{"id":4834,"date":"2021-03-17T10:03:46","date_gmt":"2021-03-17T13:03:46","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=4834"},"modified":"2021-03-23T13:54:12","modified_gmt":"2021-03-23T16:54:12","slug":"las-siete-dimensiones-del-pensamiento-nacional-y-latinoamericano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/las-siete-dimensiones-del-pensamiento-nacional-y-latinoamericano\/","title":{"rendered":"Las siete dimensiones del Pensamiento Nacional y Latinoamericano"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>\u201cLa historiograf\u00eda viviente, como la define el fil\u00f3sofo, es un \u2018acto de pensamiento (filos\u00f3fico) correlativo a un est\u00edmulo pr\u00e1ctico moral y es preparaci\u00f3n para una acci\u00f3n\u2019. All\u00ed es donde se hace necesario el revisionismo que se a\u00fana al historicismo para modificar la educaci\u00f3n superior. Cuando las reformas sociales erradican las supuestas certezas que planteaba la primac\u00eda del racionalismo universal, comienza el desaf\u00edo al pensamiento y a la filosof\u00eda que busca la salida al caos, un nuevo intento de comprender el novum, de volver a armonizar el pensamiento con la realidad\u201d.<br><\/em>Ana Jaramillo<\/p>\n\n\n\n<p>La Universidad Nacional de Lan\u00fas, definida desde sus or\u00edgenes como <em>urbana y comprometida con la regi\u00f3n, el pa\u00eds y Nuestra Am\u00e9rica<\/em>, propone al Pensamiento Nacional y Latinoamericano como campo problem\u00e1tico y como objeto de estudio a la vez, <strong>destacando de tal forma un precedente hist\u00f3rico que ya no admite marcha atr\u00e1s. <\/strong>Dentro de un universo acad\u00e9mico donde esta matriz epistemol\u00f3gica ha sido menospreciada y obliterada por quienes creyeron que las casas de estudio deb\u00edan mu\u00f1irse estrictamente a la tradici\u00f3n impresa por <em>una raz\u00f3n universal de matriz euroc\u00e9ntrica,<\/em> y consecuentemente desvinculada de las realidades y las necesidades de la comunidad, la UNLa constituye una sugestiva excepci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde hace m\u00e1s de diez a\u00f1os nuestra casa de estudios viene desarrollando un Seminario de Pensamiento Nacional y Latinoamericano que, concebido con car\u00e1cter transversal, atraviesa todas las carreras y adem\u00e1s constituye una condici\u00f3n acad\u00e9mica de egreso.<\/p>\n\n\n\n<p>En tal orden el presente texto se orienta no solamente a enmarcar \u201cLas Siete Dimensiones del Pensamiento Nacional y Latinoamericano\u201d que -a nuestro criterio- caracterizan esta matriz epistemol\u00f3gica original emergida en Nuestra Am\u00e9rica a partir de su milenario devenir hist\u00f3rico, sino adem\u00e1s a reconocer, a modo de homenaje, el trabajo colectivo de una pl\u00e9yade de mujeres y hombres del pensamiento y la cultura que en diferentes \u00e9pocas han asumido un ostensible compromiso con el presente y el porvenir de nuestros pueblos. Dicha pl\u00e9yade se ha caracterizado por concebir y expresar sus ideas, sentimientos, emociones y anhelos con un sentido profundamente regional y adem\u00e1s, en muchos casos, por asumir activamente la vida pol\u00edtica comprometi\u00e9ndose con diversos movimientos de innegable impronta revolucionaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta matriz de pensamiento germinada del sustrato popular detenta una particularidad espec\u00edfica; no ha surgido en el seno de las unidades acad\u00e9micas sino, por el contrario, a partir de una labor extra o para acad\u00e9mica y en consecuencia -durante d\u00e9cadas- sus obras fueron negadas y a\u00fan quienes eventualmente accedieron temporariamente a la docencia universitaria, han sido perseguidos f\u00edsica, intelectual o moralmente. Recordemos que cierta <em>Intelligentzia<\/em> los denominaba despectivamente \u201c<em>profesores flor de ceibo\u201d<\/em><a href=\"#_ftn1\"><em><sup><strong><sup>[1]<\/sup><\/strong><\/sup><\/em><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, pensadores y pensadoras como Arturo Jauretche, Arturo Sampay, Manuel Ortiz Pereyra, Ra\u00fal Scalabrini Ortiz, Nimio de Anqu\u00edn, Alcira Argumedo, Ernesto Goldar, Manuel G\u00e1lvez, Jos\u00e9 Mar\u00eda Rosa, Graciela Maturo, Ferm\u00edn Ch\u00e1vez, Jos\u00e9 Luis Mu\u00f1oz Azpiri, Juan Per\u00f3n, Enrique Oliva, Norberto Galasso, Jorge Abelardo Ramos, Gustavo Cirigliano, John W. Cooke, Ram\u00f3n Doll, Manuel Ugarte, e inclusive Ana Jaramillo, entre otras y otros, han sido perseguidos, menoscabados y deshonrados de una u otra forma.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunas de las \u201cSiete Dimensiones\u201d han sido desarrolladas con intensidad en el libro \u201cIntroducci\u00f3n al Pensamiento Nacional\u201d que public\u00e1ramos con Emmanuel Bonforti, editado por EdUNLa (Editorial de la Universidad Nacional de Lan\u00fas), y resultan de una elaboraci\u00f3n de m\u00e1s de 15 a\u00f1os de trabajo por parte de quienes asumimos, en una etapa muy particular del pa\u00eds, la ardua labor de recuperar los textos y obras de quienes dejaron marcas y huellas indelebles en la historia revolucionaria de Nuestra Am\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Vale aclarar que recurrimos a la combinaci\u00f3n de Pensamiento Nacional y Latinoamericano en raz\u00f3n que la voz \u201cNacional\u201d ha sido utilizada <em>ex profeso <\/em>como recurso de autodenominaci\u00f3n por los y las autores\/as comprometidos con esta matriz para marcar fuerte presencia del denominado <strong>pensamiento situado<\/strong>. Lo Nacional entonces incluye lo Latinoamericano y en nada se acerca a un