{"id":5816,"date":"2022-04-13T13:15:18","date_gmt":"2022-04-13T16:15:18","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=5816"},"modified":"2022-04-27T14:41:26","modified_gmt":"2022-04-27T17:41:26","slug":"apunte-sobre-el-futuro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/apunte-sobre-el-futuro\/","title":{"rendered":"Apunte sobre el futuro"},"content":{"rendered":"\n<p>Emiliano Zapata fue asesinado el 10 de abril de 1919.Nada hay m\u00e1s inquietante o enigm\u00e1tico que esos di\u00e1logos espej\u00edneos, visibles e invisibles, trenzados entre la Vida y la Muerte, como garant\u00eda de la memoria y el futuro. Nada m\u00e1s sobrecogedor y problematizante que esa red de fuerzas mim\u00e9ticas descomunales empe\u00f1adas en abrir o cerrar ciclos. Lo terminal se trasmuta en futuro y morir suele ser otra forma de existencia. Di\u00e1logo-fusi\u00f3n entre lo particular y lo general para que la totalidad borre fronteras como en una fiesta-s\u00edntesis donde los invitados intercambian posiciones.<\/p>\n\n\n\n<p>La muerte de Emiliano Zapata es el nacimiento de much\u00edsimas potencias que se expandieron hist\u00f3ricamente para estanciarse en nuestro destino como imagen paradigma detonante del yo m\u00e1s profundo. Zapata caudillo y mito, consagr\u00f3 con su muerte los argumentos particulares y colectivos m\u00e1s inalienables de la dignidad fundamental para la existencia. Puso la vida de por medio y se entreg\u00f3 al futuro para \u00abque no gane el silencio\u00bb. Puso la muerte como garant\u00eda para hacer estallar en millones de im\u00e1genes su lirismo \u00e9pico revolucionario, m\u00e1s vivo que nunca. Por el pasado, por el presente y por el futuro.<\/p>\n\n\n\n<p>Nada de lo que Emiliano Zapata propuso e hizo puede explicarse con reduccionismos arribistas. Su historia no es atomizable al calor de explicacionismos caudillistas, iluminismos mesi\u00e1nicos o protagonismos estatuarios. Su historia es tan particular como colectiva. Trasluce un mismo esp\u00edritu y genio que sintetiza lo arquet\u00edpico con lo estrat\u00e9gico. Las balas con la fecundidad de la tierra, el amor con la disciplina militar. De ida y vuelta conocer a Zapata implica conocer su entorno y totalidad. No hay en su biograf\u00eda ni en su contexto elemento omisible. Ambos sudan el mismo drama, respiran el mismo fulgor m\u00e1gico y generan los mismas interrogantes o certezas.<\/p>\n\n\n\n<p>Zapata es M\u00e9xico y Am\u00e9rica, ambos son Zapata porque contienen el mismo drama interno del desgarramiento producido por despojar de su tierra a los hombres y despojarlos de su sacralidad, su identidad y su trascendentalidad. Drama vigente y galopante cuya amenaza ideol\u00f3gica sigue siendo distanciar a las sociedades de su tierra, fertilidad y maternidad sagradas. Amenaza engendrada por la pleites\u00eda a lo industrial empe\u00f1ado en transferir riquezas colectivas a bolsillos de invasores extranjeros. Desde Crist\u00f3bal Col\u00f3n hasta Wall Street.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pensamiento, palabra y obra<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Emiliano Zapata naci\u00f3 en San Miguel Anenecuilco, Morelos, el 8 de agosto de 1879. Anenecuilco significa \u00ablugar donde las aguas se arremolinan\u00bb. Con la imagen de Zapata ocurre lo mismo que con todas las im\u00e1genes que los pueblos atesoran como paradigma y patrimonio exclusivo. Existe una implacable tendencia que no cesa en su intento por apropiarse de todo cuanto posee significaci\u00f3n popular profunda, para tergiversarlo y volverlo fetiche de silogismos demag\u00f3gicos. Es un intento permanente por diluir la fuerza, tendencia y permanencia de los discernimientos m\u00e1s n\u00edtidos para la dignidad, el futuro y la libertad, a cambio de esclavitud, usurpaci\u00f3n y miseria. La historia da cuenta de sucesos escandalosos en los que el crimen, la impunidad y la desolaci\u00f3n dejaron en el desamparo m\u00e1s inimaginado a los ind\u00edgenas y campesinos de Am\u00e9rica. Historia de guerras \u00e9tnicas sucias que jam\u00e1s ha logrado contabilizar con precisi\u00f3n el n\u00famero de muertes humanas, culturales y an\u00edmicas producidas. Hay pa\u00edses, pueblos y regiones propiedad hist\u00f3rica de ind\u00edgenas y campesinos, en franca extinci\u00f3n y nadie parece inquietarse seriamente. Ni los estadistas ni los ecologistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Zapata, su pensamiento, palabra y obra, propusieron para la Revoluci\u00f3n Mexicana un movimiento de recuperaci\u00f3n integral que repusiera de una vez por todas, en el m\u00e1s amplio espectro de su significaci\u00f3n, la dignidad org\u00e1nica de una sociedad victimizada por los designios del robo organizado. Gubernamental y empresarialmente.<\/p>\n\n\n\n<p>Zapata alert\u00f3 a la historia sobre el exterminio desaforado y sobre la usurpaci\u00f3n galopante. De la tierra, de la cultura y del esp\u00edritu. Usurpaci\u00f3n que fractur\u00f3 la vida desarrollada por pueblos cuya evoluci\u00f3n particular finc\u00f3 sistemas aut\u00f3nomos de supervivencia y cuyo destino no pod\u00eda ni deb\u00eda ser dirimido por intereses for\u00e1neos. Fractura de lenguas, mitos, y dioses. Es decir, aniquilamiento del esp\u00edritu. El gran desaf\u00edo de Zapata rebasaba lo estrictamente pol\u00edtico-jur\u00eddico en la tenencia de la tierra. En su obra est\u00e1 impl\u00edcita y expl\u00edcita la b\u00fasqueda de la reivindicaci\u00f3n y reapropiaci\u00f3n de todo cuanto fue, y es, propiedad del que la trabaja. Tierra, hierofan\u00edas, magia: la vida misma.<\/p>\n\n\n\n<p>Zapata no puede ser visto como caudillo \u00abinspirado\u00bb que trat\u00f3 de redimir a una masa de \u00abmuertos de hambre\u00bb, d\u00e1ndole a cada quien \u00abpremios de consolaci\u00f3n\u00bb existencial en parcelas cultivables. Zapata es en todo y en \u00faltimo caso, hito o s\u00edntesis de lo que un pueblo piensa y siente ante las desgracias que presencia y las calamidades de su indefensi\u00f3n. Zapata aporta al movimiento agrarista revolucionario, el talento sint\u00e9tico-log\u00edstico de un estratega recio y entregado a sus principios. Esos no son dones de privilegios mesi\u00e1nicos, es nada menos que la conjugaci\u00f3n de toda una historia fraguada cotidianamente en el pensamiento popular que un d\u00eda decidi\u00f3 resarcirse de tanta injusticia. Zapata no es un santo, es hombre de carne y hueso, ind\u00edgena, campesino, inteligente, autogestivo y revolucionario. Virtudes todas inadmisibles para el explotador. Hoy todav\u00eda sorprende a muchos que los ind\u00edgenas y campesinos sean inteligentes, que quieran la libertad y tengan propuestas independentistas. Siempre se sospecha que alguien los asesora. La vitalidad e inteligencia de Zapata ofendi\u00f3 y ofende a los que se sienten superiores, encerrados en sus palacios urbanos de cristal progresista. A quienes creen que todo lo rural es inferior, atrasado y sucio. A esos que ven en los ind\u00edgenas y campesinos solo fuerza de trabajo hambrienta y miserable, que por \u00abignorantes\u00bb se les puede enga\u00f1ar haci\u00e9ndolos trabajar a cambio de limosnas. Como parias con costumbres avejentadas y mal olor a quienes se puede explotar impunemente porque no saben siquiera protestar. Se les considera \u00abcasi bestias\u00bb cuyo destino es trabajar para producir alimentos que los matan de hambre. Animales, cre\u00edan los evangelizadores que eran los ind\u00edgenas. Hoy la cosa es parecida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ind\u00edgenas y campesinos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Diseno-sin-titulo-3-1024x1024.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-5819\" srcset=\"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Diseno-sin-titulo-3-1024x1024.png 1024w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Diseno-sin-titulo-3-300x300.png 300w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Diseno-sin-titulo-3-150x150.png 150w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Diseno-sin-titulo-3-768x768.png 768w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Diseno-sin-titulo-3-125x125.png 125w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Diseno-sin-titulo-3.png 1080w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>En 1910 Emiliano Zapata reparte tierras entre los campesinos de Anenecuilco.