{"id":5701,"date":"2022-02-12T09:14:00","date_gmt":"2022-02-12T12:14:00","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=5701"},"modified":"2022-03-03T14:20:28","modified_gmt":"2022-03-03T17:20:28","slug":"cultura-del-trabajo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/cultura-del-trabajo\/","title":{"rendered":"Cultura del trabajo"},"content":{"rendered":"\n<p>Existen palabras cuya mera menci\u00f3n, sin considerar el contexto, suelen provocar&nbsp; aceptaci\u00f3n o empat\u00eda. Son palabras amables, palabras positivas, a los o\u00eddos de la inmensa mayor\u00eda. Cultura y Trabajo son de esa clase de palabras.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Claro que la mirada positiva sobre estas palabras se relativiza o se diluye seg\u00fan&nbsp;sea el marco conceptual en el cual se las utiliza. Si, por ejemplo, se habla de una cultura violenta, o discriminadora, o sexista, o xen\u00f3foba, una buena parte de las personas rechazar\u00e1 a las culturas que promuevan este tipo de valores. Con la palabra Trabajo sucede lo mismo si, por caso, nos referimos al trabajo esclavo, al trabajo forzoso, al trabajo precarizado, al trabajo enajenante o a tantas otras categor\u00edas negativas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Con el t\u00e9rmino \u201cCultura del Trabajo\u201d sucede algo similar. La primera reacci\u00f3n&nbsp;mayoritaria a su menci\u00f3n es de aceptaci\u00f3n. Desde la pol\u00edtica, de la izquierda a&nbsp; la derecha, la promoci\u00f3n de la cultura del trabajo, de tan repetida, se ha&nbsp; convertido ya en una muletilla, un lugar com\u00fan, del discurso proselitista. Para la&nbsp; sociedad, por su parte, la cultura del trabajo es algo as\u00ed como el resultado de los usos y costumbres, de la educaci\u00f3n, de las pr\u00e1cticas y de los ejemplos que hacen del trabajo el factor determinante para el crecimiento personal y social.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero al profundizar el an\u00e1lisis del t\u00e9rmino, se advierte que su utilizaci\u00f3n tiende a&nbsp; vincularse m\u00e1s al d\u00e9ficit de una cultura del trabajo, sobre todo en las nuevas&nbsp; generaciones y, m\u00e1s espec\u00edficamente, en las y los j\u00f3venes de sectores&nbsp;vulnerados y marginados de la sociedad. Los investigadores Gonzalo Assusa y&nbsp;Leonel Rivero Cancela lo explican con detalle en su art\u00edculo <em>La cultura del<\/em><em>&nbsp;trabajo. Perspectivas te\u00f3ricas, investigativas y desaf\u00edos conceptuales<\/em>: \u201cLa cultura&nbsp;del trabajo aparece en el discurso social como una ausencia, una carencia&nbsp; tradicional, un valor faltante, un bien preciado y perdido por las nuevas&nbsp; generaciones, por los pobres, por los migrantes, por los locales\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Los investigadores, en el caso argentino, sostienen que \u201cla salida de la crisis&nbsp;econ\u00f3mica de comienzos de los 2000 marca el escenario de preocupaci\u00f3n por&nbsp; la \u2018falta de cultura del trabajo\u2019 entre los sectores marginales, que (presuntamente) repercute en problemas \u2018end\u00e9micos\u2019 de estas poblaciones para insertarse en el mercado de trabajo, fundamentalmente para los j\u00f3venes pobres de barrios&nbsp;perif\u00e9ricos\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Desde los sectores reaccionarios de la pol\u00edtica y de la sociedad se pretende&nbsp; vincular esta p\u00e9rdida de la cultura del trabajo a la falta de voluntad de las&nbsp; personas. Lejos de ser real, este tipo de postura pretende trasladar los d\u00e9ficit de&nbsp; la econom\u00eda y del mercado de trabajo a la responsabilidad individual de las y los&nbsp; trabajadores y su sola enunciaci\u00f3n es por lo menos una fechor\u00eda y una forma de incitaci\u00f3n a la violencia de clase.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las y los trabajadores de ninguna manera son responsables de los sistemas&nbsp;econ\u00f3micos y productivos que generan desocupaci\u00f3n y multitudes de&nbsp;desempleados y personas con problemas de trabajo y de ingresos. Hemos tenido&nbsp;momentos de enormes dificultades en materia de empleo. Hoy el mundo tiene dificultades para crear los suficientes puestos de trabajo que requiere una&nbsp; poblaci\u00f3n cuyo crecimiento vegetativo necesita m\u00e1s empleo. Los sistemas de&nbsp; protecci\u00f3n social tienen dificultades de mantener la cobertura que requiere una&nbsp; sociedad con desempleo estructural por arriba del pleno empleo y el aumento de la expectativa de vida es un factor que agrava a\u00fan m\u00e1s la situaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En la Argentina, en los a\u00f1os noventa se destruyeron no solo empleos y fuentes de trabajo. Los cierres de talleres y f\u00e1bricas provocaron tambi\u00e9n la interrupci\u00f3n del proceso de identidad colectiva que generaba el trabajo al interior de los&nbsp; establecimientos. Mucho peor a\u00fan fue que en