{"id":4716,"date":"2021-02-08T10:12:46","date_gmt":"2021-02-08T13:12:46","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=4716"},"modified":"2021-02-22T09:15:57","modified_gmt":"2021-02-22T12:15:57","slug":"un-dialogo-trunco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/un-dialogo-trunco\/","title":{"rendered":"Un di\u00e1logo trunco<br><span style='font-size:14px;'>Socialismo y trabajadores en la Argentina<\/span>"},"content":{"rendered":"\n<p>En el \u201cManifiesto Comunista\u201d Karl Marx sostiene que aquellos partidos que han asumido la denominaci\u00f3n de comunistas, solo se diferencian de otras organizaciones proletarias en su defensa de los intereses y particularidades de la clase obrera, independientemente de la nacionalidad de sus integrantes.<a href=\"#_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> El pensador alem\u00e1n publica este texto fundacional en el contexto de las revoluciones burguesas que a lo largo de 1848 se desataron en buena parte de Europa occidental, sepultando la Pax absolutista que la Santa Alianza estableciera tras la derrota definitiva de Napole\u00f3n en 1815.<\/p>\n\n\n\n<p>Las burgues\u00edas de los pa\u00edses del oeste del viejo continente, afirmadas en el control pol\u00edtico de sus Estados, no solo hab\u00edan olvidado su origen impugnador, sino que tras conquistar los resortes del poder repudiaron su antigua alianza con las masas populares. La naci\u00f3n apareci\u00f3 como un concepto de origen burgu\u00e9s y, por consiguiente, los trabajadores debieron desarrollar una solidaridad de clase internacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Las condiciones que llevaron al desarrollo y consolidaci\u00f3n del Estado-Naci\u00f3n argentino, hacia el \u00faltimo tercio del siglo XIX, eran diametralmente opuestas, as\u00ed como su inserci\u00f3n en la econom\u00eda mundial en el contexto de una divisi\u00f3n internacional del trabajo propiciada por las grandes potencias europeas (Inglaterra en especial) en plena fase imperialista, es decir, del desarrollo del capital concentrado.<\/p>\n\n\n\n<p>Germ\u00e1n Ave Lallemant fue el fundador del primer peri\u00f3dico marxista revolucionario que apareci\u00f3 en la Argentina, \u201cEl Obrero\u201d. Sali\u00f3 a la calle el 12 de diciembre de 1890 y subsisti\u00f3 durante 22 meses con frecuencia semanal.<a href=\"#_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Jorge Enea Spilimbergo reconoce a Lallemant como el primer analista de raigambre marxista que desarroll\u00f3 su actividad intelectual en nuestro pa\u00eds. Las clases sociales y sus antagonismos, puestos en perspectiva, permitir\u00edan conocer las fuerzas fundamentales que le imprim\u00edan vida a la realidad argentina. Por fin se planteaba el estudio de la historia desde la posici\u00f3n de los sectores explotados y excluidos.<a href=\"#_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la l\u00f3gica dogm\u00e1tica del precursor sent\u00f3 un precedente negativo que no ha cesado de impregnar todo razonamiento posterior en buena parte de los pensadores de la izquierda argentina, escindidos de los fen\u00f3menos que recorren nuestro particular acontecer como naci\u00f3n sometida a los dictados de las potencias imperialistas; enfrentados, tambi\u00e9n, con aquellos sectores sociales explotados a quienes dicen representar.<\/p>\n\n\n\n<p>El intelectual de izquierda en nuestro pa\u00eds, en numerosas ocasiones, ha obrado como un maestro despectivo y soberbio, due\u00f1o de conceptos sacrosantos e inalterables capaces de ser aplicados en todo tiempo y espacio en contra de las tradiciones propias de la sociedad de la que forma parte, que frustran su tarea transformadora, constituy\u00e9ndolo en correa de transmisi\u00f3n involuntaria de la ideolog\u00eda de los sectores sociales dominantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez Arregui se\u00f1al\u00f3 que la oligarqu\u00eda liberal, la peque\u00f1a burgues\u00eda urbana y los partidos de izquierda se encuentran estrechamente relacionados. Los \u00faltimos son consecuencia del proceso inmigratorio que se desarroll\u00f3 a partir del \u00faltimo cuarto del siglo XIX en la Argentina. A fines de la centuria mencionada la mayor\u00eda de los obreros empleados en la industria y radicados en Buenos Aires eran europeos. Hern\u00e1ndez Arregui expresa que la desconexi\u00f3n con el pa\u00eds ha sido el escollo, hasta ahora insuperado, de la izquierda, y ha marcado el car\u00e1cter antinacional de su pensamiento &nbsp;y su acci\u00f3n pol\u00edtica.