{"id":430,"date":"2016-12-21T15:21:33","date_gmt":"2016-12-21T18:21:33","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=430"},"modified":"2017-11-08T18:42:23","modified_gmt":"2017-11-08T21:42:23","slug":"el-barro-en-el-derecho","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/el-barro-en-el-derecho\/","title":{"rendered":"El barro en el Derecho"},"content":{"rendered":"<p>\u201cLa educaci\u00f3n no consiste en llenar un c\u00e1ntaro sino en saber encender el fuego\u201d W. B. Yeats<\/p>\n<p>El Derecho se tiene que embarrar. El Derecho nace del barro. Antes de morir Eduardo Luis Duhalde, que admiraba el lugar de la poes\u00eda y de los poetas para renovar el Derecho tenia dos objetivos centrales, indisociables entre s\u00ed: el primero era fundar una Academia Nacional de Derechos Humanos, objetivo que al d\u00eda de hoy no logr\u00f3 ser materializado, pese a la enorme importancia que tuvo y que tiene esa pol\u00edtica para la democracia argentina. Argentina tiene un papel destacado en el concierto de naciones por su pol\u00edtica de justicia en materia de lesa humanidad. Duhalde impugnaba el concepto de \u201ctransitional justice\u201d, tan de moda en Europa. Argentina no hace \u201cjusticia transicional\u201d, afirmaba Eduardo; \u201cArgentina hace justicia a secas\u201d. No justicia \u201cde transici\u00f3n\u201d. El segundo objetivo era abrir un centro abierto de estudio dedicado al Derecho, a la reflexi\u00f3n del Derecho, por afuera de las Facultades. Una reflexi\u00f3n social amplia que trascendiera la cultura (tambi\u00e9n los sesgos y miramientos) del claustro universitario. El Derecho de las grandes universidades fue en general un Derecho c\u00f3mplice de todas las dictaduras. Un Derecho que callaba. Duhalde quer\u00eda generar un Derecho po\u00e9tico, comprometido, un Derecho \u201cjusto\u201d. Que elevara su voz. Un Derecho que no se disociara de la justicia con sus formalismos y tecnicismos oscuros. Un Derecho que no olvidara sus aspiraciones esenciales. Sus or\u00edgenes. Sus ideales. Un Derecho que hablara un lenguaje claro, certero: la palabra justa, la palabra de poetas como Francisco Urondo, es la palabra sin dobleces. El Derecho a\u00fan tiene que construir esa palabra. A\u00fan no la ha dicho.<br \/>\nLa Academia de Derechos Humanos pod\u00eda pensarse como una contratara pol\u00edtica y generacional frente al resto de las Academias argentinas, como la Academia Nacional de Ciencias Morales, entre otras, que son espacios conservadores y acr\u00edticos que reproducen un saber dado, muchas veces c\u00f3mplice. Ese centro se iba a llamar como un destacado fil\u00f3sofo del Derecho argentino: Enrique Mari, que promov\u00eda el cruce entre literatura, poes\u00eda y derechos humanos. Duhalde quer\u00eda que yo dirigiera ese centro. Hab\u00edamos redactado incluso la declaraci\u00f3n de principios del mismo, a cuatro manos, entre los dos, tomando muchas cosas de Walter Benjamin, de Adorno, de Metz, de Le Goff. Mari era, como muchos neoconstitucionalistas, un no positivista. Un pos positivista. Un autor que cre\u00eda que el Derecho era y es m\u00e1s que un mero sistema articulado y consistente de normas jur\u00eddicas puras, con jueces maquinales, ciegos y \u201cobjetivos\u201d, sin emociones, sin sentimientos, imparciales. Ciegos. Con vendas en los ojos. Con una balanza que se inclina siempre para el mismo lugar. Por los poderosos. No como la poes\u00eda, que no se inclina nunca por los vencedores, la poes\u00eda se inclina siempre por los vencidos. No casualmente ese Derecho de posguerra era un Derecho en ruinas que abandonaba los m\u00e1rgenes anquilosados del positivismo. Porque la guerra