{"id":4662,"date":"2020-12-22T12:16:12","date_gmt":"2020-12-22T15:16:12","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=4662"},"modified":"2021-02-08T10:14:44","modified_gmt":"2021-02-08T13:14:44","slug":"la-actualidad-del-lunfardo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/la-actualidad-del-lunfardo\/","title":{"rendered":"La actualidad del lunfardo<br><span style='font-size:14px;'>Vigencia, usos y hablantes<\/span>"},"content":{"rendered":"\n<p>Para empezar, conviene decir que el lunfardo es un argot (como el argot franc\u00e9s, el slang, la g\u00edria brasile\u00f1a, el parlache de Medell\u00edn o el joual de Montreal) del que pueden detectarse m\u00e1s o menos sus or\u00edgenes hacia 1870 y que perdura hasta hoy en la Argentina con una vitalidad indiscutible. Sin embargo este repertorio de locuciones y palabras no es est\u00e1tico indudablemente, ya que el habla cambia permanentemente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 pretendo decir con esto? El lunfardo en s\u00ed no var\u00eda: era lunfardo en 1900, segu\u00eda si\u00e9ndolo en 1970 y sigue siendo ahora en 2020 \u2013y, cuando digo \u201csiendo\u201d, quiero decir existiendo\u2013. Lo que s\u00ed var\u00edan son los lexemas que lo conforman. Hay decenas de palabras de este vocabulario que cayeron en desuso y quedaron \u2013por ahora\u2013 en el olvido. Por dar unos pocos ejemplos, <em>f\u00falmine<\/em> \u2018persona de mal ag\u00fcero\u2019, <em>embrocar<\/em> \u2018observar\u2019, <em>estufar<\/em> \u2018aburrir\u2019, <em>escorchar<\/em> \u2018molestar\u2019, <em>shacar<\/em> \u2018robar\u2019 (todos derivados de voces it\u00e1licas) o <em>canguelo<\/em> \u2018temor\u2019, <em>abanico<\/em> \u2018agente de polic\u00eda\u2019, <em>garabo<\/em> \u2018hombre\u2019, <em>runfla<\/em> \u2018gente de mal vivir\u2019 o <em>turca<\/em> \u2018borrachera\u2019 (todos espa\u00f1olismos). Nada quita que alguna palabra en desuso regrese, y lo haga con todo vigor, como ha ocurrido con <em>chab\u00f3n<\/em> y con <em>bondi<\/em> que, usadas en 1920, cayeron en desuso y en la d\u00e9cada de 1980 renacieron de sus cenizas y se utilizan much\u00edsimo m\u00e1s que hace un siglo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo mismo pasa con las expresiones. Ya casi nadie usa <em>tirar la chancleta, ir a la quinta del \u00f1ato, dar el dulce, arruinar el estofado, tomarse el pir\u00f3scafo, quedarse en el molde<\/em> o <em>frenar la chata<\/em>. Si no han desaparecido completamente, est\u00e1n en franco retroceso. Ahora, en cambio, escuchamos frases como: <em>\u201c<\/em><em>Fulanita me cort<\/em><em>\u00f3 el rostro\u201d, \u201cMenganito me tir\u00f3 los galgos\u201d, \u201c<\/em><em>ese s<\/em><em>\u00ed que es flor de garca\u201d, \u201cen el super me arrancaron la cabeza\u201d <\/em>o<em> \u201clos pol\u00edticos mandan fruta a cada rato\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Pero muchos vocablos y locuciones del antiguo lunfardo sobrevivieron y los seguimos usando 130 o 140 a\u00f1os despu\u00e9s. Eso sucede con <em>tano, laburar, afanar, gil, marote, chumbo, quilombo, romper los quinotos, tirar manteca al techo, mandar en cana, poner la tapa<\/em>, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro lunfardo \u2013que nunca fue de naturaleza delictiva, como todav\u00eda sostiene mucha gente de modo err\u00f3neo\u2013 hace varias d\u00e9cadas que ha superado los l\u00edmites f\u00edsicos de la regi\u00f3n rioplatense para convertirse en un argot nacional, algo que ya se\u00f1al\u00f3 Mario Teruggi en su <em>Panorama del lunfardo<\/em> en 1974. El modo de