{"id":5910,"date":"2022-05-25T07:16:53","date_gmt":"2022-05-25T10:16:53","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=5910"},"modified":"2022-06-15T14:55:25","modified_gmt":"2022-06-15T17:55:25","slug":"pensamientos-propios-universos-ajenos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/pensamientos-propios-universos-ajenos\/","title":{"rendered":"Pensamientos propios, universos ajenos"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>1-&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Primer encuentro con otro Universo. La guerra \u00edtalo-turca.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El Pensador Nacional, escritor y pol\u00edtico Arturo Jauretche (Lincoln, 1901-1974) cuenta en su libro de memorias<em> Pantalones cortos<\/em> (1972): \u201c<em>Desde mi infancia, recuerdo c\u00f3mo se nos embanderaba en las cosas ajenas. Era un ni\u00f1o, tal vez un poco precoz y por eso alcanzo a rememorar las pasiones que se agitaron con la guerra ruso-<\/em><em>japonesa [1904-1905] y<\/em> <em>despu<\/em><em>\u00e9<\/em><em>s, con las Balc\u00e1<\/em><em>nicas. M<\/em><em>\u00e1s tarde, con la guerra \u00ed<\/em><em>talo-turca [1911-1912]. A<\/em><em>\u00fan<\/em> <em>recuerdo a un compa\u00f1erito muerto de una pedrada en el ej<\/em><em>\u00e9<\/em><em>rcito italiano que combat<\/em><em>\u00eda con el ej<\/em><em>\u00e9<\/em><em>rcito turco en las calles de mi pueblo y me duele el absurdo final que quiz\u00e1<\/em><em>s me impact<\/em><em>\u00f3 para siempre. En cambio, nunca nos apedreamos por federales o unitarios, ni defendimos una esquina suponiendo que defend\u00edamos el Paso de Obligado frente al invasor extranjero<\/em>\u201d[1].<\/p>\n\n\n\n<p>Ya en su infancia Jauretche descubre que algo estaba mal con la forma de ver y de vernos en el universo, de nuestro \u201cser en el mundo\u201d. \u00bfQu\u00e9 lugar tenemos en este universo? \u00bfQu\u00e9 importancia tienen los sucesos de otras partes en nuestra vida? Por ejemplo: \u00bfqu\u00e9 hace que un ni\u00f1o de Lincoln, en la provincia de Buenos Aires, muera de una pedrada defendiendo a Italia y que otro, tambi\u00e9n un peque\u00f1o de Lincoln, lo ataque por responder al grupo que simpatiza con Turqu\u00eda en una guerra que se produce a cientos de kil\u00f3metros de la llanura pampeana? El recuerdo termina con una reflexi\u00f3n en la que Jauretche afirma que nunca se hab\u00edan apedreado por temas propios, por cuestiones nacionales. Ahora bien, si nuestros problemas no merecen la atenci\u00f3n que s\u00ed merecen los temas ajenos, ser\u00e1 como canta el jamaiquino Peter Tosh (1944-1987) \u201c<em>que el mundo no fue hecho para nosotros<\/em>\u201d, aunque como dice la misma canci\u00f3n en otra parte: \u201c<em>as\u00ed y todo, nosotros existimos<\/em>\u201d[2]. Verdadera paradoja: \u00bfc\u00f3mo es posible que estando no estamos en el universo?<\/p>\n\n\n\n<p>Repasemos. \u00bfQu\u00e9 lugar tenemos nosotros en la historia universal? En otras palabras, \u00bfcu\u00e1l es la periodicidad que aparece a\u00fan hoy en los manuales de escuela primaria, secundaria, universidades y en Wikipedia?<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, comienzan a hablar de los procesos hist\u00f3ricos de la humanidad tras la llamada <em>Revoluci\u00f3<\/em><em>n del Neol<\/em><em>\u00ed<\/em><em>tico<\/em>. El proceso que se inicia hace unos 10.000 a 9000 a\u00f1os, cuando grupos humanos ubicados en el continente africano pasan de ser recolectores y cazadores a ser productores de alimentos (siembran y cosechan el alimento adem\u00e1s de aprender a criar animales). Luego, la cronolog\u00eda contin\u00faa con la Edad Antigua, que comienza con la aparici\u00f3n de la escritura hace unos 3500 a\u00f1os a.C. En otras palabras: la Prehistoria