{"id":5781,"date":"2022-03-30T16:31:33","date_gmt":"2022-03-30T19:31:33","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=5781"},"modified":"2022-04-18T14:02:50","modified_gmt":"2022-04-18T17:02:50","slug":"tres-retazos-no-hacen-una-colcha","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/tres-retazos-no-hacen-una-colcha\/","title":{"rendered":"Tres retazos no hacen una colcha"},"content":{"rendered":"\n<p>Para una generaci\u00f3n de militantes, memorizar y olvidar era casi una operaci\u00f3n simult\u00e1nea, contradictoria, haciendo cualquier argucia para memorizar y otras para olvidar. Ahora que est\u00e1 de moda nuevamente la neurociencia, dir\u00edan que con un l\u00f3bulo memoriz\u00e1bamos y con el otro nos olvid\u00e1bamos. Era cuesti\u00f3n de supervivencia.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed fue que cuando me dijeron que escribiera an\u00e9cdotas sobre Rodolfo pens\u00e9 si me acordaba nombres, fechas o lugares; y tambi\u00e9n que con Lilia intentamos varias veces recordar y fue casi imposible, ni siquiera lleg\u00e1bamos al a\u00f1o en que hab\u00edan pasado las cosas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R<\/strong><strong>etazos de recuerdos<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En mi caso, comenc\u00e9 mis primeros pininos en ese peligroso oficio de escribir convocada por Juan Carlos Martelli que era Director de la revista de <em>Diners<\/em>. Habr\u00eda sido un trabajo placentero, ir a los mejores restaurantes, comer y tomar buen vino y escribir la evaluaci\u00f3n del lugar, ya que como sab\u00edan a qu\u00e9 \u00edbamos, nos esperaban y atend\u00edan con mucho esmero. Pero yo llegaba muy cansada de dar clases en la Facultad, ya era madre de una ni\u00f1a muy chiquita y viv\u00eda lejos de la ciudad. El problema empez\u00f3 cuando quisimos agremiar a los periodistas que est\u00e1bamos en negro. Conclusi\u00f3n: nos echaron a ambos y cuando me dieron el cheque, la explicaci\u00f3n del due\u00f1o fue que yo le iba a poner una bomba. Si bien le dije que si pusiera una bomba hab\u00eda gente m\u00e1s importante que \u00e9l, no hubo caso, est\u00e1bamos fuera.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed fue que comenzamos a perge\u00f1ar sacar una revista. Mi primer tarea ser\u00eda hacerle una nota al General Juan Enrique Guglialmelli, a quien yo conoc\u00eda de ni\u00f1a por provenir de una familia de padre comunista y madre frondicista que ya no estaban. Claro que como estaba dando clases sobre Von Clausewitz, me puse a discutir sobre el tema de la pol\u00edtica de fronteras y el General, sorprendido, me propuso que me fuera a trabajar con \u00e9l. Como era muy joven y soberbia, como dir\u00eda Bradbury, porque estudiaba Filosof\u00eda, acept\u00e9 el desaf\u00edo de hacerle la secretar\u00eda de redacci\u00f3n a la revista <em>Estrategia<\/em>, otra vez en negro; pero no \u00e9ramos ni siquiera diez para agremiar. A esa altura yo tendr\u00eda 24 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Para los compa\u00f1eros de prensa era un lugar clave el estar al lado del \u00fanico General d\u00edscolo, o \u201cnegro\u201d como dec\u00eda \u00e9l, porque sosten\u00eda que en Estados Unidos siempre pon\u00edan uno para mostrar que no eran racistas. All\u00ed me qued\u00e9 y lleg\u00f3 Paulo Schilling. Se lo present\u00e9 al General y se incorpor\u00f3 tambi\u00e9n. Nos