elitismo nacionalista de orientaci\u00f3n elitista y chauvinista. En tal sentido Juan Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez Arregui sosten\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cHay pues un nacionalismo reaccionario y uno revolucionario. Un nacionalismo ligado a las clases privilegiadas y un nacionalismo que se expresa en la voluntad emancipadora de las grandes masas populares\u201d. (Hern\u00e1ndez Arregui, 1969:15)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>A partir de las reflexiones de Hern\u00e1ndez Arregui puede observarse que en Nuestra Am\u00e9rica, y a consecuencia de su espec\u00edfico devenir, emergieron una serie de nacionalismos defensivos que iniciaron un camino hacia la industrializaci\u00f3n, la justicia social y la integraci\u00f3n regional a nivel continental sin descartar la producci\u00f3n primaria, aunque en su af\u00e1n de sostener determinados privilegios de los propietarios terratenientes aliados al capital extranjero (principalmente ingl\u00e9s), algunos corifeos propon\u00edan formulaciones nacionalistas ligadas a un tradicionalismo banal y el culto acr\u00edtico a ciertas formas republicanas. Los nacionalismos populares, por el contrario, constituyeron la verdadera modernidad nuestroamericana.<\/p>\n\n\n\n<p>Corr\u00eda el a\u00f1o 1998, en pleno auge del mal conceptualizado neoliberalismo, donde la \u201cglobalizaci\u00f3n\u201d y la <em>fujiyamizaci\u00f3n<\/em> del pensamiento aspiraban a la destrucci\u00f3n paulatina y sistem\u00e1tica de los valores comunitarios y espirituales, en el escenario de teor\u00edas filos\u00f3ficas que planteaban el fin de la historia y el comienzo de una modernidad l\u00edquida. Eran \u00e9pocas en que un antiguo y vetusto liberalismo maquillado aspiraba a consolidarse en el mundo como \u201cla \u00fanica\u201d teor\u00eda pol\u00edtica plausible y exitosa. Fue en tal contexto que un pu\u00f1ado de argentinos y argentinas asumimos el compromiso hist\u00f3rico de evitar que dichas circunstancias opacaran y condenaran al olvido a aquellas mujeres y hombres del pensamiento y la cultura que consagraron honra, fortuna, libertad y vida por un pa\u00eds justo, libre, soberano y geopol\u00edticamente integrado a la Patria Grande.<\/p>\n\n\n\n<p>En este reciente escenario hist\u00f3rico y pol\u00edtico -absolutamente desfavorable-, y guiados magistralmente por nuestras maestras y maestros, nos convocamos casi espont\u00e1neamente para asumir la ardua y compleja tarea de recuperar aquellos textos escritos entre fines del siglo XIX y durante el siglo XX desde una perspectiva epistemol\u00f3gica integral y con una mirada historicista.<\/p>\n\n\n\n<p>Cabe se\u00f1alar que una mirada nacional y latinoamericana de la realidad hist\u00f3rica no integraba, en dicha \u00e9poca, la cotidianeidad de los c\u00edrculos culturales. M\u00e1s bien era despreciada inclusive por estructuras pol\u00edticas \u201cafines\u201d. Por el contrario, era un pensamiento que se transmit\u00eda artesanalmente de maestro\/a a disc\u00edpulo\/a. Este complejo escenario dificult\u00f3 la recolecci\u00f3n de los textos y hubo que recurrir a librer\u00edas de antiguos que manten\u00edan las obras, a sindicatos, a bibliotecas personales y a casas de trabajadores de la cultura que manten\u00edan su conciencia nacional latente a pesar de tanta censura. Debe hacerse menci\u00f3n a que algunas organizaciones sindicales colaboraron econ\u00f3mica y log\u00edsticamente en esta labor, demostrando su compromiso e implicancia en la necesidad de mantener vigentes las ideas que las representaban.<\/p>\n\n\n\n<p>Las \u201cSiete Dimensiones del Pensamiento Nacional y Latinoamericano\u201d constituyen el razonamiento, la intuici\u00f3n y la pasi\u00f3n, expresadas en s\u00edntesis conceptuales (dimensiones) de una profusa labor intelectual con plena conciencia hist\u00f3rica, y de una fuerte implicancia con las ideas de los pensadores y pensadoras nacionales y latinoamericanos del siglo XX. Las mismas fueron concebidas a trav\u00e9s del estudio, el an\u00e1lisis, la investigaci\u00f3n y la interpretaci\u00f3n de cientos de textos entre libros, art\u00edculos, ensayos y revistas. Para ello, dedicamos un tiempo sin l\u00edmite para intercambiar, consensuar y debatir la comprensi\u00f3n y la sistematizaci\u00f3n de contenidos y categor\u00edas <strong>que pocas veces fueron tenidos presentes en los abordajes cient\u00edficos y que forman parte de la deuda moral de la educaci\u00f3n argentina y nuestroamericana. <\/strong>Esta arqueolog\u00eda que nos propusimos resulta, a nuestro entender, indispensable para la cabal comprensi\u00f3n de los fen\u00f3menos hist\u00f3rico-culturales que acontecieron y acontecen en nuestras comunidades.<\/p>\n\n\n\n<p>Las primeras conferencias en las que se exhibi\u00f3 nuestro trabajo se desarrollaron en espacios de formaci\u00f3n sindical o en \u00e1mbitos de educaci\u00f3n no formal. Tambi\u00e9n fueron expuestos dentro de organizaciones libres del pueblo y muy excepcionalmente en instituciones pol\u00edticas y \u00e1mbitos gubernativos, comprobando as\u00ed que el recurso did\u00e1ctico de las \u201cSiete Dimensiones\u201d obten\u00eda impactos (te\u00f3ricos y pr\u00e1cticos) promisorios y reconocidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, es importante destacar que cada una de las Siete Dimensiones responde y refleja \u201cvoces\u201d que hemos rescatado e&nbsp; inferido de textos de autores y autoras pertenecientes a nuestra matriz, y que han sido enunciadas expl\u00edcita o impl\u00edcitamente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las