<a href=\"#_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Expresa Rodolfo Puiggr\u00f3s que, en nuestro pa\u00eds, la colonizaci\u00f3n capitalista coincide con el movimiento de las ideas del socialismo hacia el resto de los pa\u00edses del orbe. Despu\u00e9s de la desaparici\u00f3n de la Asociaci\u00f3n Internacional de Trabajadores o I Internacional (1864-1872) se fundaron partidos socialdem\u00f3cratas en la mayor parte de los pa\u00edses europeos. El Partido Socialdem\u00f3crata Alem\u00e1n se convirti\u00f3 en modelo para muchos de ellos debido a sus \u00e9xitos electorales y a su desaf\u00edo a las leyes antisocialistas de Bismarck. Marx censura en vida el programa de Gotha (1875) debido a que se adaptaba a la legalidad consentida por el canciller alem\u00e1n. No obstante, su reelaboraci\u00f3n por el Congreso de Erfurt (1891), inspirada en el prop\u00f3sito de volver al marxismo del \u201cManifiesto Comunista\u201d de 1848, no evit\u00f3 la infiltraci\u00f3n revisionista de Eduard Bernstein (1850-1932) con su doctrina del avance pac\u00edfico hacia el socialismo mediante la paulatina socializaci\u00f3n de las riquezas por la v\u00eda legal y parlamentaria.<a href=\"#_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La sociedad argentina<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"470\" src=\"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/juan-b-justo-1024x470.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4719\" srcset=\"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/juan-b-justo-1024x470.jpg 1024w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/juan-b-justo-300x138.jpg 300w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/juan-b-justo-768x352.jpg 768w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/juan-b-justo.jpg 1308w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Tanto anarquistas como socialistas llegaron a nuestro pa\u00eds con el proceso inmigratorio. Los socialistas quer\u00edan un mundo totalmente capitalista para luchar por un mundo totalmente socialista. El principal dirigente del Partido Socialista, Juan B. Justo, desconoc\u00eda las etapas, las desigualdades de desarrollo, la relaci\u00f3n con otros modos de producci\u00f3n del capitalismo. Consideraba, por lo tanto, que la sociedad argentina pod\u00eda equipararse con la sociedad capitalista en general. Se\u00f1alaba en el n\u00famero inicial de \u201cLa Vanguardia\u201d el 7 de abril de 1894: \u201cJunto con esas grandes creaciones del capital, que se han ense\u00f1oreado del pa\u00eds, se han producido en la sociedad argentina los caracteres de toda sociedad capitalista\u201d.<a href=\"#_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Las caracter\u00edsticas de la sociedad argentina deb\u00edan amoldarse al modelo cl\u00e1sico de la sociedad capitalista de la Europa de fines del siglo XIX. En realidad nuestras particularidades nacionales no se adecuaban a esta l\u00f3gica, por lo tanto, Justo y sus partidarios las negaban o buscaban marginarlas. Las expresiones populares eran la manifestaci\u00f3n de la barbarie que deb\u00eda ser erradicada de cuajo, para implantar en su lugar la inteligencia y sensatez, propias del proletariado educado y revolucionario.<\/p>\n\n\n\n<p>En el citado texto, Puiggr\u00f3s expresa que para los socialistas vern\u00e1culos, solo aquellos obreros ganados a sus ideas se hallar\u00edan librados del salvajismo. Los restantes, presos de la ignorancia y carentes de capacidad cultural para asimilar las ense\u00f1anzas de estos maestros del civismo y la evoluci\u00f3n, estar\u00edan condenados a perpetuarlo a trav\u00e9s de los canales de la despreciada \u201cpol\u00edtica criolla\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cRevoluci\u00f3n y Contrarrevoluci\u00f3n en la Argentina\u201d, Jorge Abelardo Ramos sostiene que el imperialismo hab\u00eda promovido en la Argentina un desarrollo econ\u00f3mico de caracter\u00edsticas especiales. En el contexto de la denominada divisi\u00f3n internacional del trabajo nuestro pa\u00eds asum\u00eda la tarea de granja agr\u00edcola- ganadera, como suplemento del taller industrial europeo. Una amplia red de comercializaci\u00f3n, sistemas de comunicaciones y transportes, servicios p\u00fablicos, algunas industrias conexas. Engendrada por este movimiento apareci\u00f3 una clase obrera, factor nuevo en la sociedad argentina.