{"id":3466,"date":"2020-05-28T17:27:17","date_gmt":"2020-05-28T20:27:17","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=3466"},"modified":"2020-06-04T12:57:06","modified_gmt":"2020-06-04T15:57:06","slug":"leonardo-favio-un-elegido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/leonardo-favio-un-elegido\/","title":{"rendered":"Leonardo Favio, un elegido"},"content":{"rendered":"\n<p>Ya no lo tenemos. Su salud que siempre inquiet\u00f3 desde a\u00f1os\natr\u00e1s, arrib\u00f3 a su claudicaci\u00f3n final. Pero dentro del silencio abrumador que\nnos deja su adi\u00f3s, nos aferramos a su obra cinematogr\u00e1fica, una obra impar.\nTuve la suerte -alguna ventaja debe brindar cumplir a\u00f1os- de asistir a sus pel\u00edculas\nno desde la revisi\u00f3n sino cuando fueron estrenos, cuando ese muchacho actor\nhizo estallar su creatividad ante nuestros ojos asombrados. Despu\u00e9s, ese cord\u00f3n\numbilical clave que lo un\u00eda con lo popular lo impuls\u00f3 al \u00e9xito rotundo como\ncantante y compositor. Me honr\u00f3 con su amistad (un poco \u00e1spera y distante, pero\nsin vueltas) y ahora Viento Sur me ofrece el placer y el orgullo de analizar\naunque sea someramente su cine, ese cine de tozuda e intransferible\npersonalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Las pel\u00edculas de Favio siempre me parecieron de una\ncaligraf\u00eda distinta, sin equivalentes en la cinematograf\u00eda nacional. Desde un\nprincipio con \u201cEl dependiente\u201d, su aventura-desaf\u00edo cuando ten\u00eda solo 21 a\u00f1os,\npero sobre todo con la segunda, exhibi\u00f3 un idioma fuera de serie que no exist\u00eda\nhasta ese momento. Irrumpi\u00f3 en una industria que segu\u00eda a la taquilla, que\nbuscaba historias de f\u00e1cil comprensi\u00f3n e identificaci\u00f3n inmediata. En ese\ncontexto aparece Favio proponiendo una especie de documental atravesado por\ncierta ficci\u00f3n cuya materia prima es su propio dolor de ni\u00f1o pobre, de ni\u00f1o\nabandonado, de ni\u00f1o recluido en reformatorios: \u201cCr\u00f3nica de un ni\u00f1o solo\u201d. Y lo\nhace con un nivel narrativo conmovedor. <\/p>\n\n\n\n<p>Favio no se form\u00f3 en los Estados Unidos ni en Europa, es un\ntipo del interior del pa\u00eds que naci\u00f3 con el arte de filmar, la capacidad de\ncontar un cuento con una c\u00e1mara. Instinto puro en el m\u00e1s alto grado, como el de\naquel que sabe desgranar maravillas escribiendo o pintando y uno sabe de movida\nque no est\u00e1 ante un escritor o un pintor m\u00e1s. Eso era Favio, genio innato. Pero\nadem\u00e1s con much\u00edsimo coraje porque salt\u00f3 por encima de todo y nunca planific\u00f3 un\nproducto exitoso. Coherente en forma total con su ideolog\u00eda, fue un peronista y\nun artista popular. Sin embargo esto no lo inclin\u00f3 hacia el facil\u00edsimo\npopulista, nunca incurri\u00f3 en el m\u00e1s m\u00ednimo rasgo de vulgaridad. \u00c9l siempre busc\u00f3\nhacer el arte grande nutri\u00e9ndose de la esencia de lo popular. Esto tambi\u00e9n\nmarca una diferencia. <\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl romance del Aniceto y la Francisca, de c\u00f3mo qued\u00f3 trunco,\nempez\u00f3 la tristeza y unas pocas cosas m\u00e1s\u201d es una pel\u00edcula con personajes\nsimples, reconocibles, pero est\u00e1 elaborada como una sinfon\u00eda. Este rasgo -que\nconsidero \u00fanico en el cine argentino- despert\u00f3 en su momento cierto resquemor,\nuna desorientaci\u00f3n acerca de cu\u00e1les eran sus intenciones. Por diferente, su\ncine desubicaba, su mirada fue un viento fuerte que hizo volar del camino del\ncine argentino el cartel indicador de los g\u00e9neros. Favio sab\u00eda que la clave era\nobedecer solo sus impulsos, como todos los artistas verdaderos ya ten\u00eda la obra\ndibujada dentro suyo y se nutri\u00f3 del campo primigenio para rescatar los mitos\nind\u00edgenas devenidos en criollos: de all\u00ed sac\u00f3 a Juan Moreira y a Nazareno Cruz.