{"id":4658,"date":"2020-12-22T12:06:49","date_gmt":"2020-12-22T15:06:49","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=4658"},"modified":"2020-12-22T13:41:44","modified_gmt":"2020-12-22T16:41:44","slug":"un-exito-imperdonable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/un-exito-imperdonable\/","title":{"rendered":"Un \u00e9xito imperdonable<br><span style='font-size:14px;'>La revista porte\u00f1a<\/span>"},"content":{"rendered":"\n<p>El t\u00edtulo de la ponencia alude a uno de los elementos de mayor peso en la muy larga y brillante trayectoria del g\u00e9nero en nuestro pa\u00eds: sus extraordinarias recaudaciones, que normalmente rondaban en un promedio del 80 por ciento de la capacidad de las salas, y con 14 funciones en seis d\u00edas: dos de martes a viernes, tres los s\u00e1bados y tres los domingos.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas cifras, que implicaban por supuesto llenos totales los fines de semana, hicieron de la revista un negocio muy envidiado a nivel empresario pero tambi\u00e9n a otros niveles. Cuando compa\u00f1\u00edas de primeras figuras que montaban obras de grandes autores en espect\u00e1culos caros porque eran comunes los elencos numerosos y las escenograf\u00edas corp\u00f3reas con utiler\u00eda de calidad, deb\u00edan muchas veces caminar por el filo de la navaja para poder seguir, irritaba esa prosperidad insolente del Maipo y El Nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Este desnivel influy\u00f3 en parte sobre los comentarios muy adversos que la revista padeci\u00f3 casi sin excepciones. Solo en parte, porque la calidad art\u00edstica lleg\u00f3 a ser muy baja y sobre todo, con insistencia en lo escatol\u00f3gico, en lo grosero, en la subalternizaci\u00f3n de la mujer (ya que las <em>vedettes <\/em>y dem\u00e1s chicas eran denigradas por el capoc\u00f3mico) y en su \u00faltima etapa con una carencia muy grande de ingenio y de ganas de trabajar: las andanadas de malas palabras y la sucesi\u00f3n de manoseos se convirtieron en el \u00fanico recurso.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no siempre hab\u00eda sido as\u00ed. En su \u00e9poca de oro, que va desde el despuntar de los 20 hasta bien entrados los sesenta, los autores nutrieron sus libros con mucha actualidad. Conviene aclarar que estamos considerando \u201crevista\u201d al g\u00e9nero que se consolid\u00f3 luego de la visita de la compa\u00f1\u00eda de Madame Rassimi en 1922, d\u00e1ndole una fisonom\u00eda netamente parisina a los espect\u00e1culos c\u00f3mico-musicales que estaban en cartel desde mucho antes. No hay que olvidar que ya en 1898 una obra popular del uruguayo Enrique De Mar\u00eda, <em>Ensalada criolla<\/em><strong>,<\/strong>&nbsp; es encuadrada como \u201crevista callejera\u201d. Pero la influencia de esta francesa es tan grande que ya un a\u00f1o despu\u00e9s, en el 23, los teatros Porte\u00f1o y Maipo se destacan netamente con revistas que sin desde\u00f1ar el sabor local, toman toda la picard\u00eda y la sensualidad del <em>Ba Ta Clan<\/em>, que tal era el t\u00edtulo del espect\u00e1culo que trajo la Rassimi.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed como aparecen las bataclanas y futuras estrellas femeninas (Gloria Guzm\u00e1n, Tita Merello, Celia G\u00e1mez, Sof\u00eda Boz\u00e1n, Carmen Lamas, y dos con nombres europeos, Hortensia Arnaud y Sara Watle), las cancionistas \u2013estas y otras- armaron un inesperado trampol\u00edn para el tango: muchos grandes \u00e9xitos se estrenaron en la revista, incluyendo los m\u00e1s populares de Disc\u00e9polo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n los autores afinan la punter\u00eda y usan la vida cotidiana para sus libretos. La pol\u00edtica fue aprovechada ampliamente con caricatura de los pol\u00edticos y s\u00e1tiras a sus enf\u00e1ticas propuestas hasta el golpe del 30. Roberto Cayol, que era tambi\u00e9n sainetero, y Arturo De Bassi, que era tambi\u00e9n tanguero, estrenaron como autores <em>\u00bfQui\u00e9n dijo miedo? <\/em>en el Maipo en octubre del 24, considerada la primera revista forjada en la nueva fragua francesa. Y seg\u00fan algunos testimonios directos, sus cuadros de letra ten\u00edan una mirada muy aguda sobre los hechos del momento.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed fue en adelante, incluyendo chistes pol\u00edticos aun durante gobiernos militares, si bien muy maquillados y m\u00e1s cerca de la obsecuencia que de la burla.