de aqu\u00ed en m\u00e1s ser\u00e1 el terreno para aquellos pueblos que no desarrollen la forma de comunicaci\u00f3n escrita. Ser\u00e1n \u201c<em>pueblos sin historia<\/em>\u201d, como se\u00f1ala el antrop\u00f3logo alem\u00e1n Eric Wolf[3]. La Edad Antigua se origina en la Mesopotamia y Egipto, con las primeras formaciones urbanas: \u201c<em>la revoluci\u00f3n urbana<\/em>\u201d que menciona el historiador Mario Liverani[4]. La Antig\u00fcedad finaliza con la ca\u00edda del Imperio Romano de Occidente en 476 a.C. tras la invasi\u00f3n de los \u201cb\u00e1rbaros\u201d del Este. La ca\u00edda de Roma, seg\u00fan esta lectura, da comienzo a la edad m\u00e1s oscura de todas para la humanidad, la llamada Edad Media o Feudal, que deber\u00eda terminar en 1492, el momento en el cual los europeos \u201cdescubren\u201d Am\u00e9rica. Sin embargo, no hay una posici\u00f3n definida sobre el tema: algunos historiadores sostienen que la ca\u00edda del Imperio Romano de Oriente en 1453 deber\u00eda marcar el corte, o tambi\u00e9n la invenci\u00f3n de la imprenta por Johannes Gutenberg en 1450. En resumen, la aparici\u00f3n de Am\u00e9rica no ha sido considerada como un acontecimiento trascendental para la humanidad, no ha logrado la unanimidad de los historiadores, por lo cual la Edad Moderna o Modernidad tiene tres comienzos diferentes seg\u00fan a qui\u00e9n se lea. Puede ser 1492, 1450 o 1453. La Modernidad finaliza con la Revoluci\u00f3n Francesa de 1789 dando inicio a la Edad Contempor\u00e1nea, que estar\u00edamos transitando hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Como puede observarse, las edades hist\u00f3ricas de la humanidad son en realidad edades hist\u00f3ricas que no atraviesan a toda la humanidad, ni siquiera a la mitad de la humanidad, sino que sus principios y finales se encuentran determinados por Europa y sus vecinos. Como escribi\u00f3 el historiador franc\u00e9s Fernand Braudel[5], es la historia del Mediterr\u00e1neo y sus contornos.<\/p>\n\n\n\n<p>Comencemos nosotros ahora. En Am\u00e9rica la <em>Revoluci\u00f3<\/em><em>n del Neol<\/em><em>\u00ed<\/em><em>tico<\/em> no se produjo hace 10.000 o 9000 a\u00f1os. Tampoco nos vimos afectados por la Revoluci\u00f3n del Neol\u00edtico de las comunidades africanas, sino que los recolectores y cazadores que cruzaron el estrecho de Bering entre Rusia y Alaska hace unos 15.000 a\u00f1os, desarrollaron tiempo despu\u00e9s su propia Revoluci\u00f3n del Neol\u00edtico. En consecuencia, los habitantes de nuestro continente lograron por s\u00ed solos el paso de una econom\u00eda recolectora a otra productora de alimentos hace unos 7000 a 5000 a\u00f1os. Espec\u00edficamente, los arque\u00f3logos hallaron vestigios de comunidades humanas sedentarias en el valle mesoamericano de Tehuac\u00e1n, pero tambi\u00e9n en la cordillera de los Andes las comunidades andinas desarrollaron la domesticaci\u00f3n de plantas y animales bajo relaciones sociales de producci\u00f3n y t\u00e9cnicas in\u00e9ditas para la humanidad, como los casos de la comunidad ejidal en Mesoam\u00e9rica[6] o el <em>ayllu<\/em> en los Andes[7].<\/p>\n\n\n\n<p>Continuemos. En nuestro continente, los primeros grandes centros urbanos surgen hace 1700 a 1100 a\u00f1os, mientras que las organizaciones estatales centralizadas pol\u00edticamente en grandes extensiones territoriales aparecen hace 1100 a 500 a\u00f1os. No tuvimos la misma cronolog\u00eda que \u201cla humanidad\u201d. No tuvimos feudalismo y nuestra entrada a la Modernidad, no fue moderna para nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, deber\u00edamos completar el incompleto razonamiento del escritor Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 1899-1986) quien en <em>El escritor argentino y la tradici\u00f3n <\/em>(1951), afirma: \u201c<em>que no debemos temer y que debemos pensar que nuestro patrimonio es el universo; ensayar todos los temas, y no podemos concretarnos a lo argentino para ser argentinos: porque o ser argentino es una fatalidad, y en ese caso lo seremos de cualquier modo, o ser argentino es una mera afectaci\u00f3n, una m\u00e1<\/em><em>scara<\/em>\u201d[8]. Completemos. Ser argentino no es una afectaci\u00f3n ni una m\u00e1scara, la fatalidad es pensar que los valores, sentidos, categor\u00edas, conceptos y la historia de la humanidad que han escrito unos cuantos seres del Atl\u00e1ntico Norte son valores, sentidos, categor\u00edas y conceptos v\u00e1lidos para todo el universo, y peor a\u00fan, la verdadera tragedia de Borges se encuentra en creer que nos han reconocido o ubicado en alg\u00fan lugar de aquel \u201csupuesto universo\u201d, de all\u00ed quiz\u00e1s sus esfuerzos por narrar historias ajenas, como en el caso de su <em>Historia de la eternidad<\/em> (1936)[9], <em>Historia Universal de la infamia<\/em> (1954)[10] o en&nbsp;<em>El libro de arena <\/em>(1975)[11], probablemente aspirando a ser aceptado en ese exclusivo club, anhelo que ha logrado por su genialidad, sin dudas, como tambi\u00e9n por haber dejado su cuerpo en la fr\u00eda Ginebra.<\/p>\n\n\n\n<p>Volviendo a Jauretche, en otro libro, <em>Los profetas del odio y la yapa. La colonizaci\u00f3n pedag\u00f3<\/em><em>gica<\/em> (1957), cuestiona la idea de cultura. El planteo es l\u00f3gico: si ser culto implica rechazar nuestra realidad entonces no tiene sentido ser culto. Incluso para el Pensador Nacional existe, dice, \u201cla necesidad de un pensamiento agresivo\u201d hacia \u201clos cultos\u201d y esa idea de cultura que ellos promueven. Escribe Jauretche: \u201c<em>De aqu\u00ed que la cr\u00ed<\/em><em>tica a una <\/em><em>\u2018cultura\u2019 establecida sobre dichas bases, consiste en el primer paso para restituir los valores sumergidos de la cultura canonizada, preexistente o con posibilidades de nacer. La palabra \u2018cultura\u2019 pierde su acepci\u00f3<\/em><em>n as<\/em><em>\u00e9<\/em><em>ptica para transformarse en una pol\u00edtica cultural opuesta a la pol\u00edtica cultural que se nos presenta como \u2018cultura\u2019. Es una beligerancia imprescindible para obtener la s\u00edntesis como pretensi\u00f3n de seguirnos imponiendo una cultura marginada de toda elaboraci\u00f3n propia. As\u00ed, en la Argentina, el establecimiento de una verdadera cultura lleva necesariamente a combatir la \u2018cultura\u2019 ordenada por la dependencia colonial\u201d<\/em>.[12]\n\n\n\n<p><strong>2-&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De reformista y aliad\u00f3filo a nacionalista e yrigoyenista &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El principal bi\u00f3grafo de Jauretche, el historiador Norberto Galasso, en su sustancioso estudio sobre su vida y obra en dos tomos <em>Jauretche y su <\/em><em>\u00e9<\/em><em>poca<\/em> (1985)[13], marca una serie de episodios que van definiendo las ideas del Linque\u00f1o. La escuela, las inclinaciones pol\u00edticas hacia el conservadurismo de sus maestros y familiares m\u00e1s \u201clos aires de intelectual\u201d lo llevar\u00e1n a navegar (y naufragar) en aguas ajenas. Afirma Jauretche, \u201c<em>entr<\/em><em>\u00e9 mal pisado, como todos mis contempor\u00e1neos medio le\u00eddos<\/em>\u201d[14]. Entre 1914 y 1918 escucha las arengas de Alfredo Palacios, Leopoldo Lugones y Ricardo Rojas que lo llevan a forma parte de los ataques a la sede del Club Alem\u00e1n durante la fiebre aliad\u00f3fila de la Gran Guerra. Tambi\u00e9n se suma a las cr\u00edticas por la neutralidad sostenida contra el presidente Hip\u00f3lito Yrigoyen. Durante los a\u00f1os 1918 y 1919 se suma a