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00ab<\/em><em>Unos cuantos centenares de grandes propietarios han monopolizado toda la tierra laborable de la Rep\u00fa<\/em><em>blica; de a<\/em><em>\u00f1o en a\u00f1o han ido acrecentando sus dominios, para lo cual han tenido que despojar a los pueblos de sus ejidos o campos comunales y a los peque\u00f1os propietarios de sus modestas heredades. Hay ciudades en el Estado de Morelos, como la de Cuautla, que carecen hasta del terreno necesario para tirar sus basuras, y con mucha raz\u00f3n del terreno indispensable para el ensanche de la poblaci\u00f3n. Y es que los hacendados, de despojo en despojo, hoy con un pretexto, ma\u00f1ana con otro, han ido absorbiendo todas las propiedades que leg\u00edtimamente pertenecen y desde tiempo inmemorial han pertenecido a los pueblos ind\u00edgenas, y de cuyo cultivo estos \u00faltimos sacaban el sustento para s\u00ed y para sus familias<\/em><em>\u00bb <\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Fragmento de la carta del general Emiliano Zapata dirigida a Woodrow Wilson, presidente de EEUU., fechada el <\/em><\/strong><strong><em>23 de agosto de 1914<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para los ind\u00edgenas y campesinos mexicanos, como para cualquier cultura, la relaci\u00f3n con la tierra posee profundidades arquet\u00edpicas, sociol\u00f3gicas, econ\u00f3micas, pol\u00edticas y religiosas tan importantes como inabarcables. Intentar una expedici\u00f3n al pensamiento ind\u00edgena para desentra\u00f1ar el correlato tramado en torno a la tierra, sus demandas y frutos, implica activar un sistema de comprensi\u00f3n capaz de expandir integralmente los flujos y reflujos de im\u00e1genes, nociones e intuiciones cuyo car\u00e1cter totalizador obliga a entender que de la fecundidad tel\u00farica a la intrauterina, pasando por el asombro ante los ciclos c\u00f3smicos y las festividades rituales, se da un mismo impasse perturbador que restituye en su magnificencia todo el respeto ceremonial por la vida en cada una de sus expresiones.<\/p>\n\n\n\n<p>La culturas prehisp\u00e1nicas tuvieron en la actividad agr\u00edcola uno de los ejes m\u00e1s impresionantemente fant\u00e1sticos de producci\u00f3n y reproducci\u00f3n arquet\u00edpica que es di\u00e1logo con las potencias de la naturaleza. La tierra madre es el vertedero de prodigalidades en cuyo comportamiento es discernible el comportamiento del universo entero. Cada ciclo de fertilidad pulsa el ritmo del trabajo. Quien labra la tierra penetra en los secretos m\u00e1s \u00edntimos de un misterio que ante sus ojos se abre permanentemente, para recordarle que todas esas fuerzas conmueven un modo de ser accidental, potente y potencial que pide respeto ritual y asimilaci\u00f3n mim\u00e9tica con cada elemento. Trabajar la tierra es trabajar en el esp\u00edritu. Por eso las herramientas o artefactos que sirven para las faenas agr\u00edcolas, est\u00e1n tocados por la inercia magn\u00e9tica de esos hilos sagrados que establecen, entre la vida del labriego y la vida de su cosecha, solidaridades ancestrales. Ambos son alimento del mismo destino.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los elementos se subordinan a esta actitud de religar. Del sol al viento, de lo vegetal a lo animal. La tierra da soporte, cobijo, estancia. Prodiga y castiga. Nada hay que pueda neg\u00e1rsele y por eso la ofrenda de sacrificios no tiene l\u00edmite. Todo le pertenece tarde o temprano y la tarea fundamental del que labra es la de un sacerdote. Su misi\u00f3n es cuidarla y atender todas las exigencias de esos partos magn\u00edficos que se trasmutan en supervivencia. El car\u00e1cter sacerdotal del labrador es arquet\u00edpico. Es irrenunciable y exige entregas absolutas, expresadas con ese silencio contemplativo y asombrado que suelen desarrollar ind\u00edgenas y campesinos. Silencio de sumisi\u00f3n ritual, a su modo ofrenda y canto ante la magnificencia. Silencio dignidad lit\u00fargica natural, indisociable de sus pensamientos.<\/p>\n\n\n\n<p>Quien cultiva la tierra posee sistemas de an\u00e1lisis y s\u00edntesis capaces de interconectar operaciones perceptivas e intuitivas delicad\u00edsimas, con pulsiones laborales extenuantes. Leen el sol, la lluvia, la fertilidad, los equinoccios y las calamidades con el olfato aguzad\u00edsimo e inefable de todas sus relaci\u00f3nes ritual-intuitivas. Individuo y naturaleza son uno mismo, se animan con las mismas sustancias m\u00e1gico-geneal\u00f3gicas que se comparten la totalidad como requisito primigenio de identidad c\u00f3smica. Di\u00e1logo entre la vida y la muerte que en el protagonismo sacerdotal se sintetiza a s\u00ed, para engendrar las formas m\u00e1s puras de la poes\u00eda. Poetas en las luchas de la existencia, sacerdotes en el misterio de la creaci\u00f3n, guerreros de la fertilidad, hijos de la tierra. Zapata era de esa estirpe.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab<em>El ni\u00f1o a quien empezaron a llamar Miliano, escuchar\u00eda los consejos que junto al Tlecuil relataban las madres y las abuelas a los peque\u00f1os, mezclando los mitos ind\u00edgenas y los ogros de lejanas tierras.<\/em>\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Jes<\/em><\/strong><strong><em>\u00fa<\/em><\/strong><strong><em>s Sotelo Incl<\/em><\/strong><strong><em>\u00e1n<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las tantas Revoluciones Mexicanas<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En M\u00e9xico estallaron muchas revoluciones simult\u00e1neas y consecutivas. Entre otras la revoluci\u00f3n de la clase burocr\u00e1tica que desplaz\u00f3 a Porfirio D\u00edaz para instaurar \u00abotra dictadura de partido\u00bb. La obrera, que tuvo soportes conceptuales y estrat\u00e9gicos particulares. La \u00abilustrada\u00bb, que produjo rebatingas extraordinariamente necias. Y la campesina que tuvo logros fundamentales y que por eso fue sofocada a punta de traiciones institucionales. Pa\u00eds fragmentado en intereses disc\u00edmbolos y culturas antit\u00e9ticas, donde cada grupo hegem\u00f3nico ha querido ensayar el modelo de para\u00edso que se le antoja. Pa\u00eds de culturas rotas en millones de part\u00edculas poblacionales que, sin saberlo unas o aceptarlo otras, tienden a fundirse atra\u00eddas magn\u00e9ticamente por el im\u00e1n descomunal de la historia. El clima feudal en que se desenvolvi\u00f3 la lucha zapatista estaba, como est\u00e1 hasta ahora, intensamente pre\u00f1ado por m\u00faltiples presencias, im\u00e1genes y resonancias del pensamiento m\u00e1gico. M\u00e9xico entero se sacudi\u00f3 con el advenimiento de \u00abla modernidad\u00bb. Con la transfiguraci\u00f3n apresurada del rostro rural nacional en rostro maquillado con progreso. Colisi\u00f3n y sacudida que no produjo simbiosis porque los m\u00f3viles o fines eran repetici\u00f3n de malabarismos, farsas y usurpaciones autoritarias como siempre. El porfirismo garantizaba sus empe\u00f1os para inventar un pa\u00eds pintoresco, atractivo para las inversiones extranjeras, decorado con \u00abbuen gusto\u00bb, educado en las tradiciones europeas pero, sobre todo, rico en materias primas y mano de obra barata, desorganizada, desarticulada emocional o espiritualmente e ideologizada con el cuento del extranjero que vendr\u00e1 a redimirlo todo. Fue un choque frontal con tradiciones culturales ancestrales. Choque con las estructuras religiosas y los muchos sincretismos llamados \u201cpaganos\u201d. Con los a\u00fan vivos conocimientos populares en materia de medicina, astronom\u00eda, filosof\u00eda y ciencia pol\u00edtica. Choque con un M\u00e9xico cuya integridad nacional apenas se entend\u00eda por ciertas escaramuzas jur\u00eddico-pol\u00edticas, y en el que las diversidades \u00e9tnico-culturales pesaban mucho m\u00e1s que los intentos integracionistas de algunos gobiernos. Era un repertorio multiling\u00fc\u00edstico, multirreligioso y multicultural esparcido en territorios donde el cultivo y la fertilidad signaban las divisas fundamentales del desarrollo cient\u00edfico, filos\u00f3fico, art\u00edstico y pol\u00edtico comunitarios. La historia de la conquista trasplantada a la dictadura porfirista que dur\u00f3 de 1877 a 1911. M\u00e1s o menos 36 a\u00f1os en el poder.