esa d\u00e9cada se rompi\u00f3 el proceso de formaci\u00f3n intergeneracional que se produc\u00eda en la pr\u00e1ctica del taller. Los j\u00f3venes ingresaban a las f\u00e1bricas como ayudantes y aprendices de aquellos&nbsp;trabajadores que conoc\u00edan el oficio y que les proporcionaban ese conocimiento&nbsp;de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El general Per\u00f3n sosten\u00eda que \u201cgobernar es crear trabajo\u201d y es tan as\u00ed que&nbsp;cuando un gobierno surgido del campo nacional y popular asume la conducci\u00f3n del Estado, una de sus m\u00e1ximas preocupaciones es c\u00f3mo crear las condiciones econ\u00f3micas que generen empleo. El crecimiento econ\u00f3mico que no genera&nbsp; empleo es en definitiva un crecimiento especulativo y para pocos. Integrar a la sociedad es un imperativo que requiere trabajo para todos y realizaci\u00f3n personal y colectiva a partir del trabajo, por eso sostenemos que el trabajo es un ordenador&nbsp; social.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl trabajo dignifica\u201d es un concepto que expresa la importancia para las personas de realizar una obra, un objeto, que se identifica con las manos de quien lo crea. Es un concepto arraigado en la pr\u00e1ctica del artesano y que en ese traspaso generacional legaba a sus disc\u00edpulos y aprendices. Siguiendo a Liv Mjelde, pedagoga noruega, el lugar t\u00edpico de la formaci\u00f3n profesional es el taller, es donde se pone de manifiesto el acto de aprendizaje de artes y oficios.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La discusi\u00f3n sobre qu\u00e9 es primero, si la teor\u00eda o la pr\u00e1ctica, es un debate tal vez&nbsp; innecesario para este art\u00edculo pero evadirlo tampoco es nuestra intenci\u00f3n. Otro pedagogo, el brasile\u00f1o Jarbas Nobelino Barato, considera que el saber pr\u00e1ctico compromete al sujeto en aventuras cognitivas mucho m\u00e1s amplias que el&nbsp; desempe\u00f1o observable y cuestiona a los pedagogos que sostienen la prioridad&nbsp; de la teor\u00eda y que piensan que los \u201cotros\u201d deben ser educados.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el punto de vista de la educaci\u00f3n en general y de la formaci\u00f3n profesional en particular todo el desarrollo est\u00e1 vinculado al trabajo. Estudiamos y estamos formando en ciudadan\u00eda, pero finalmente en la perspectiva de que al final de cada etapa estamos construyendo un para qu\u00e9, como profesionales, como trabajadores dependientes, como trabajadores independientes. No estudiamos solamente para alimentar nuestro conocimiento. Desde la formaci\u00f3n profesional esto es muy claro, se forma para un puesto de trabajo espec\u00edfico, tornero,&nbsp; mec\u00e1nico, alba\u00f1il, etc.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Zygmunt Bauman en su art\u00edculo <em>Trabajo, consumismo y nuevos pobres<\/em> al&nbsp;interrogarse sobre la \u00e9tica del trabajo afirma que una de las premisas sobre las&nbsp;que se sostiene el concepto indica que \u201cest\u00e1 mal, que es necio y moralmente&nbsp;da\u00f1ino, conformarse con lo ya conseguido y quedarse con menos en lugar de&nbsp; buscar m\u00e1s; que es absurdo e irracional dejar de esforzarse despu\u00e9s de haber&nbsp; alcanzado la satisfacci\u00f3n; que no es decoroso descansar, salvo para reunir fuerzas y seguir trabajando. Dicho de otro modo: trabajar es un valor en s\u00ed&nbsp;mismo, una actividad noble y jerarquizadora\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s adelante, con su esclarecedora mirada Bauman sostiene que \u201cen la&nbsp;pr\u00e1ctica, la cruzada por la \u00e9tica del trabajo era la batalla por imponer el control y la subordinaci\u00f3n. Se trataba de una lucha por el poder en todo, salvo en el&nbsp;nombre; una batalla para obligar a los trabajadores a aceptar, en homenaje a la \u00e9tica y la nobleza del trabajo, una vida que ni era noble ni se ajustaba a sus&nbsp; propios principios de moral\u201d. En la pr\u00e1ctica, la cruzada por la \u00e9tica del trabajo era la batalla por imponer el control y la subordinaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez, a\u00fan con todas sus contradicciones y dificultades, este sea el momento&nbsp;para, desde los sectores comprometidos con el campo popular, dotar de un&nbsp;nuevo sentido al concepto de cultura del trabajo y ubicarlo definitivamente como&nbsp;un motor para el crecimiento y el bienestar colectivo y alejarlo, de una vez por&nbsp; todas, de esa prejuiciosa, macabra y mal intencionada tentativa de perseguir la&nbsp;subordinaci\u00f3n y el disciplinamiento de millones de trabajadores y trabajadoras.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Existen palabras cuya mera menci\u00f3n, sin considerar el contexto, suelen provocar&nbsp; aceptaci\u00f3n o empat\u00eda. Son palabras amables, palabras positivas, a los o\u00eddos de la inmensa mayor\u00eda. 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