las propuestas de los reformistas universitarios; dice Jauretche: \u201c<em>de centro izquierda y antipopulares<\/em>\u201d; con este grupo conoce por primera vez al caudillo popular radical. Escribe: \u201c<em>El 12 de septiembre de 1919 una comisi\u00f3n de nueve j\u00f3venes ingresa en la Casa Rosada a discutir, mano a mano, con el Presidente de la Naci\u00f3n, los problemas del Colegio [Nacional de Chivilcoy donde estudiaba Jauretche, que tambi<\/em><em>\u00e9<\/em><em>n se vio influenciado por el movimiento r<\/em><em>eformista de C<\/em><em>\u00f3rdoba y sus estudiantes piden entre otras cosas, remover algunos docentes y modificar los contenidos de las materias]. [\u2026<\/em><em>] Ah<\/em><em>\u00ed <\/em><em>va Julio V. Gonz<\/em><em>\u00e1lez, Presidente de la Federaci\u00f3<\/em><em>n Universitaria Argentina, m<\/em><em>\u00e1s tarde dirigente del Partido Socialista, Julio A. Noble por la FUBA, y varios muchachos de Chivilcoy: Carlos P. Lamon, Pedro Elgoyhen, Francisco Mu\u00f1<\/em><em>oz Rizzi, Juan. B. Pe<\/em><em>\u00f1<\/em><em>a, Francisco A. Marino, Aldo R. Piega<\/em><em>\u2026 <\/em><em>y Arturo Mart<\/em><em>\u00ed<\/em><em>n Jauretche<\/em>\u201d[15].&nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Norberto Galasso, las traiciones a las ideas de la Reforma Universitaria perpetradas por los mismos reformistas, se empalman con el impacto que causa en el joven Jauretche la Revoluci\u00f3n Mexicana con sus ej\u00e9rcitos de campesinos e ind\u00edgenas liderados por Emiliano Zapata. Adem\u00e1s, en el \u00e1mbito personal, sufre una crisis econ\u00f3mica familiar que hace derrumbar las abstracciones te\u00f3ricas de aquel mundo intelectual. En s\u00edntesis, hacia la segunda d\u00e9cada del \u201820 Jauretche comienza primero a desconfiar, y luego a elaborar un pensamiento descolonizador. Habla de un desdoblamiento entre la realidad y la teor\u00eda que \u00e9l observa en el tipo de conocimiento que se imparte en la escuela desde ni\u00f1os. Escribe: \u201c<em>La escuela no continuaba la vida sino que abr\u00eda en ella un par<\/em><em>\u00e9<\/em><em>ntesis diario. La empiria del ni\u00f1o, su conocimiento vital recogido en el hogar y en su contorno, todo eso era aporte despreciable. La escuela daba la imagen de lo cient\u00edfico; todo lo emp\u00edrico no lo era y no pod\u00eda ser aceptado por ella; aprender no era conocer m\u00e1s y mejor, sino seleccionar conocimientos, distinguiendo entre los que pertenec\u00edan a la \u2018cultura\u2019 que ella suministraba y los que ven\u00edan de un mundo primario que quedaba m\u00e1<\/em><em>s all<\/em><em>\u00e1 de la puerta\u2026 era la preferencia de Sarmiento por la montura inglesa, olvidando que el recado era una creaci\u00f3n emp\u00edrica nacida del medio y las circunstancias. Este desencuentro entre la escuela y la vida produc\u00eda un desdoblamiento en la personalidad del ni\u00f1o: ante los mayores y los maestros, se esmeraba en parecer un escolar cien por cien; frente a los compa\u00f1eros y fuera de los l\u00edmites de la escuela, defend\u00eda su yo en una posici\u00f3n hostil a lo escolar, como un peque\u00f1<\/em><em>o Fr<\/em><em>\u00e9<\/em><em>goli<\/em>[16] <em>que estuviera cambi\u00e1ndose constantemente el paquete traje de los domingos y las ropitas de entrecasa<\/em>\u201d[17].