quedamos a cargo durante un mes cuando Juan Enrique fue a visitar a Tito y su experiencia autogestionaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, deb\u00eda hacer otras tareas militantes; ante lo cual, empec\u00e9 a trabajar en <em>Interpress<\/em> y en la agencia de noticias <em>Sigla<\/em>. All\u00ed ya se pon\u00eda cada d\u00eda m\u00e1s complejo y peligroso el oficio de escribir y tambi\u00e9n el oficio de ser profesor universitario. Cuando iba a comenzar a trabajar en el diario <em>Noticias<\/em>, a la semana lo clausuraron.<\/p>\n\n\n\n<p>La persecuci\u00f3n se iba extendiendo y comenzaron a llegar compa\u00f1eros de Chile y luego del Uruguay. Uno de los uruguayos me enamor\u00f3 y termin\u00f3 siendo mi pareja.<\/p>\n\n\n\n<p>Segu\u00ed trabajando en <em>Estrategia<\/em> hasta agosto de 1976 y en esos tiempos asesinaron \u2014cuando ven\u00edan a la revista\u2014 tanto al General chileno Prats como al General boliviano Torres. A pocas cuadras tambi\u00e9n asesinaron, en un hotel, a los senadores uruguayos H\u00e9ctor Guti\u00e9rrez Ruiz y Zelmar Michelini. El General y Paulo insist\u00edan en que deb\u00eda irme del pa\u00eds. Flavio Tavares me daba pistas sobre M\u00e9xico y d\u00f3nde me pod\u00eda alojar por cinco d\u00f3lares.<\/p>\n\n\n\n<p>Empezaron, a partir de la muerte de Per\u00f3n, a llegar cada vez m\u00e1s cerca y yo, desconociendo el Plan C\u00f3ndor, me iba unos d\u00edas a Uruguay a ver si llegaban a mi casa o pod\u00eda seguir all\u00ed. Una de esas veces me llamaron para ver si pod\u00eda recibir a Rodolfo.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien todos los que est\u00e1bamos en prensa lo admir\u00e1bamos y reconoc\u00edamos como el responsable m\u00e1ximo de lo que deb\u00edamos hacer, parec\u00eda que nadie se quer\u00eda hacer cargo. As\u00ed fue que una tarde vino Martelli con Rodolfo y otra persona cuyo nombre no recuerdo, mirando para todos lados. Despu\u00e9s lleg\u00f3 Lilia.<\/p>\n\n\n\n<p>Entr\u00f3 con su radio de onda corta y su m\u00e1quina de escribir (o de guerra) y r\u00e1pidamente se sent\u00f3 en el escritorio a escribir. Le expliqu\u00e9 que por prudencia yo me estaba yendo, pero si eso era lo m\u00e1s seguro que pod\u00eda encontrar, era bienvenido. Ya era un mito andante para quienes \u00e9ramos mucho m\u00e1s j\u00f3venes y sab\u00edamos que era \u00e9l el que conduc\u00eda la pol\u00edtica de prensa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R<\/strong><strong>etazos del olvido<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando volv\u00ed, tuvimos una larga charla en la cocina. Por primera y \u00fanica vez, pude hablar con \u00e9l. \u00abA m\u00ed me sacan con las patas para adelante, o no me sacan, porque yo no me voy\u00bb, me respondi\u00f3 ante el pedido de que se fuera del pa\u00eds en nombre de los m\u00e1s j\u00f3venes, que lo necesit\u00e1bamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, Lilia me explicaba que no hab\u00eda podido lavar los platos porque se quedaron sin agua o se la cortaron. Tiempo m\u00e1s tarde, recordando su preocupaci\u00f3n, nos re\u00edamos con ella pensando qu\u00e9 habr\u00eda pasado si Rodolfo hubiera ido a ver al portero del edificio a reclamarle por el agua.