\nEn el segundo, apoyado en la leyenda del lobiz\u00f3n, esa desgracia que se abatir\u00e1 inexorablemente\nsobre el s\u00e9ptimo hijo var\u00f3n, Favio demuestra c\u00f3mo se puede tomar con limpieza\nde mago la savia nutricia de un g\u00e9nero despreciado como el radioteatro para\nconvertir un mito popular en obra maestra. Siempre le interes\u00f3 el costado art\u00edstico\ny siempre rindi\u00f3 culto a la belleza a\u00fan cultivando historias de dolores\nprofundos. Enemigo abierto del naturalismo realista, supo buscar el otro\nsendero para que la fantas\u00eda volara. El gran realizador que llevaba dentro le\nmarcaba el camino y aunque sus relatos sean peque\u00f1os como disparadores, generan\ns\u00fabitamente un remate de tragedia. <\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez por su condici\u00f3n de hombre del interior, m\u00e1s rural\nque urbano en ciertas fibras profundas de su creatividad, Favio eludi\u00f3 siempre\nel recurso m\u00e1s transitado por el teatro y el cine argentinos que es la cicatriz\ninmigratoria. Ese signo, tan discepoliano, no fue su norte. Por eso recurre al\nembri\u00f3n del teatro argentino en \u201cJuan Moreira\u201d y al radioteatro en \u201cNazareno\u2026\u00bb.\nHizo de dos mitos populares devenidos follet\u00edn una obra de arte. Si con raz\u00f3n\nse sostiene que el cine que vive es el cine que fluye, en Favio el agua de su\nnarrativa fluye constantemente. Y aunque muchas escenas de sus pel\u00edculas son\ncuadros de una pl\u00e1stica muy cuidada, no desplaza nunca a la sustancia,\nenriquece a la esencia en lugar de migrarla hace algo decorativo. <\/p>\n\n\n\n<p>Otra clave de su capacidad es la variedad. Su cine no se\nrepite, ha desplegado variantes tem\u00e1ticas muy grandes, como la que va de la\nirrealidad on\u00edrica de \u201cNazareno\u2026\u201d al mural biogr\u00e1fico impresionante de \u201cGatica\u201d,\nese relato conmovedor que nos impide tomar el control remoto cuando tropezamos\ncon ella, aunque la hayamos visto diez veces. Lo demostr\u00f3 en \u201cSo\u00f1ar, so\u00f1ar\u201d donde\nsu convocatoria a Carlos Monz\u00f3n le vali\u00f3 el comentario desde\u00f1oso de muchos que\nsiempre lo miraron de costado motorizados por la envidia. Y Leonardo hizo de\nnuevo un film bien distinto, una rareza llena de hallazgos. Siempre original,\nsiempre eludiendo lo obvio, este t\u00edtulo requiere de casi todos una segunda visi\u00f3n\npara calibrar sus m\u00e9ritos m\u00e1s profundos.<\/p>\n\n\n\n<p>Su trabajo de despedida con incursi\u00f3n n\u00edtida en lo coreogr\u00e1fico,\n\u201cAniceto\u201d, es otra muestra de lo mismo. Siguiendo los pasos de Carlos Saura en\nsus \u00faltimas pel\u00edculas, desarm\u00f3 el tejido de \u201cEl romance\u2026\u201d y apoy\u00f3 la viga\nmaestra de su sensibilidad en la danza, benefici\u00e1ndose con los enormes saltos\ndados en la t\u00e9cnica fotogr\u00e1fica desde el precursor -pero para nada carente de\nelocuencia- blanco y negro del original. Para que no faltara en su testamento\nde gran hombre de cine el documental, trabaj\u00f3 con obsesi\u00f3n de artista y de\nmilitante: \u201cPer\u00f3n, sinfon\u00eda de un sentimiento\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Su corpus cinematogr\u00e1fico refulge en soledad. Esa misma soledad generada m\u00e1s de una vez por el rechazo disimulado de quienes no entendieron su cine pero tampoco le perdonaron su entrega sin bifurcaciones ni flojeras a la gesta nacional que abraz\u00f3 desde siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>*Nota publicada en la edici\u00f3n V de Viento Sur, abril de 2013<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ya no lo tenemos. Su salud que siempre inquiet\u00f3 desde a\u00f1os atr\u00e1s, arrib\u00f3 a su claudicaci\u00f3n final. Pero dentro del silencio abrumador que nos deja su adi\u00f3s, nos aferramos a su obra cinematogr\u00e1fica, una obra impar. 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