{"id":474,"date":"2016-12-21T18:10:05","date_gmt":"2016-12-21T21:10:05","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=474"},"modified":"2017-09-11T17:48:04","modified_gmt":"2017-09-11T20:48:04","slug":"un-debate-postergado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/un-debate-postergado\/","title":{"rendered":"Un debate postergado"},"content":{"rendered":"<p>Entrar en el an\u00e1lisis de las tarifas de gas y electricidad requiere un repaso de c\u00f3mo se lleg\u00f3 a donde estamos.<br \/>\nLa Argentina creci\u00f3 industrialmente, y todos nosotros como consumidores, dentro de un paradigma de energ\u00eda barata. La cuant\u00eda de los recursos naturales, y una estrategia pol\u00edtico-t\u00e9cnica e institucional permiti\u00f3 el desarrollo de diferentes fuentes energ\u00e9ticas (petr\u00f3leo con YPF SE, servicios de gas natural con Gas del Estado, hidroelectricidad con Agua y Energ\u00eda El\u00e9ctrica e Hidronor, grandes emprendimientos binacionales Yaciret\u00e1 y Salto Grande y energ\u00eda nuclear con la Comisi\u00f3n Nacional de Energ\u00eda At\u00f3mica); fueron logros del Estado a trav\u00e9s de empresas p\u00fablicas integradas y otros vectores de desarrollo tecnol\u00f3gico, que trascendieron fronteras y dieron al pa\u00eds la matriz energ\u00e9tica m\u00e1s diversificada de Latinoam\u00e9rica hasta mediados de los \u201870. Los argentinos que nos precedieron, con clara visi\u00f3n geopol\u00edtica, invirtieron, capacitaron profesionales, investigaron y desarrollaron el sector entendi\u00e9ndolo como estrat\u00e9gico para el desarrollo.<br \/>\nLa desfinanciaci\u00f3n de las empresas p\u00fablicas, ocurrida entre 1975 y 1985 dio por resultado una crisis el\u00e9ctrica que sirvi\u00f3 como excusa para impulsar un cambio de paradigma de gesti\u00f3n de la mano de la llamada \u201cdesregulaci\u00f3n y\/o privatizaci\u00f3n\u201d, en ese momento en boga a nivel global. Ello ocurr\u00eda en un contexto hist\u00f3rico y pol\u00edtico muy especial. La ca\u00edda del muro de Berl\u00edn, la desaparici\u00f3n de la URSS, replante\u00f3 el tablero geopol\u00edtico en torno al entonces (y a\u00fan hoy) energ\u00e9tico base, el petr\u00f3leo.<br \/>\nEn ese contexto global, cuando todos los pa\u00edses redise\u00f1aban su pol\u00edticas para garantizarse el acceso a las fuentes energ\u00e9ticas e iniciaban el camino hacia el desarrollo de tecnolog\u00edas de aprovechamiento de fuentes renovables, el Estado argentino abandon\u00f3 su rol de planificador y proveedor de bienes y servicios energ\u00e9ticos, cedi\u00e9ndoselo a los privados pero sin determinar c\u00f3mo y qui\u00e9n planificar\u00eda para garantizar la provisi\u00f3n a mediano y largo plazo.<br \/>\nLa l\u00f3gica indica que, logrado el autoabastecimiento (en Argentina eso ocurri\u00f3 en 1986), se debe mantener la relaci\u00f3n reservas-producci\u00f3n para garantizar el mantenimiento de la autarqu\u00eda energ\u00e9tica por cuestiones pol\u00edticas y socioecon\u00f3micas (no se requiere sacrificar divisas para acceder a los productos energ\u00e9ticos).<br \/>\nLos \u201890 se caracterizaron por el acceso de los privados a las fuentes de energ\u00eda, su libre disponibilidad de la producci\u00f3n a precio de paridad de importaci\u00f3n y exportaci\u00f3n de vol\u00famenes excedentes, sin que se verificase el mantenimiento del correlato entre las reservas y los vol\u00famenes producidos. No se determin\u00f3 legal ni regulatoriamente qu\u00e9, c\u00f3mo, con qu\u00e9 y qui\u00e9n articula la pol\u00edtica nacional en materia energ\u00e9tica, es decir, qui\u00e9n planifica. En buen romance, no se le puso el cascabel al gato y se perdi\u00f3 la gesti\u00f3n estrat\u00e9gica.