<a href=\"#_ftn7\"><sup>[7]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El Partido Socialista fue fundado en 1896. En esa \u00e9poca hab\u00eda en nuestro pa\u00eds unos 123.739 trabajadores empleados en actividades industriales, de la construcci\u00f3n y en actividades ligadas con los transportes. El dirigente socialista Enrique Del Valle Iberlucea se\u00f1ala que 93.294 obreros eran extranjeros. En la ciudad de Buenos Aires, de acuerdo al censo de 1904, \u00faltimo a\u00f1o de la presidencia de Roca y fecha en que ingresa al Parlamento nacional Alfredo Palacios -primer diputado socialista de Am\u00e9rica- la poblaci\u00f3n estaba compuesta por 523.021 argentinos y 427.850 extranjeros.<a href=\"#_ftn8\"><sup>[8]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Manifiesta Ramos que el imperialismo import\u00f3 a la Argentina capitales, m\u00e1quinas, obreros e ideas. El trabajador rural local era acusado de vago o peleador. El obrero, generalmente un europeo meridional, se educaba merced a Juan B. Justo y sus seguidores en el desprecio de la pol\u00edtica nacional. Aislado del resto de la Argentina criolla, no pod\u00eda incorporarse en el devenir de la misma ni influir en el destino nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan el pensador peruano Haya de la Torre el capitalismo, al extenderse y desplazarse, deviene imperialista. Emigra y se asienta en aquellos sitios en los que encuentra condiciones para prosperar. Ahora bien, en pa\u00edses de econom\u00edas atrasadas o precarias -dicho de otro modo, colonias o semicolonias como las indoamericanas- el imperialismo, no se presenta como la fase superior del r\u00e9gimen capitalista, sino que constituye su etapa inicial. <a href=\"#_ftn9\"><sup>[9]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El \u201cmaestro\u201d Justo consideraba que los sectores populares no ten\u00edan educaci\u00f3n pol\u00edtica para participar activamente en la toma de decisiones. En \u201cTeor\u00eda y Pr\u00e1ctica de la Historia\u201d, lo se\u00f1ala sin eufemismos: \u201c[&#8230;]. Es, pues, un primer grado de conciencia pol\u00edtica ese saludable escepticismo por la ley y los gobiernos que se apodera de muchos trabajadores; es un profil\u00e1ctico contra la corrupci\u00f3n y la sugesti\u00f3n declamatoria de que ser\u00edan v\u00edctimas si pretendieran ejercer una acci\u00f3n hist\u00f3rica&nbsp; para la cual no est\u00e1n preparados y en la que har\u00edan sino servir de pasto a las ambiciones y rencillas de la clase gobernante\u201d.<a href=\"#_ftn10\"><sup>[10]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En 1912 se promulga la denominada ley \u201cS\u00e1enz Pe\u00f1a\u201d que establece el sufragio masculino secreto y obligatorio en la Argentina. El socialismo vern\u00e1culo plantear\u00e1 que radicales y conservadores son una misma cosa, reclamando para s\u00ed el rol de vanguardia educativa y escuela de moral, cuya tarea primordial es injertar en las masas, a trav\u00e9s de su pedagog\u00eda ideol\u00f3gica, las reglas civilizadoras necesarias para el ejercicio de sus derechos.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquellos militantes que cuestionaron la l\u00ednea de la direcci\u00f3n fueron expulsados del seno del partido y Manuel Ugarte result\u00f3 ser uno de ellos. Tras retornar de una exitosa gira que le permiti\u00f3 recorrer, entre 1911 y 1913, casi todas las naciones iberoamericanas, denunci\u00f3 la injerencia del imperialismo estadounidense ante nutridas concurrencias y su presencia fue ignorada por la organizaci\u00f3n pol\u00edtica a la que pertenec\u00eda. El enfrentamiento con el sector justista no se hizo esperar y su traum\u00e1tica salida de la agrupaci\u00f3n tampoco. El 21 de noviembre de 1913 renunci\u00f3 al Partido Socialista.