<\/p>\n\n\n\n<p>La clase privilegiada a principios de siglo, europeizada, afrancesada, espa\u00f1olizada, ilustrada, acad\u00e9mica, positivista y con alcurnias t\u00edpicamente virreinales, compart\u00eda canonj\u00edas con un s\u00e9quito clasemediero, mestizo, arribista y convenenciero, que en su complicidad anidaba envidias revanchistas que m\u00e1s tarde devendr\u00edan en una de las tantas Revoluciones Mexicanas: la revoluci\u00f3n (o mejor a\u00fan \u201crevuelta civil\u201d) de la clase media resentida comandada por Francisco I. Madero.<\/p>\n\n\n\n<p>En el otro extremo de la realidad un pueblo sometido, ninguneado, ignorado y condenado hist\u00f3ricamente se dio al encuentro con su Revoluci\u00f3n. Todo parece indicar que solo Zapata propuso un programa de transformaciones independiente, sin contubernios con los poderes hegem\u00f3nicos y con una salida verdadera a los agobios colectivos. Hoy su <em>Plan de Ayala<\/em> sigue teniendo vigencia. Ese movimiento agrarista que Zapata tom\u00f3 como estandarte es inentendible sin una aproximaci\u00f3n al genio cultural de una naci\u00f3n, que en su pluralidad, manten\u00eda denominadores comunes en casi todas las esferas de la vida cotidiana. De la idea de muerte simbiotizada entre alma genocida del conquistador espa\u00f1ol y la muerte ritual ind\u00edgena, al sentido del humor negro. De las concepciones religiosas locales y las importadas por el Evangelio, a las fiestas ceremoniales del tequila y el balazo. De la organizaci\u00f3n social experimentada por los pueblos prehisp\u00e1nicos al modelo feudal, de caciques y terratenientes reyezuelos del terror y el asesinato impune. El pueblo mexicano, ind\u00edgena y campesino, constituy\u00f3 un car\u00e1cter peculiar\u00edsimo cuyos distintivos propiciaron el quebrantamiento del orden impuesto por los extranjeros y por los mestizos amaestrados como capataces para obligar al indio a rendir culto al padre extranjero y \u00abchingar\u00bb a su madre tierra. En M\u00e9xico, quiz\u00e1 por eso y entre otras much\u00edsimas razones, la importancia de la madre se extienda sobre la conciencia y subconciencia sociales. A veces como herida honrosa que no deja de doler y sangrar. La Madre Virgen de Guadalupe, La Madre Patria, La Madre Academ\u00e1. Al respecto se ha estudiado el galimat\u00edas socio-antropol\u00f3gico impl\u00edcito en el tipo de insultos usados en M\u00e9xico. Los que se vinculan con la violaci\u00f3n de la madre, la madre prostituta o la madre ausente, implican casi instant\u00e1nea y apocal\u00edpticamente la presencia de la muerte, aunque por supuesto tambi\u00e9n exista una especie de sentido del humor c\u00ednico que \u00abgoza su dolor\u00bb con risotadas o juegos de palabras (llamados \u201calbures\u201d) donde \u201cpenetrar\u201d o \u201cser penetrado\u201d (ser ching\u00f3n o ser chingado) son las claves de cierta fatalidad en debate permanente.<\/p>\n\n\n\n<p>Las preocupaciones de Zapata por la tierra no se pueden circunscribir a disquisiciones exclusivamente pol\u00edticas, econ\u00f3micas o antropol\u00f3gicas, por m\u00e1s que en efecto de estas vertientes se hayan desprendido muchas de las coartadas estrat\u00e9gicas fundamentales del movimiento zapatista. Zapata entend\u00eda la tierra, la historia, la realidad intelectiva del pensamiento m\u00e1gico ind\u00edgena, la econom\u00eda y sobre todo el futuro. Le eran propios, cotidianos e inseparables. Todos los intentos por reducir a Zapata a los m\u00e1rgenes explicacionistas que lo estereotipan como \u00abl\u00edder campesino agrarista\u00bb, \u00abpragm\u00e1tico de las armas\u00bb, \u00abestratega de las fuerzas ind\u00edgenas\u00bb o \u00abpr\u00f3cer iluminado con levitaciones redentoras\u00bb, por m\u00e1s monumentos que erijan o m\u00e1s avenidas que se bauticen en su nombre, son desviaciones reduccionistas descontextualizantes que tienen por objeto ideol\u00f3gico tergiversar una realidad irrebatible: Zapata era un mexicano perfectamente representante de todos esos que exactamente como \u00e9l, dieron la vida por defender la tierra. Representante de un proceso total que es imposible reducir a la voluntad o carisma individualista. Representante de una totalidad que no solo incluye a los humanos: totalidad de la tierra, de las tradiciones, de la cultura y la magia prodigiosa con que la naturaleza nos obsequia siempre. Zapata lo sabia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Recuperar la tierra<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Diseno-sin-titulo-4-1024x1024.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-5820\" srcset=\"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Diseno-sin-titulo-4-1024x1024.png 1024w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Diseno-sin-titulo-4-300x300.png 300w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Diseno-sin-titulo-4-150x150.png 150w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Diseno-sin-titulo-4-768x768.png 768w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Diseno-sin-titulo-4-125x125.png 125w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Diseno-sin-titulo-4.png 1080w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00ab<em>El esp\u00edritu no es como una veleta, o por lo menos no es tan solo como una veleta. No basta con decidir de repente entregarse a una determinada actividad, ya que esta entrega nada significa si uno no es capaz de expresar objetivamente c\u00f3mo lleg\u00f3 a tal decisi\u00f3n y en qu<\/em><em>\u00e9 <\/em><em>punto exacto era necesario que estuviera para llegar a ella<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Andr\u00e9 Breton <\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Incluso para la gran mayor\u00eda de los intelectuales europeizados de su tiempo, Zapata fue un incomprendido. Era tan popular, tan de la tierra, tan de lo primigenio que chocaba brutalmente con los refinamientos y estilizaciones, ciertamente burgueses, de cuanto rufi\u00e1n amafiado en c\u00fapulas intelectuales, dedicado a adorar el pensamiento griego o romano. De la poes\u00eda a las c\u00e1tedras universitarias emanaba un permanente recelo calumniador de todo cuanto significara Revoluci\u00f3n. Hubo ep\u00edtetos de todo libre e injurias sin pudor. Las cortes dictatoriales de Porfirio D\u00edaz tuvieron en sus hijitos intelectuales a los art\u00edfices de argumentaciones contrarrevolucionarias equiparables al asesinato de la libertad. Hoy todav\u00eda hay cuentas pendientes. Ni m\u00e1s ni menos, y pese a la contundente presencia de lo rural o campesino en la conformaci\u00f3n de las ciudades poderosas, la indiferencia y la intolerancia enceguecieron a los se\u00f1oritos educados en Europa. La educaci\u00f3n fue de privilegiados aspirantes al control burocr\u00e1tico, quienes en la primera oportunidad que se present\u00f3, arremetieron en pos de los espacios dominantes, desde donde se erigi\u00f3 m\u00e1s tarde un sistema de ideas reciclado tercamente hasta el presente. Fue sin dudarlo uno de los golpes estrat\u00e9gicos m\u00e1s odiosos e inmisericordes que se ocup\u00f3 en educar a una naci\u00f3n entera con el mito de la realidad positiva, la reivindicaci\u00f3n de la cultura grecolatina, la santificaci\u00f3n de los academismos, el humanismo universalista de los dominantes y por supuesto la integraci\u00f3n filos\u00f3fico-jur\u00eddico-pol\u00edtica del discurso modernista para una nueva naci\u00f3n emergente donde no exist\u00edan indios ni campesinos. Centralismos desaforados que desplazaron los ejes de la supervivencia del campo a las oficinas, del arado a las f\u00e1bricas, del cultivo al confesionario y de la madre tierra al padrastro Presidente Constitucional. Centralismo que conmocion\u00f3 la cultura con el asiento de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial en zonas ceremoniales superpuestas a las que el esp\u00edritu prehisp\u00e1nico forj\u00f3. Fue lo mismo que construir iglesias encima de las pir\u00e1mides. Y museos encima de la memoria. Pero lo hicieron antes y despu\u00e9s. Centralismos cuyo eje torn\u00f3 abstracto lo v\u00edvido. Convirti\u00f3 la justicia en edificios u oficinas, la alimentaci\u00f3n en promesas, la sabidur\u00eda de la madre tierra en \u00ab<em>alma mater<\/em>\u00bb universitaria, la socializaci\u00f3n en elecciones y la libertad en saliva. Se suplant\u00f3 la leg\u00edtima propiedad de la tierra con ineficiencia patronal que hasta la fecha tiene en la peor de las crisis, y de las verg\u00fcenzas, la producci\u00f3n agr\u00edcola nacional. Es decir, se desgarr\u00f3 el v\u00ednculo ind\u00edgena y campesino con la tierra, para destazar el esp\u00edritu de una fuerza guerrera propietaria del pa\u00eds. Abel y Ca\u00edn se ven ingenuos. La generaci\u00f3n de intelectuales incubados durante la dictadura porfirista y los se\u00f1oritos licenciados que llegaron al relevo posrrevolucionario, fueron incapaces de aprender siquiera lo elemental propuesto por la verdadera Revoluci\u00f3n gestada por Zapata. Hay que ver la cantidad de maromas y manoseos que en la redacci\u00f3n de libros, documentos y decretos, han tenido que hacer para mantener a todos desinformados y desinteresados por los postulados b\u00e1sicos del pensamiento zapatista. Son miles y\/o millones de p\u00e1ginas, ediciones y monumentos financiados por la demagogia. Y es el mismo r\u00e9gimen de imposici\u00f3n ideol\u00f3gica que est\u00e1 en crisis desde siempre v\u00edctima de sus contradicciones, negaciones y traiciones. Se invent\u00f3 un nacionalismo con tradiciones estilizadas bajo la mirada de un exotismo disfrazado de amor patrio. Mitolog\u00eda de h\u00e9roes sobre el caballo de la usurpaci\u00f3n. Por eso se han negado siempre a un debate nacional abierto. Por eso nadie los quiere.