{"id":4937,"date":"2022-01-20T10:00:00","date_gmt":"2022-01-20T13:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=4937"},"modified":"2022-02-10T16:17:28","modified_gmt":"2022-02-10T19:17:28","slug":"sudor-de-tinta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/sudor-de-tinta\/","title":{"rendered":"Sudor de Tinta"},"content":{"rendered":"\n<p><em>\u201cIluminando el pasado \/ Desafiando al futuro \/ Denunciando el presente \/ Con un simple ritual\u201d <\/em>dice el uruguayo Jaime Roos en <em>Los futuros murguistas. <\/em>Lo cito porque, salvando las distancias, lo asocio con la propuesta de esta nota: volver a Roberto Arlt y su obra, pensando que el ritual es la escritura y la iluminaci\u00f3n, el desaf\u00edo y la denuncia, los rasgos que reposan en el fondo de su mirada del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Arlt naci\u00f3 con el siglo XX: el 26 de abril de 1900, seg\u00fan reza la partida de nacimiento. \u00c9l mismo fue cambiando la fecha en sus autobiograf\u00edas, pero el nacimiento no fue el \u00fanico dato incierto. Seg\u00fan Sylvia Sa\u00edtta<a href=\"#_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>, en su autobiograf\u00eda de 1926 Arlt dec\u00eda que hab\u00eda nacido \u00abRoberto Godofredo Christophersen Arlt\u201d; en la de 1927, \u201cRoberto Christophersen Arlt\u201d; en la tercera, de 1929, solo \u201cRoberto Arlt\u201d; el hallazgo de la partida de bautismo sac\u00f3 a la luz, por \u00faltimo, un \u201cRoberto Emilio Gofredo\u201d en el que se adivina un error de escritura de \u201cGodofredo\u201d. Detalles que incumben a los bi\u00f3grafos y en todo caso a la persona detr\u00e1s del autor, pero que no interfieren en absoluto en la obra: en todo caso, expresan una ficcionalizaci\u00f3n de s\u00ed mismo que va a tono con las coordenadas de una escritura marcada a fuego por su condici\u00f3n de testigo sensible y privilegiado de una \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p>Arlt fue hijo de Carlos Arlt -prusiano que hablaba alem\u00e1n- y de Ekatherine Iobstraibitzer, nativa de Trieste y hablante de italiano. La ni\u00f1ez en un hogar de inmigrantes lo form\u00f3 en las fr\u00e1giles condiciones de vida de los extranjeros que ven\u00edan a hacer la Am\u00e9rica. El padre cambi\u00f3 de trabajo con frecuencia; se traslad\u00f3 \u00e9l solo, varias veces, a Corrientes y Misiones para trabajar en empresas dedicadas a la yerba mate; no pudo concretar los negocios propios que intent\u00f3 una y otra vez, ti\u00f1endo el cuadro familiar de una leve p\u00e1tina de fracaso. La madre, sin dejar de estimular al peque\u00f1o Arlt en los estudios, lo impuls\u00f3 a trabajar desde muy chico para aportar a la manutenci\u00f3n de la familia. En la adolescencia el padre lo maltrat\u00f3 y lleg\u00f3 incluso a los castigos corporales antes de echarlo de casa: en esos a\u00f1os Roberto Arlt trabaj\u00f3 en distintos oficios mientras iba conociendo las librer\u00edas de Flores, su barrio, y concurr\u00eda a tertulias, bibliotecas p\u00fablicas, centros culturales de corte anarquista. As\u00ed, los a\u00f1os de formaci\u00f3n fueron absolutamente diferentes de los de otros escritores de su \u00e9poca pertenecientes a estratos acomodados, m\u00e1s acostumbrados a mirar a Europa que a observar el entorno: a diferencia de ellos Arlt se educ\u00f3 en la escuela p\u00fablica y tuvo un aprendizaje pr\u00e1cticamente autodidacta, nutrido por el periodismo y las publicaciones populares.<\/p>\n\n\n\n<p>A los 18 a\u00f1os public\u00f3 su primer cuento, <em>Jehov\u00e1<\/em>, en el n\u00famero 26 de la <em>Revista Popular<\/em>. M\u00e1s o menos en 1919 empez\u00f3 a escribir la primera novela, <em>El juguete rabioso &#8211;<\/em>llamada inicialmente <em>La vida puerca, <\/em>t\u00edtulo que cambi\u00f3 a instancias de Ricardo G\u00fciraldes-, que public\u00f3 en 1926: con <em>El juguete rabioso, <\/em>Arlt corri\u00f3 el escenario de la literatura argentina de los lugares frecuentados por la alta burgues\u00eda a una cartograf\u00eda urbana barrial de la gran ciudad de Buenos Aires. Ese mismo a\u00f1o comenz\u00f3 a colaborar en la revista <em>Don Goyo <\/em>de editorial Haynes -dirigida por su amigo Conrado Nal\u00e9 Roxlo- y al a\u00f1o siguiente entr\u00f3 como cronista en la secci\u00f3n policial de <em>Cr\u00edtica<\/em>, el m\u00edtico diario de Botana. Entre agosto de 1928 y el a\u00f1o 1935 escribi\u00f3 las <em>Aguafuertes porte\u00f1as <\/em>para el diario <em>El Mundo:<\/em> en ellas expresaba d\u00eda a d\u00eda su afecto por el mundo de la calle, por la cotidianeidad de los porte\u00f1os, y tambi\u00e9n la burla ante ciertas \u201cinstituciones establecidas\u201d como aspiraba a ser, para entonces, el mundillo literario nacional.