nos hab\u00eda dejado un Derecho en ruinas (\u201cel positivismo nos dej\u00f3 a los juristas alemanes del todo indefensos ante la aparici\u00f3n de leyes ostensiblemente injustas y crueles\u201d, dijo Radbruch, en una frase que bien podemos hacer propia los abogados argentinos, pos dictadura: la dictadura nos dej\u00f3 eso a los argentinos, un Derecho en ruinas, sin moral, sin dignidad, sin recursos, sin voz). Escombros. De las normas seguras y los sistemas elevados la posguerra nos dej\u00f3 solo eso: escombros. Ruinas. Dolor, parcialidad. Sujetos desgarrados.<\/p>\n<p><strong>Hablando del barro<\/strong><br \/>\nEs en este sentido, con el auge de la memoria y la crisis del positivismo como marco legal en el Derecho, que empezamos a hablar del \u201cbarro\u201d. El barro es como la memoria. El barro tiene que ver con un saber que ya no es puro. Que ya no est\u00e1 limpio. Tiene compromisos. No existe la neutralidad en el Derecho. El sistema de saber que ardi\u00f3 en Auschwitz era el Derecho. Existe el barro de la historia. El barro del dolor. Del esfuerzo. De los huesos. De la denuncia. De la injusticia. El auge de la memoria es la contracara de esta crisis del Derecho y del positivismo legal. El auge de la memoria es la contracara de la crisis de todo el saber. De todo \u201cconocimiento\u201d, de toda \u201cdisciplina\u201d. El Derecho ya no est\u00e1 limpio. Ya no tiene las manos \u201climpias\u201d (lo que equivale a decir, que el positivismo est\u00e1 en crisis, que la noci\u00f3n de \u201csistema jur\u00eddico\u201d infalible y puro, cerrado, est\u00e1 en crisis). El Derecho ya no es un sistema l\u00edmpido, seguro, firme, elevado, infalible, racional, sin emociones, con jueces m\u00e1quina, aut\u00f3matas, objetivos y ciegos. El Derecho se ensucia. El Derecho tiene las manos llenas de barro.<br \/>\nEl Derecho es un arte, un proyecto, un di\u00e1logo abierto. Una conquista de los sujetos. Una lucha cotidiana de los pueblos y de las personas. Y esa lucha se da desde el barro y desde la memoria, que nos trae, no como la Historia, un saber objetivo del sistema, incorporal, abstracto (sin memoria \u201cincompleta\u201d) sino un saber precario, parcial, modesto, subjetivo, hecho carne: trayendo los cuerpos (\u201cincompletos\u201d) que hab\u00edan sido negados (trayendo la corporalidad desgarrada, torturada y desaparecida) por efecto del terrorismo de Estado. Duhalde cre\u00eda en un Derecho lleno de sujetos. Un Derecho con las manos embarradas. Un Saber lleno de barro. Lleno de marcas. Lleno de memoria. Lleno de fuego. Lleno de voces.\u00a0Lleno de heridas. El barro es, pues, una necesidad del Derecho. Los derechos se construyen desde ah\u00ed. No desde la pulcritud de la p\u00e1gina, no desde el escritorio, sino desde la calle, la militancia, la construcci\u00f3n y el compromiso.<\/p>\n<p><strong>El Derecho es poes\u00eda<\/strong><br \/>\n\u201cNosotros no somos mercenarios, somos poetas\u201d, afirm\u00f3 Juli\u00e1n Axat en la presentaci\u00f3n del libro de Rosa Mar\u00eda Pargas, con Duhalde en la presentaci\u00f3n: como abogados (y como hijos, que a su vez reconstruyen una palabra anulada y desaparecida por efecto del horror) no somos mercenarios: somos poetas. Y el Derecho es eso: poes\u00eda. Y la poes\u00eda es como dijo Rimbaud, barro. La poes\u00eda es cuerpo. Son los cuerpos. El cuerpo es barro en el barro.