<\/p>\n\n\n\n<p>Zapata<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab<em>\u2026 era un hombre de piel oscura y rostro delgado, cuyo inmenso sombrero a veces echaba tal sombra sobre sus ojos que no se le pod\u00edan ver\u2026 vest\u00eda una corta chaquetilla negra, un largo paliacate de seda de color azul p\u00e1lido, una camisa de pronunciado color lavanda y usaba alternadamente un pa\u00f1uelo blanco de franja verde y otro en el que estaban pintados todos los colores de las flores. Vest\u00eda pantalones apretados negros, de corte mexicano, con botones de plata cosidos en el borde de cada pernera<\/em>\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>U<\/em><\/strong><strong><em>n agente norteamericano<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En 1911 se lanza a la lucha revolucionaria agrarista en el sur, con el objeto de la recuperaci\u00f3n de la tierra. En noviembre proclama el <em>Plan de Ayala,<\/em> documento fundamental de sus ideas revolucionarias.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab<em>Para extorsionar los hacendados se han valido de la legislaci\u00f3n, que elaborada bajo su gesti\u00f3n, les ha permitido apoderarse de enormes extensiones de tierras, con el pretexto de que son baldas es decir, no amparadas por t\u00edtulos legalmente correctos. De esta suerte, ayudados por la complicidad de los tribunales y apelando muchas veces a medios todav\u00eda peores, como el de reducir a prisi\u00f3n o consignar al ej\u00e9rcito, a los peque\u00f1os propietarios a quienes quer\u00edan despojar, los hacendados se han hecho due\u00f1os \u00fanicos de toda la extensi\u00f3n del pa\u00eds, y no teniendo ya los ind\u00edgenas tierras, se han visto obligados a trabajar en las haciendas, por salarios \u00ednfimos y teniendo que soportar el mal trato de los hacendados y de sus mayordomos o capataces, muchos de los cuales, por ser espa\u00f1oles o hijos de espa\u00f1oles, se consideran con derecho a conducirse como en la <\/em><em>\u00e9<\/em><em>poca de Hern\u00e1<\/em><em>n Cort<\/em><em>\u00e9s es decir, como si ellos fueran todav\u00eda los conquistadores y los amos, y los \u2018peones\u2019 simples esclavos, sujetos a la ley brutal de la conquista. La posici\u00f3n del hacendado respecto de los peones, es enteramente igual a la que guardaba el se\u00f1or feudal, el bar\u00f3n o el conde en la Edad Media, respecto de sus siervos y vasallos. El Hacendado, en M<\/em><em>\u00e9<\/em><em>xico, dispone a su antojo de la persona de su pe\u00f3<\/em><em>n;<\/em><em> lo reduce a prisi\u00f3<\/em><em>n, si gusta;<\/em><em> le prohibe que salga de la hacienda, con pretexto de que all\u00ed tiene deudas que nunca podr\u00e1 pagar; y por medio de los jueces, que el hacendado corrompe con su dinero, y de los prefectos o \u2018jefes pol\u00ed<\/em><em>ticos<\/em><em>\u2019, que son siempre sus aliados, el gran terrateniente es en realidad, sin ponderaci\u00f3n, se\u00f1or de vidas y haciendas en sus vastos dominios<\/em>\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Carta de Emiliano Zapata <\/em><\/strong><strong><em>al presidente Wilson<\/em><\/strong><strong><em>,<\/em><\/strong><strong><em> op<\/em><\/strong><strong><em>. cit.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Revoluci\u00f3n de Zapata<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Revoluci\u00f3n Mexicana, que es una y muchas a la vez, tiene con Emiliano Zapata un sabor y definici\u00f3n sin los cuales se desdibujar\u00eda virtualmente todo el movimiento de 1910. Zapata le aport\u00f3 a la Revoluci\u00f3n un sentido de identidad cuya raigambre hist\u00f3rica conmovi\u00f3 y conmueve hasta lo m\u00e1s profundo la conciencia del pa\u00eds. En \u00faltima instancia o en primera, la lucha del ej\u00e9rcito zapatista puso a flote el par\u00e1metro m\u00e1s ineludible de las verdades que justificaron toda la gesta. Puso a prueba la capacidad de respuesta hist\u00f3rica de un pueblo cargado con pendientes pesad\u00edsimos, que hasta el presente, contin\u00faan siendo espejo y diagnostico de la realidad total. Lo que el zapatismo demand\u00f3 sigue siendo prueba de fuego para los reg\u00edmenes pol\u00edtico-administrativos que desde los albores de la Revoluci\u00f3n repiten discursos huecos sin atinar a resolver las causas profundas de tanta desigualdad e injusticia. Zapata puso el dedo en una llaga abierta desde la conquista. Releer el pensamiento de Zapata es constatar el grado de atraso y olvido que de lo pol\u00edtico a lo art\u00edstico mantienen sometido al ind\u00edgena y al campesino. Toda la parafernalia discursiva que en nombre de la democracia o de la igualdad social se distiende hist\u00f3ricamente, en M\u00e9xico termina siendo una farsa descomunal cuando se hacen los an\u00e1lisis m\u00e1s elementales sobre el reparto popular de la riqueza nacional. Madero minti\u00f3 como ha mentido el P.R.I. y la carga hist\u00f3rica de tama\u00f1a desatenci\u00f3n exterminadora pesa sobre la conciencia de los mexicanos como l\u00e1pida vergonzosa en la tumba de sus ideales. Eso retrata fielmente una parte de lo que es una sociedad y retrata fielmente la dimensi\u00f3n de las calamidades que se avejentan entre los pobladores, sin que aparentemente tenga atisbos de soluci\u00f3n un rezago de tales magnitudes. A todos envuelve esa responsabilidad hist\u00f3rica, a todos involucra esa realidad inescondible que por m\u00e1s invisible que se la pretenda para ocultar el grado del abandono, aparece y reaparece permanentemente con sus miles de im\u00e1genes cotidianas. Mantiene presente en la memoria de todos el proceso gradual de un exterminio que hace c\u00f3mplices a todos hasta nueva orden.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab<em>La Revoluci\u00f3n es una s\u00fabita inmersi\u00f3<\/em><em>n de M<\/em><em>\u00e9<\/em><em>xico en su propio ser. De su fondo y su entra\u00f1<\/em><em>a extrae, casi a ciegas,<\/em><em> los fundamentos del nuevo E<\/em><em>stado. Vuelta a la tradici<\/em><em>\u00f3n, re-anudaci\u00f3n de los lazos con el pasado, rotos por la Reforma y la Dictadura, la Revoluci\u00f3n es una b\u00fasqueda de nosotros mismos y un regreso a la madre. Y, por eso, tambi<\/em><em>\u00e9<\/em><em>n es una fiesta: la fiesta de las balas, para emplear la expresi\u00f3n de Mart\u00edn Luis Guzm\u00e1n. Como las fiestas populares, la Revoluci\u00f3n es un exceso y un gasto, un llegar a los extremos, un estallido de alegr\u00eda y desamparo, un grito de orfandad y de j\u00fabilo, de suicidio y de vida, todo mezclado. Nuestra Revoluci\u00f3n es la otra cara de M<\/em><em>\u00e9<\/em><em>xico, ignorada por la Reforma y humillada por la Dictadura. No la cara de la cortes\u00eda, el disimulo, la forma lograda a fuerza de mutilaciones y mentiras, sino el rostro brutal y resplandeciente de la fiesta de la muerte, del mitote y el balazo, de la feria y del amor, que es rapto y tiroteo. La Revoluci\u00f3n apenas si tiene ideas. Es un estallido de realidad: una revuelta y una comuni\u00f3n, un trasegar viejas sustancias dormidas, un salir al aire muchas ferocidades, muchas ternuras y muchas finuras ocultas por el miedo a ser. \u00bfY con qui<\/em><em>\u00e9<\/em><em>n comulga M<\/em><em>\u00e9<\/em><em>xico en esta sangrienta fiesta? Consigo mismo, con su propio ser. M<\/em><em>\u00e9<\/em><em>xico se atreve a ser. La explosi\u00f3n revolucionaria es una portentosa fiesta en la que el mexicano, borracho de s\u00ed mismo, conoce al fin, en abrazo mortal, al otro mexicano.