<br \/>\nLa capacidad excedente de gran parte de los activos privatizados de producci\u00f3n de petr\u00f3leo y gas, transporte y distribuci\u00f3n de gas natural y en gran parte transporte en Alta Tensi\u00f3n de energ\u00eda el\u00e9ctrica, permitieron por algunos a\u00f1os mantener el autoabastecimiento y cubrir las crecientes demandas internas sin grandes inversiones. La excepci\u00f3n fue la generaci\u00f3n de energ\u00eda el\u00e9ctrica, donde un salto tecnol\u00f3gico \u2013la irrupci\u00f3n de centrales de ciclo combinado- permiti\u00f3 en breve revertir la crisis de generaci\u00f3n el\u00e9ctrica que el pa\u00eds padeci\u00f3 entre 1988\/1989. Para ello ayud\u00f3 la coyuntura macroecon\u00f3mica, con exceso de liquidez mundial y el \u201cacatamiento al modelo privatizador\u201d, que atrajo inversores que incorporaron centrales de r\u00e1pida ejecuci\u00f3n y repago. Desde entonces la matriz el\u00e9ctrica se concentr\u00f3 nuevamente hacia los hidrocarburos, con el mayor uso de gas natural.<br \/>\nLa desaceleraci\u00f3n econ\u00f3mica de la segunda mitad de los 90 que desemboc\u00f3 en la crisis de 2001, permiti\u00f3 que el modelo energ\u00e9tico no hiciera visibles a la sociedad las fisuras prematuras que ten\u00eda y pocos advert\u00edan.<br \/>\nLa crisis de 2001 desemboc\u00f3 en el congelamiento tarifario como medida de emergencia, determinaci\u00f3n sobre la que pilote\u00f3 la pol\u00edtica energ\u00e9tica de estos tres lustros. Esa decisi\u00f3n coyuntural fue mantenida como una pol\u00edtica de redistribuci\u00f3n de la renta general y de la renta energ\u00e9tica en particular, por lo que los usuarios no advirtieron la situaci\u00f3n sectorial ni los vaivenes de precios que hubo, aislados del contexto energ\u00e9tico global e incluso local.<br \/>\nLos precios de la cadena energ\u00e9tica interna pasaron a ser administrados por el Estado Nacional, quien debiera haber asumido un fuerte rol planificador y ejecutor y fue tibio en materia de reestructuraci\u00f3n sectorial. La planificaci\u00f3n de largo plazo fue ganada por las necesidades de corto plazo. El crecimiento de la econom\u00eda y del consumo residencial de la mano de la incorporaci\u00f3n de tecnolog\u00eda el\u00e9ctrica a la vida dom\u00e9stica, no tuvo su correlato con la expansi\u00f3n del conjunto de los sistemas energ\u00e9ticos: reservas de hidrocarburos, capacidad de almacenaje, transporte, refinaci\u00f3n, gasoductos, l\u00edneas de transporte de gas y energ\u00eda el\u00e9ctrica, centrales de generaci\u00f3n y redes de distribuci\u00f3n de gas y electricidad.<br \/>\nPor otro lado el calentamiento global, la carga ambiental, los cambios tecnol\u00f3gicos y el mejoramiento de procesos determinaron la necesidad de modificar la matriz energ\u00e9tica hacia la incorporaci\u00f3n de fuentes renovables. Esta planificaci\u00f3n tampoco se hizo.<br \/>\nLa situaci\u00f3n actual del abastecimiento energ\u00e9tico requiere no subvaluar la complejidad del mismo, tanto del lado de los demandantes como de la elecci\u00f3n de las fuentes de energ\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Precios y tarifas de servicios p\u00fablicos<\/strong><br \/>\nAntes de llegar a entender qu\u00e9 pasa con las tarifas, debemos tener claro que, como usuarios de energ\u00e9ticos, recibimos el producto (gas natural o energ\u00eda el\u00e9ctrica) con servicios asociados (las actividades que prestan empresas de servicios de redes de transportar y distribuir el producto desde el punto de producci\u00f3n hasta nuestros hogares o puntos de demanda).