<\/p>\n\n\n\n<p>La larga charla en la cocina nunca la olvid\u00e9. Me explicaba lo que los m\u00e1s j\u00f3venes deb\u00edamos hacer, la situaci\u00f3n que se descompon\u00eda d\u00eda a d\u00eda y c\u00f3mo deber\u00edamos movernos si todav\u00eda conserv\u00e1bamos la legalidad para no perderla mientras segu\u00edamos pele\u00e1ndola. No quer\u00eda que termin\u00e1ramos como patrulla perdida, deb\u00edamos seguir junto al pueblo. Nada de vanguardismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos a\u00f1os despu\u00e9s, en un acto en la ex ESMA ya con N\u00e9stor Kirchner en el gobierno, cuando dijeron mi nombre se acerc\u00f3 Lilia y me pregunt\u00f3 si sab\u00eda qui\u00e9n era ella. Para no ser guaranga le dije que s\u00ed. Me dijo: \u00abSoy Lilia Walsh. \u00bfTe acord\u00e1s que nos asilaste?\u00bb \u201cClaro\u201d, le dije, y salimos a fumar. All\u00ed se nos acerc\u00f3 Eduardo Luis Duhalde y Lilia le cont\u00f3. \u00abAlgo habr\u00e1n hecho ustedes dos\u00bb, dijo ri\u00e9ndose.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre que yo hab\u00eda olvidado todo lo que pod\u00eda y Lilia que me dijo que hab\u00eda usado un chal m\u00edo blanco todos los d\u00edas, que la colcha de la cama era divina y que hab\u00edan tenido la mejor cama con Rodolfo, me conmocion\u00e9. \u00abMe hiciste un mimo\u00bb, le respond\u00ed, sin tener la m\u00e1s remota idea ni del chal ni de la colcha. Al sacarme de all\u00ed, un compa\u00f1ero me abraz\u00f3 para que saliera y me dijo \u00abquedate con el mimo\u00bb, al verme tan perturbada.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R<\/strong><strong>etazos de la memoria<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ayudada por las nuevas tecnolog\u00edas, descubr\u00ed que Rodolfo me llevaba 22 a\u00f1os, como a la mayor\u00eda de aquella juventud \u00abmaravillosa\u00bb que tanto en la universidad como en prensa quer\u00edamos cambiar el mundo. Su sabidur\u00eda y su tenacidad nos apabullaba. No era un mito, era un militante sin descanso. Nos ense\u00f1aba no solo el peligroso oficio de escribir, sino varias argucias de supervivencia y otras de resguardo y cautela (que \u00e9l mismo no tuvo) ya que se daba cuenta que la lucha armada se iba a perder, que ya Per\u00f3n se hab\u00eda muerto, que los que ten\u00edamos el oficio y trabaj\u00e1bamos en la concientizaci\u00f3n y deb\u00edamos seguir a cara descubierta, en la superficie, deb\u00edamos cuidarnos cada d\u00eda m\u00e1s. Que estar\u00edamos como el pueblo mismo, solos para recuperar las fuerzas, el silencio, los medios y la astucia.<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco s\u00e9 d\u00f3nde lo escribi\u00f3, pero cuando le\u00ed <em>Un oscuro d<\/em><em>\u00ed<\/em><em>a de justicia, <\/em>ya en M\u00e9xico, record\u00e9 sus palabras en la cocina y fue el primer homenaje que le hice cuando supe de su asesinato. Por la noche hab\u00eda estado hablando con amigos mexicanos de Rodolfo hasta altas horas y de mi preocupaci\u00f3n por su vida. Como si fuera un presentimiento, a la ma\u00f1ana abr\u00ed el diario y all\u00ed aparec\u00eda su secuestro. Dej\u00e9 el aula y me fui a la m\u00e1quina de escribir, una Olivetti Lettera 22 que me pude llevar. Transcrib\u00ed el \u00faltimo p\u00e1rrafo de su libro y lo publiqu\u00e9 en un sesudo texto del movimiento obrero y la acumulaci\u00f3n de capital para la Maestr\u00eda que hab\u00eda comenzado.