<\/p>\n\n\n\n<p>Otro elemento potenciador para la elaboraci\u00f3n de su pensamiento nacional y descolonizador es el encuentro con el poeta, pol\u00edtico, guionista y director de cine, periodista y autor de varios tangos y milongas Homero Manzi (A\u00f1atuya, Santiago del Estero, 1907-1951). Galasso recupera una entrevista que Jauretche le dio a An\u00edbal Ford en la que explica que es gracias a Homero Manzi que logra comprender la dimensi\u00f3n nacional y popular del yrigoyenismo. Dice Jauretche: \u201c<em>Mucho de mi yrigoyenismo se lo debo a Manzi\u2026 Yo era nuevo en el yrigoyenismo. <\/em><em>\u00c9<\/em><em>l era, antes que yo, yrigoyenista. <\/em><em>\u00c9<\/em><em>l me dio una de las explicaciones m\u00e1<\/em><em>s org<\/em><em>\u00e1nicas, tal vez, m\u00e1<\/em><em>s po\u00e9<\/em><em>ticas del caudillo\u2026 S\u00ed, posiblemente es el aporte que m\u00e1s contribuy\u00f3 a consolidar mi yrigoyenismo, que hab\u00eda sido producto de una evoluci\u00f3n puramente intelectual en el primer tiempo. Yo no llegu<\/em><em>\u00e9 <\/em><em>a Yrigoyen por Yrigoyen sino por la comprensi\u00f3n de lo popular. Yrigoyen, para m\u00ed<\/em><em>, era v<\/em><em>\u00e1lido como expresi\u00f3n de populismo. Le debo a Homero la comprobaci\u00f3<\/em><em>n, la constataci<\/em><em>\u00f3n del valor de Yrigoyen por Yrigoyen mismo\u2026 En realidad yo soy un populista. Frente al fracaso de ideolog\u00edas, constante en Am<\/em><em>\u00e9<\/em><em>rica, cosa que empec<\/em><em>\u00e9 <\/em><em>a percibir con el fen\u00f3meno mejicano, empec<\/em><em>\u00e9 <\/em><em>a comprender el fen\u00f3meno de los caudillos\u2026 Era subsidiariamente yrigoyenista. Primero populista, luego yrigoyenista. Le debo a otros, pero, en especial, a Homero Manzi, la comprensi\u00f3n del caudillo, del individuo Hip\u00f3lito Yrigoyen y lo que signific\u00f3\u2026 Manzi estaba muy madurado, madur\u00f3 temprano<\/em>\u201d[18]. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En 1930 se produce el golpe c\u00edvico-militar a Yrigoyen liderado por F\u00e9lix Uriburu, y Jauretche es suspendido y encarcelado. En 1933 forma parte de un intento de insurrecci\u00f3n contra las fuerzas del r\u00e9gimen fraudulento y corrupto de \u201cla Concordancia\u201d manejado por Agust\u00edn P. Justo. El acontecimiento lo comentar\u00e1 en forma de poema gauchesco el mismo Jauretche, dejando memorables versos como: \u201c<em>As\u00ed anda el pueblo de pobre \/ como milico en derrota \/ le dicen que sea patriota \/ que no se baje del pingo \/ pero ellos con oro gringo \/ se est\u00e1n poniendo las botas (\u2026) Esos negocios los hacen \/ con capital extranjero \/ ellos son los aparceros \/ y aunque administran la estancia \/ casi toda la ganancia \/ la llevan los forasteros (\u2026) A la Patria se la llevan \/con yanquis y con ingleses \/ al pueblo mal le parece \/ pero se hacen los que no oyen \/ desde que falta Yrigoyen \/ la han sacado de sus trece<\/em>\u2026\u201d[19].<\/p>\n\n\n\n<p>El levantamiento fracasa y vuelve a ser encarcelado. Un par de a\u00f1os despu\u00e9s forma, junto a otros nacionalistas e yrigoyenistas, la <em>Fuerza de Orientaci\u00f3n de la Joven Argentina<\/em> (FORJA), generando, como se\u00f1ala el soci\u00f3logo e historiador Juan Godoy[20], la primera fuerza concreta de orientaci\u00f3n nacional y popular en Argentina, verdadero puente te\u00f3rico, ideol\u00f3gico y cultural entre los dos grandes movimientos de masas nacionales: el yrigoyenismo y el peronismo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>3-&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las categor\u00ed<\/strong><strong>as de <\/strong><em><strong>Intelligentzia<\/strong><\/em><strong> y colonizaci\u00f3n pedag\u00f3<\/strong><strong>gica en Jauretche.