<br \/>\nEduardo Luis Duhalde ten\u00eda una enorme vocaci\u00f3n docente. Su mejor manera de predicar era con el ejemplo. El barro en el Derecho es el resumen de todas sus ense\u00f1anzas. El Derecho no puede estar \u201climpio\u201d. El Derecho tiene la necesidad de \u201cembarrarse\u201d, el Derecho tiene la necesidad (casi el mandato moral) de estar \u201csucio\u201d. De \u201cmeter las manos en el barro\u201d, de bajar de la estrat\u00f3sfera c\u00f3moda y limpia, donde la suciedad \u201cno te toca\u201d. Duhalde siempre me dec\u00eda en la Secretar\u00eda de Derechos Humanos, donde fui su asesor un par de a\u00f1os, \u201cte ten\u00e9s que embarrar\u201d, \u201cembarrate Guido\u201d (involucrate m\u00e1s, dej\u00e1 los libros un rato, la realidad no est\u00e1 en los libros, la realidad del Derecho est\u00e1 fuera de la facultad, donde la gente sufre, padece, exige cosas, la realidad del Derecho no est\u00e1 en los manuales, est\u00e1 en los rostros empobrecidos, desasosegados, en los chicos con hambre, en la precariedad, en la falta de derechos, en la falta de salud, de educaci\u00f3n, de escuelas, de hospitales). El Derecho se tiene que embarrar. El Derecho nace del barro. No hay Derecho sin barro.<br \/>\nDuhalde me ense\u00f1\u00f3 la necesidad de embarrarse\u2026 de hundir las manos en la tierra. \u201cPara hacer justicia no pod\u00e9s permanecer encerrado\u201d. La justicia social no est\u00e1 en los libros. Uno de los grandes desaf\u00edos que tenemos en la docencia jur\u00eddica es dejar de disociar la teor\u00eda de la acci\u00f3n juridica; el Derecho que predicamos en los discursos (en las aulas) y el Derecho en la acci\u00f3n. Muchas veces parece haber un abismo entre ambos. Muchas veces el Derecho de la acci\u00f3n tiene poco que ver con el Derecho que nos ense\u00f1an en la teor\u00eda. La Constituci\u00f3n proclama muchos derechos que no se cumplen. Que no son genuinos derechos. El Derecho tiene dos caras. Pero debiera tener solo una. Terminar con esta disociaci\u00f3n (o esta contradicci\u00f3n) es un objetivo esencial de la pol\u00edtica. Y tambi\u00e9n de la Filosof\u00eda del Derecho. (Disciplina no por casualidad en retirada: los estudiantes y profesores le dedican cada vez menos espacio a la filosof\u00eda, menos espacio a la teor\u00eda, a la problematizaci\u00f3n del Derecho, a pensar c\u00f3mo puede ser justificado, cambiado, entendido, reformado, vuelto m\u00e1s abierto, m\u00e1s plural, m\u00e1s equitativo o m\u00e1s justo: que la filosof\u00eda del Derecho sea una disciplina cada vez m\u00e1s marginal en los programas de estudio no es un accidente: es importante volver a pensar, interpelar, los fundamentos del Derecho).<br \/>\nMientras el Derecho que ense\u00f1amos sea un derecho disociado (mientras la teor\u00eda y la acci\u00f3n caminen caminos separados, mientras la realidad social no espeje lo que proclaman los libros, los derechos que se declaran formalmente pero luego no se pueden cumplir, con distintos eufemismos, como cuando la justicia latinoamericana afirma que a\u00fan hoy ciertos derechos sociales esenciales \u201cno son operativos\u201d, no tienen \u201coperatividad\u201d, pese a haber sido proclamados como \u201cderechos\u201d), el Derecho ser\u00e1 -para las mayor\u00edas- una ilusi\u00f3n. Un comp\u00e1s de espera.<br \/>\nEsta ilusi\u00f3n tiene una contracara: los privilegios de unos pocos sectores acomodados, que no necesitan proclamar sus \u201cderechos\u201d. El objetivo del derecho es dejar de ser un privilegio. La democracia se consolida cuando se erradican la pobreza y la desigualdad y todos formamos parte, en condiciones equitativas (no formales, sino igualdad sustantiva) de la deliberaci\u00f3n. Cuando se embarran las manos de los abogados. Cuando se defienden los derechos.\u00a0Y el Derecho se defiende en la acci\u00f3n. Porque el Derecho es acci\u00f3n. Es barro. No teor\u00eda.