<\/p>\n\n\n\n<p>Ugarte reitera que la cuesti\u00f3n nacional es insoslayable para toda pol\u00edtica socialista en una naci\u00f3n inconstituida, en un pa\u00eds sujeto al predominio imperialista. Las condiciones espec\u00edficas de la Am\u00e9rica latina balcanizada -de la cual la provincia Argentina es un fragmento- impiden importar mec\u00e1nicamente los programas socialistas vigentes en los pa\u00edses de Europa Occidental, cuya cuesti\u00f3n nacional ya est\u00e1 resuelta. Por eso, a la par que Ugarte enarbola la bandera antiimperialista, exige la elaboraci\u00f3n de ideas socialistas aplicables al mundo perif\u00e9rico.<a href=\"#_ftn11\"><sup>[11]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En el ideario del Partido Socialista est\u00e1 inscripto el germen de su fracaso. Conformado por un conjunto de preposiciones carentes de v\u00ednculo con la realidad argentina, no result\u00f3 una herramienta revolucionaria, o siquiera reformista sino, por el contrario, otro dispositivo de refuerzo del orden olig\u00e1rquico imperante.<\/p>\n\n\n\n<p>El Cabo sapiente no sostuvo di\u00e1logo alguno con su interlocutor. Monolog\u00f3&nbsp; siempre, frente a un auditorio que despreciaba, y quer\u00eda educar. La lecci\u00f3n careci\u00f3 de \u00e9xito, ya que no interpelaba la realidad circundante, y marginaba a sus oyentes.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>Karl Marx. El Manifiesto Comunista. Ediciones cuadernos marxistas, Buenos Aires, 2000. p\u00e1g. 47.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> Jose Ratzer. Germ\u00e1n Ave Lallemant. En AAVV. La Revoluci\u00f3n del 90. Granica, Buenos Aires, 1974, p\u00e1g.111.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> Jorge Enea Spilimbergo. Juan B. Justo y el socialismo cipayo. Ediciones Octubre, Buenos Aires, 1974, p\u00e1ginas 29-30.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> Juan Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez Arregui. La formaci\u00f3n de la conciencia nacional. Ediciones Continente. Buenos Aires, 2011, p\u00e1gina 80.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> Rodolfo Puiggr\u00f3s. Historia cr\u00edtica de los partidos pol\u00edticos argentinos. Tomo II. Hyspam\u00e9rica. Buenos Aires, 1986, p\u00e1ginas 39-40.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> Rodolfo Puiggr\u00f3s. Op. Cit. p\u00e1gina 42.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> Jorge Abelardo Ramos. Revoluci\u00f3n y Contrarrevoluci\u00f3n en la Argentina. Tomo II (Del patriciado a la oligarqu\u00eda). Ediciones del Mar Dulce. Buenos Aires, 1970, p\u00e1gina 279.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> Jorge Abelardo Ramos. Op. Cit. p\u00e1ginas 279-280.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> V\u00edctor Ra\u00fal Haya de la Torre. El Antiimperialismo y el Apra. Ediciones Lydea. Lima, 1986, p\u00e1ginas 20-21.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> Juan B. Justo. Teor\u00eda y Pr\u00e1ctica de la Historia. Ediciones L\u00edbera. Buenos Aires, 1969,&nbsp; p\u00e1gina 449.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a> Norberto Galasso. Manuel Ugarte. Tomo I. Del vasallaje a la liberaci\u00f3n nacional. EUDEBA. Buenos Aires, 1973, p\u00e1gina 332.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el \u201cManifiesto Comunista\u201d Karl Marx sostiene que aquellos partidos que han asumido la denominaci\u00f3n de comunistas, solo se diferencian de otras organizaciones proletarias en su defensa de los intereses y particularidades de la clase obrera, independientemente de la nacionalidad de sus integrantes.[1] El pensador alem\u00e1n publica este texto fundacional en el contexto de las [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":4717,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0},"categories":[155,690,20,4],"tags":[],"coauthors":[701],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4716"}],"collection":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4716"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4716\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4720,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4716\/revisions\/4720"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4717"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4716"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4716"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4716"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=4716"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}