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si bien entre 1935 y 1955 desde el seminario \u201cSe\u00f1ales\u201d con el pensador, historiador, fil\u00f3sofo, periodista, escritor, ensayista y poeta argentino Ra\u00fal Scalabrini Ortiz (Corrientes, 1898-1959) y con FORJA, Jauretche realiza distintas intervenciones en donde habla sobre las diferencias entre una cultura colonial y una cultura nacional, ser\u00e1 en un libro publicado tras otro golpe c\u00edvico-militar, esta vez contra Juan Domingo Per\u00f3n en 1955, donde decide abordar con profundidad el tema de la colonizaci\u00f3n pedag\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p>En <em>Los profetas del odio y la yapa. La colonizaci\u00f3n pedag\u00f3<\/em><em>gica <\/em>(1957), Jauretche desarrolla un an\u00e1lisis sobre la funci\u00f3n de la cultura colonial en pa\u00edses perif\u00e9ricos como Argentina comenzando por definir a los sectores que motorizan la llamada cultura \u201coficial\u201d. A este grupo lo llama \u201c<em>intelligentzia<\/em>\u201d y no \u201cintelectuales\u201d. La polit\u00f3loga rusa Irina Kolotouchkina ha estudiado la historia del t\u00e9rmino <em>intelligentsia<\/em> (con \u201cs\u201d y no con \u201cz\u201d como lo usa Jauretche), y afirma que aparece por primera vez hacia 1860 de la mano del novelista ruso Boborykin, seguido inmediatamente de Tourgu\u00e9nev. Las opiniones acerca del origen del t\u00e9rmino difieren: aparentemente ser\u00eda de origen franc\u00e9s, de la \u00e9poca de la Ilustraci\u00f3n, y en Rusia fue utilizado para designar a los \u201ciluminados\u201d, \u201ca los individuos con un conocimiento superior\u201d. Kolotouchkina explica que en Rusia la \u201c<em>intelligentsia<\/em>\u201d comenzar\u00e1 a formarse en torno a una nobleza instruida y occidentalizada en oposici\u00f3n a los otros sectores sociales, que de aqu\u00ed en m\u00e1s ser\u00e1n considerados de \u201cbaja cultura\u201d o de \u201ccultura popular\u201d[21]. En un mismo sentido lo aplica Jauretche, que dice: \u201c<em>Se\u00f1alar\u00e9 por qu<\/em><em>\u00e9 es <\/em><em>\u2018<\/em><em>intelligentzia<\/em><em>\u2019, y no inteligencia la constituida por gran parte de los nativos que a s\u00ed mismos se califican como intelectuales, y c\u00f3mo han conformado su mentalidad, c\u00f3mo se comportan, y sobre todo c\u00f3mo est\u00e1 constituido el aparato \u2018cultural\u2019 que la dirige y difunde para evitar la creaci\u00f3n de un pensamiento propio de los argentinos<\/em>\u201d[22].<\/p>\n\n\n\n<p>En resumen, mientras la nobleza rusa de fines del siglo XIX e inicios del XX se apropia del t\u00e9rmino para distinguirse de los dem\u00e1s sectores rusos a los que denigran por tener una cultura popular (en realidad estos sectores poseen una cultura propia y no ajena u occidental como la que pretende los nobles rusos), en el caso argentino Jauretche observa que ocurre una operaci\u00f3n similar; se\u00f1ala que para este intelectual deslumbrado por la civilizaci\u00f3n europea, \u201c<em>lo preexistente, la cultura que ten\u00eda en la ra\u00edz, fue incultura en cuanto no coincid\u00eda con lo nuevo<\/em>\u201d[23].<\/p>\n\n\n\n<p>Para Jauretche la <em>intelligentzia<\/em> es el fruto de la colonizaci\u00f3n pedag\u00f3gica por cumplir la funci\u00f3n de transpolar los valores falsamente universales (valores de la OTAN) en valores nacionales, invisibilizando la dominaci\u00f3n colonial. Toma una extensa cita del libro <em>Crisis y resurrecci\u00f3n de la literatura argentina<\/em> (1954) del ensayista, historiador, pensador y pol\u00edtico Jorge Abelardo Ramos (Buenos Aires, 1921-1994), que dice: \u201c<em>En las naciones coloniales, despojadas del poder pol\u00edtico directo y sometidas a las fuerzas de ocupaci\u00f3<\/em><em>n extra<\/em><em>njeras, los problemas de la penetraci\u00f3n cultural pueden revestir menos importancia para el imperialismo, puesto que sus privilegios econ\u00f3<\/em><em>micos est<\/em><em>\u00e1n asegurados por la persuasi\u00f3n de su artiller\u00eda. La formaci\u00f3n de una conciencia nacional en ese tipo de pa\u00edses no encuentra obst\u00e1culos, sino que, por el contrario, es estimulada por la simple presencia de la potencia extranjera en el