<\/em>\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Octavio Paz<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pero la Revoluci\u00f3n tambi\u00e9n fue pasi\u00f3n desatada ante la injusticia consuetudinaria. Retemblar en su centro una tierra saturada hasta el hartazgo con calamidades a mansalva que tiene por cliente preferido al m\u00e1s desprotegido hist\u00f3ricamente. La Revoluci\u00f3n fue lucha organizada al fragor de un amor apasionado por el punto final. Freno para una lista de atropellos impunes repetidos estruendosamente sobre el rostro de los pueblos. La Revoluci\u00f3n tambi\u00e9n sintetiz\u00f3 vida y muerte que se regeneran en simult\u00e1neo para fecundar el futuro de quienes quieren corregir el rumbo y poner en su sitio a los verdugos sociales. Por eso uno de los s\u00edmbolos m\u00e1s acabados en toda concepci\u00f3n revolucionaria es la tierra. De ella deviene esa ciclicidad sintetizada entre la vida y la muerte, ella nos la ofrece como garant\u00eda y todas sus lecciones pesan sobre la conciencia y subconciencia colectivas como mandato irreductible que no tiene otra imagen, en la utop\u00eda como en la realidad, que la imagen de la libertad. Es muy f\u00e1cil enga\u00f1arnos con romances verborreicos sobre la significaci\u00f3n hist\u00f3rica y m\u00e1gico ritual de la Revoluci\u00f3n. Todos hemos ca\u00eddo en tentaciones idealizantes que ponen al indio, al campesino y al proletario, como materia de redenci\u00f3n en los lavaderos hist\u00f3ricos de las culpas. De la academia a las urnas. Del muralismo pict\u00f3rico mexicano al vandalismo financiero. Pero la Revoluci\u00f3n es un mandato mayor, es un arcano fundamental que no obedece leyes racionalistas, ni a caprichos de \u00abprecisi\u00f3n ideol\u00f3gica\u00bb. Las revoluciones se mueven con el pulso, cadencia y p\u00e1lpito de cada pueblo. Es este quien determina los c\u00f3mo, cu\u00e1ndo y por qu\u00e9 de cada acto. No hay partituras para una Revoluci\u00f3n. Las estrategias y las log\u00edsticas tienen que ser le\u00eddas e interpretadas por la sensibilidad de quienes est\u00e1n \u00edntimamente volcados con cada designo, matiz o pulsaci\u00f3n de los grupos, su historia, cultura, sacralidad y apuesta. Tal cual lo han hecho muchas revoluciones y tal cual lo hizo el genio zapatista. Pero el drama m\u00e1s desgarrador, bomba de tiempo, tuvo expresi\u00f3n en la Revoluci\u00f3n Mexicana por un conflicto de discriminaci\u00f3n, que llev\u00f3 el resentimiento por el despojo a niveles de odio que, como c\u00e1ncer, se enquistaron en M\u00e9xico desde los tiempos de la conquista. La Revoluci\u00f3n Mexicana, o m\u00e1s espec\u00edficamente, la Revoluci\u00f3n agrario-ind\u00edgena, anida en su raz\u00f3n de ser el veneno de la marginaci\u00f3n, desarticulador de todo. Los ind\u00edgenas y los campesinos que se distinguen por grados muy particulares de conformaci\u00f3n cultural, arremetieron contra los poderes de una clase gobernante dictatorial y soberbia, que pens\u00f3 en un modelo de pa\u00eds en el que quedaron excluidos sectores ampl\u00edsimos de la sociedad. Se trata de un conflicto por la desigualdad en la distribuci\u00f3n y propiedad de la riqueza nacional, pero se trata sobre todo de un conflicto en el que lo ideol\u00f3gico se pone en crisis porque enfrenta concepciones generales diametralmente opuestas. Mirar a los \u00abindios\u00bb como mugrosos, retr\u00f3grados, bandidos e infrahumanos, es un hecho que se expres\u00f3 siempre en todas las categor\u00edas de la vida grupal. Las preferencias para impulsar servicios de salud, educaci\u00f3n, trabajo y desarrollo cultural, tuvieron siempre, como l\u00edmite de casta, las fronteras de lo urbano, tarde o temprano caldo de cultivo capaz de sostener el poder gobernante. Lo de afuera, lo extraurbano, lo que no era copart\u00edcipe de las ideas de progreso modernista, se miraron siempre con un recelo racista. \u201cPatolandia\u201d. La dictadura feudal de Porfirio D\u00edaz, y lo que m\u00e1s tarde Vargas Llosa llam\u00f3 \u201cdictadura de partido\u201d refiri\u00e9ndose al P.R.I., mantuvieron y mantienen esa indiferencia demoledora que no es solo interpretaci\u00f3n para regocijo de antrop\u00f3logos. Es evidencia del olvido en inversiones p\u00fablicas para comunicaciones, hospitales, escuelas, iniciativas de producci\u00f3n agr\u00edcola e impulso a las artes locales. Nunca ha habido asomos de igualdad que equipare respetuosamente, sin sublimaciones hist\u00e9ricas, sin conmiseraciones, sin d\u00e1divas, sin suficiencias paternalistas, el trabajo campesino, la vida campesina, con cualquier otra forma digna de existencia. Es verdad que la Revoluci\u00f3n Mexicana fue, y es, reencuentro \u00edntimo entre los mexicanos en dimensiones de verdades profundas, y una de estas verdades es sin duda la verdad del desprecio \u00e9tnico. Los indios fueron vistos siempre como fuerza laboral para la servidumbre, para faenas dif\u00edciles en tierras de \u00abse\u00f1ores hacendados\u00bb, para hacer bulto en m\u00edtines de pol\u00edticos golondrinos y en el mejor de los casos como escenograf\u00eda perfecta para teatros de limosnas que lavan conciencias. Benito Ju\u00e1rez, paradigma cultural complej\u00edsimo, emergi\u00f3 en el per\u00edodo preporfirista y demostr\u00f3 lo que para nadie deb\u00eda ser esc\u00e1ndalo, pero lo fue. Un indio oaxaque\u00f1o que sorprende porque es inteligente, porque entiende el correlato de las fuerzas hist\u00f3ricas nacionales e internacionales y propone un modelo jur\u00eddico que transform\u00f3 a la naci\u00f3n. El mayor pecado de Ju\u00e1rez, m\u00e1s all\u00e1 de sus errores conceptuales, fue demostrar, desde lo intelectual hasta lo iconogr\u00e1fico cultural, que ese moreno de estatura corta, con fisonom\u00eda y manera de hablar tan cercanas a la tierra, pod\u00eda vencer a los rubios franceses, monarcas prestigiados por las tradiciones m\u00e1s odiosas de la cultura occidental. La Revoluci\u00f3n fue en buena medida extensi\u00f3n de esa confrontaci\u00f3n solo que esta vez fueron miles de \u00abdesarrapados\u00bb talentosos, con la raz\u00f3n de su parte, los que demandaron respeto. Se les dijo, y dice hasta hoy, \u00abindios igualados\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<\/strong><strong>La loca de la casa<\/strong><strong>\u00bb <\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El desgarramiento impuls\u00f3 a la Revoluci\u00f3n, se anima por la reposici\u00f3n de lo hurtado. Del campo, de los colores, de la comida, de la sacralidad y de los nombres. La Revoluci\u00f3n exigi\u00f3 respeto total por la dignidad y libertad de elegir cuanto medio y modo la sociedad fuera capaz de autogestar para resolver su futuro. La Revoluci\u00f3n propuso un rompimiento con ese paternalismo autoritario de los poderosos que jam\u00e1s creyeron suficientemente inteligentes a los locales para gobernarse con \u00e9xito. Eso se ve hoy del FMI al <em>Tratado de Libre Comercio<\/em>. Hay puentes emocionales muy sensibles tendidos en la trama hist\u00f3rica de M\u00e9xico desde la conquista hasta el presente. Nadie que no desee hacerse ciego a las realidades que han acompa\u00f1ado la historia mexicana desde hace 500 a\u00f1os, puede omitir de sus an\u00e1lisis el hecho de que ind\u00edgenas y campesinos han sido recluidos a un traspatio cultural. Para muchos son como \u00abla loca de la casa\u00bb y una especie de verg\u00fcenza social con la que no se sabe qu\u00e9 hacer.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo evidencian los contenidos program\u00e1ticos de la educaci\u00f3n p\u00fablica, lo evidencia el discurso evangelizador, lo evidencia la demagogia gubernamental encomendera y lo evidencian todos los estallidos violentos que se han secuenciado permanentemente desde la muerte de Zapata. \u00bfPor qu\u00e9 los ind\u00edgenas no son funcionarios gubernamentales o universitarios? \u00bfPor qu\u00e9 para ellos tener t\u00edtulos universitarios es casi imposible y, cuando ocurre, mueve a risitas socarronas? \u00bfPor qu\u00e9 no son actores protag\u00f3nicos en las decisiones trascendentales del pa\u00eds? Son preguntas que se hacen desde 1521 y que hoy siguen sobre la mesa.