{"id":5135,"date":"2022-02-08T10:00:00","date_gmt":"2022-02-08T13:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=5135"},"modified":"2022-02-23T13:32:20","modified_gmt":"2022-02-23T16:32:20","slug":"la-razon-no-sirve-para-la-existencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/la-razon-no-sirve-para-la-existencia\/","title":{"rendered":"\u00abLa raz\u00f3n no sirve para la existencia\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p>La frase que encabeza esta breve nota es de Ernesto Sabato: en ella est\u00e1 la esencia de una historia que transit\u00f3 de la ciencia a la literatura y estuvo signada, en todo momento, por la b\u00fasqueda de justicia y el respeto a los derechos humanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sabato naci\u00f3 el 24 de junio de 1911, hijo de Francesco Sabato y Giovanna Maria Ferrari, inmigrantes, quienes se radicaron en Rojas al llegar a la Argentina; due\u00f1o de una panader\u00eda y un molino harinero, Francesco Sabato logr\u00f3 una peque\u00f1a fortuna con la que pudo darles una educaci\u00f3n a sus once hijos; Ernesto fue el d\u00e9cimo de ellos, y recibi\u00f3 de su madre el mismo nombre que su hermano inmediatamente mayor, fallecido a los dos a\u00f1os. La ni\u00f1ez de Sabato estuvo signada por la violencia y el miedo que le inspiraba el padre, y por la protecci\u00f3n de su madre: Sabato caracterizaba a su infancia como una etapa oscura, de introversi\u00f3n y pesadillas; hab\u00eda sido un chico reacio al juego, hab\u00eda sufrido sonambulismo.<\/p>\n\n\n\n<p>A los 13 a\u00f1os, se instal\u00f3 solo en la ciudad de La Plata para estudiar en el Colegio Nacional Rafael Hern\u00e1ndez de la UNLP. El primer a\u00f1o en el colegio fue emocionalmente dif\u00edcil: en aquellos d\u00edas grises, de inadecuaci\u00f3n y soledad, sinti\u00f3 que la demostraci\u00f3n de un teorema lo rescataba de sus tribulaciones. \u201cUno busca lo que no tiene: yo no ten\u00eda orden, y busqu\u00e9 el orden porque no lo ten\u00eda -dijo a\u00f1os despu\u00e9s, en una entrevista-. Y el orden por excelencia es el orden de las matem\u00e1ticas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Al terminar el secundario ingres\u00f3 en la Facultad de Ciencias F\u00edsico Matem\u00e1ticas de la Universidad Nacional de La Plata y en 1930 se afili\u00f3 a la Federaci\u00f3n Juvenil Comunista. Luego del golpe de Uriburu en septiembre de ese a\u00f1o fue perseguido por sus ideas de izquierda: dej\u00f3 la universidad y pas\u00f3 a la clandestinidad junto con Matilde Kusminsky-Richter, quien fue m\u00e1s tarde su mujer y madre de los dos hijos de la pareja. Luego de un tiempo en Par\u00eds -donde se dice que escribi\u00f3 su primera obra de ficci\u00f3n, llamada entonces <em>La fuente muda<\/em>&#8211; Sabato volvi\u00f3 a la Argentina en 1936, se cas\u00f3 con Matilde y retom\u00f3 los estudios de ciencia. Se gradu\u00f3 como Doctor en Ciencias F\u00edsico Matem\u00e1ticas en 1938, el mismo a\u00f1o en que naci\u00f3 su primer hijo, Jorge Federico. Con una beca para trabajar y estudiar en el Instituto Madame Curie de Par\u00eds -gestionada por Bernardo Houssay-, Sabato se instal\u00f3 en la capital francesa con su mujer y su peque\u00f1o hijo: durante el d\u00eda se dedicaba a las radiaciones at\u00f3micas y por la noche renac\u00eda su vocaci\u00f3n literaria. \u201cDurante ese tiempo de antagonismos, por la ma\u00f1ana me sepultaba entre electr\u00f3metros y probetas, y anochec\u00eda en los bares, con los delirantes surrealistas\u201d, cont\u00f3 en <em>Antes del fin<\/em>, su libro de memorias de 1998. Despu\u00e9s de una breve estancia en el MIT, en Estados Unidos, volvi\u00f3 en 1941 a la Argentina, convencido ya de abandonar la ciencia y dedicarse a la literatura; antes de hacerlo definitivamente trabaj\u00f3 como astrof\u00edsico y docente en cursos de doctorado en la UNLP, para cumplir con quienes le hab\u00edan otorgado la beca en Francia.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente en 1945 se volc\u00f3 de lleno a la literatura: ese a\u00f1o se difundi\u00f3 su obra <em>Uno y el universo<\/em>, naci\u00f3 su segundo hijo -Mario Sabato, el director de cine- y se instal\u00f3 con su familia en Santos Lugares, en la m\u00edtica casa donde vivi\u00f3 y escribi\u00f3 durante todo el resto de su vida. <em>El t\u00fanel<\/em>, novela publicada en 1948, recibi\u00f3 cr\u00edticas entusiastas de Albert Camus, quien la hizo traducir por Gallimard al franc\u00e9s. En 1961 se dio a conocer la novela que le dio fama internacional: <em>Sobre h\u00e9roes y tumbas<\/em>. Otros trece a\u00f1os despu\u00e9s, en 1974, lleg\u00f3 su tercera y \u00faltima novela, <em>Abadd\u00f3n el exterminador<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Los numerosos premios en la Argentina y en el extranjero, las publicaciones de sus art\u00edculos y de sus ensayos, se vieron moment\u00e1neamente interrumpidos en 1984, cuando su hist\u00f3rica postura contraria a cualquier clase de autoritarismo lo llev\u00f3 a presidir la Comisi\u00f3n Nacional sobre Desaparici\u00f3n de Personas (CONADEP) que redact\u00f3 el <em>Nunca m\u00e1s, <\/em>tambi\u00e9n conocido como <em>Informe Sabat<\/em><em>o<\/em>. Ese mismo a\u00f1o Enesto Sabato recibi\u00f3 el prestigio <em>Premio Miguel de Cervantes de Literatura. <\/em>\u00abUn simple mortal, tierno, desamparado, andariego -dijo en su discurso refiri\u00e9ndose al Quijote, tal vez autorreferencialmente-, el hombre que alguna vez dijo que por la libertad, as\u00ed como por la honra, se puede y se debe aventurar la vida\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La frase que encabeza esta breve nota es de Ernesto Sabato: en ella est\u00e1 la esencia de una historia que transit\u00f3 de la ciencia a la literatura y estuvo signada, en todo momento, por la b\u00fasqueda de justicia y el respeto a los derechos humanos. 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