Siete Dimensiones del Pensamiento Nacional y Latinoamericano<\/strong> <strong>\u201c7 A\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el \u201cManual de Zonceras Argentinas\u201d Arturo Jauretche (abogado, pol\u00edtico, docente y pensador particularmente emp\u00e1tico y comprometido con el destino de la Patria) sosten\u00eda que la estructura cultural de nuestra regi\u00f3n ha sido dise\u00f1ada y desarrollada por una <em>Intelligentzia <\/em>alejada del pa\u00eds y la regi\u00f3n, y en consecuencia una colonizaci\u00f3n cultural de orientaci\u00f3n iluminista y euroc\u00e9ntrica contaminaba toda posible identificaci\u00f3n de los pueblos con lo propio; circunstancia que los conduc\u00eda hacia la autodenigraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El concepto de <em>Intelligentzia <\/em>fue adaptado por Jauretche para dar cuenta y caracterizar a un sector que monopolizaba los diversos \u00e1mbitos de interpretaci\u00f3n del saber, de producci\u00f3n de sentido y de la alta cultura. Como ejemplo observaba que la historiograf\u00eda liberal hegem\u00f3nica hab\u00eda construido un relato donde los acontecimientos hist\u00f3ricos relevantes hab\u00edan sido protagonizados por individuos y no por entidades colectivas como los pueblos. Similar matriz nutr\u00eda los c\u00edrculos literarios y period\u00edsticos obnubilados por la falsa dicotom\u00eda<em> civilizaci\u00f3n versus barbarie<\/em> que caracteriz\u00f3 la etapa fundacional del Estado argentino con posterioridad a las guerras civiles. Debemos reconocer que tal matriz, l\u00f3gicamente, no era homog\u00e9nea, y que la generaci\u00f3n fundacional demostraba matices que no eran debidamente explicitados en los ciclos escolares. El caso m\u00e1s paradigm\u00e1tico es el del heterodoxo Juan Bautista Alberdi.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante el car\u00e1cter centralista y despectivo hacia lo tradicional de la matriz epistemol\u00f3gica e hist\u00f3rica consagrado despu\u00e9s de la batalla de Caseros (3 de febrero de 1852) y la de Pav\u00f3n (17 de septiembre de 1861), casi paulatinamente comenz\u00f3 a germinarse una contracultura que indujo a un destacado conglomerado de investigadores de nuestras provincias no solo a indagar y cuestionar el relato hist\u00f3rico de los triunfadores, sino tambi\u00e9n a litigar contra las categor\u00edas dominantes proponiendo otras que pudieran <strong>dar cuenta de una realidad espacial y temporal como la nuestra, absolutamente diferente de la europea<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Emergieron entonces conceptos \u2013algunos originales y otros adaptados cr\u00edticamente- a partir de los cuales se buscaba una aproximaci\u00f3n a la realidad y a la formaci\u00f3n de una incipiente conciencia nacional: <em>\u201ccipayo\u201d, \u201cvendepatria\u201d, \u201ccolonizaci\u00f3n cultural\u201d, \u201czoncera\u201d y\u201csemicolonia\u201d, <\/em>solo ser\u00e1n algunos de ellos. El escritor Jorge Abelardo Ramos, por ejemplo, dando continuidad a la idea de colonizaci\u00f3n cultural de Jauretche y desde la perspectiva de la izquierda nacional, adaptar\u00e1 la categor\u00eda de <em>semicolonia<\/em> que desarroll\u00f3 Vladimir Illich Uli\u00e1nov (Lenin):<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEn las naciones coloniales, despojadas del poder pol\u00edtico director y sometidas a las fuerzas de ocupaci\u00f3n extranjeras, los problemas de la penetraci\u00f3n cultural pueden revestir menos importancia para el imperialismo, puesto que sus privilegios econ\u00f3micos est\u00e1n asegurados por la persuasi\u00f3n de su artiller\u00eda (\u2026). En la medida que la colonizaci\u00f3n pedag\u00f3gica -seg\u00fan la feliz expresi\u00f3n de Spranger, un imperialista alem\u00e1n- no se ha realizado, solo predomina en la colonia el inter\u00e9s econ\u00f3mico fundado en la garant\u00eda de las armas. Pero en las semicolonias, que gozan de un status pol\u00edtico independiente decorado por la ficci\u00f3n jur\u00eddica, aquella \u2018colonizaci\u00f3n pedag\u00f3gica&#8217; se revela esencial, pues no dispone de otra fuerza para asegurar la perpetuaci\u00f3n del dominio\u201d. (Jauretche, 1958: 146)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, la generaci\u00f3n previa al surgimiento del primer peronismo se propondr\u00e1: a) impugnar la matriz del pensamiento iluminista y euroc\u00e9ntrico incorporado acr\u00edticamente; y b) promover una episteme situada que valorice, reconozca y potencie todos los aspectos que constituyen la conciencia nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>En el libro \u201cLos Silencios y las Voces de Am\u00e9rica Latina\u201d, la soci\u00f3loga y pol\u00edtica argentina Alcira Argumedo describir\u00e1 esta experiencia de la siguiente manera:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cDenominamos matriz te\u00f3rico-pol\u00edtica a la articulaci\u00f3n de un conjunto de categor\u00edas y valores constitutivos, que conforman la trama l\u00f3gico-conceptual b\u00e1sica y establecen los fundamentos de una determinada corriente de pensamiento (\u2026). Las matrices de pensamiento son formas de reelaboraci\u00f3n y sistematizaci\u00f3n conceptual de determinados modos de percibir el mundo, de idearios y aspiraciones que tienen raigambre en procesos hist\u00f3ricos y experiencias pol\u00edticas\u201d. (Argumedo, 2014:17)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El aporte de las \u201cSiete Dimensiones del Pensamiento Nacional\u201d que presentamos como la confluencia de la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica (expresadas mediante un recurso did\u00e1ctico) debe comprenderse como parte de un todo, y aunque dichas dimensiones maduraron en forma paulatina se retroalimentan en un devenir pol\u00edtico, cultural y comunitario que aspira a la liberaci\u00f3n integral; retomando indiscutiblemente el sendero de integraci\u00f3n planteado para construir la Patria Grande y para realizar Nuestra Am\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Primera Dimensi\u00f3n: Autoconocimiento<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como mencionamos anteriormente, la matriz de pensamiento iluminista, positivista y euroc\u00e9ntrica ha sido plasmada desde el \u00e1mbito pol\u00edtico, pedag\u00f3gico y educativo con posterioridad a las guerras civiles. Bartolom\u00e9 Mitre, Esteban Echeverr\u00eda y Domingo Faustino Sarmiento expresaron y representaron n\u00edtidamente los objetivos e intereses de una entente triunfante que procur\u00f3 modelar el pa\u00eds bajo un proyecto agroexportador y que instituy\u00f3 como sujeto hist\u00f3rico primordial a la oligarqu\u00eda terrateniente (con la cual Sarmiento tuvo sus disputas) bajo <strong>la figura protot\u00edpica del estanciero<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>La idea de \u201cintegrar\u201d esta regi\u00f3n a una divisi\u00f3n internacional del trabajo donde nuestro rol se reducir\u00eda a la mera exportaci\u00f3n de materias primas intent\u00f3 obstaculizar todo posible desarrollo de un capitalismo nacional y soberano. Mitre, por ejemplo, desarroll\u00f3 h\u00e1bilmente la estrategia de politizar un sistema educativo inund\u00e1ndolo de falsas creencias tales como la neutralidad de la ciencia y la apoliticidad. No obstante, los hechos demuestran que nada m\u00e1s subjetivo que intentar objetivar el acto educativo. Jauretche sostendr\u00e1:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;<em>\u201cNo es pues un problema de historiograf\u00eda, sino de pol\u00edtica: lo que se nos ha presentado como historia es una pol\u00edtica de la historia, en que esta es solo un instrumento de planes m\u00e1s vastos destinados precisamente a impedir que la historia, la historia verdadera, contribuya a la formaci\u00f3n de una conciencia hist\u00f3rica nacional que es la base necesaria de toda pol\u00edtica de la Naci\u00f3n. As\u00ed pues, de la necesidad de un pensamiento pol\u00edtico nacional ha surgido la necesidad del revisionismo hist\u00f3rico. De tal manera el revisionismo se ve obligado a superar sus fines exclusivamente hist\u00f3ricos, como corresponder\u00eda si el problema fuera solo de t\u00e9cnica e investigaci\u00f3n, y apareja necesariamente consecuencias y finalidades pol\u00edticas\u201d. (Jauretche, 2016:16)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Legitimar la negativa a desarrollar un modelo de pa\u00eds industrialista y un capitalismo nacional e integrado continentalmente desvel\u00f3 por d\u00e9cadas a los sectores olig\u00e1rquicos dominantes. Esa falsificaci\u00f3n parad\u00f3jicamente se caracteriz\u00f3 por una narrativa presuntamente apolitizada de la historia y por el individualismo filos\u00f3fico, que fue presentado con rasgos universalistas. De tal forma fue concibi\u00e9ndose una visi\u00f3n binaria, racista y dicot\u00f3mica que con certeza ser\u00e1 resumida en la tr\u00e1gica expresi\u00f3n \u201ccivilizaci\u00f3n o barbarie\u201d (la zoncera madre que las pari\u00f3 a todas):<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;<em>\u201cEsta es la ra\u00edz del dilema sarmientino de \u2018civilizaci\u00f3n o barbarie\u2019 que sigue rigiendo a la \u2018Intelligentzia\u2019. Se confundi\u00f3 civilizaci\u00f3n con cultura, como en la escuela se sigue confundiendo instrucci\u00f3n con educaci\u00f3n. La idea no fue desarrollar Am\u00e9rica seg\u00fan Am\u00e9rica, incorporando los elementos de la civilizaci\u00f3n moderna; enriquecer la cultura propia con el aporte externo asimilado, como quien abona el terreno donde crece el \u00e1rbol. Se intent\u00f3 crear Europa en Am\u00e9rica trasplantando el \u00e1rbol y destruyendo al ind\u00edgena que pod\u00eda ser obst\u00e1culo al mismo para su crecimiento seg\u00fan Europa, y no seg\u00fan Am\u00e9rica\u201d. (Jauretche,1958:150)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Nuestros pueblos, lamentablemente, contin\u00faan siendo moldeados en su gran mayor\u00eda por una mirada euroc\u00e9ntrica y\/o norteamericanoc\u00e9ntrica. El patr\u00f3n hegem\u00f3nico es impuesto a trav\u00e9s de los sistemas educativos y las estructuras culturales. Es aquello que el fil\u00f3sofo argentino Enrique Dussel denomin\u00f3 \u201cMito de la Modernidad\u201d: la promoci\u00f3n de una falsa conciencia donde la modernidad habr\u00eda comenzado con el \u201cdescubrimiento\u201d europeo de estas tierras americanas, dando por cuenta milenios de historia. As\u00ed, lo \u201cmoderno\u201d, para la escuela y la academia, solo remitir\u00e1 a lo racional, burgu\u00e9s, blanco y capitalista.