<br \/>\nLa cuesti\u00f3n energ\u00e9tica se construye en dos partes: el mecanismo de fijaci\u00f3n de precios de los productos energ\u00e9ticos \u2013esencialmente petr\u00f3leo y gas natural (que es la principal materia prima para la generaci\u00f3n de energ\u00eda el\u00e9ctrica)- y las tarifas, remuneraci\u00f3n por los servicios asociados.<br \/>\nLos precios del gas natural, que son los que se trasladan a los servicios p\u00fablicos de gas y electricidad (el 60% del volumen de energ\u00eda el\u00e9ctrica se produce con gas natural, 30% con centrales h\u00eddricas y el resto es combustible nuclear y combustibles l\u00edquidos) dependen de: (i) el acuerdo que el Gobierno hace con los productores de hidrocarburos -un cartel con lobby- y (ii) el precio del gas natural importado desde Bolivia y del gas licuado regasificado. Es decir, el gobierno nacional juega un rol preponderante. Este a\u00f1o el precio que se pretendi\u00f3 trasladar a tarifa fue de US$ 5,10 \/MMBTU contra los 0,32 que el usuario final ven\u00eda pagando en sus facturas.<br \/>\nA los servicios de transporte y distribuci\u00f3n que, en cada tramo, son prestados por una sola empresa (no tendr\u00eda sentido duplicar las redes para lograr competencia) se los denomina monopolios naturales y son sectores regulados, donde el Estado es responsable de garantizar que el ingreso que obtienen esos prestadores sea \u201cjusto y razonable\u201d, tanto para los prestadores como para los usuarios.<br \/>\nPara determinar tarifas, el Estado a trav\u00e9s de las instituciones reguladoras (antes lo hac\u00edan las empresas del Estado con los lineamientos de la autoridad pol\u00edtica) deben tener recursos humanos, t\u00e9cnicos y econ\u00f3micos para poder anticiparse a las necesidades de la demanda y elaborar las estrategias para garantizar que el crecimiento de la infraestructura siga las necesidades de las crecientes demandas, generando las se\u00f1ales correctas de modo que el abastecimiento se garantice del modo socioecon\u00f3micamente m\u00e1s conveniente. No es solo cantidad (abastecimiento), tambi\u00e9n es precio y calidad.<br \/>\nEl dise\u00f1o regulatorio que impusieron los marcos de servicios p\u00fablicos de gas y electricidad pone en manos de la autoridad pol\u00edtica esa actividad, dejando al ente regulador la acci\u00f3n de fiscalizar el desempe\u00f1o de las prestatarias a trav\u00e9s de la calidad de servicio y determinar las tarifas (remuneraci\u00f3n de las prestatarias). La actividad de regular requiere acceder a mucha informaci\u00f3n, pertinente y en tiempo y forma. Mientras las empresas eran estatales, esa informaci\u00f3n era p\u00fablica. Desde las privatizaciones, la informaci\u00f3n la manejan las empresas y los entes de regulaci\u00f3n y control han tenido limitaciones de acceso a la informaci\u00f3n, lo que dificulta cumplir con el rol que tienen asignado.