<\/p>\n\n\n\n<p>Los c\u00e9lebres mon\u00f3logos de Pepe Arias me relevan de abundar m\u00e1s en el tema, porque este actor con sus grandes recursos m\u00edmicos y su genio para decir sin decir, permiti\u00f3 aprovechar al m\u00e1ximo lo pol\u00edtico: primero en el Maipo con libros de Amadori, Botta y Bronemberg, luego en El Nacional y en el Tabar\u00eds con letra de Carlos A. Petit. Los muchos espectadores que tiene el cine argentino antiguo en la TV desde varias d\u00e9cadas atr\u00e1s \u2013fue un cl\u00e1sico del canal oficial con diversos&nbsp; periodistas-conductores entre los que me incluyo ya que hicimos un \u00e9xito con Carlos Morelli en ATC que dur\u00f3 del 83 al 94 y luego seguimos en el cable Space, <em>Funci\u00f3n Privada<\/em>&#8211; tal vez miren con curiosidad a Pepe Arias. No es el c\u00f3mico cl\u00e1sico propenso a la caricatura f\u00e1cil. Es m\u00e1s bien un tipo trist\u00f3n que se burla de sus desventuras y que le saca un provecho bien porte\u00f1o a sus travesuras. M\u00e1s sutil que el payaso de feria, tiene en lo suyo un toque grotesco pero no italiano como el que nutri\u00f3 nuestro teatro; \u00e9l forj\u00f3 int\u00e9rpretes al manera de Raim\u00fa, muy famoso en su apogeo a comienzos del siglo veinte. Me detengo en Pepe Arias porque aunque triunf\u00f3 en nuestra pantalla casi desde el principio todo lo hab\u00eda cincelado en la revista.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas presencias supieron jerarquizar el g\u00e9nero rescat\u00e1ndolo de la vulgaridad, adem\u00e1s del gusto y el gasto que casi siempre mostraban sus n\u00fameros musicales. Tambi\u00e9n le dieron un nivel destacado sus otros grandes c\u00f3micos: Dringue Far\u00edas, Carlos Castro <em>Castrito<\/em>, Marcos Capl\u00e1n, Mario Fortuna, Alberto Anchart, Adolfo Stray, Gog\u00f3 Andreu, Alfredo Barbieri, Don Pelele.<\/p>\n\n\n\n<p>Y sus <em>vedettes<\/em>, que en el primer\u00edsimo nivel compartieron el mismo nombre, N\u00e9lida: Roca y Lobato. Sin virtudes danzantes pero llena de erotismo primitivo la primera, gran bailarina y acr\u00f3bata la segunda, argentina pero importada directamente de Par\u00eds. Y Par\u00eds, siempre Par\u00eds: May Avril y Xenia Monti, nacidas en Francia, se quedaron aqu\u00ed. Tambi\u00e9n se quedar\u00edan despu\u00e9s tres inglesas del grupo <em>Blue Bells Girls<\/em>, alt\u00edsimas e impactantes se\u00f1oritas de Londres contratadas por Petit para rodear a la Lobato. Y de aquellos viejos buenos tiempos no olvidemos a las llamadas atracciones internacionales: cantantes, artistas exc\u00e9ntricos o magos que hac\u00edan un n\u00famero en la revista. Desde Maurice Chevalier hasta Armando Manzanero, de la notable ventr\u00edlocua espa\u00f1ola Maricarmen a la primera travesti, Cocinelle, estuvieron todos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp; Despu\u00e9s&#8230; el tobog\u00e1n, el facilismo, la chabacaner\u00eda, el lugar com\u00fan, la procacidad. Pero durante d\u00e9cadas y sin dejar de ser un g\u00e9nero menor, la revista fue un \u00e9xito imperdonable. Y un signo de identidad popular.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El t\u00edtulo de la ponencia alude a uno de los elementos de mayor peso en la muy larga y brillante trayectoria del g\u00e9nero en nuestro pa\u00eds: sus extraordinarias recaudaciones, que normalmente rondaban en un promedio del 80 por ciento de la capacidad de las salas, y con 14 funciones en seis d\u00edas: dos de martes [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":4659,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0},"categories":[690,20],"tags":[],"coauthors":[263],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4658"}],"collection":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4658"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4658\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4660,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4658\/revisions\/4660"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4659"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4658"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4658"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4658"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=4658"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}