<\/p>\n\n\n\n<p>El autoconocimiento <strong>no debe entenderse bajo ning\u00fan concepto ni desde ninguna perspectiva como limitaci\u00f3n estricta a lo hist\u00f3rico<\/strong> (aunque aqu\u00ed recurrimos brevemente a la historicidad para dar cuenta de \u00e9l). Engloba todos los campos posibles de la ciencia, la cultura, la pol\u00edtica, la tecnolog\u00eda y la epistemolog\u00eda, entre los m\u00e1s destacados. De esta forma, el autoconocimiento constituye un recurso para neutralizar un d\u00e9ficit manifiesto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Segunda Dimensi\u00f3n: Autorreflexi\u00f3n<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si el autoconocimiento presupone desmantelar el velo euroc\u00e9ntrico y recuperar la historicidad integral de Nuestra Am\u00e9rica, la autorreflexi\u00f3n implica un autoan\u00e1lisis colectivo que permita identificar los problemas e intereses que demandan una reflexi\u00f3n creativa y situada espacial y temporalmente. Nos encontramos ante el campo de aquellas categor\u00edas a partir de las cuales nos relacionamos con el mundo. Muchas de ellas contienen una impronta universalista y fueron adoptadas acr\u00edticamente, resultando in\u00fatiles e inh\u00e1biles para dar cuenta de lo particular, de lo propio.<\/p>\n\n\n\n<p>En el campo de la econom\u00eda como ejemplo, el fil\u00f3sofo y pol\u00edtico peruano Ra\u00fal Haya de la Torre (fundador de la Alianza Popular Revolucionaria Americana en Per\u00fa) llamaba a la reflexi\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;\u201c\u00bfPor qu\u00e9 no construir en nuestra propia realidad \u00abtal cual es\u00bb, las bases de una nueva organizaci\u00f3n econ\u00f3mica y pol\u00edtica que cumpla la tarea educadora y constructiva del industrialismo, liberada de sus aspectos cruentos de explotaci\u00f3n humana y de sujeci\u00f3n nacional?\u201d (Castro, Luis Alva y Nu\u00f1ez, Rom\u00e1n Edgar, 2010:36)<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, Ferm\u00edn Ch\u00e1vez (historiador, epistem\u00f3logo y ensayista entrerriano) lo hace desde una mirada m\u00e1s integral partiendo de su valiosa premisa de que las crisis argentinas son primero ontol\u00f3gicas y luego pol\u00edticas, culturales y econ\u00f3micas:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cLa recuperaci\u00f3n de la conciencia nacional devela los elementos que integran el sistema de dominaci\u00f3n, siendo las estructuras espirituales, dirigencia, elite y aparatos de poder. Para este atentado a la conciencia nacional liberadora, propone una nueva episteme, una \u00b4epistemolog\u00eda para y desde la periferia\u00b4 y la necesidad radica en la transformaci\u00f3n tanto del sujeto, como del objeto, de ah\u00ed el reclamo de otra episteme y la demanda de una nueva cultura. Estamos colonizados culturalmente. Esta nueva ideolog\u00eda debe ocupar todo el espacio cultural: ontol\u00f3gico, l\u00f3gico, psicol\u00f3gico \u00e9tico y est\u00e9tico\u201d. (Ch\u00e1vez, 1983:22)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Reconocernos en el nosotros y comprender que los mecanismos de dominaci\u00f3n han moldeado parcialmente nuestra forma de interpretar la vida y el mundo, nos permitir\u00e1 identificar los falsos relatos. Desde la discriminaci\u00f3n a nuestros compatriotas latinoamericanos -como consecuencia del fraccionamiento o balcanizaci\u00f3n geogr\u00e1fica y cultural- hasta la falaz creencia de que el liberalismo econ\u00f3mico y el individualismo filos\u00f3fico son indicadores de una presencia que mella nuestra autenticidad. Rodolfo Kusch, antrop\u00f3logo y especialista en culturas americanas, afirmaba en sinton\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cY he aqu\u00ed nuestra paradoja existencial. Nuestra autenticidad no radica en lo que occidente considera aut\u00e9ntico sino en desenvolver la estructura inversa a dicha autenticidad (\u2026). Se trata de otra forma de especializaci\u00f3n a partir de un horizonte propio. Solo el reconocimiento de este \u00faltimo, dar\u00e1 nuestra autenticidad\u00bb.(Kusch, 1962:125)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La autorreflexi\u00f3n representa un doble desaf\u00edo: a) un batallar contra las categor\u00edas adoptadas acr\u00edticamente que impiden la cabal comprensi\u00f3n de lo propio; y b) una actividad creativa que implica la instituci\u00f3n de otras categor\u00edas que nos acerquen a dicha comprensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tercera Dimensi\u00f3n: Autoestima (Colectiva)<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La estima est\u00e1 relacionada con la afectividad, con la valoraci\u00f3n positiva que se tiene sobre algo o alguien. Arturo Jauretche advert\u00eda que los pueblos tristes no triunfan, y en forma similar Juan Domingo Per\u00f3n sostuvo que el pueblo no defiende la tierra donde no es feliz. Dimensionar la importancia del afecto y la estima colectiva es: a) aproximar una valoraci\u00f3n positiva de or\u00edgenes hist\u00f3ricos, culturales y espirituales americanistas; y b) reflexionar acerca de los mecanismos autodenigratorios que la formaci\u00f3n racionalista e iluminista inculc\u00f3 en nuestro esp\u00edritu. Una conocida misiva que Sarmiento remiti\u00f3 a Mitre pidiendo no ahorrar sangre de gauchos por considerarlos salvajes y b\u00e1rbaros da cuenta precisa de ello. El \u201cpadre\u201d de la educaci\u00f3n sent\u00eda una inevitable repugnancia por los pueblos americanos. Entonces: \u00bfel problema es hist\u00f3rico o pol\u00edtico? En palabras de Jauretche:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cNo es un problema de historiograf\u00eda sino de pol\u00edtica, lo que se nos ha presentado como historia es una pol\u00edtica de la historia, en que esta es solo un instrumento de planes m\u00e1s vastos destinados a impedir que la historia, la historia verdadera, contribuya a la formaci\u00f3n de una conciencia nacional que es la base necesaria de toda pol\u00edtica de la Naci\u00f3n. As\u00ed pues, de la necesidad de un pensamiento pol\u00edtico nacional ha surgido la necesidad del revisionismo hist\u00f3rico\u201d. (Jauretche, 2016:16)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La falsificaci\u00f3n