{"id":4674,"date":"2020-12-22T12:52:39","date_gmt":"2020-12-22T15:52:39","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=4674"},"modified":"2020-12-22T12:52:41","modified_gmt":"2020-12-22T15:52:41","slug":"el-papel-del-bano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/el-papel-del-bano\/","title":{"rendered":"El papel del ba\u00f1o"},"content":{"rendered":"\n<p>Juega el cuarto de ba\u00f1o un papel peculiar\u00edsimo en la configuraci\u00f3n de la personalidad particular y colectiva de los seres urbanos. Un ba\u00f1o es, hoy por hoy, escenario de m\u00faltiples intimidades cuidadas celosamente porque permite con exclusividad despliegues conductuales tramados cuidadosamente entre lo privado y lo cultural. Vamos al ba\u00f1o solos. En \u00e9l, por \u00e9l y para \u00e9l protagonizamos aquello para lo cual requerimos o exigimos privacidad absoluta. De la exoneraci\u00f3n del vientre al ludismo de lo cosm\u00e9tico, la mayor\u00eda de los humanos acude al ba\u00f1o por razones cuasi lit\u00fargicas reconciliadoras con lo individual necesario. En el ba\u00f1o se opera esa magia sedante del distanciamiento moment\u00e1neo ante ciertos contextos. Descargamos pesos fisiol\u00f3gicos y tambi\u00e9n filos\u00f3ficos, recomponemos la autoestima y lustramos el ego, reivindicamos lo higi\u00e9nico medicinal y muy frecuentemente desdoblamos cualidades art\u00edsticas, del canto al drama. Vamos solos pero acompa\u00f1ados por una s\u00edntesis cultural que por cotidiana perdemos de vista f\u00e1cilmente. Vamos solos al foro hist\u00f3rico que la cultura urbana encontr\u00f3, casi por accidente, entre arquetipos y estereotipos, paradigmas y moralismos, \u00e9ticas y est\u00e9ticas antes no conocidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Descubierto o inventado, virtualmente por casualidad, el cuarto de ba\u00f1o es en muchos sentidos hijo de un conflicto hidr\u00e1ulico. Por resolver el tr\u00e1nsito de un sistema para ca\u00f1er\u00edas que pusiera cerca funciones que en otras \u00e9pocas requer\u00edan del agua separadamente, surgi\u00f3, no sin evoluciones complicadas, la idea de crear el \u00ab<em>water closet<\/em>\u00bb. El siglo XIX vio proliferar la invenci\u00f3n de artefactos y muebles revolucionarios de la intimidad, que resolvieron esas urgencias del WC, finalmente integrado al espacio nuclear del h\u00e1bitat y en plena explosi\u00f3n urbana de la modernidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada una de las funciones incorporadas al cuarto de ba\u00f1o tiene historias y anecdotarios independientes. El lavamanos que sol\u00eda ser art\u00edculo casi exclusivo del dormitorio finca su desarrollo en h\u00e1bitos relacionados principalmente con la cultura de lo cosm\u00e9tico. La regadera, ducha, tina y bid\u00e9, como todo lo relacionado con el lavado del cuerpo, posee relaciones important\u00edsimas con tradiciones medicinales y\/o terap\u00e9uticas. Por su parte exonerar el vientre tuvo casi siempre por locaci\u00f3n espacios alejados de la casa, preferentemente traspatios o rincones pudorosamente marginados. Debajo de las camas sol\u00eda haber recipientes cuyas denominaciones, dise\u00f1os y manejo pasaron por el repertorio m\u00e1s estramb\u00f3tico de eufemismos: en todo caso cumplieron con simplificar algo que por distancia siempre fue inc\u00f3modo. Todas estas actividades del cuerpo o relacionadas con \u00e9l, tuvieron y tienen historias que no son ajenas a torceduras maliciosas de la ideolog\u00eda dominante autora de un cierto divorcio entre el cuerpo y el alma. Las necesidades del cuerpo, sus intimidades y desechos, signos de lo feo, lo sucio, lo callado y lo escondido suelen estar en contacto con esas partes de la anatom\u00eda acusadas hist\u00f3ricamente de sucias, feas, vergonzantes y escondibles. Por si esto fuese poco, se acumul\u00f3 adem\u00e1s en el ba\u00f1o una l\u00f3gica higienista fundada por ese funcionalismo decimon\u00f3nico de la estandarizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El ba\u00f1o tambi\u00e9n result\u00f3 reducto complej\u00edsimo por peligroso. La sobredosis cultural que qued\u00f3 atrapada en el cuarto de ba\u00f1o convirti\u00f3 a este espacio inocente en un lugar amenazante que propicia desahogos multimodales, desde lo m\u00e1s oculto del ser urbano incluido lo sexual y lo teatral. La desnudez que tantos y tan complicados fen\u00f3menos ha provocado a lo largo de la historia, tiene en el cuarto de ba\u00f1o espacios liberadores que suelen no existir en otros lugares, incluido el dormitorio.<\/p>\n\n\n\n<p>Exigir hoy, sobre la base de un ejercicio critico de la cultura, el desarrollo de dise\u00f1os mejores y m\u00e1s cercanos a la complejidad humana contempor\u00e1nea no es asunto exclusivo del confort. Tiene que ver con la distribuci\u00f3n social de la riqueza, la democracia y el entendimiento honesto de lo humano. El cuarto de ba\u00f1o que cada quien tiene para uso personal o colectivo expresa cierto estado real de nuestra existencia, nuestra intimidad real y nuestra cultura. El ba\u00f1o nos retrata, delata nuestras limitaciones y restricciones, involucra a la historia toda, el c\u00f3mo evoluciona y cu\u00e1nto realmente somos sus autores todos. Se pone en evidencia esa parte de lo que somos en lo \u00edntimo expresado tarde o temprano en lo colectivo, ambos hoy urgidos de an\u00e1lisis, cr\u00edtica y transformaciones en las que bien puede influir entender el papel del ba\u00f1o.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juega el cuarto de ba\u00f1o un papel peculiar\u00edsimo en la configuraci\u00f3n de la personalidad particular y colectiva de los seres urbanos. Un ba\u00f1o es, hoy por hoy, escenario de m\u00faltiples intimidades cuidadas celosamente porque permite con exclusividad despliegues conductuales tramados cuidadosamente entre lo privado y lo cultural. Vamos al ba\u00f1o solos. 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