<\/p>\n\n\n\n<p>Hubo y hay chistes donde los indios son invariablemente \u00abladinos \u00bb o tontos, sucios o retr\u00f3grados, rateros e ignorantes. La palabra \u201cindio\u201d tiene connotaciones peyorativas y una de las nociones del sufrimiento fatal se resume en la expresi\u00f3n que manda al interfecto a que \u00absepa lo que es amar a Dios en tierra de indios\u00bb. En M\u00e9xico hay tradici\u00f3n farandulera en la que no ha faltado la figura de alg\u00fan indio que es pati\u00f1o de personajes urbanos, pareja de otro indio m\u00e1s o menos igual de est\u00fapido o sirviente-empleado dom\u00e9stico que no cesa en torpezas y groser\u00eda. Estereotipo de un insulto institucionalizado culturalmente y al que la gente, las m\u00e1s de las veces, responde con cari\u00f1o lastimero.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser indio fue y es un estigma que no se lava aunque se integren al modelo de pulcritud que se les exige generalmente y de inmediato para ser aceptados. Ser indio es sin\u00f3nimo de todo lo que no se desea porque implica una marginalidad inaceptable hasta para los punk. En una de sus acepciones la expresi\u00f3n \u00abnaco\u00bb envuelve buena parte del ser y modo de ser \u00e9tico, est\u00e9tico y filos\u00f3fico del ind\u00edgena y el campesino. En cambio, una revisi\u00f3n geneal\u00f3gica de las descendencias respectivas en todos los funcionarios, presidentes, empresarios y cl\u00e9rigos que han dominado a la naci\u00f3n, dar\u00eda porcentajes de extranjerizaci\u00f3n espa\u00f1ola o europea sobradamente sospechosa. No il\u00f3gica en un pa\u00eds colonizado; s\u00ed desequilibrada en un Estado democr\u00e1tico, si lo es.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La tierra es de quien la trabaja<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e9xico es un juego de espejos en el que todos se miran multiplicando una imagen, que en su multiplicidad confunde a propios y a extra\u00f1os. Casa de espejos, c\u00f3ncavos y convexos, estramb\u00f3tica y surrealista en la que a fuerza de reflejos todos tienen algo del resto, aunque les resulte inc\u00f3modo aceptarlo. Juego de espejos donde las im\u00e1genes se han negado a mirar, m\u00e1s all\u00e1 de los cuerpos, ese esp\u00edritu general que une a un genio guerrero y festivo que no termina por madurar y hacerse cargo de su destino. Espejos de palindromas exuberantes que lo mismo invierten las monta\u00f1as y los mares que los sentimientos y las calamidades. Espejos de viento volc\u00e1nico huracanado por el aletear m\u00edtico del \u00e1guila devorando a la serpiente. Espejo encantado con los hechizos sist\u00f3licos y diast\u00f3licos de tanto coraz\u00f3n ofrecido en sacrificios cotidianos para un amor ingrato y amargo capaz de estallar algarab\u00edas tequileras al son del mariachi. Pa\u00eds de espejos l\u00edquidos, terregosos, celestes e infernales donde las escaramuzas verbales se ti\u00f1en de machismo y sexo que se cortan la yugular al primer desaire. Pa\u00eds de subterfugios y exhumaciones poblado con pasadizos culturales donde cualquier canci\u00f3n tiene vocaci\u00f3n de himno y cualquier amor exuda epopeyas. Todo por el mismo boleto y atorado en la garganta que suelta alaridos rancheros con alma de tacos, frijoles y chiles. La gente sigue adorando con nostalgia de para\u00edso perdido la moraleja cinematogr\u00e1fica de \u00ab<em>All<\/em><em>\u00e1 en el Rancho Grande<\/em>\u00bb, Jorge Negrete, Pedro Infante y los hermanos Soler, entre muchos otros, y contra el Zapata que desfigur\u00f3 Marlon Brando en el celuloide extravagante de la \u00f3ptica hollywoodense. Pa\u00eds de invisibles.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab<em>Hay, en primer lugar, la oposici\u00f3n entre lo invisible y lo visible. La historia moderna del pa\u00eds, nos recuerda Ben\u00edtez, conspir\u00f3 poderosamente para hacer invisible a la poblaci\u00f3<\/em><em>n ind<\/em><em>\u00edgena; primero, en el hecho mismo de la conquista. Un pueblo derrotado, a veces, prefiere no ser notado. Se mimetiza con la oscuridad para ser olvidado a fin de no ser golpeado. Pero enseguida, el M<\/em><em>\u00e9<\/em><em>xico independiente, amenazado por guerras extranjeras y desmembramientos, debi\u00f3 <\/em><em>reforzar <\/em><em>\u2018los sitios m\u00e1s amenazados e importantes\u2019, convirtiendo en \u2018tierras inc\u00f3<\/em><em>gnitas<\/em><em>\u2019 grandes fragmentos de territorio. Nadie sabia d\u00f3nde estaban los huicholes, los coras, los pimas o los tarahumaras, y a nadie le interesaba su existencia\u2026 \u00bfC\u00f3mo se har\u00e1n visibles ellos mismos? La respuesta es fulgurante y pasajera; se llama mito, se llama magia, se llama tr\u00e1nsito hacia lo sagrado. \u00bfPuede significar tambi<\/em><em>\u00e9<\/em><em>n un d\u00eda, justicia?<\/em>\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Carlos Fuentes, pr\u00f3logo <\/em><\/strong><strong><em>al libro <\/em><\/strong><strong><em>\u00ab<\/em><\/strong><strong><em>Los indios de M<\/em><\/strong><strong><em>\u00e9<\/em><\/strong><strong><em>xico<\/em><\/strong><strong><em>\u00bb <\/em><\/strong><strong><em>de Fernando Ben<\/em><\/strong><strong><em>\u00ed<\/em><\/strong><strong><em>tez<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>1914, diciembre: Emiliano Zapata y Francisco Villa se entrevistan en Xochimilco. Ambos llegan con sus ej\u00e9rcitos a la ciudad de M\u00e9xico. La lucha revolucionaria de Zapata no puede ser definida como una lucha cuyo \u00fanico soporte es \u00e9tnico o revanchista, por m\u00e1s que los componentes de segregaci\u00f3n racial se agreguen a los modos de explotaci\u00f3n agraria dados en M\u00e9xico durante tanto tiempo. La visi\u00f3n de Zapata abarc\u00f3 la totalidad de los problemas hist\u00f3ricos de su tiempo y jerarquiz\u00f3 urgencias a partir de ejes pol\u00edtico-econ\u00f3micos capaces de atinar la detonaci\u00f3n de fuerzas movilizadoras que no solo se integraran al movimiento revolucionario y lo entendieran, sino que le diesen el sentido, sabor y magnitud particular que por antecedentes, situaci\u00f3n actual y perspectivas la gesta requer\u00eda. A la declaratoria \u00abLa tierra es de quien la trabaja\u00bb correspondi\u00f3 coyunturalmente una secuencia de acciones que son inseparables de su envoltura hist\u00f3rica. En todo caso no se puede incurrir en la ingenuidad de suponer que el movimiento zapatista fuese un movimiento unitario, consolidado conceptual y filos\u00f3ficamente al estilo de otras revoluciones sociales que carecen de la tradici\u00f3n ind\u00edgena mexicana. El Ej\u00e9rcito Liberador de la Rep\u00fablica Mexicana era un cuerpo armado principalmente con fe. Su conformaci\u00f3n reflejaba la propia de un pa\u00eds en el que la diversidad cultural necesariamente impregna de diversidad todas sus evoluciones. No se trataba de un ej\u00e9rcito con efectivos educados sobre convenciones de guerra aceptadas internacionalmente, no era un ej\u00e9rcito de relumbr\u00f3n propicio para desfiles de lisonja, eran mujeres y hombres cansados de la humillaci\u00f3n hist\u00f3rica dispuestos, con una y otra manera de conciencia, a enfrentar lo que viniera como viniera. Ej\u00e9rcito sin despliegues de armamento, sin otro uniforme que el color de la piel, el brillo de los ojos, el olfato intuitivo, el conocimiento del territorio y de la tierra. Los rasgos rural-mexicanos de algunos atuendos y la convergencia en una filosof\u00eda de lucha que se simbolizaba, sintetizaba y expand\u00eda al conjuro extral\u00f3gico y extracaudillista de la palabra \u201cZapata\u201d. Ej\u00e9rcito de escaramuzas y tiroteos convencidos de que la muerte pod\u00eda ser la \u00fanica manera de vivir dignamente. Pero ej\u00e9rcito bien organizado con acuerdo en sus medios y modos aunque cueste entenderlo. Ej\u00e9rcito de mujeres y hombres con la faz de la dignidad puesta a flor de tierra para que esta testimoniara, hasta las entra\u00f1as, la entrega que sus hijos sab\u00edan hacer para defenderla. Tierra que recogi\u00f3 sangre, sudor y l\u00e1grimas de gente verdadera cuya preocupaci\u00f3n no estaba en apoderarse de la silla presidencial ni del fest\u00edn pol\u00edtico Su preocupaci\u00f3n era vivir en libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>Zapata era un hombre silencioso, meditador profundo que dialogaba con la mirada y que part\u00eda el aire con su gesto de gesta fecunda. Hombre investido de un silencio que se romp\u00eda casi exclusivamente para explicar el sentido de la lucha, y sintetizar en lo posible, el alma del movimiento que \u00e9l comandaba sostenido por miles de voluntades similares a la suya. Hombre de un silencio que sab\u00eda romperse al amor: \u00ab<em>Miliano de por s\u00ed fue travieso y grato con las mujeres<\/em>\u00bb (Mar\u00eda de la Luz y Mar\u00eda de Jes\u00fas Zapata).