<em> <\/em>En las <em>Aguafuertes<\/em>, junto con las calles de una ciudad golpeada por la crisis y el salto de la Gran Aldea a la metr\u00f3polis de la modernidad, campean el escepticismo ante la pol\u00edtica, los roles estereotipados de hombres y mujeres (que tambi\u00e9n reflej\u00f3 magistralmente en el cuento <em>Noche terrible<\/em>), el deporte y todo lo que conformaba el mundo del Buenos Aires de todos los d\u00edas. El mismo mundo que retrat\u00f3 a trav\u00e9s de la ficci\u00f3n en <em>Los siete locos <\/em>(1929), <em>Los lanzallamas<\/em> (1931) y <em>El amor brujo <\/em>(1932), en los cuentos y en las obras de teatro: con un estilo disruptivo, Arlt se hizo cargo y letra de la realidad circundante con los pies sobre el asfalto del centro y sobre el empedrado de las calles de los barrios.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Prepotencia de trabajo<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los inventos, la invenci\u00f3n, fueron un tema recurrente en sus libros y en su vida. En <em>Los siete locos, <\/em>Erdosain sue\u00f1a con instalar una tintorer\u00eda para perros que ofrecer\u00eda los colores m\u00e1s diversos; en <em>El juguete rabioso<\/em>, Silvio Astier inventa un ca\u00f1\u00f3n; tambi\u00e9n en <em>Los siete locos<\/em>, el proyecto de lograr la rosa de cobre y de metalizar el pu\u00f1o de las camisas moviliza a la familia Espila como v\u00eda para lograr el bienestar econ\u00f3mico y tal vez la felicidad: Erdosain les dice que deben \u201c<em>confeccionar puntillas de oro, visillos de plata, gasas de cobre<\/em>\u201d -escribe Arlt en un lugar de la novela-, y que \u201c<em>\u2026hasta esboz\u00f3 un proyecto de corbata met\u00e1<\/em><em>lica<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras escrib\u00eda ficci\u00f3n y trabajaba en periodismo \u00e9l mismo, Roberto Arlt, registr\u00f3 en 1934, con la patente n.\u00ba 42.050, la f\u00f3rmula para fabricar medias de mujer en las que no se corrieran los puntos. En 1941, decidido a insistir con su invento, se asoci\u00f3 en el proyecto con un actor del Teatro del Pueblo, Pascual Nacaratti, con quien form\u00f3 ARNA (por Arlt y Nacaratti). Alquilaron una pieza en Lan\u00fas e instalaron un peque\u00f1o laboratorio qu\u00edmico que se incendi\u00f3 durante un experimento: algunos testimonios dicen que el due\u00f1o del lugar, un obrero cementista, le dijo entonces a Arlt, quiz\u00e1s -o no- ir\u00f3nicamente: \u201cSiga, siga nom\u00e1s. Aunque se queme toda la casa, no se preocupe\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Queda pensar qu\u00e9 habr\u00eda pasado, cu\u00e1ntas obras m\u00e1s habr\u00edan develado el esp\u00edritu de un tiempo de cambio y las contradicciones que abruman a la raza humana si Roberto Arlt no hubiera muerto a los 42 a\u00f1os de manera repentina, durante el sue\u00f1o, justamente \u00e9l que muchas veces no pod\u00eda dormir si no dejaba una luz encendida.<\/p>\n\n\n\n<p>Por mucho tiempo fue el escritor criticado por su falta de academicismo, por sus faltas de ortograf\u00eda, por sus incorrecciones al escribir hasta que, a varios a\u00f1os de su muerte, pudo finalmente obtener la valoraci\u00f3n que merec\u00eda una obra original\u00edsima en la que confluyen la observaci\u00f3n y la creatividad, el oficio period\u00edstico y la narrativa, la mirada ir\u00f3nica y a la vez amorosa de Buenos Aires y de los hombres y mujeres que trajinaron sus calles. Arlt asisti\u00f3 a la ca\u00edda de la Argentina triunfalista del modelo agroexportador, a las consecuencias de la crisis mundial del 30 en las ilusiones y el bienestar argentinos, al escepticismo y la incertidumbre que siguieron a la ruptura el orden constitucional en manos de Uriburu, a los dolores de la Primera Guerra Mundial y a la transformaci\u00f3n de la ciudad y de sus habitantes. Y trajo a escena esa realidad circundante a trav\u00e9s de una nueva forma de escribir que se daba de patadas con la admiraci\u00f3n por \u201clo extranjero\u201d que entonces prevalec\u00eda en las artes y las letras argentinas.