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin modificarlo, el texto que se public\u00f3 en la UNAM en 1977 es el que transcribo. Estaba en mi disputa con los cient\u00edficos sociales para explicar el peronismo a todos los latinoamericanos que ven\u00edan del marxismo y de los partidos comunistas y que, salvo los amigos cubanos quienes nos entend\u00edan y respetaban, no hab\u00edan llegado a comprender por qu\u00e9 el PC argentino apoyaba a Videla. Yo sent\u00eda que todo eso lo hab\u00eda aprendido de Rodolfo. Mientras los marxistas puros me acusaban de anarco-sindicalista o luxemburguista, mi compa\u00f1ero uruguayo, verdadero anarquista, me hab\u00eda acusado de leninista. Segu\u00ed estudiando, segu\u00ed escribiendo y haciendo ese peligroso oficio toda mi vida. Tampoco s\u00e9 si Rodolfo hubiera aceptado ser el responsable de mi aprendizaje para dar ese debate, pero de \u00e9l aprend\u00ed que todas esas categor\u00edas o ep\u00edtetos descalificatorios por no ser ni comunista ni anarquista hab\u00edan surgido de otras luchas, de otros pueblos y de otras \u00e9pocas. En nuestro pa\u00eds, el pueblo era peronista y hab\u00eda que estar junto a \u00e9l, que no era ni leninista ni anarquista.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi \u00fanica excusa por mi interpretaci\u00f3n ser\u00eda como siempre un pecado de juventud, como si la vejez garantizara alguna supuesta sabidur\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed terminaba el texto de 1977:<\/p>\n\n\n\n<p><em>En Argentina, la lucha de clases despu<\/em><em>\u00e9<\/em><em>s de 1945 se desarroll<\/em><em>\u00f3 <\/em><em>fundamentalmente en su car<\/em><em>\u00e1<\/em><em>cter antag<\/em><em>\u00f3nico, en la contradicci\u00f3n entre peronismo-antiperonismo. Los supuestos partidos autodenominados obreros han estado ausentes de la movilizaci\u00f3n de masas y de <\/em><strong><em>l<\/em><\/strong><em>a lucha pol<\/em><em>\u00ed<\/em><em>tica del movimiento obrero argentino.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>As\u00ed <\/em><em>fue que el lugar te\u00f3ricamente previsto para la estructura partidaria lo ocuparon los sindicatos y fue a trav<\/em><em>\u00e9<\/em><em>s de ellos que el movimiento obrero argentino lo expres<\/em><em>\u00f3 <\/em><em>siempre, y los diferentes niveles org<\/em><em>\u00e1<\/em><em>nicos de <\/em><em>los mismos constituyeron tambi<\/em><em>\u00e9<\/em><em>n las vanguardias pol<\/em><em>\u00ed<\/em><em>ticas de las luchas obreras. Es a trav<\/em><em>\u00e9<\/em><em>s de ellas que la pr<\/em><em>\u00e1<\/em><em>ctica pol<\/em><em>\u00ed<\/em><em>tica de la clase gest<\/em><em>\u00f3 su teor\u00ed<\/em><em>a a nivel org<\/em><em>\u00e1<\/em><em>nico as<\/em><em>\u00ed <\/em><em>como su proyecto. Este trascendi<\/em><em>\u00f3 <\/em><em>las llamadas pol<\/em><em>\u00ed<\/em><em>ticas tradeunionistas, para postular programas revolucionarios independientes de clase, como los programas de La Falda en 1957; Huerta Grande en 1962; el Plan de Lucha de la CGR en 1963, y el de la CGT de los argentinos en 1968.