<\/p>\n\n\n\n<p>Hombre de silencio que detonaba en chispazos inteligentes, n\u00edtidos, pre\u00f1ados con el sabor de esas palabras convincentes, brutales y perturbadoras obsequiadas por el alma de quien apuesta la vida para llegar hasta el final a cambio de la verdad y la libertad. Silencio que reclama hechos. No deja de ser parad\u00f3jico y abismal, que de la conquista a la Revoluci\u00f3n Mexicana y hasta nuestras d\u00edas, los gobiernos tengan como primera respuesta ante los miles de conflictos que registra la historia, un llamado al di\u00e1logo. Para los ind\u00edgenas la forma m\u00e1s \u00edntegra del di\u00e1logo es la ofrenda. Por eso el interlocutor mayor es la tierra y todo lo que esta significa en el ofrendar c\u00edclico y eterno. Es ofrenda la entrega de la vida y el trabajo cotidiano, como es ofrenda el eterno retorno del fruto parido por la tierra. Es di\u00e1logo de hechos que se interpreta desde un silencio respetuoso y ritual. Ofrenda de la sangre y de los hijos, ofrenda de la semilla y de la oraci\u00f3n. Ofrenda que por di\u00e1logo no entiende, no puede entender, no tiene por qu\u00e9 entender el intercambio occidental silog\u00edstico de palabrer\u00eda incumplida. Mientras en la ciudad la gente se contenta con discursos, noticieros y saliva para paliar sus angustias cotidianas, el campo pide y da ofrendas. Es impenetrable el universo intelectivo de los ind\u00edgenas y los campesinos si no se entiende, asume e incorpora al pensamiento lo anal\u00f3gico-m\u00e1gico en la funci\u00f3n ritual de la ofrenda. Una de las mayores traiciones hist\u00f3rico-culturales que se ha perpetrado contra los ind\u00edgenas y los campesinos ha sido ofrecerles, ofrecerles y ofrecerles sin haber puesto por medio la prenda de las ofrendas y cumplido con el ritual que es vivir o morir para cumplir.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Emiliano Zapata<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Diseno-sin-titulo-5-1024x1024.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-5821\" srcset=\"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Diseno-sin-titulo-5-1024x1024.png 1024w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Diseno-sin-titulo-5-300x300.png 300w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Diseno-sin-titulo-5-150x150.png 150w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Diseno-sin-titulo-5-768x768.png 768w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Diseno-sin-titulo-5-125x125.png 125w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Diseno-sin-titulo-5.png 1080w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Zapata acudi\u00f3 a la cita con su muerte armado con la ofrenda de su vida. Las puso juntas y revent\u00f3 en el rostro de la historia la lecci\u00f3n fenomenal de un esp\u00edritu colectivo que grita a los cuatro vientos su decisi\u00f3n implacable e irreductible de recuperar su dignidad y libertad. Zapata acudi\u00f3 al altar de una muerte preparada por los traidores. Los mismos que en su verborrea delirante ahogan en saliva venenosa las verdades m\u00e1s profundas de la humanidad. Zapata acudi\u00f3 a la muerte con una ofrenda riqu\u00edsima, cargada con toda la historia ancestral del pueblo mexicano. Ofrenda de vidas, esperanzas y misterios. Ofrenda de la tierra, del amor, de la fecundidad y del futuro, encarnadas en su cuerpo como \u00fanico rito de identidad nacional. Ofrenda de piel oscura, ojos agud\u00edsimos, coraz\u00f3n agitado en la amenaza y en la entrega del guerrero embriagado con sus mitos, curander\u00edas y hechizos. Ofrenda solidaria con todas las dem\u00e1s ofrendas ind\u00edgenas en la historia y en la vida diaria. S\u00edntesis de la totalidad y religi\u00f3n de \u00e1nimas recolectadas al fragor de una existencia incomprendida y mancillada. Todas las ofrendas juntas, de la piedra de los sacrificios al parito de las madres ind\u00edgenas. Ofrenda c\u00f3smica, crucial, definitiva.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab<em>En Chinameca, Guajardo con sus fuerzas se encontraba en el casco de la Hacienda y Zapata con las suyas ocupaba una altura cercana de donde vino cuando accedi\u00f3 a tomar la cerveza que con tanta insistencia se le ofrec\u00eda. Guajardo hab\u00eda mandado formar frente a la casa de la Hacienda en que se encontraba, veinte hombres de su confianza, algunos de ellos oficiales con traje de tropa, explicando que era la guardia que har\u00eda los honores al general Zapata, con un clar\u00edn que dar\u00eda el toque respectivo. Estos hombres estaban ya aprevenidos (sic) para lo que habr\u00eda de suceder, y ten\u00edan instrucciones de que al presentarse Zapata y lanzar el clar\u00edn el primer punto de atenci\u00f3n, deb\u00edan hacer fuego sobre el cabecilla suriano y la gente que le acompa\u00f1aba, procurando a todo trance coger a Zapata, vivo o muerto. Eran cerca de las dos de la tarde del d\u00eda diez de abril. Zapata se acerc\u00f3 <\/em><em>montando un magn<\/em><em>\u00edfico caballo que previamente le hab\u00eda obsequiado el coronel Guajardo, llevando a su lado a los Generales de Divisi\u00f3<\/em><em>n Gil Mu<\/em><em>\u00f1\u00f3z (a) el Mole, Zeferino Ortega y Jes\u00fa<\/em><em>s Capistr<\/em><em>\u00e1n, y seguido por su escolta. El clar\u00edn lanz\u00f3 el primer toque para hacer los honores al jefe rebelde, y de acuerdo con lo convenido los soldados de Guajardo dispararon sus armas, entabl\u00e1ndose el combate. Varias balas hicieron blanco en Zapata y en el caballo que montaba y al desplomarse el cabecilla, fue inmediatamente recogido por los soldados del 5\u00ba Regimiento, conforme a las \u00f3rdenes recibidas<\/em>\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Relaci\u00f3n de los hechos que dieron por resultado la muerte de Emiliano Zapata, Jefe de la Rebeli\u00f3n del Sur. <\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Solo a la estupidez m\u00e1s aberrante puede ocurr\u00edrsele que el asesinato o el exterminio borran los ideales o los sue\u00f1os de los pueblos. Solo a la negligencia y al genocidio puede acudir la creencia de que matando a un individuo se desaparecen las consignas m\u00e1s hondas de las sociedades. La muerte de Zapata potenci\u00f3 a su modo el renacimiento de ese esp\u00edritu guerrero y libertario que habita en la sangre de cuanto mexicano entienda, as\u00ed sea m\u00ednimamente, cualquier noci\u00f3n de respeto por la dignidad de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e9xico hoy es hijo de sus contradicciones, sus aciertos, errores, olvidos y omisiones. Nada de lo que ocurre hoy es ajeno o distinto de lo ocurrido el d\u00eda en que asesinaron a Zapata. Se vive el mismo clima de contrariedad por las tantas injusticias y atropellos que siguen entregando el pa\u00eds a los designios del conquistador. Se vive el desencanto rabioso de una sociedad que vive enga\u00f1ada con la saliva demag\u00f3gica de los que no saben ofrendarse para el bien vivir colectivo. Se padece el sabor amargo de la desesperaci\u00f3n por no tener espacio de maniobra para dirimir los rumbos del futuro, y se sufre la fractura de unos hijos heridos en su conciencia por no haber sabido defender a la madre tierra. Historia de cad\u00e1veres y monumentos fetichizados por la palabrer\u00eda para ocultar las tareas pendientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el esp\u00edritu de Zapata tambi\u00e9n recorre el continente americano. Hoy quiz\u00e1 m\u00e1s que nunca en medio de las fiebres industrializadoras que generan econom\u00edas de bloque, con una adoraci\u00f3n ecocida por el progreso posmoderno, las poblaciones rurales e ind\u00edgenas que sobreviven (es decir, millones de seres humanos,) se debaten en calamidades muy parecidas a las que movieron la insurgencia zapatista. De la Patagonia a Chiapas, de las reservaciones indias norteamericanas a las monta\u00f1as incas. Am\u00e9rica es todav\u00eda territorio de herencias vivas. Territorio de culturas agr\u00edcolas e ind\u00edgenas que fueron y deber\u00edan seguir siendo propietarias de sus parcelas, de sus cosechas, de su fuerza de trabajo, de sus mitos, leyendas y magias. Aunque la inmensa mayor\u00eda de las comisiones de derechos humanos omitan tales cap\u00edtulos.