<br \/>\nLa tarifa es el fruto de una constante labor por parte de la autoridad pol\u00edtica que, exante, debe tener determinadas cu\u00e1les son las necesidades de la demanda, c\u00f3mo conviene abastecerla, con qu\u00e9 fuente energ\u00e9tica lo har\u00e1, cu\u00e1les ser\u00e1n los esquemas de expansi\u00f3n de la infraestructura, qui\u00e9n pagar\u00e1 la misma y con qu\u00e9 mecanismos se diversificar\u00e1 la matriz y c\u00f3mo se logra del modo socialmente m\u00e1s conveniente. Es decir, la planificaci\u00f3n y regulaci\u00f3n del sector.<br \/>\nTambi\u00e9n intervienen los entes reguladores que deben establecer, cada cierto per\u00edodo de tiempo, la remuneraci\u00f3n por los servicios asociados, teniendo como eje la protecci\u00f3n de los derechos de los usuarios, evaluaci\u00f3n donde debe primar la funci\u00f3n social, que integre la coyuntura y el largo plazo, y las diferentes situaciones.<br \/>\nLas audiencias p\u00fablicas son la parte visible para la comunidad de usuarios del procedimiento de determinaci\u00f3n de la remuneraci\u00f3n de esos servicios, pero no la central ni la trascendental del proceso tarifario.<br \/>\nHace a\u00f1os que en los servicios p\u00fablicos no se hace la tarea de determinar los componentes de los costos de explotaci\u00f3n y comerciales, activos involucrados de los servicios (revisiones tarifarias). Las tarifas han sido y siguen siendo el fruto de una negociaci\u00f3n permanente entre los reguladores (o el Estado) y las empresas. La sociedad ha sido dejada de lado. El usuario ha sido desapoderado, en vez de empoderado. En la administraci\u00f3n anterior, v\u00eda congelamiento, el Estado se erigi\u00f3 como redistribuidor de la renta energ\u00e9tica, arbitrando tarifas y precios con las empresas prestadores de servicios, productoras y con desarrolladores de infraestructura (obra p\u00fablica o mecanismos similares mediante), sin efectuar la tarea de planificaci\u00f3n de base y sin que se garantizara el flujo de informaci\u00f3n pertinente entre el sector y el Estado.<br \/>\nAhora, \u00bfqu\u00e9 se est\u00e1 haciendo? Considerar nuevamente a la energ\u00eda como un \u201ccommodity\u201d, donde el consumidor debe pagar los costos de oportunidad inmediatos que la oferta de gas natural pretende (tambi\u00e9n los costos de oportunidad mediatos pasados y eventuales futuros).<br \/>\nLas decisiones de traspasar el precio de los \u201ccommodities\u201d (que no son tales por la concentraci\u00f3n de producci\u00f3n en pocas empresas) sin poner objetivos ligados con la incorporaci\u00f3n de reservas hidrocarbur\u00edferas es insostenible, porque valoriza inversiones largamente amortizadas sin garantizar que efectivamente se realicen nuevas, por lo que resulta una transferencia de renta de los usuarios hacia los productores. Eso es lo que ha sucedido con el precio del gas natural, que impacta directamente en las tarifas gas\u00edferas y en la generaci\u00f3n de energ\u00eda el\u00e9ctrica.<br \/>\nEl cuentito de que primero hace falta el precio para que despu\u00e9s vengan las inversiones es viejo y lo conocemos. Las inversiones vienen cuando las reglas son fijadas con claridad. A priori. Son las reglas que surgen de un debate y un consenso y no los precios moment\u00e1neos los que garantizan abastecimiento. Con alto precio y sin reglas se logra explotaci\u00f3n salvaje y p\u00e9rdida m\u00e1s r\u00e1pida de reservas.<br \/>\nPor el lado de los prestadores de servicios de redes, aumentar su remuneraci\u00f3n sin verificar todos los componentes de costos de los sistemas es volver a determinar la tarifa a dedo.