del relato hist\u00f3rico fue colindante de la deformaci\u00f3n cultural. Jauretche recurrir\u00e1 (como sostuvimos en varios apartados de este texto) a la met\u00e1fora de que la <em>Intelligentzia<\/em> <em>\u201clee sin digerir\u201d, <\/em>\u201c<em>que piensa y escribe exclusivamente sobre la Argentina de las formas\u201d<\/em>, mientras que los pensadores nacionales lo hacen desde la realidad de los pueblos. Tal circunstancia la definir\u00e1 as\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cSe\u00f1alar\u00e9 por qu\u00e9 es Intelligentzia y no inteligencia la constituida por gran parte de los nativos que a s\u00ed mismos se califican como intelectuales, y c\u00f3mo han conformado su mentalidad, c\u00f3mo se comportan, y sobre todo c\u00f3mo est\u00e1 constituido el aparato \u2018cultural\u2019 que la dirige y difunde para evitar la creaci\u00f3n de un pensamiento propio de los argentinos\u201d. (Jauretche,1958:145)&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La superestructura cultural del coloniaje act\u00faa por medio de los deformadores hist\u00f3ricos y pol\u00edticos identificados con el vocablo original de <em>Intelligentzia<\/em>; siendo este sector fruto de la colonizaci\u00f3n pedag\u00f3gica y, al mismo tiempo, reproductor de ella. La historia falsificada ha&nbsp;sido&nbsp;una de las m\u00e1s eficaces contribuciones de la inteligencia <em>cipaya <\/em>frente a la autopercepci\u00f3n, afectando directamente la estima por nuestra cultura.<\/p>\n\n\n\n<p>La autoestima constituye una estrategia para neutralizar los mecanismos autodenigratorios internalizados que circundan nuestras conciencias y que promueven el desapego y el menoscabo de lo propio.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cuarta Dimensi\u00f3n: Autoconciencia<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ferm\u00edn Ch\u00e1vez ense\u00f1aba que conocer no es solo percibir y recibir informaci\u00f3n, sino que conocer es tambi\u00e9n a-percibir. La a-percepci\u00f3n nos vincula al campo de la conciencia. La a-percepci\u00f3n presupone en cierto sentido que el sujeto cognoscente solo puede conocer plenamente si es consciente de su situaci\u00f3n espacio-temporal y afectiva al momento de percibir:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Desentra\u00f1ar las ideolog\u00edas de los sistemas centrales en cuanto ellas representan fuerzas e instrumentos de dominaci\u00f3n es una de las tareas primordiales de los trabajadores de la cultura en las regiones de la periferia. Pero la realizaci\u00f3n cabal de esta tarea presupone, a su vez, la construcci\u00f3n de un instrumento adecuado; necesitamos pues, de una nueva ciencia del pensar, esto es, una epistemolog\u00eda propia\u201d. (Ch\u00e1vez, 1977:38)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>No solo basta con despojarnos de la matriz euroc\u00e9ntrica, sino elaborar una matriz propia con identidad e historia. Para algunos pensadores de la descolonizaci\u00f3n pedag\u00f3gica es prerrequisito necesario pensar, dise\u00f1ar y construir una matriz para poder fundar una epistemolog\u00eda para y desde la periferia. Autores como Enrique Dussel enunciar\u00e1 un concepto similar, la <em>eticidad del proyecto pedag\u00f3<\/em><em>gico<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La autoconciencia puede sintetizarse en la legendaria sentencia de Ra\u00fal Scalabrini Ortiz: \u201cvolver a la realidad como imperativo inexcusable\u201d, para recuperar la posibilidad de pensar desde s\u00ed para s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Quinta Dimensi<\/strong><strong>\u00f3n: Autoafirmaci\u00f3n<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Todo proyecto de pa\u00eds debe asentarse en bases culturales s\u00f3lidas y reales. Ello implica conocerse, percibirse, identificarse con las realidades diversas y heterog\u00e9neas de nuestros pueblos americanos. Solamente a partir de tal ejercicio, podremos consolidar los lazos pol\u00edticos, culturales, espirituales y epist\u00e9micos para proyectarnos y conformar pol\u00edticas exteriores conjuntas, complementarias y soberanas. De lo particular a lo general, desde lo nacional a lo latinoamericano y desde Am\u00e9rica al mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Para el iluminismo, las particularidades americanas fueron vistas como signos de debilidad. En cambio, para nuestros pensadores los rasgos americanos fueron siempre considerados como indicadores de fortaleza. En el esp\u00edritu de estas ideas se inscribe Ferm\u00edn Ch\u00e1vez afirmando que nos sobra identidad y que las particularidades pueden constituir una unidad sin inconvenientes. Si retomamos la cuesti\u00f3n hist\u00f3rica, bien vale recurrir al maestro Gustavo Cirigliano quien sentenciaba:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cSomos el conquistador y el indio, el godo y el patriota, la pampa privilegiada y el interior relegado, el inmigrante esperanzado y el gaucho condenado. Somos los dos, no uno de ellos solamente. Si nos quedamos con uno de los dos, siempre llevaremos a cuestas un cabo suelto sin anudar, siempre cargaremos un asunto inconcluso que no lograremos cerrar, siempre habr\u00e1 un pedazo de nosotros que no lograremos integrar\u201d. (Cirigliano, 1972: 141)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La autoafirmaci\u00f3n implica aceptarnos integralmente tal como somos, pero para ello resulta fundamental tener conciencia de la verdadera identidad; donde dilapidar, negar y ocultar el pasado real y el presente constituyen acciones autoflagelantes. Resulta importante destacar que las corrientes historiogr\u00e1ficas cl\u00e1sicas han cometido el craso error de describir y relatar la historia a trav\u00e9s de una visi\u00f3n esmerilada, a trav\u00e9s de la inexistencia de un verdadero nosotros, del pueblo, y de Nuestra Am\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sexta Dimensi<\/strong><strong>\u00f3n: Autodeterminaci\u00f3n<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las dimensiones anteriormente explicadas se relacionan con d\u00e9ficits que ha creado \u201cla generaci\u00f3n de la falsa conciencia\u201d. Como ense\u00f1a Ernesto Goldar (1973) se trata de la alienaci\u00f3n que implica el distanciamiento de la realidad: solo a partir del tr\u00e1nsito de la alienaci\u00f3n a la realidad puede concebirse una decisi\u00f3n soberana determinada.