{"id":5663,"date":"2022-01-07T10:00:00","date_gmt":"2022-01-07T13:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=5663"},"modified":"2022-01-19T12:32:56","modified_gmt":"2022-01-19T15:32:56","slug":"antes-que-se-propague-el-fuego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/antes-que-se-propague-el-fuego\/","title":{"rendered":"Antes que se propague el fuego*"},"content":{"rendered":"\n<p>Marga revuelve la conserva y toma el monedero.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Va hasta el fondo y deja a los ni\u00f1os con su hermana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Quiere hacer un guiso.<\/p>\n\n\n\n<p>En la esquina, se cruza con Lupe. Anda arisca, la conoce.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Patearon juntas el barrio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lupe lleva tapabocas. Va con los ojos pegados al camino. Rasgados. La ve peregrina y, con su carro y su potranca, mueve productos de limpieza.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Ni a los loros! Los vecinos est\u00e1n meta changa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Entra a la 72. Una mujer compra alitas. Marga rejunta monedas. Llega. Y tiene de diez. Recibe un llamado y debe salir de la pollajer\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014A las siete. Excelente, s\u00ed, se\u00f1ora. El mi\u00e9rcoles.<\/p>\n\n\n\n<p>Corta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>La busca el marido de la do\u00f1a con el clarear del d\u00eda. El hombre de barbijo color champagne, le indica a trav\u00e9s de sus anteojos. \u201cMargarita, yo soy m\u00e9dico. Vos ten\u00e9s que viajar en el ba\u00fal\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Su piel de rabia, de gringa entrerriana, se quiebra. Piensa en la Violeta y el Mat\u00edas, y en el hijo de puta del Tony. El algod\u00f3n del barbijo se le puntea al hombre para devolverle un pajarraco picudo. Sostiene la vista empa\u00f1ada y, entre los marcos, le indica que ir\u00e1n hasta el bald\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>El auto se frena donde los pibes hacen gambetas. El hombre abre el ba\u00fal. Marga mira alrededor. Cuando la abandona la luz, llora contenida. Su pierna izquierda huele a mierda. Al llegar, la seguridad lo detiene en la entrada. Marga siente que el movimiento de las lomas de burro la desestabilizan. Su cuerpo libera calor, pero el ba\u00fal se abre antes que su incendio se propague.<\/p>\n\n\n\n<p>La do\u00f1a la recibe con un movimiento de cabeza y una lista de tareas, con letra grande, prolija. Repasar los ventanales corredizos, planchar las camisas, limpiar los ba\u00f1os. La cocina, en profundidad. Marga se abraza a la lista para acunar su \u00e1nimo. Cambiar\u00e1 las s\u00e1banas, har\u00e1 los cuartos. Recoger\u00e1 los desechos de Flipita.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Marga acaricia a Manchita detr\u00e1s de la oreja, cuando escucha la voz de Roccasalvo. \u201cUn empresario tandilense intent\u00f3 ingresar a un barrio privado con su empleada dom\u00e9stica en el ba\u00fal\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Peor que a un perro\u2014 se r\u00ede la hermana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por la pi\u00f1a en sus tripas, Marga se dispara frente a la m\u00e1quina de coser. Su madre se sentaba entre metros de g\u00e9nero para mejorar el ingreso. Su padre, repart\u00eda l\u00e1cteos, en su cami\u00f3n. A destajo. Las manitos arrugadas de su chiquita al nacer y los ojos de rayos del Mat\u00edas. Todav\u00eda le rebota el desconsuelo de sus cabros cuando Tony los abandon\u00f3<s>.<\/s>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Alg\u00fan d\u00eda volver\u00e1,&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>le gustaba ser pe\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No se halla por ac\u00e1,&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>ya ha de haber una ocasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Tararea el chamam\u00e9, con el tono literale\u00f1o de su joven madre.<\/p>\n\n\n\n<p>La Singer rechina.<\/p>\n\n\n\n<p>Es lunes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Bueno, se\u00f1ora, ma\u00f1ana a las nueve estoy lista\u2014 responde.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Suena una bocina. Mira por el vidrio. Detr\u00e1s de la rajadura, se pavonea el pajarraco con sus plumas, apoyado sobre su carruaje, sedoso. Marga toma agallas y se le aproxima. \u00c9l la mira, toca un bot\u00f3n y el ba\u00fal se abre. Marga se mete.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Un crimen perfecto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfEso son tus obreros Klaus, larvas sacrificables?<\/p>\n\n\n\n<p>La voz de Diana la envuelve, escalofriante. De la villana siniestra, le salta el llanto, arrebatado, en compa\u00f1\u00eda de La Leona. Noche tras noche con su hero\u00edna obrera.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se acomoda entre la rueda del auxilio. La raqueta de tenis se le clava en la espalda, pero el veh\u00edculo no arranca. Pasa otro minuto que se le hace interminable. El carricoche sigue empacado. Luego de otro lapso, escucha un patrullero.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando los uniformados la sacan del ba\u00fal, se encuentra con la potranca de la Lupe cruzando la calle por delante del auto, y a sus vecinos por detr\u00e1s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El doctor, esposado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lupe declara.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sus hijos y su hermana est\u00e1n en la puerta de la casa. Su chiquita, despeinada y con un pan en la mano. Su hermana, en pijama, cargando al Mat\u00edas. Dentro del alboroto se impone Lupe.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014La emplea hace a\u00f1os, es una bestia. Mir\u00e1 que llevarla en el ba\u00fal para esquivarlos a ustedes.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Dos bocinazos llaman a la puerta. La do\u00f1a la saluda desde su auto. \u201c\u00bfVamos?\u201d, le dice.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Marga sale con la cabeza gacha. Sube por la puerta del acompa\u00f1ante como la do\u00f1a le indica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Recorren un largo trecho en silencio. Al llegar al basural de los Altos de San Lorenzo, el auto se detiene y el ba\u00fal se abre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de bajar, Marga mira a la do\u00f1a a los ojos. Ve un enfoque n\u00edtido, agudo. Y en su tapaboca amarillo oro, unas gotitas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Se\u00f1ora, sangre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00e1guila borra delicadamente los excesos frescos con un tissue.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>A las veinte mil empleadas de casas particulares<\/em> <em>dadas de baja en la Argentina, a los ciento veintitr\u00e9s d\u00edas de la cuarentena por COVID-19.<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<ul><li><em><strong>Cuento publicado en Suave es el Relincho (2021) de Valeria Pujol Buch, editado por P\u00e1gina Blanca Casa Editora, con ilustraciones de Sol Severi.<\/strong><\/em><\/li><\/ul>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-style-default\"><img loading=\"lazy\" width=\"752\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Tapa-01-752x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5664\" srcset=\"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Tapa-01-752x1024.jpg 752w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Tapa-01-220x300.jpg 220w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Tapa-01-768x1045.jpg 768w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Tapa-01.jpg 825w\" sizes=\"(max-width: 752px) 100vw, 752px\" \/><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Marga revuelve la conserva y toma el monedero.&nbsp; Va hasta el fondo y deja a los ni\u00f1os con su hermana.&nbsp; Quiere hacer un guiso. 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