de haber escrito el Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres[1]. 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