{"id":5742,"date":"2022-03-18T11:48:30","date_gmt":"2022-03-18T14:48:30","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=5742"},"modified":"2022-03-28T12:50:16","modified_gmt":"2022-03-28T15:50:16","slug":"ddhh-y-posguerra-una-deuda-pendiente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/ddhh-y-posguerra-una-deuda-pendiente\/","title":{"rendered":"DDHH y posguerra: una deuda pendiente"},"content":{"rendered":"\n<p>Debemos reconocer que \u2014transcurridos cuarenta a\u00f1os\u2014 el abordaje sobre algunos aspectos de la posguerra contin\u00faa torn\u00e1ndose dificultoso, pero a\u00fan as\u00ed, por su importancia coyuntural y estrat\u00e9gica, nos desaf\u00eda a seguir involucr\u00e1ndonos en ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre el conflicto b\u00e9lico acontecido en 1982 y sus consecuencias, convergen opiniones, tensiones y disputas que a\u00fan no han sido debatidas con la profundidad que merecen. En este breve ensayo hemos de referirnos, entonces, a ciertos t\u00f3picos vinculados a la posterioridad del conflicto, a algunos efectos disruptivos derivados del dispositivo conocido como \u00abdesmalvinizaci\u00f3n\u00bb y al modo de asimilaci\u00f3n por parte de nuestra comunidad de los efectos de una confrontaci\u00f3n b\u00e9lica acontecida durante uno de los per\u00edodos m\u00e1s complejos de nuestra historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Honestidad mediante \u2014y a efectos de precisar adecuadamente las reflexiones que hemos de volcar m\u00e1s adelante\u2014 debemos confesar que la interpelaci\u00f3n que ha marcado una huella profunda en nuestra labor de los \u00faltimos a\u00f1os fue suscitada a ra\u00edz de una demanda \u2014cordial pero impactante\u2014 realizada hace m\u00e1s de una d\u00e9cada por un contingente de familiares de soldados ca\u00eddos en Malvinas.<\/p>\n\n\n\n<p>En el contexto de un encuentro informal promovido por el escritor don Enrique Oliva y el veterano C\u00e9sar Gonz\u00e1lez Trejo \u2014uno de los pensadores m\u00e1s importantes de la cuesti\u00f3n Malvinas\u2014, acompa\u00f1ados en aquella oportunidad por Ernesto R\u00edos, el pedido se dio en el marco de una muestra-homenaje a FORJA (Fuerza de Orientaci\u00f3n Radical de la Joven Argentina) \u2014basada en un material in\u00e9dito perteneciente a la colecci\u00f3n de Francisco Capelli, \u00faltimo secretario general de la organizaci\u00f3n\u2014 a la que hab\u00edan sido invitados los integrantes de la Comisi\u00f3n de Familiares, representados aquel d\u00eda por Delmira Hasenclever de Cao, Dalal Abd y su esposo, Osvaldo Massad.<\/p>\n\n\n\n<p>En aquella oportunidad, concluido el acto inaugural del encuentro en el teatro Verdi de La Boca y durante un conversatorio que se llev\u00f3 a cabo despu\u00e9s, tom\u00f3 la palabra Delmira quien expres\u00f3 casi de modo textual: \u00abMuchas gracias por ayudarnos a tratar de entender un poco m\u00e1s la historia argentina y sobre todo el sentido que tuvo una organizaci\u00f3n como FORJA en ese per\u00edodo espec\u00edfico, nosotros venimos a ustedes para que nos ayuden en esta batalla que estamos librando por <strong>recuperar el sentido por el cual murieron nuestros hijos<\/strong>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>De aquel trascendente encuentro de 2009 particip\u00f3 la Dra. Ana Jaramillo \u2014rectora de la Universidad Nacional de Lan\u00fas, \u00fanica instituci\u00f3n universitaria que brind\u00f3 su apoyo\u2014, por cuya iniciativa se crear\u00eda tiempo despu\u00e9s el Observatorio Malvinas, proyecto educativo y de investigaci\u00f3n nacido del trabajo com\u00fan entre la Universidad y la Comisi\u00f3n de Familiares de Ca\u00eddos en Malvinas e Islas del Atl\u00e1ntico Sur.