comprobarlo, sin ser cient\u00edficamente validable, fue muy eficaz. Seg\u00fan cuenta en su libro, una noche de 1966 se hab\u00eda tomado el trabajo de anotar por media hora los lunfardismos usados en un programa c\u00f3mico. Registr\u00f3, por ejemplo, las palabras <em>pi\u00f1a, colifato, garpar, yeta, bocho, mango<\/em> y <em>rascada<\/em> y las expresiones <em>estar cero al as, agarrar viaje<\/em> y <em>yugarla<\/em>. La conclusi\u00f3n de este brillante lunfard\u00f3logo es que los telespectadores ni siquiera se daban cuenta de tal bombardeo de voces lunfardas, tan incorporadas estaban estas al lenguaje cotidiano. Seg\u00fan colige Teruggi, los argentinos de la d\u00e9cada de 1970 reci\u00e9n estaban descubriendo que usaban lunfardismos sin pensarlo o que, si no los usaban, al menos s\u00ed los comprend\u00edan. Quiere decir que la competencia pasiva resulta prueba suficiente para validar la vigencia de nuestro argot.<\/p>\n\n\n\n<p>En las primeras d\u00e9cadas de su existencia, cuando era patrimonio casi exclusivo de los sectores postergados de la sociedad, servirse del lunfardo implicaba un t\u00e1cito cuestionamiento al sistema, a las conductas sociales instituidas, que serv\u00eda para mostrar resentimiento, enojo, iron\u00eda o burla. Hoy los lunfardismos ya no manifiestan un\u00edvocamente este uso. El usuario sabe que se dice \u201cno te pases\u201d pero elige decir <em>no te sarpes<\/em>, o sabe que se dice \u201cpaliza\u201d pero prefiere <em>marimba<\/em>, o \u201cpolic\u00eda\u201d pero dice <em>gorra<\/em>. Quien selecciona uno o m\u00e1s lunfardismos para incluirlos en su discurso no ignora el vocablo de la lengua general. Al contrario, es consciente de la tensi\u00f3n jer\u00e1rquica entre el espa\u00f1ol est\u00e1ndar y el lunfardo, as\u00ed como tambi\u00e9n de que la elecci\u00f3n de ese lunfardismo le permitir\u00e1 expresar matices que jam\u00e1s conseguir\u00eda transmitir si usara el vocablo de uso general o neutro. La fuerte carga connotativa de un argotismo (<em>trucho<\/em> por falso, <em>tujes<\/em> por suerte, <em>capo<\/em> por genio, <em>forro<\/em> por est\u00fapido) no es algo que pueda encontrarse en los argentinismos \u201cguitarreada\u201d o \u201ccolectivo\u201d, que aun cuando no se usan en Espa\u00f1a pertenecen de alguna manera al est\u00e1ndar.<\/p>\n\n\n\n<p>El uso del lunfardo (o de cualquier argot) revela una toma de posici\u00f3n ante la lengua est\u00e1ndar, que tanto puede ser para dar cuenta de una disconformidad con el sistema o los valores vigentes como para mostrar confianza e intimidad, para quitarle solemnidad al enunciado o para tensar el di\u00e1logo. Y adem\u00e1s reivindica la pertenencia a un grupo social, a un lugar o a cierta franja etaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace d\u00e9cadas que el lunfardo dej\u00f3 de ser privativo de la esfera popular y en la actualidad lo emplean hablantes de todas las clases sociales, edades y sexos.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto al lunfardo de hoy \u2013el que los j\u00f3venes argentinos est\u00e1n inventando ahora mismo en las aulas, en las esquinas, en las redes sociales\u2013 todav\u00eda no puede describirse.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para empezar, conviene decir que el lunfardo es un argot (como el argot franc\u00e9s, el slang, la g\u00edria brasile\u00f1a, el parlache de Medell\u00edn o el joual de Montreal) del que pueden detectarse m\u00e1s o menos sus or\u00edgenes hacia 1870 y que perdura hasta hoy en la Argentina con una vitalidad indiscutible. 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