{"id":3689,"date":"2020-06-29T10:36:27","date_gmt":"2020-06-29T13:36:27","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=3689"},"modified":"2020-07-03T10:15:23","modified_gmt":"2020-07-03T13:15:23","slug":"el-tiburon-que-invento-a-spielberg","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/el-tiburon-que-invento-a-spielberg\/","title":{"rendered":"El Tibur\u00f3n que invent\u00f3 a Spielberg"},"content":{"rendered":"\n<p>En setiembre de 1975 me\ntoc\u00f3 cubrir el festival internacional de cine de San Sebasti\u00e1n, un encuentro\nanual que ya ubicaba a la hermosa playa Donostia como sede importante dentro de\nla agenda. Aunque todav\u00eda debajo de Cannes, Venecia y Berl\u00edn, su organizaci\u00f3n y\ndespliegue m\u00e1s los antecedentes de las pel\u00edculas anunciadas elevaban al\ncertamen desde su origen m\u00e1s modesto y provinciano. Como es de pr\u00e1ctica, una\nsuperproducci\u00f3n de fuerte taquilla previa inauguraba la competencia. En el muy\nimpactante afiche figuraba una titulada \u201cTibur\u00f3n\u201d que ven\u00eda de encabezar las\nrecaudaciones en el verano estadounidense y firmada por un tal Steven\nSpielberg, desconocido y al parecer debutante. Algunos <em>pressbook<\/em> abiertamente calificaban esta <em>Jaws<\/em>\n(\u201cMand\u00edbulas\u201d, su t\u00edtulo original)\ncomo \u00f3pera prima. Sin embargo, algunos periodistas\nasociamos enseguida ese nombre con el responsable de un largo estrenado en\nBuenos Aires unos pocos a\u00f1os antes\ntitulado aqu\u00ed \u201cReto a muerte\u201d (<em>Duel<\/em> en el original) donde\nun cami\u00f3n cisterna descomunal sin conductor persegu\u00eda de manera implacable a un\ncoche com\u00fan que ten\u00eda al volante a un hombre no menos com\u00fan por un complejo de\ncarreteras en USA. Eficaz y original pero menor, no parec\u00eda un antecedente para\nhacerse muchas ilusiones. Menos a\u00fan pod\u00edamos imaginar que est\u00e1bamos a punto de\npresenciar el p\u00f3rtico hacia la consagraci\u00f3n de un enorme talento.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos llevamos una gran sorpresa. \u201cTibur\u00f3n\u201d result\u00f3 ser una de esas pel\u00edculas que no dan respiro por su gran tensi\u00f3n, notable manejo del suspenso y sobre todo unos reflejos perfectos para anticipar sin un mil\u00edmetro de error el sobresalto del espectador. Basada en una novela muy vendida de Peter Benchley narra el terror que provoca en una playa norteamericana de clase media la aparici\u00f3n de un gigantesco tibur\u00f3n blanco que de movida se desayuna a una hermosa chica que sale de noche a nadar desnuda. Pero como en toda ficci\u00f3n bien urdida, las conductas especulativas brindan un fondo propicio: aqu\u00ed la propuesta de autoridades y especialistas de cerrar la playa enfurece al alcalde que no quiere perder ni medio d\u00f3lar de los muchos que deja el turismo. Los tiempos narrativos est\u00e1n calculados a la perfecci\u00f3n y el ataque s\u00fabito del escualo saltando fuera del oc\u00e9ano casi nos mata de un infarto. Esta exhibici\u00f3n especial fue recibida con una ovaci\u00f3n. Su marcha comercial posterior en todo el mundo exime de cualquier elogio suplementario.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/tiburon-2-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3691\" srcset=\"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/tiburon-2-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/tiburon-2-300x169.jpg 300w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/tiburon-2-768x432.jpg 768w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/tiburon-2.jpg 1280w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Lo que se supo despu\u00e9s y\npas\u00f3 a ser toda otra novela es que el rodaje acumul\u00f3 una cantidad de\ndificultades y accidentes que pusieron en riesgo su culminaci\u00f3n. Los\nint\u00e9rpretes que como quer\u00eda Spielberg no eran estrellas para que lo fuera el\ntibur\u00f3n protagonista, se llevaban bastante mal. Hubo un detonante que fue el\nalcoholismo de Robert Shaw que algunos perdonaban y otros \u2013parece que el luego\nconsagrado Roy Scheider- no pod\u00edan aguantar. En lo t\u00e9cnico el tibur\u00f3n estrella\n\u2013que eran varios modelos mec\u00e1nicos- funcion\u00f3\nmuy mal varias veces arruinando escenas complejas que hubo que rodar en\ninfinitas tomas, las exigencias de Spielberg (nacidas de sus autoexigencias)\ncasi le cuestan la cabeza (y no metaf\u00f3ricamente) a uno de los guionistas porque\nqued\u00f3 pegada a la h\u00e9lice del barco, el capricho spielbergiano de filmar en el\nmar en lugar de una pileta de estudio gener\u00f3 imprevistos\nm\u00faltiples y algunos sumamente peligrosos. Y lo m\u00e1s grave para\nesa gente que puso la plata: los cuatro millones de d\u00f3lares presupuestados se\nfueron a nueve. Pero las recaudaciones globales fueron tan buenas, el\nentusiasmo del p\u00fablico tan grande y los elogios de la cr\u00edtica tan encendidos\nque lo escarpado del camino se olvid\u00f3 pronto. Hasta consigui\u00f3 tres Oscar en\nrubros t\u00e9cnicos y uno de ellos por la formidable banda sonora de John Williams,\nquien logr\u00f3 efectos a lo Hitchcock y sigui\u00f3 trabajando con Steven Spielberg. <\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, 45 a\u00f1os despu\u00e9s,\nese director lleno de fama y varios miles de millones (seg\u00fan Forbes 7.500) debe\nllevar encima alguna r\u00e9plica de aquel tibur\u00f3n que como un Leviat\u00e1n\nhollywoodense lo vomit\u00f3 hacia la gloria.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En setiembre de 1975 me toc\u00f3 cubrir el festival internacional de cine de San Sebasti\u00e1n, un encuentro anual que ya ubicaba a la hermosa playa Donostia como sede importante dentro de la agenda. 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