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan llevamos impregnada en nuestras conciencias y corazones aquella afanosa petici\u00f3n realizada por los familiares; esta nos indujo \u2014concluidas las jornadas de homenaje\u2014 a involucrarnos de inmediato en la cuesti\u00f3n Malvinas, en especial, en lo que ata\u00f1e a las distintas circunstancias atravesadas por quienes protagonizaron las vicisitudes de posguerra y, a\u00fan m\u00e1s, a examinar c\u00f3mo la superestructura cultural, acad\u00e9mica y comunicacional abord\u00f3 el universo de los veteranos de guerra, el de los ca\u00eddos, el de los h\u00e9roes y el de sus familiares.<\/p>\n\n\n\n<p>Si coincidimos en la percepci\u00f3n de que uno de los m\u00e9todos por el que puede examinarse el devenir hist\u00f3rico de un pa\u00eds es a trav\u00e9s de las herramientas mediante las que \u2014la comunidad que lo integra\u2014 afronta un acontecimiento traum\u00e1tico, la posguerra <em>per se<\/em> constituy\u00f3 para nosotros un discurrir atrayente para hacerlo. Siguiendo esa l\u00ednea de razonamiento pusimos manos a la obra con el inestimable apoyo de la Universidad y la Corporaci\u00f3n Buenos Aires Sur, presidida por aquel entonces por el Dr. Enrique Osvaldo Rodr\u00edguez.<\/p>\n\n\n\n<p>Comenzamos nuestra labor llevando a cabo una serie de entrevistas a veteranos de todo el pa\u00eds, a sus familiares, a sus amigos y a representantes destacados de las organizaciones libres del pueblo. Debemos reconocer que, a partir de las primeras impresiones, fueron cobrando vigor dos ideas principales nutridas mediante una tarea acad\u00e9mica y cultural incansable \u2014en la que tuvo una participaci\u00f3n destacada el artista y documentalista Julio Cardoso\u2014 y que consisten, por una parte, en aquella que denominamos \u00abde quiebre\u00bb y que sostiene que en el seno de nuestra comunidad se produjo una ruptura no expl\u00edcita entre la actitud de la poblaci\u00f3n en general<a href=\"#_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> y la sostenida por las \u00e9lites vern\u00e1culas. Por otra parte, encontramos aquella que denominamos \u00abfuga\u00bb y que, merced a la actitud persistente de estas \u00e9lites en tal ruptura \u2014lejos de coadyuvar con un adecuado procesamiento\u2014, contribuy\u00f3 a dilatar indefinidamente los efectos traum\u00e1ticos de la guerra. La desmalvinizaci\u00f3n, cuyo concepto hab\u00eda circulado a partir de escasas referencias te\u00f3ricas, cobr\u00f3 as\u00ed cuerpo ante nuestros propios ojos con una luminosidad meridiana.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera referencia al t\u00e9rmino fue aquella emanada \u2014no casualmente\u2014 por Alain Rouqui\u00e9 quien, en marzo de 1983, sugiri\u00f3 al sector pol\u00edtico la idea de la \u00abdesmalvinizaci\u00f3n\u00bb, con el prop\u00f3sito de que las Fuerzas Armadas no utilizaran el argumento para recuperar su prestigio \u00e9tico en la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, para Fernando Cangiano \u2014veterano de guerra y acad\u00e9mico\u2014 la desmalvinizaci\u00f3n estuvo orientada hacia la deshistorizaci\u00f3n de \u00abla guerra hasta degradarla al nivel de un capricho de un pu\u00f1ado de oficiales, a quienes se figur\u00f3 impulsados por una enfermiza sed de poder y de gloria. Deliberadamente se deslig\u00f3 el conflicto de una reivindicaci\u00f3n nacional hist\u00f3rica de 150 a\u00f1os contra una de las potencias coloniales m\u00e1s crueles y agresivas de los \u00faltimos tres siglos\u00bb. Sostiene Cangiano, adem\u00e1s, que \u00abun pilar fundante del dispositivo desmalvinizador fue la victimizaci\u00f3n e infantilizaci\u00f3n del exsoldado combatiente. El h\u00e9roe mut\u00f3 en v\u00edctima ciega e impotente. No fuimos argentinos valientes que luchamos por la soberan\u00eda de nuestra patria, aclamados por el pueblo argentino y latinoamericano que se solidariz\u00f3 con la Argentina m\u00e1s all\u00e1 de la dictadura, (\u2026) fuimos chicos ignorantes nos dicen, sometidos a todo tipo de escarnios, no por los que nos bombardeaban, sino por los que dec\u00edan estar de nuestro lado combatiendo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Cabe aclarar que, en estos a\u00f1os, han proliferado cuerpos anal\u00edticos sobre este fen\u00f3meno y que suelen incorporar otros t\u00f3picos, pero el an\u00e1lisis de Cangiano nos alcanza para enmarcar el sentido de este texto reconociendo, adem\u00e1s, su doble condici\u00f3n de veterano y acad\u00e9mico de la Universidad de Buenos Aires.