{"id":5024,"date":"2021-05-25T17:42:37","date_gmt":"2021-05-25T20:42:37","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=5024"},"modified":"2021-06-03T11:05:26","modified_gmt":"2021-06-03T14:05:26","slug":"maradona-genio-y-figura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/maradona-genio-y-figura\/","title":{"rendered":"Maradona, genio y figura"},"content":{"rendered":"\n<p>Diego Armando Maradona fue el mejor argentino en la actividad deportiva m\u00e1s popular del pa\u00eds. Y su nombre sol\u00eda decirse completito, as\u00ed, con primer nombre, segundo nombre y apellido. Como Ricardo Enrique Bochini, Claudio Paul Caniggia, Omar Arnaldo Palma o R\u00e1ul de la Cruz Chaparro, otros ejemplos surgidos tambi\u00e9n del f\u00fatbol. Algo hay en eso. Decir los nombres completos de los futbolistas les da otro peso, otra carnadura existencial para sobrevivir entre otros tantos nombres de otras tantas actividades seguramente m\u00e1s importantes para la din\u00e1mica social e hist\u00f3rica de un pa\u00eds. Porque Belgrano es \u201cBelgrano\u201d, a lo sumo \u201cManuel Belgrano\u201d, nunca \u201cManuel Jos\u00e9 Joaqu\u00edn del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas Belgrano\u201d. San Mart\u00edn es \u201cSan Mart\u00edn\u201d o \u201cJos\u00e9 de San Mart\u00edn\u201d, jam\u00e1s \u201cJos\u00e9 Francisco de San Mart\u00edn y Matorras\u201d. Son nombres propios que alcanzan vuelo por la magnitud de sus hechos, son conceptos en s\u00ed mismos que no necesitan ser catapultados por inflamaciones verbales. El pr\u00f3cer que liber\u00f3 a un continente o el patriota que cre\u00f3 la bandera no necesitan m\u00e1s que el apellido para perdurar. Un futbolista nunca podr\u00eda ser tan importante como para alcanzar semejante trascendencia. Hasta que lleg\u00f3 \u201cMaradona\u201d como vocablo con varias acepciones. Una, como sin\u00f3nimo de lo genial. Otra, como referente geogr\u00e1fico argentino, un GPS humano que ubicaba r\u00e1pidamente al interlocutor extranjero en tiempo y espacio. Miles, millones de an\u00e9cdotas de compatriotas sonaron por todo el mundo repitiendo la misma frase final: \u201c\u00bfArgentina? \u00a1Maradona!\u201d. En boca de taxistas ucranianos, comerciantes griegos, relojeros namibios o buzos de Islas Fiji, nos llegaba la confirmaci\u00f3n de que el mapa mental del mundo asimilaba que Argentina \u201cera\u201d Maradona.<\/p>\n\n\n\n<p>Maradona debe de haber sido tambi\u00e9n el argentino m\u00e1s fotografiado de la historia. Hay im\u00e1genes suyas hermosas por todos lados. Y una de ellas, la del ic\u00f3nico rostro enrulado de su juventud, est\u00e1 ahora representada en la UNLa en una obra art\u00edstica elaborada con todo amor por Dani L\u00f3pez y los amigos del \u00c1rea de Patrimonio Hist\u00f3rico. Porque, \u00bfes Maradona parte de nuestro patrimonio hist\u00f3rico? Reiteramos algo escrito en el primer p\u00e1rrafo: fue el mejor argentino en la actividad deportiva m\u00e1s popular del pa\u00eds. Solo ese dato concreto, despojado de cualquier barniz sentimental, puede ubicarlo tranquilamente en el castillo de cristal donde guardamos nuestros sue\u00f1os (Charly Garc\u00eda <em>dixit<\/em>). A prop\u00f3sito, Jorge Lanata alguna vez le pregunt\u00f3 a Charly:<\/p>\n\n\n\n<p>-El otro d\u00eda le\u00ed: \u201cSi Garc\u00eda hubiera nacido en otro pa\u00eds ser\u00eda\u2026\u201d \u00bfQu\u00e9 ser\u00edas?<\/p>\n\n\n\n<p>-Saddam Hussein. Hacer ese razonamiento es una grasada. Maradona es Maradona porque naci\u00f3 ac\u00e1 y yo tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"528\" height=\"960\" src=\"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/maradona-unla.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5025\" srcset=\"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/maradona-unla.jpg 528w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/maradona-unla-165x300.jpg 165w\" sizes=\"(max-width: 528px) 100vw, 528px\" \/><figcaption><sub>Figura de Maradona en la UNLa<\/sub><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Maradona es Maradona porque naci\u00f3 ac\u00e1. No puede haber definici\u00f3n m\u00e1s perfecta. Y tambi\u00e9n dej\u00f3 este mundo desde ac\u00e1, mal, incre\u00edblemente triste y descuidado para alguien que lo tuvo todo, como si el capricho y la desidia tambi\u00e9n fueran un s\u00edmbolo de la argentinidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El 25 de mayo se cumplen seis meses de su muerte. Y as\u00ed, cada a\u00f1o, en el almanaque de los futboleros el D\u00eda de la Patria vendr\u00e1 pegado con el \u201ca\u00f1os y medio que se fue el Diego\u201d. Ya no gambetea entre los vivos ni provoca con su decir. Pero ah\u00ed est\u00e1 Maradona. En un campus universitario, rodeado de naturaleza y a la espera de los estudiantes que pronto volver\u00e1n, cuando la pandemia comience a ser un mal recuerdo y se puedan mezclar con su figura. Desde la UNLa llegar\u00e1 una de las respuestas posibles a la pregunta hecha por los directores Charles Esor y Jeremie Portal en el bello documental \u201cMaradona, el pibe de oro\u201d: \u201c\u00bfC\u00f3mo fundirse en la masa, ser solo uno con los suyos, que nunca lo traicionaron, como todos sus seguidores? \u00bfQu\u00e9 imagen querr\u00e1 que conserven de \u00e9l? Sin duda, la de un futbolista sin par en el cuerpo de un hombre como los dem\u00e1s, que se equivoc\u00f3, se desvi\u00f3, exager\u00f3, pero que nunca traicion\u00f3 la esperanza de los que se le parecen\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Diego Armando Maradona fue el mejor argentino en la actividad deportiva m\u00e1s popular del pa\u00eds. Y su nombre sol\u00eda decirse completito, as\u00ed, con primer nombre, segundo nombre y apellido. Como Ricardo Enrique Bochini, Claudio Paul Caniggia, Omar Arnaldo Palma o R\u00e1ul de la Cruz Chaparro, otros ejemplos surgidos tambi\u00e9n del f\u00fatbol. Algo hay en eso. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":5026,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0},"categories":[155],"tags":[396],"coauthors":[3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5024"}],"collection":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5024"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5024\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5028,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5024\/revisions\/5028"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5026"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5024"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5024"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5024"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=5024"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}