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan Domingo Per\u00f3n, en julio de 1947 ante el mundo, presentaba a nuestro pa\u00eds como una Naci\u00f3n soberana, pac\u00edfica y solidaria:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cHa sido siempre tan fervorosa como sagrada la raz\u00f3n que nos llev\u00f3 a cumplir con la m\u00e1s alta misi\u00f3n: la de la solidaridad. Por eso mismo, queremos hoy decirle al mundo que nuestra contribuci\u00f3n a la paz interna e internacional consiste, adem\u00e1s, en que nuestros recursos se suman a los planes mundiales de ayuda para permitir la rehabilitaci\u00f3n moral y espiritual de Europa, para facilitar la rehabilitaci\u00f3n material y econ\u00f3mica de todos los pueblos sufrientes\u201d. (Juan Domingo Per\u00f3n, 2005: 48).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La autodeterminaci\u00f3n constituye la voluntad consciente (no alienada) de llevar a cabo un proyecto soberano, circunstancia que resulta imposible en el marco de una marcada colonialidad. Como se\u00f1alaba Gustavo Cirigliano: <em>\u201cquien no vive en su propio proyecto, seguro vive en el proyecto de otro m\u00e1s poderoso que \u00e9l\u201d.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>S\u00e9<\/strong><strong>ptima Dimensi<\/strong><strong>\u00f3n: Autorrealizaci\u00f3n<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La autodeterminaci\u00f3n que se encuentra en el plano de la conciencia en forma de modelo, aspira a concretarse en la pr\u00e1ctica en forma de proyecto; es una acci\u00f3n orientada hacia la libertad plena, la liberaci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;<em>\u201cLa conciencia nacional es la lucha del pueblo argentino por su liberaci\u00f3n. En este sentido, el inter\u00e9s por la historia es la conciencia de la libertad como necesidad. Esta conciencia es colectiva pese a que sus formulaciones conscientes surjan&nbsp; de mentes individuales. A esta conciencia hist\u00f3rica han resistido y resisten otras fuerzas\u201d. (Hern\u00e1ndez Arregui, 1969:49)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra Am\u00e9rica ha llevado a la pr\u00e1ctica diversas experiencias reconocidas, y a modo de menci\u00f3n podemos resaltar algunas de ellas: el Aprismo, el Varguismo y el Justicialismo.<\/p>\n\n\n\n<p>La autorrealizaci\u00f3n constituye un modelo proyectado y anhelado puesto en pr\u00e1ctica, siempre y cuando el bienestar del pueblo y la justicia social imperen. Adem\u00e1s, la autorrealizaci\u00f3n implica el fortalecimiento de \u00e1mbitos de integraci\u00f3n con nuestros hermanos, donde dicha uni\u00f3n no debe circunscribirse al campo de lo material sino extenderse a lo pol\u00edtico, cultural, militar, epist\u00e9mico y espiritual, en el marco de una recuperaci\u00f3n de los lazos de proximidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Los dispositivos de dominaci\u00f3n a\u00fan contin\u00faan vigentes y se expresan hoy en forma de <em>guerras h\u00ed<\/em><em>bridas <\/em>implantadas desde fines del siglo pasado. Un ejemplo puede manifestarse con la cuesti\u00f3n Malvinas -herida colonial irredenta y emblema de este patr\u00f3n hist\u00f3rico de dominaci\u00f3n-, que limita nuestras capacidades de autorrealizaci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cLa desmalvinizaci\u00f3n no tuvo por objetivo principal invalidar a los militares sino sentar las bases para el paulatino restablecimiento de las relaciones bilaterales entre ambos Estados a fin de restaurar los lazos asim\u00e9tricos deteriorados por la guerra, e instituir posteriormente un nuevo engranaje econ\u00f3mico-financiero que ciertos ensayistas describieron, en t\u00e9rminos jauretcheanos, como \u2018el nuevo estatuto legal del coloniaje\u2019\u201d. (Pestanha dixit)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La autorrealizaci\u00f3n es el proyecto concretado, liberado de las ataduras y presto a concretar los anhelos colectivos. Es el proyecto de Naci\u00f3n que respeta y valora el origen, el desarrollo y el futuro de los pueblos. La autorrealizaci\u00f3n es saber realmente de d\u00f3nde venimos y hacia d\u00f3nde vamos como pueblo, como Estado y como Naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin autorrealizaci\u00f3n no existe memoria, conciencia ni identidad de los pueblos y de las naciones. La historia, sin autorrealizaci\u00f3n, siempre ser\u00e1 escrita y relatada por aquellos que persistente y sutilmente intentan inmiscuirse en nuestro devenir comunitario.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Argumedo, Alcira (2004).<\/strong> <em>Los silencios y las voces en Am\u00e9rica Latina (Notas sobre el pensamiento nacional y popular).<\/em> Buenos Aires: Ediciones del Pensamiento Nacional.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Castro, Luis Alva y N\u00fa\u00f1ez, Rom\u00e1n Edgar<\/strong> (2010).