<\/p>\n\n\n\n<p>Como dec\u00edamos, en la medida que avanz\u00e1bamos en nuestras indagaciones, la desmalvinizaci\u00f3n descripta por Cangiano ante nuestra mirada dej\u00f3 de ser una especulaci\u00f3n te\u00f3rica para mostrarse en toda su pat\u00e9tica desnudez, en el marco de un trabajo intelectual que, asumimos, no est\u00e1 exento de pasiones y de sentimientos entrecruzados. No obstante aquello, fuimos arribando a algunas conclusiones que \u2014a cuarenta a\u00f1os de vista\u2014 pueden constituir un aporte m\u00e1s para el debate.<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta interesante resaltar c\u00f3mo durante el transcurrir de nuestro itinerario epistemol\u00f3gico fueron visibiliz\u00e1ndose desde el poder diferentes t\u00e1cticas relacionadas con el tratamiento de los combatientes. En ese sentido, solo nos bast\u00f3 relevar una porci\u00f3n del conglomerado simb\u00f3lico producido por la superestructura pol\u00edtica, militar, medi\u00e1tica y acad\u00e9mica, y de aquellos artilugios que se concentraban en los veteranos y sus familias. La desmalvinizaci\u00f3n, que en principio se hab\u00eda materializado discursivamente como \u00abdeshistorizaci\u00f3n\u00bb<a href=\"#_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> del conflicto, comenz\u00f3 a extender sus redes hacia el universo de sus protagonistas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Debemos recordar que, en una primera fase desmalvinizadora, la dictadura intent\u00f3 por todos los medios restringir el recibimiento popular y el contacto con los combatientes \u2014cabe recordar aqu\u00ed los acontecimientos de Puerto Madryn\u2014 conduci\u00e9ndolos autocr\u00e1ticamente a sus respectivas circunscripciones militares para realizar lo que en jerga castrense se denomina \u00abel engorde\u00bb acompa\u00f1ado por mecanismos de acci\u00f3n psicol\u00f3gica para su \u00abreadaptaci\u00f3n\u00bb. Una vez cumplidas estas condiciones, los combatientes fueron autorizados a reintegrarse a la vida civil con sus familias. Debe recordarse, adem\u00e1s, que los soldados debieron suscribir un acuerdo de confidencialidad que consist\u00eda en evitar expresiones p\u00fablicas, reservando bajo juramento los detalles de lo ocurrido a meras an\u00e9cdotas del campo de operaciones. Observamos aqu\u00ed c\u00f3mo la desmalvinizaci\u00f3n comenz\u00f3 a ser puesta en marcha por la misma dictadura. Acordemos que la inmensa mayor\u00eda de ellos eran compatriotas que hab\u00edan sido convocados a las armas por la existencia de un servicio militar obligatorio y ninguna relaci\u00f3n los un\u00eda a los objetivos dictatoriales.<\/p>\n\n\n\n<p>A la desmalvinizaci\u00f3n iniciada por la dictadura y ya en tiempos de la democracia, le sobrevendr\u00eda una segunda etapa de ocultamiento mucho m\u00e1s sutil. Comenz\u00f3 a recurrirse a una nueva categorizaci\u00f3n de los veteranos como part\u00edcipes de un hecho traum\u00e1tico por el que se encontraban limitados a reincorporarse con plenitud a la vida civil. Surgir\u00e1n as\u00ed \u2014no sin p\u00e1tina de marginalidad y estigma\u2014 \u00ablos locos de la guerra\u00bb: muchachos de rostro taciturno y sufrido que, en estaciones de tren u otros medios p\u00fablicos, distribuir\u00edan estampitas a cambio de monedas, impedidos de insertarse en la actividad p\u00fablica o privada. Lo enunciado vincula a la construcci\u00f3n, a la naturalizaci\u00f3n de un imaginario destinado a limitar o menoscabar sus expresiones; esta circunstancia no impidi\u00f3 que muchos veteranos se incorporaran casi de inmediato a su discurrir ciudadano.