<\/p>\n\n\n\n<p>De la UNESCO a la Interpol se sabe que los ind\u00edgenas y campesinos americanos mantienen en pie de lucha la esperanza de la justicia. Se sabe que la fuerza de su lucha enfrenta condiciones de supervivencia vergonzosamente dram\u00e1ticas y que el hambre, la desprotecci\u00f3n sanitaria, el despojo de tierras, la desolaci\u00f3n y la muerte son galimat\u00edas cotidianos que hasta hoy ning\u00fan discurso mesi\u00e1nico ha podido o querido resolver. La figura y pensamiento de Zapata son sin lugar a dudas mucho m\u00e1s que utensilios mnemot\u00e9cnicos. Son, ni m\u00e1s ni menos, examen hist\u00f3rico que pone a prueba nuestra sensibilidad, inteligencia, solidaridad y capacidad de ofrenda. Est\u00e1 entre manos el problema de la vida y la muerte. Pero tambi\u00e9n est\u00e1 ante nosotros el problema del futuro. A todos los enigmas y misterios que sostienen la vida y la muerte, hay que agregar las dimensiones universales del tiempo que tarde o temprano crea su propia s\u00edntesis. Para la historia las resoluciones del tiempo tienen siempre desencadenamientos que llamamos futuro. Y todas las conjunciones temporales que la realidad es capaz de modelar tienen como coartada esa noci\u00f3n del futuro que ofrece augurios de todo tipo para desafiar nuevamente a la vida. El pasado y el presente, la muerte y la trascendencia son los nutrientes fundamentales de las ofrendas m\u00e1s importantes. La ofrenda germina en el futuro y no hay m\u00e1s remedio que reconocer sin fatalismos o determinismos que el todo evoluciona siempre impulsado con alientos de ofrendas cotidianas. As\u00ed es la dial\u00e9ctica de los ciclos y su vocaci\u00f3n fundamental est\u00e1 fundada en esa potencia destilada en los actos din\u00e1micos conmovedores de la existencia que demostrando la vida demuestran la inmortalidad. Zapata es esa s\u00edntesis tambi\u00e9n. La tierra es s\u00edmbolo de futuro por la fertilidad, la \u00abmultiplicaci\u00f3n de los alimentos\u00bb, y el fluir de los ritmos estacionales proponen y reponen en el esp\u00edritu la certeza definitiva del devenir como oportunidad. Oportunidad de mimesis l\u00fadico sacramental que nos vierte sobre las formas m\u00e1s disc\u00edmbolas, oportunidad de redenci\u00f3n trasmutados en otra yoidad o en un yo de otredad emancipada, oportunidad de reivindicaci\u00f3n hist\u00f3rico-cultural. Zapata tambi\u00e9n es de esa s\u00edntesis.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese hombre que naci\u00f3 \u00abdonde las aguas se arremolinan\u00bb, Anenecuilco, parido por una madre ind\u00edgena, parido por una tierra prodigiosa y parido por la muerte hacia el futuro, agita c\u00edclicamente las aguas primigenias en el remolino de la memoria, agita equinoccialmente las aguas amni\u00f3ticas del genio revolucionario y agita fulgurantemente las aguas seminales del futuro que se vierten siempre incansablemente sobre la tierra. Entender a Emiliano Zapata es entender la gesta \u00edntima de una convicci\u00f3n que era colectiva. Es entender la fecundaci\u00f3n de una esperanza vuelta decisi\u00f3n y vuelta ofrenda para terminar al costo que fuese con la degradaci\u00f3n indigna de todos los ind\u00edgenas y campesinos. La sensibilidad de Zapata es de esa s\u00edntesis.<\/p>\n\n\n\n<p>La memoria es tambi\u00e9n un espejo que retrata doblemente al pasado y al futuro. La memoria acuna las im\u00e1genes pero las acuna en movimiento, en evoluci\u00f3n, en proyecci\u00f3n. Recordar implica rearmar las im\u00e1genes y dejarlas fluir con la inercia natural de sus fuentes y cometidos. La memoria crea nuevamente, es decir se hace actual y concatena todos los tiempos. La memoria no es un archivo general de la inutilidad donde se guardan como en museo los recuerdos m\u00e1s queridos. Aunque se insista en ello la memoria no es electiva. Tiene una especie de voluntad propia que se activa bajo un sistema de asociaciones y corrrelatos que son cualidad compartida con el funcionamiento de las im\u00e1genes. Por eso recordamos f\u00e1cilmente cuando lo testimoniado nos fecunda la sensibilidad y el talento asociador. Por eso recordamos en m\u00faltiples sentidos temporales y espaciales. Por eso recordamos proyectivamente. Y por eso Zapata nos recuerda el futuro. Es necio omitir cualquiera de las partes org\u00e1nicas que fue el General del ej\u00e9rcito sure\u00f1o. Fragmentarlo es repetir el destazamiento espiritual que significa arrancar la tierra a sus due\u00f1os. Fragmentarlo es repetir la traici\u00f3n del asesinato y aspirar a que se diluya una de las im\u00e1genes sociales m\u00e1s impresionantemente forjadas en la historia americana..<\/p>\n\n\n\n<p>Hay much\u00edsimos ej\u00e9rcitos zapatistas, que existieron y existen en Guerrero, Quer\u00e9taro, San Luis Potos\u00ed, Veracruz, Chiapas\u2026 Tienen como estandarte el futuro, pre\u00f1ado con la gesta del General. Ej\u00e9rcitos que act\u00faan en el coraz\u00f3n de los mexicanos con el futuro como divisa, ej\u00e9rcitos zapatistas que directa o indirectamente act\u00faan en el esp\u00edritu de Am\u00e9rica aferrados reverencialmente al futuro que ya comenz\u00f3. F\u00e9rtil, nuestro, justo, digno y libre. Como la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab<em>Que sigamos luchando y no descansemos, y propiedad nuestra ser\u00e1 la tierra, propiedad de gentes, la que fue de nuestros abuelos y que dedos de pata de piedra que machacan nos han arrebatado, a la sombra de aquellos, los gobernantes que pasaron. Que nosotros juntos pongamos en alto, con la mano en lugar elevado y con la fuerza de nuestro coraz\u00f3n, ese hermoso estandarte de nuestra dignidad y nuestra libertad, de trabajadores de la tierra. Que sigamos luchando y venzamos a aquellos que hace poco se han encumbrado, que ayudan a los que han quitado tierras a otros, los que para s\u00ed hacen muchos tomines, dinero, con el trabajo de quienes son como nosotros, esos burladores en haciendas, ese es nuestro deber de honra, si nosotros queremos que nos llamen hombres de vida buena y en verdad buenos habitantes del pueblo.<\/em>\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>General Emiliano Zapata, Jefe del Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n Nacional; segundo manifiesto en N\u00e1huatl.<\/em><\/strong> <\/p>\n\n\n\n<div class=\"su-box su-box-style-default\" id=\"\" style=\"border-color:#000000;border-radius:3px;\"><div class=\"su-box-title\" style=\"background-color:#333333;color:#FFFFFF;border-top-left-radius:1px;border-top-right-radius:1px\">Datos adicionales<\/div><div class=\"su-box-content su-u-clearfix su-u-trim\" style=\"border-bottom-left-radius:1px;border-bottom-right-radius:1px\">A principios de siglo la poblaci\u00f3n total era aproximadamente de 15.500.000 habitantes. 12.000.000 depend\u00edan del trabajo agr\u00edcola. <\/p>\n\n\n\n<p>El 90% de la miner\u00eda estaba en manos extranjeras. <\/p>\n\n\n\n<p>Entre los a\u00f1os 1881 a 1889 se deslindaron 32.200.000 hect\u00e1reas y en el per\u00edodo entre 1890 y 1906 otras 16.800.000, todas ellas entregadas a grandes propietarios. M\u00e9xico posee 1.958.201 km cuadrados. <\/p>\n\n\n\n<p>Se estima que una cuarta parte de la poblaci\u00f3n tiene caracter\u00edsticas \u00e9tnicas indias puras, un 10% es raza blanca y el resto son mestizos de ambas razas. Varios millones de indios contin\u00faan hablando sus lenguas propias. <\/p>\n\n\n\n<p>La conquista redujo la poblaci\u00f3n ind\u00edgena a menos de la mitad. <\/p>\n\n\n\n<p>Las zonas susceptibles de ser cultivadas no sobrepasan el 15% del territorio (?). Para 1980 la actividad agr\u00edcola ocupaba apenas el 9.5% del producto anual por sectores.<\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Emiliano Zapata fue asesinado el 10 de abril de 1919.Nada hay m\u00e1s inquietante o enigm\u00e1tico que esos di\u00e1logos espej\u00edneos, visibles e invisibles, trenzados entre la Vida y la Muerte, como garant\u00eda de la memoria y el futuro. 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