suelo natal&#8230; En la medida que la colonizaci\u00f3n pedag\u00f3<\/em><em>gica<\/em><em> \u2014<\/em><em>seg<\/em><em>\u00fan la feliz expresi\u00f3n de Spranger, un imperialista alem\u00e1n\u2014 no se ha realizado, solo predomina en la colonia el inter<\/em><em>\u00e9<\/em><em>s econ<\/em><em>\u00f3mico fundado en la garant\u00eda de las armas. Pero en las semi-colonias, que gozan de un status pol\u00edtico independiente decorado de ficci\u00f3n jur\u00eddica, aquella \u2018colonizaci\u00f3n pedag\u00f3<\/em><em>gica<\/em><em>\u2019 se revela esencial, pues no dispone de otra fuerza para asegurar la perpetuaci\u00f3n del dominio imperialista, y ya es sabido que las ideas, en cierto grado de evoluci\u00f3n, se truecan de fuerza material. De este hecho nace la tremenda importancia de un estudio circunstanciado de la cultura argentina o pseudo-argentina, forjada por un siglo de dictadura espiritual olig\u00e1<\/em><em>rquica<\/em><em>\u2026 La cuesti\u00f3n est\u00e1 planteada en los hechos mismos, en la europeizaci\u00f3n y alienaci\u00f3n escandalosa de nuestra literatura, de nuestro pensamiento filos\u00f3fico, de la cr\u00edtica hist\u00f3rica, del cuento y del ensayo. Trasciende a todos los dominios del pensamiento y de la creaci\u00f3n est<\/em><em>\u00e9<\/em><em>tica y su expansi\u00f3n es tan general que rechaza la idea de una tendencia ef\u00edmera. En este sentido es que leg\u00edtimamente puede hablarse de una verdadera devastaci\u00f3n espiritual de las nuevas generaciones intelectuales<\/em>\u201d[24].<\/p>\n\n\n\n<p>Jauretche, como Jorge Abelardo Ramos o como el mencionado fil\u00f3sofo y psic\u00f3logo alem\u00e1n Eduard Sprangler (Berl\u00edn, 1882-1963), se preocupa por se\u00f1alar que no hay dos culturas en un mismo pa\u00eds. M\u00e1s bien, hay una cultura nacional que emerge desde las tradiciones, lo cotidiano, la historia, en definitiva, lo preexistente; y otra que es ajena, impostada, falsa, imperial. Sprangler hacia 1918, preocupado por lo que observaba como un avance de la cultura francesa en los \u00e1mbitos culturales y pol\u00edticos alemanes de su tiempo, alertaba: \u201c<em>la cultura es la parte vital de una Naci\u00f3n y una cultura necesita de hombres capaces para sostenerla, son su sangre, sus fibras y venas<\/em>.\u201d[25]\n\n\n\n<p><strong>A modo de cierre o nuevo comienzo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si bien hay notables esfuerzos de hombres y mujeres del Pensamiento Nacional que hoy como ayer siguen trabajando para mostrar la vitalidad, potencialidad y fortaleza del pensamiento propio, lo verdaderamente impactante es que las se\u00f1ales de alarma de nuestro Jorge Abelardo Ramos que escrib\u00eda en 1954, y de nuestro Arturo Jauretche que lo hac\u00eda en 1957, nos parezcan actuales, como escritas para estos tiempos.\u00a0\u00a0 \u00a0<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n[1]Jauretche, Arturo, <em>Pantalones cortos<\/em>, Buenos Aires, A. Pe\u00f1a Lillo Editor, 1972, p. 26.<\/p>\n\n\n\n[2]Tosh, Peter, \u201cI am that\u201d, alb\u00fam: <em>Equal right<\/em>, 1977.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n[3]Wolf, Eric, <em>Europa y la gente sin historia<\/em>, M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 2005.<\/p>\n\n\n\n[4]Liverani, Mario<em>, El antiguo Oriente. Historia, sociedad y econom\u00eda<\/em>, Barcelona, Critica, 1995.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n[5]Braudel, Ferdinand, <em>El mediterr\u00e1neo y el mundo del mediterr\u00e1neo en la <\/em><em>\u00e9<\/em><em>poca de Felipe II<\/em>, M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 2010.