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, debe reconocerse que \u2014salvo honrosas pero err\u00e1ticas excepciones\u2014 las pol\u00edticas estatales dieron la espalda a estas situaciones durante un largo per\u00edodo. No obstante, el Estado, en sus diferentes jurisdicciones, se transformar\u00eda con el tiempo en facilitador de pol\u00edticas para su reinserci\u00f3n en determinados organismos.<\/p>\n\n\n\n<p>En forma paralela y destacable \u2014rasgo caracter\u00edstico de la Argentina\u2014 los veteranos no esperaron para organizarse. Se crear\u00e1 una federaci\u00f3n que no solo se topar\u00e1 con profundos impedimentos para constituirse: lo que es peor, deber\u00e1 enfrentar la incomprensi\u00f3n y la indiferencia de gran parte del sistema pol\u00edtico, de los estamentos acad\u00e9micos y la infiltraci\u00f3n por parte de diversos organismos de inteligencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Tiempo despu\u00e9s, ante la imposibilidad de demostrar y sostener que un universo de m\u00e1s de diez mil combatientes hab\u00eda regresado en un estado de alienaci\u00f3n ps\u00edquica \u2014circunstancia que, de ser cierta, hubiera demandado la&nbsp; generaci\u00f3n de instrumentos estatales y privados para subsanarla\u2014, sobrevol\u00f3 una visi\u00f3n m\u00e1s asociada con la victimizaci\u00f3n de la comunidad respecto de la dictadura y, a consecuencia de ella, el nuevo mote de \u00ablos chicos de la guerra\u00bb, concepto apuntalado por fuertes expresiones art\u00edsticas \u2014incluso de tenor cinematogr\u00e1fico\u2014 donde se intent\u00f3 colocar a este universo como v\u00edctima de una circunstancia fuera de todo control.<\/p>\n\n\n\n<p>Se sostiene que los procesos de victimizaci\u00f3n colectiva suelen converger en torno a un eje principal: la \u00abdesubjetivaci\u00f3n\u00bb. La victimizaci\u00f3n del universo de veteranos y sus familias se caracteriz\u00f3 durante d\u00e9cadas por un devenir signado por la tentativa de privaci\u00f3n de su subjetividad, eliminando sobre todo la dimensi\u00f3n \u00e9pica que los hab\u00eda atravesado en su conjunto. Imaginemos por un momento a un joven civil que ingres\u00f3 \u2014en cumplimiento de la ley\u2014 a un servicio militar obligatorio; imbuido en una identidad solidaria a la defensa de su patria y en el esp\u00edritu de recuperaci\u00f3n de un territorio usurpado por una potencia colonial. Repensemos luego su experiencia concreta, a la postre de la derrota y, a su regreso, dispositivos mediante, la p\u00e9rdida del sentido por el cual hab\u00eda peleado. Imaginemos tambi\u00e9n a sus padres, familiares y amigos.<\/p>\n\n\n\n<p>La adopci\u00f3n acr\u00edtica del dispositivo desmalvinizador de la victimizaci\u00f3n y sus secuelas \u2014a extremos del suicidio\u2014 fue, tal vez, uno de los recursos m\u00e1s siniestros para afrontar los traumatismos subsiguientes a la guerra en una comunidad que \u2014a la vez de \u00ablaboratorio de almas\u00bb al decir del poeta Marechal\u2014 carec\u00eda de un <em>ethos<\/em> guerrero provisto por su historicidad para reformularlos. Aunque a\u00fan no hemos encontrado estad\u00edsticas precisas o mejores, los datos resultantes de nuestra investigaci\u00f3n revelan que gran parte de los conflictos psicol\u00f3gicos que sufrieron los veteranos estuvieron m\u00e1s relacionados con este aspecto de la desmalvinizaci\u00f3n, que con su participaci\u00f3n en el conflicto.