<\/p>\n<p><strong>La bandera de la Facultad<\/strong><br \/>\nEn 2012 tuve el honor de ser el abanderado nacional de la Facultad de Derecho de la UBA en el 191\u00ba aniversario de la Universidad, cuando se present\u00f3 la nueva bandera oficial de la UBA. Cada facultad de la UBA llevaba un abanderado. Yo viv\u00eda en Alemania, pero viaj\u00e9 al pa\u00eds para sostener esa bandera. Tuve el honor de ser el de Derecho. Hab\u00eda un abanderado y cinco escoltas por facultad. La bandera de Derecho era la m\u00e1s sucia de todas. Las dem\u00e1s estaban limpias, relucientes. Pero la de Derecho no. La de Derecho estaba gris, no \u201creluc\u00eda\u201d, no estaba limpia. Estaba arrugada, rota, hecha jirones. Luego entend\u00ed que deb\u00eda ser as\u00ed. Que la bandera de Derecho en ese acto ten\u00eda que ser esa: la m\u00e1s \u201csucia\u201d. La m\u00e1s \u201crota\u201d. La m\u00e1s \u201cgastada\u201d de todas.<br \/>\nLas banderas de Arquitectura, de Filosof\u00eda, de Exactas, estaban todas blancas, o en mejor estado que la de Derecho, que estaba gris, gastada, medio sucia. Yo me quej\u00e9. El edec\u00e1n me par\u00f3 en seco y me dijo \u201cflaco, vos ser\u00e1s el abanderado, pero esa bandera que est\u00e1s llevando la toc\u00f3 Fidel Castro cuando vino al pa\u00eds. La toc\u00f3 mucha gente antes que vos. Ten\u00e9 respeto. Esta es la bandera de Derecho. Esta es la bandera de la Facultad\u201d.<br \/>\nYo aprend\u00ed ese dia una enorme lecci\u00f3n que no hab\u00eda aprendido cursando. Y lo aprend\u00ed no de un profesor. Sino de un humilde ordenanza de la Facultad de Derecho que, en un sal\u00f3n contiguo, nos explicaba a los abanderados y escoltas c\u00f3mo caminar por la facultad en medio del acto masivo hasta el frente del Aula Magna. C\u00f3mo llevar la bandera. Ese d\u00eda entend\u00ed que nuestra bandera ten\u00eda que estar \u201csucia\u201d. No \u201climpia\u201d. No \u201cblanca\u201d. Sino bien \u201cgastada\u201d. Bien \u201cgris\u201d. Que la de Derecho ten\u00eda que ser una bandera llena de barro. Hay que sospechar de una bandera limpia. No de una bandera sucia. La de Derecho ten\u00eda que ser as\u00ed: una bandera embarrada.<br \/>\nMarc Galanter observa en EE.UU., que, con el tiempo, el Derecho se ha \u201cprofesionalizado\u201d, tecnocratizado y desvinculado gradualmente de sus viejas aspiraciones de Justicia y Equidad; como cualquier otra profesi\u00f3n donde solo importan el dinero, el beneficio, no la justicia, el primer ideal.<br \/>\nEjemplos como el de Duhalde nos recuerdan a las nuevas generaciones de abogados que el \u00fanico Derecho posible (m\u00e1xime en la teorizaci\u00f3n de los derechos humanos) es un Derecho \u201ccoherente\u201d que lleva a la pr\u00e1ctica (personal, tambi\u00e9n a la vida privada, en el d\u00eda a d\u00eda) lo que predica en la teor\u00eda. Y Duhalde era y es un ejemplo de esto. Donde teor\u00eda y pr\u00e1ctica se cruzan, son indisociables. No se pueden escindir. Y esta es la \u00fanica forma (kantiana) de teorizar sobre estos derechos frente a los alumnos. Llevando a la pr\u00e1ctica lo que uno \u201cteoriza\u201d. Llevando a la acci\u00f3n lo que uno escribe sobre los derechos humanos esenciales. Y no hay mejor ense\u00f1anza, para los estudiantes de Derecho, que esa. La coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. El barro es el camino. Embarrarse. La palabra justa, como dir\u00eda Urondo, est\u00e1 en el barro. No en los manuales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLa educaci\u00f3n no consiste en llenar un c\u00e1ntaro sino en saber encender el fuego\u201d W. B. Yeats El Derecho se tiene que embarrar. El Derecho nace del barro. 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