<\/p>\n<p><strong>El nuevo usuario<\/strong><br \/>\n\u00bfQu\u00e9 cambi\u00f3 en la Argentina? El usuario. Ha desaparecido del imaginario colectivo la mansedumbre como mecanismo de relacionamiento con el prestador de servicios. El cambio no se ha dado por casualidad, pero tampoco ha sido planificado. Es el resultado de la intuici\u00f3n del colectivo que nadie los representa en la defensa de sus intereses, que quedan a merced de los monopolios naturales y oligopolios y que esos procesos se dan fuera de un marco estrat\u00e9gico, donde el Estado debiera participar como planificador y garantizar, en \u00faltima instancia, la sustentabilidad de los sistemas.<br \/>\nEl Estado no es ajeno al cambio de los usuarios. Lo provoca al determinar cu\u00e1l es el precio de los energ\u00e9ticos, de las tarifas y qui\u00e9n paga la tarifa sin participaci\u00f3n de la comunidad de usuarios. Mientras lo pagaba el Estado desde Rentas Generales, form\u00f3 parte de una pol\u00edtica redistributiva de la renta energ\u00e9tica y econ\u00f3mica basada en dos pilares: hacia los actores sectoriales: el control a trav\u00e9s de la administraci\u00f3n de precios y remuneraci\u00f3n de servicios asociados y, hacia los consumidores, tarifas bajas (extremadamente bajas para algunos sectores de la sociedad que pod\u00edan pagar m\u00e1s). En el medio, el Estado administrando el desarrollo de infraestructura e inversi\u00f3n, que debemos reconocer, lleg\u00f3 tarde, no planificado estrat\u00e9gicamente y asim\u00e9tricamente: haciendo diferencias entre los usuarios de Capital y Conurbano y los del interior (estos \u00faltimos pagaban hasta cinco veces m\u00e1s por sus servicios el\u00e9ctricos porque no recib\u00edan inversi\u00f3n desde el Estado Nacional, salvo excepciones).<br \/>\nLos desaciertos estructurales de los \u201890 no se corrigieron. Despu\u00e9s de casi 30 a\u00f1os sigue sin determinarse c\u00f3mo expandir los sistemas de transporte de electricidad en Alta Tensi\u00f3n y el transporte y la distribuci\u00f3n de gas natural, situaci\u00f3n que desvincula las zonas productoras de energ\u00eda de los consumidores. Esto posterga las posibilidades de desarrollo de zonas de nuestro pa\u00eds y condena a quienes menos infraestructura y servicios tienen a la marginaci\u00f3n productiva (donde no hay redes de gas natural, la garrafa de GLP es car\u00edsima e impide alentar peque\u00f1os desarrollos).<br \/>\nLa salida de este esquema no ser\u00e1 exitosa volviendo al modelo anterior a 2001, que ya ten\u00eda fisuras serias y una concentraci\u00f3n de mercado e informaci\u00f3n que dejaba inermes a las autoridades sectoriales. Se le agrega la cuesti\u00f3n social. Nos debemos, como sociedad, el pendiente debate de qu\u00e9 se hace, c\u00f3mo se hace, con qu\u00e9 se hace y qui\u00e9n lo hace en materia energ\u00e9tica. La Universidad no puede estar ausente y resulta un excelente articulador del mismo. Lejos de pensar que la \u201ccuesti\u00f3n tarifaria\u201d se cierra en las audiencias p\u00fablicas que en estos d\u00edas se est\u00e1n llevando a cabo debe entenderse que son el inicio de un per\u00edodo para repensar qu\u00e9 queremos en relaci\u00f3n a un suministro estrat\u00e9gico.<br \/>\nDesde la Universidad tenemos propuestas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entrar en el an\u00e1lisis de las tarifas de gas y electricidad requiere un repaso de c\u00f3mo se lleg\u00f3 a donde estamos. La Argentina creci\u00f3 industrialmente, y todos nosotros como consumidores, dentro de un paradigma de energ\u00eda barata. 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