<\/p>\n\n\n\n<p>Las consecuencias de la desmalvinizaci\u00f3n no solo recayeron sobre los veteranos sino en sus familias, quienes debieron asumir la responsabilidad de elaborar muchas veces en soledad todos los procesos. La desmalvinizaci\u00f3n y la posterior victimizaci\u00f3n extendieron sus ret\u00edculos innumerables a aspectos de la existencia material y espiritual de los veteranos, y a sus entornos cercanos. Algunos de los soldados que participaron en la guerra y que se quitar\u00edan la vida despu\u00e9s, pertenec\u00edan a familias cat\u00f3licas \u2014sus padres en especial\u2014. Como sabemos, el suicidio es condenado doctrinalmente en la cristiandad \u2014un pecado de gravedad extrema\u2014 y por lo tanto las madres, que fueron perdiendo a sus hijos en circunstancias de suicidio, se vieron privadas de uno de los derechos humanos b\u00e1sicos, como el derecho a la confortaci\u00f3n espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>En un acontecimiento in\u00e9dito dado a instancias de la rectora<a href=\"#_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> de la Universidad Nacional de Lan\u00fas, ocurrido el suicidio de uno de nuestros h\u00e9roes, se organiz\u00f3 una convocatoria a la que asistieron varias familias cuyos hijos, veteranos, se hab\u00edan quitado la vida. Fueron convocados religiosos de diferentes credos \u2014en especial del cat\u00f3lico\u2014 y se incluy\u00f3 la presencia de un obispo para brindar sosiego espiritual a esas madres que no solo hab\u00edan perdido un hijo sino que, adem\u00e1s, no encontraban la paz espiritual por la forma en que hab\u00edan padecido sus extempor\u00e1neas partidas. Lamentablemente y hasta donde sabemos, esta actividad no fue imitada por ninguna otra instituci\u00f3n de la que hubi\u00e9ramos podido dar cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Este ejemplo constituye apenas una muestra que se\u00f1ala la extensa telara\u00f1a desplegada por la desmalvinizaci\u00f3n y sus consecuencias; podemos acreditar que, a trav\u00e9s de tal dispositivo, se han repetido una serie de violaciones a los derechos humanos que \u2014todav\u00eda y salvando alguna excepci\u00f3n\u2014 no se encuentran en la agenda de los organismos pertinentes. Si bien los mismos han cumplido un rol extraordinario en nuestro pa\u00eds con respecto al juzgamiento del terrorismo de Estado y de los militares que cometieron delitos de guerra en el campo de operaciones, hechos instrumentales para cualquier paradigma civilizatorio y humanista \u2014sobre el universo de combatientes y sus familias\u2014, existen a\u00fan numerosas deudas pendientes.<\/p>\n\n\n\n<p>El derecho a una reinserci\u00f3n material y espiritual en una comunidad que en su mayor\u00eda acompa\u00f1\u00f3 la recuperaci\u00f3n transitoria de las islas; el derecho a la salud integral; el derecho al consuelo espiritual; el derecho al reconocimiento por su participaci\u00f3n en una batalla contra el colonialismo; el derecho de madres, padres y hermanos al reconocimiento de la labor de los ca\u00eddos; la necesaria investigaci\u00f3n judicial a los brit\u00e1nicos que conminaron a nuestros soldados a desactivar minas antipersonales y el reclamo de memoria, verdad y justicia por el crimen de guerra cometido contra el crucero ARA <em>General Belgrano<\/em>; entre tantos otros, son demandas permanentes que contin\u00faan hasta hoy insatisfechas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasadas cuatro d\u00e9cadas \u2014el promedio de edad entre los veteranos ronda los sesenta a\u00f1os\u2014 signadas por la lucha y el sufrimiento, pero tambi\u00e9n por la profunda convicci\u00f3n, el pueblo argentino \u2014<em>a cont<\/em><em>r<\/em><em>ario sensu<\/em> de la superestructura cultural y que es tambi\u00e9n pol\u00edtica, acad\u00e9mica y comunicacional\u2014 fue construyendo con lentitud un sentido com\u00fan contrahegem\u00f3nico, tensando al dispositivo desmalvinizador, oblig\u00e1ndolo a dar la vuelta sobre sus propios pasos. Malvinas en sus protagonistas es, tambi\u00e9n, territorio sem\u00e1ntico en disputa y \u2014en rigor de los hechos\u2014 due\u00f1a de una vigencia vibrante, como nos ha hecho comprender la sensata constancia reivindicadora del ejercicio popular. De una tentativa de privaci\u00f3n de los estados de conciencia, nos encaminamos a la recuperaci\u00f3n de la conciencia nacional a trav\u00e9s del ejemplo de los veteranos y sus familias.