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Es est<\/em><em>\u00e9<\/em><em>ril pr<\/em><em>\u00e1<\/em><em>ctica y te\u00f3ricamente, plantearse el problema del fracaso del movimiento obrero argentino en la lucha revolucionaria, a partir de la ausencia de un m<\/em><em>\u00ed<\/em><em>stico partido que deber<\/em><em>\u00ed<\/em><em>a aparecer como si fuera un pret<\/em><em>\u00e9<\/em><em>rito imperfecto. Un planteo semejante se adecua m<\/em><em>\u00e1<\/em><em>s a una teleolog<\/em><em>\u00ed<\/em><em>a metaf<\/em><em>\u00ed<\/em><em>sica que al an<\/em><em>\u00e1<\/em><em>lisis concreto de la lucha pol<\/em><em>\u00ed<\/em><em>tica de la clase obrera, de sus niveles de organizaci\u00f3n y de sus objetivos estrat<\/em><em>\u00e9<\/em><em>gicos y t<\/em><em>\u00e1<\/em><em>cticos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Fue el movimiento obrero identificado con el peronismo el que jaque<\/em><em>\u00f3 <\/em><em>al r<\/em><em>\u00e9<\/em><em>gimen impidiendo que se estabilizara. Por otra parte, el peronismo fue el m<\/em><em>\u00e1<\/em><em>s alto nivel de conciencia al que lleg<\/em><em>\u00f3 <\/em><em>la clase obrera en su conjunto.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Pero el peronismo en tanto tal, en tanto movimiento de masas, en tanto ideolog<\/em><em>\u00ed<\/em><em>a del movimiento obrero, supera las estructuras org<\/em><em>\u00e1<\/em><em>nicas que pretenden nuclearlo. Es por eso tambi<\/em><em>\u00e9<\/em><em>n, que se mantuvo casi inalterado el liderazgo personal de Per\u00f3<\/em><em>n frente a la dispersi<\/em><em>\u00f3<\/em><em>n te<\/em><em>\u00f3rica del movimiento.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La estructura partidaria del movimiento, el Partido Justicialista, fue uno de sus frentes, su organizaci\u00f3n legal, pero en tanto fuerza revolucionaria tuvo que aprovechar y combinar todas las formas de lucha y organizaci\u00f3n, no solo de las organizaciones partidistas, sino tambi<\/em><em>\u00e9<\/em><em>n de las pol<\/em><em>\u00ed<\/em><em>tico-militares, gremiales y otras que la clase asumi<\/em><em>\u00f3 <\/em><em>para la resistencia y la lucha. Por eso es que la disyuntiva lleg<\/em><em>\u00f3 <\/em><em>a ser pol<\/em><em>\u00ed<\/em><em>tica de cuadros o pol<\/em><em>\u00ed<\/em><em>tica de masas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Sin embargo, a pesar de que fueron las fuerzas revolucionarias que conquistaron el regreso de Per\u00f3n, el peronismo como movimiento revolucionario no logr<\/em><em>\u00f3 la organizaci<\/em><em>\u00f3n acorde a su nivel de lucha.<\/em><em><br><\/em><em>Gest<\/em><em>\u00f3 su teor\u00ed<\/em><em>a combinada con la acci\u00f3n, mezclada con sus reivindicaciones inmediatas y sus objetivos pol<\/em><em>\u00ed<\/em><em>ticos de liberaci\u00f3n. Las experiencias se acumularon como bagaje te\u00f3rico, como experiencia generalizada. Se generaron teor<\/em><em>\u00ed<\/em><em>as y m<\/em><em>\u00e9<\/em><em>todos de lucha diversos, pero falt<\/em><em>\u00f3 la organizaci<\/em><em>\u00f3n de masas que hiciera posible su perpetuaci\u00f3<\/em><em>n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Las distintas organizaciones que se dio la clase obrera en sus luchas y que jaquearon al r<\/em><em>\u00e9<\/em><em>gimen, fueron sindicales, partidistas, pol<\/em><em>\u00ed<\/em><em>tico-militares, frentistas de acuerdo a los obst<\/em><em>\u00e1<\/em><em>culos que la clase dominante le opuso en las diferentes etapas. Nuevamente con el fallecimiento de Per\u00f3n y el gobierno que le sucedi\u00f3, se impuso un nuevo Estado de excepci\u00f3n en la Argentina. El aparato represivo del Estado suple la debilidad de los partidos anacr\u00f3<\/em><em>nicos, ideol<\/em><em>\u00f3gica y funcionalmente, de la burgues<\/em><em>\u00ed<\/em><em>a. Las fuerzas armadas se constituyeron