<em>Haya de la Torre, V\u00edctor Ra\u00fal:1895-1979. El antiimperialismo y el APRA<\/em>. Lima: Fondo Editorial del Congreso del Per\u00fa, 2010. Recuperado de:&nbsp;<a href=\"http:\/\/www4.congreso.gob.pe\/comisiones\/2009\/cem_VRHT\/documentos\/EL_ANTIPERIALISMO_Y_EL_APRA.pdf\">http:\/\/www4.congreso.gob.pe\/comisiones\/2009\/cem_VRHT\/documentos\/EL_ANTIPERIALISMO_Y_EL_APRA.pdf<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cirigliano, Gustavo (1972).<\/strong> <em>Filosof\u00eda de la Educaci\u00f3n. <\/em>Buenos Aires: Humanitas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ch\u00e1vez, Ferm\u00edn (2012). <\/strong><em>Epistemolog<\/em><em>\u00ed<\/em><em>a para la periferia <\/em>(comp. Ana Jaramillo). Buenos Aires: Ediciones de la UNLa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ch\u00e1vez, Ferm\u00edn (1977). <\/strong><em>Iluminismo e historicismo en la cultura Argentina. <\/em>Buenos Aires: Centro Editor de Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hern<\/strong><strong>\u00e1<\/strong><strong>ndez Arregui, Jos<\/strong><strong>\u00e9 (1969). <\/strong><em>Nacionalismo y liberaci\u00f3n<\/em>. Buenos Aires: Ediciones Hachea.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Dussel, Enrique (1980). <\/strong><em>La eticidad del proyecto pedag\u00f3gico.&nbsp;La pedag\u00f3gica latinoamericana<\/em>. Bogot\u00e1: Nueva Am\u00e9rica Editorial. Recuperado de:&nbsp; <a href=\"http:\/\/biblioteca.clacso.edu.ar\/clacso\/otros\/20120423091805\/6cap5.pdf\">http:\/\/biblioteca.clacso.edu.ar\/clacso\/otros\/20120423091805\/6cap5.pdf<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Goldar, Ernesto<\/strong> (1973). <em>La descolonizaci\u00f3n ideol\u00f3<\/em><em>gica. <\/em>Buenos Aires: Ed. A. Pe\u00f1a Lillo.<em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Gonz<\/strong><strong>\u00e1lez, Fernando<\/strong> (2013). <em>Apuntes de C\u00e1tedra Historia Argentina del siglo XX<\/em>. Buenos Aires: IFS Educare.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Jaramillo, Ana (2014).<\/strong> <em>La descolonizaci\u00f3n cultural.<\/em> Primera edici\u00f3n. Remedios de Escalada: Universidad Nacional de Lan\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Jauretche, Arturo (1958)<\/strong>. <em>Los profetas del odio y la yapa: la colonizaci\u00f3n pedag\u00f3<\/em><em>gica.<\/em> Buenos Aires: Ed. A. Pe\u00f1a Lillo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Jauretche, Arturo (2016)<\/strong>. <em>Pol\u00edtica Nacional y Revisionismo hist\u00f3<\/em><em>rico<\/em>. Primera edici\u00f3n. Obras completas. Volumen 7. Buenos Aires: Corregidor.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pestanha, Francisco<\/strong> (2015). <em>La disputa por Malvinas<\/em>. Ensayo. Recuperado de: <a href=\"http:\/\/nomeolvidesorg.com.ar\/wpress\/?p=2225\">http:\/\/nomeolvidesorg.com.ar\/wpress\/?p=2225<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Per<\/strong><strong>\u00f3n, Juan Domingo<\/strong>. <em>Obras Completas.<\/em> Buenos Aires: Editorial Docencia.<em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Kusch, Rodolfo<\/strong> (2003). <em>Obras Completas<\/em>. Buenos Aires: Editorial Fundaci\u00f3n Ross.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Kusch, Rodolfo<\/strong> (1962). <em>Am\u00e9<\/em><em>rica Profunda. <\/em>Buenos Aires: Ediciones Hachette.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\"><em><sup><strong><sup>[1]<\/sup><\/strong><\/sup><\/em><\/a>Luego del derrocamiento de Juan Domingo Per\u00f3n (16 de setiembre de 1955) los profesores de la universidad y los maestros de las escuelas que ejercieron la docencia durante el peronismo (1946-1955) fueron caracterizados despectivamente como \u201cflor de ceibo\u201d. Al cuerpo docente se lo represent\u00f3 peyorativamente con la finalidad de asociar la teor\u00eda, el pensamiento y la realizaci\u00f3n nacional, social y popular con la flor nacional de nuestro pa\u00eds: la flor de ceibo. El antiperonismo identific\u00f3, caracteriz\u00f3 y se\u00f1al\u00f3 a los profesores universitarios y a los maestros de escuela como docentes vulgares. As\u00ed como sentenci\u00f3 al profesor y al maestro como \u201cflor de ceibo\u201d tambi\u00e9n hizo lo propio con los obreros y trabajadores intensivos que participaron en el proceso de industrializaci\u00f3n del peronismo, que fueron referenciados como \u201ccabecitas negras\u201d. La \u201cflor de ceibo\u201d, los \u201ccabecitas negras\u201d, los \u201cdescamisados\u201d, los \u201cgrasitas\u201d, los \u201corilleros\u201d, la \u201cnegrada\u201d, entre otras, son expresiones discriminatorias y estigmas de la historia argentina.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>Francisco Jos\u00e9 Pestanha: Profesor Titular Ordinario del Seminario \u201cPensamiento Nacional y Latinoamericano\u201d UNLa.<br>Mariela Montiel: Auxiliar de Investigaci\u00f3n y Docencia del Seminario \u201cPensamiento Nacional y Latinoamericano\u201d UNLa.<br>Sergio Arrib\u00e1: Profesor Adjunto del Seminario \u201cIntroducci\u00f3n al peronismo, teor\u00eda y realizaci\u00f3n\u201d UNLa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLa historiograf\u00eda viviente, como la define el fil\u00f3sofo, es un \u2018acto de pensamiento (filos\u00f3fico) correlativo a un est\u00edmulo pr\u00e1ctico moral y es preparaci\u00f3n para una acci\u00f3n\u2019. All\u00ed es donde se hace necesario el revisionismo que se a\u00fana al historicismo para modificar la educaci\u00f3n superior. 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