<\/p>\n\n\n\n<p>Si las \u00e9lites no resuelven, si no asimilan las ense\u00f1anzas de la remalvinizaci\u00f3n \u2014actualizada a diario por los sectores populares\u2014, ser\u00e1 muy dif\u00edcil recrear una conciencia no solo del hecho colonial: ser\u00e1 \u00f3bice tambi\u00e9n para la generaci\u00f3n de estrategias que nos permitan recuperar aquello de lo que fuimos despose\u00eddos y de lo que corremos riesgo de perder: la insularidad austral y su proyecci\u00f3n sobre el continente ant\u00e1rtico.<\/p>\n\n\n\n<p>Las organizaciones de derechos humanos deber\u00e1n aceptar el reto, incorporando en sus agendas otros vectores que, sin duda, enriquecer\u00e1n el lugar en la historia que ya ocupan y tienen bien ganado, pero que a\u00fan sigue exigi\u00e9ndoles nuevos desaf\u00edos.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Resulta sugestivo que, en cada rinc\u00f3n del pa\u00eds, en cada pueblo, todas las representaciones culturales vinculadas a Malvinas manifiesten de diversos modos la necesidad de reconocerlos como sujetos hist\u00f3ricos de hero\u00edsmo; el combatiente no es un loco, no es un ni\u00f1o y, sin duda, no es una v\u00edctima: es un sujeto protagonista.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> Seg\u00fan Cangiano, la deshistorizaci\u00f3n constituy\u00f3 un artificio orientado a la \u00abcircunscripci\u00f3n del conflicto con los brit\u00e1nicos a la guerra, cuando en realidad la disputa por Malvinas se extiende muy hacia atr\u00e1s en el tiempo. Deshistorizaci\u00f3n, adem\u00e1s, que encontr\u00f3 un hito muy fuerte en la concentraci\u00f3n de los an\u00e1lisis de Malvinas vinculados al contexto hist\u00f3rico, pol\u00edtico y econ\u00f3mico de la dictadura militar. La mayor\u00eda de los textos de historia reciente que refieren a la derrota en Malvinas como suceso propicio para la recuperaci\u00f3n de la democracia institucional. La deshistorizaci\u00f3n que podr\u00eda quedar restringida a una estrategia coyuntural de la comunidad para tratar de colocar a la dictadura en su real dimensi\u00f3n, estuvo acompa\u00f1ada de un proceso mucho m\u00e1s profundo que tuvo que ver con el tratamiento de los veteranos de esa guerra durante estos a\u00f1os\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> La Dra. Ana Jaramillo es autora, entre otros, del libro <em>El enigm\u00e1tico suicidio<\/em> editado por EdUNLa en el a\u00f1o 2003.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>*Este art\u00edculo cuenta con la colaboraci\u00f3n de Pablo N\u00fa\u00f1ez Cort\u00e9s<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Debemos reconocer que \u2014transcurridos cuarenta a\u00f1os\u2014 el abordaje sobre algunos aspectos de la posguerra contin\u00faa torn\u00e1ndose dificultoso, pero a\u00fan as\u00ed, por su importancia coyuntural y estrat\u00e9gica, nos desaf\u00eda a seguir involucr\u00e1ndonos en ellos. Sobre el conflicto b\u00e9lico acontecido en 1982 y sus consecuencias, convergen opiniones, tensiones y disputas que a\u00fan no han sido debatidas con [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":5743,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0},"categories":[7,155,46,20,4],"tags":[],"coauthors":[720],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5742"}],"collection":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5742"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5742\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5745,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5742\/revisions\/5745"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5743"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5742"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5742"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5742"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=5742"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}