en el partido permanente de la misma. El potencial armado es la <\/em><em>\u00fa<\/em><em>nica posibilidad de la burgues<\/em><em>\u00ed<\/em><em>a de mantener su dominio. Por otra parte, la clase trabajadora argentina qued<\/em><em>\u00f3 <\/em><em>frustrada en su organizaci\u00f3<\/em><em>n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Muri\u00f3 su l\u00ed<\/em><em>der, combati<\/em><em>\u00f3 <\/em><em>en todos los frentes y esta lucha cristaliz<\/em><em>\u00f3 <\/em><em>con proyectos de clase a nivel org<\/em><em>\u00e1<\/em><em>nico. Sus niveles de organizaci\u00f3n sindical constituyen su memoria de clase y como experiencia cristalizada ser<\/em><em>\u00e1 <\/em><em>la que haga que en cada etapa de lucha se d<\/em><em>\u00e9 <\/em><em>a un nivel m<\/em><em>\u00e1<\/em><em>s alto. Rodolfo Walsh describe metaf<\/em><em>\u00f3ricamente conjugada la frustraci\u00f3n y la esperanza de la clase obrera:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abAll<\/em><em>\u00ed <\/em><em>acab<\/em><em>\u00f3 <\/em><em>la felicidad, tan buena mientras duraba, tan parecida al pan, al vino y al amor. Recuperado Gielty sacudi<\/em><em>\u00f3 <\/em><em>al saludante Malcolm con un abrazo al h<\/em><em>\u00ed<\/em><em>gado, y mientras Malcolm se doblaba tras una mueca de sorpresa y de dolor, <strong>el pueblo aprendi\u00f3<\/strong>; y mientras Gielty lo arrastraba en la punta de sus pu\u00f1os como en los cuernos de un toro, <strong>el pueblo aprendi<\/strong><\/em><strong><em>\u00f3 <\/em><\/strong><strong><em>que estaba solo<\/em><\/strong><em>; y cuando los pu\u00f1etazos que sonaban en la tarde abrieron una llaga incurable en la memoria, <strong>el pueblo aprendi<\/strong><\/em><strong><em>\u00f3 <\/em><\/strong><strong><em>que estaba solo y que deb<\/em><\/strong><strong><em>\u00ed<\/em><\/strong><strong><em>a pelear por s<\/em><\/strong><strong><em>\u00ed <\/em><\/strong><strong><em>mismo y que de su propia entra\u00f1a sacar<\/em><\/strong><strong><em>\u00ed<\/em><\/strong><strong><em>a los medios, el silencio, la astucia y la fuerza <\/em><\/strong><em>mientras un <\/em><em>\u00fa<\/em><em>ltimo golpe lanzaba al querido Malcolm del otro lado de la cerca, donde permaneci<\/em><em>\u00f3 <\/em><em>insensible y un h<\/em><em>\u00e9<\/em><em>roe en la mitad del camino<\/em><em>\u201d.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Me acord\u00e9 que esa frase la hab\u00eda escuchado en mi cocina. No pude hacer una colcha con tres retazos como la que cobij\u00f3 a Rodolfo y Lilia esos d\u00edas en mi casa. Pero no pod\u00eda no estar en este homenaje colectivo de sus compa\u00f1eros y menos a\u00fan cuando todo parece que se desbarranca y tendr\u00e1 nuevamente que ser el pueblo peronista, que otra vez se qued\u00f3 solo, quien deber\u00e1 sacar de su entra\u00f1a<strong> los medios, el silencio, la astucia y la fuerza <\/strong>para volver a batallar por una Patria justa, libre y soberana. Siempre seremos necios y seguiremos batallando para que, en un oscuro d\u00eda de justicia, transforme a nuestra Patria Grande en la Patria de la Justicia, como nos dijo Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para una generaci\u00f3n de militantes, memorizar y olvidar era casi una operaci\u00f3n simult\u00e1nea, contradictoria, haciendo cualquier argucia para memorizar y otras para olvidar. 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