<\/p>\n\n\n\n[6]Le\u00f3n Portilla, Miguel, <em>Imagen del M<\/em><em>\u00e9<\/em><em>xico Antiguo<\/em>, Buenos Aires, Eudeba, 1963;<\/p>\n\n\n\n[7]Rostoworowski de Diez Canseco, Mar\u00eda<em>, Historia del Tahantisuyu<\/em>, Lima, Instituto de Estudios Peruanos, 1988.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n[8]Borges, Jos\u00e9 Luis, \u201cEl escritor argentino y la tradici\u00f3n\u201d [1951], en: Borges, Jos\u00e9 Luis, <em>Discusi<\/em><em>\u00f3n<\/em>, Buenos Aires, Alianza Editorial, 1995, p. 203.<\/p>\n\n\n\n[9]Borges, Jos\u00e9 Luis, <em>Historia de la Eternidad<\/em> [1936], Buenos Aires, Alianza Emece, 1953.<\/p>\n\n\n\n[10]Borges, Jos\u00e9 Luis, <em>Historia Universal de la infamia<\/em> [1954], Buenos Aires, Emece Editores, 2005. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n[11]Borges, Jos\u00e9 Luis, <em>El libro de arena<\/em> [1975], Buenos Aires, DeBolsillo, 2015. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n[12]Jauretche, Arturo, <em>Los profetas del odio y la yapa. La colonizaci\u00f3n pedag\u00f3<\/em><em>gica<\/em> [1957], Buenos Aires, A. Pe\u00f1a Lillo Editor, 1967, pp. 145-146<\/p>\n\n\n\n[13]Galasso, Norberto, <em>Jauretche y su <\/em><em>\u00e9<\/em><em>poca<\/em> (dos tomos), Buenos Aires, A. Pe\u00f1a Lillo editor, 1985.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n[14]Jauretche, Arturo, <em>Pantalones cortos<\/em>, op., cit., p. 41.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n[15]Gonz\u00e1lez, Julio V\u00edctor, <em>La Revoluci\u00f3<\/em><em>n Universitaria<\/em> <em>1918-1919<\/em>, Buenos Aires, Men\u00e9ndez Editor, 1922, p. 145.<\/p>\n\n\n\n[16]Leopoldo Fr\u00e9goli fue un actor, transformista y cantante&nbsp;italiano. Puede considerarse que con \u00e9l alcanz\u00f3 su madurez el g\u00e9nero para-teatral del&nbsp;<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Transformismo\">transformismo<\/a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n[17]Jauretche, Arturo, <em>Los profetas del odio y la yapa. La colonizaci\u00f3n pedag\u00f3<\/em><em>gica<\/em>, op., cit., p. 170.<\/p>\n\n\n\n[18]\u201cEntrevista de An\u00edbal Ford a Arturo Jauretche\u201d en: Galasso, Norberto, <em>Jauretche y su <\/em><em>\u00e9<\/em><em>poca. Tomo I De Yrigoyen a Per\u00f3n 1901-1955<\/em> [1985], Buenos Aires, Corregidor, 2003, pp. 127-128.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n[19] Jauretche, Arturo, <em>El paso de los libres<\/em>, Buenos Aires, Coyoac\u00e1n, 1960, p. 64.<\/p>\n\n\n\n[20]Godoy, Juan, <em>La forja del Nacionalismo Popular. La construcci\u00f3n de una posici\u00f3n nacional en la <\/em>\u201c<em>Fuerza de Orientaci\u00f3n Radical de la Joven Argentina\u201d (FORJA)<\/em>, Buenos Aires, Punto de Encuentro, 2015.<\/p>\n\n\n\n[21]Kolotouchkina, Irina, \u201cEl intelectual en la ciudad. Un an\u00e1lisis comparativo de la intelligentsia rusa y los intelectuales franceses\u201d, Universidad del Pa\u00eds Vasco, Revista de Historia contempor\u00e1nea 27, 2003, pp. 813-830, 2003.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n[22]Jauretche, Arturo, <em>Los profetas del odio y la yapa. La colonizaci\u00f3n pedag\u00f3<\/em><em>gica<\/em>, op., cit., p. 145.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n[23] \u00cddem, p. 147.<\/p>\n\n\n\n[24]\u00cddem, p. 145. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n[25]Sprangler, Eduard, Ensayos sobre la cultura, Buenos Aires, Argos, 1947, p. 135.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1-&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Primer encuentro con otro Universo. La guerra \u00edtalo-turca. El Pensador Nacional, escritor y pol\u00edtico Arturo Jauretche (Lincoln, 1901-1974) cuenta en su libro de memorias Pantalones cortos (1972): \u201cDesde mi infancia, recuerdo c\u00f3mo se nos embanderaba en las cosas ajenas. 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