<\/p>\n\n\n\n<p>Roberto Arlt hizo de la literatura un trabajo y un oficio. Quiz\u00e1s estos tiempos de construcci\u00f3n de im\u00e1genes <em>pour la galerie <\/em>y de falacias disfrazadas de grandes postulados, sean un buen momento para volver a la honestidad de una escritura forjada con talento y prepotencia de trabajo. <\/p>\n\n\n\n<div class=\"su-box su-box-style-default\" id=\"\" style=\"border-color:#000000;border-radius:3px;\"><div class=\"su-box-title\" style=\"background-color:#333333;color:#FFFFFF;border-top-left-radius:1px;border-top-right-radius:1px\">Pr\u00f3logo a Los lanzallamas (1931): tres fragmentos<\/div><div class=\"su-box-content su-u-clearfix su-u-trim\" style=\"border-bottom-left-radius:1px;border-bottom-right-radius:1px\">\u201cOrgullosamente afirmo que escribir, para m\u00ed, constituye un lujo. No dispongo, como otros escritores, de rentas, tiempo o sedantes empleos nacionales. Ganarse la vida escribiendo es penoso y rudo. M\u00e1xime si cuando se trabaja se piensa que existe gente a quien la preocupaci\u00f3n de buscarse distracciones le produce surmenage\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPasando a otra cosa, se dice de m\u00ed que escribo mal. Es posible. De cualquier manera, no tendr\u00eda dificultad en citar a numerosa gente que escribe bien (\u2026) Me atrae ardientemente la belleza. \u00a1Cu\u00e1ntas veces he deseado trabajar una novela que, como las de Flaubert, se compusiera de panor\u00e1micos lienzos\u2026! Mas hoy, entre los ruidos de un edificio social que se desmorona inevitablemente, no es posible pensar en bordados\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl futuro es nuestro, por prepotencia de trabajo. Crearemos nuestra literatura, no conver-sando continuamente de literatura, sino escribiendo en orgullosa soledad libros que en-cierran la violencia de un \u2018cross\u2019 a la mand\u00edbula. S\u00ed, un libro tras otro, y \u2018que los eunucos bufen\u2019. El porvenir es triunfalmente nuestro. Nos lo hemos ganado con sudor de tinta y rechinar de dientes, frente a la \u2018Underwood\u2019, que golpeamos con manos fatigadas, hora tras hora, hora tras hora. A veces se le ca\u00eda a uno la cabeza de fatiga, pero\u2026 Mientras escribo estas l\u00edneas pienso en mi pr\u00f3xima novela. Se titular\u00e1 El amor brujo y aparecer\u00e1 en agosto del a\u00f1o 1932. Y que el futuro diga\u201d.<\/div><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> SA\u00cdTTA, S. (s\/f) <em>El nombre secreto de Roberto Arlt. <\/em>En: http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/el-nombre-secreto-de-roberto-arlt\/html\/ef2661ce-8dc4-48f5-885e-94e19637ebd7_2.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cIluminando el pasado \/ Desafiando al futuro \/ Denunciando el presente \/ Con un simple ritual\u201d dice el uruguayo Jaime Roos en Los futuros murguistas. Lo cito porque, salvando las distancias, lo asocio con la propuesta de esta nota: volver a Roberto Arlt y su obra, pensando que el ritual es la escritura y la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":4938,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0},"categories":[46],"tags":[266,467,740],"coauthors":[71],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4937"}],"collection":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4937"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4937\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5657,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4937\/revisions\/5657"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4938"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4937"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4937"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4937"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=4937"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}