{"id":4052,"date":"2020-08-24T09:33:57","date_gmt":"2020-08-24T12:33:57","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=4052"},"modified":"2020-08-28T10:18:39","modified_gmt":"2020-08-28T13:18:39","slug":"el-negro-y-el-mar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/el-negro-y-el-mar\/","title":{"rendered":"El Negro y el Mar"},"content":{"rendered":"\n<p>Fue apenas un instante, como un\nrel\u00e1mpago: lo vi sentado en un boliche -el suyo, el que a \u00e9l le gustaba- de\nPellegrini y la costa. Miraba hacia la playa por uno de los ventanales\nespejados, lo cual borraba y proteg\u00eda su expresi\u00f3n tristona. Segu\u00ed de largo,\npor supuesto, rumbo al centro. \u201cQu\u00e9 parecido al Negro\u201d, pens\u00e9. Y cuando ya iba\na arriesgarme a cruzar la calle barranca arriba tal como exige la topograf\u00eda de\nesa esquina marplatense, me volv\u00ed. All\u00ed estaba, era \u00e9l, nom\u00e1s. Me sonri\u00f3&nbsp; con esa cara de truh\u00e1n rosarino de coraz\u00f3n\nblando que solo Alberto pod\u00eda poner. Pensando con ese cinismo tan nuestro que\nla Argentina es un pa\u00eds surrealista, entr\u00e9. Me acerqu\u00e9 a su mesa y \u00e9l, con un\ngesto, me invit\u00f3 a sentarme. Los primeros minutos fueron para mirarnos en\nsilencio. Me sobraba, divertido con mi estupor. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Disculpe -pude balbucear al fin- pero me jugar\u00eda la cabeza a que usted es Alberto Olmedo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-Ju\u00e9guesela, que no la pierde. Podr\u00eda\ndecirle que no, que soy un sos\u00edas, y usted se la come. \u00bfQu\u00e9 otra le queda? Pero\nya que me descubri\u00f3 y nos conocemos, pese a ser el Negro, me blanqueo. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Le agradezco el gesto. \u00bfNo toma nada?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9 van a&nbsp; servirme, si en esta mesa no hab\u00eda nadie\nhasta que usted lleg\u00f3? Los dem\u00e1s no me ven. Pero pida un whisky doble, que en\nuna de esas lo ayudo&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>-\u00bfAnda siempre dando vueltas por aqu\u00ed, Alberto?&nbsp; <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-Mire, la eternidad por ahora, se\nbanca bastante bien. A uno lo dejan tranquilo, no lo manga nadie, los\nperiodistas que pude reconocer (no lo tome como algo personal, por favor)\nperdieron los reflejos hace rato, las mujeres son m\u00e1s bien fr\u00edas y sobra tiempo\npara reflexionar. Y si se aprende a transar, es posible hacer un aterrizaje\ncomo turista, para pegar un vistazo. Los aniversarios no me preocupan, ese es\nun tema para ustedes. Yo, como dec\u00eda el general, ya estoy desencarnado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Si le pregunto por aquella madrugada&#8230;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Lo echo de la mesa! De eso no\nhablo. Y en cuanto saque lapicera o grabador, lo echo igual. El Negro, usted lo\nsabe, siempre fue un se\u00f1orito en toda circunstancia y con todo el mundo.\nInclusive aquella noche en Fechor\u00eda cuando usted&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Si saca lapicera o grabador, me echo yo mismo, Alberto&#8230;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfVio? Hay que ser discreto siempre.\nLe aseguro que eso tambi\u00e9n, cuando le toque llegar aqu\u00ed, se lo tendr\u00e1n en\ncuenta.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Sabr\u00e1, supongo, que su lugar no pudo llenarlo nadie.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-S\u00ed, lo s\u00e9. Parece que fui mejor de\nlo que yo mismo cre\u00eda. Me qued\u00e9 corto en el momento de arreglar. Uno a veces se\ncree muy vivo, pero cotiza mejor -y se aviva demasiado tarde- despu\u00e9s de\nmuerto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>-\u00bfQu\u00e9 hac\u00eda a la vista de sus actrices detr\u00e1s del sill\u00f3n en una emisi\u00f3n de su programa que ya es legendaria?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9 le dijeron que hac\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Que se bajaba toda la ropa&#8230;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfY entonces para qu\u00e9 pregunta?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Si le dieran una chance de empezar de cero, \u00bfhar\u00eda todo igual o usar\u00eda mucho la tecla \u201cBorrar\u00bb?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-Fui un rosarino rat\u00f3n a mucha honra\nque pudo ponerse en puntas de pie para llegar al estante de las bebidas finas.\nY sobre todo, ganarse el coraz\u00f3n de la gente. Har\u00eda todo, todo igual.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>-\u00bfA qui\u00e9n extra\u00f1a m\u00e1s, a las mujeres o a los amigos?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfSe puede elegir? Las mujeres fueron\npasi\u00f3n, los amigos, religi\u00f3n. No me clausure ninguna de esas dos imposturas.<\/p>\n\n\n\n<p>Volv\u00ed la vista hacia el mar, que se ilumin\u00f3 de pronto con un fulgor de tormenta. Fue la fracci\u00f3n de segundo que el Negro aprovech\u00f3 para desaparecer.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" width=\"393\" height=\"355\" src=\"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/OLMEDO-FECHO-FOTO-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4054\" srcset=\"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/OLMEDO-FECHO-FOTO-2.jpg 393w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/OLMEDO-FECHO-FOTO-2-300x271.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 393px) 100vw, 393px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><em>*Foto de portada: Noticias Argentinas <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fue apenas un instante, como un rel\u00e1mpago: lo vi sentado en un boliche -el suyo, el que a \u00e9l le gustaba- de Pellegrini y la costa. Miraba hacia la playa por uno de los ventanales espejados, lo cual borraba y proteg\u00eda su expresi\u00f3n tristona. 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