{"id":5923,"date":"2022-05-31T11:41:25","date_gmt":"2022-05-31T14:41:25","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=5923"},"modified":"2022-06-21T11:03:06","modified_gmt":"2022-06-21T14:03:06","slug":"el-modelo-sindical-argentino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/el-modelo-sindical-argentino\/","title":{"rendered":"El modelo sindical argentino"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>La pol\u00edtica no se aprende,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>s<\/em><em>e comprende.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em><strong>Juan Domingo Per\u00f3n<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Las revoluciones burguesas acontecidas particularmente en Europa a partir del siglo XVIII, produjeron una transformaci\u00f3n sustancial en el sistema de medios de producci\u00f3n econ\u00f3mica, colocando al capital en un papel primordial en el desarrollo de las econom\u00edas. Las burgues\u00edas, como es sabido, hab\u00edan acumulado ese capital y a partir de dicho proceso comenzar\u00e1n a exigir mayor participaci\u00f3n en los estamentos decisorios de los poderes del Estado en detrimento del antiguo sistema nobiliario.<\/p>\n\n\n\n<p>La centralidad del capital no solo pudo observarse con claridad en el desarrollo hist\u00f3rico y econ\u00f3mico, sino tambi\u00e9n en las producciones de tipo cient\u00edfico; y esto es l\u00f3gico, ya que si las burgues\u00edas que lo detentaban (al capital) aspiraban a amplificar su poder, deb\u00edan justificar te\u00f3ricamente esta centralidad; por lo tanto, gran parte de la econom\u00eda liberal cl\u00e1sica se concentrar\u00e1 en esta justificaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de la Argentina, por su parte, hay varias cuestiones a destacar. Aqu\u00ed no existieron revoluciones burguesas. La Argentina posterior a la batalla de Caseros es, sobre todo, un estado agro exportador, donde los sectores hegem\u00f3nicos los constituyen las clases terratenientes que son las que concentran grandes extensiones de tierra; y si bien ya a fines del siglo XIX, a principios del siglo XX y sobre todo a partir de las dos guerras mundiales comenzar\u00e1 a surgir una incipiente clase industrial al calor de la sustituci\u00f3n de importaciones, de ninguna manera puede consider\u00e1rsela como burguesa. Los comerciantes vern\u00e1culos tampoco adquirir\u00e1n el <em>ethos<\/em> burgu\u00e9s de sus pares europeos. Resumiendo: los procesos hist\u00f3ricos en Europa y Argentina fueron absolutamente diferentes, no pudiendo afirmarse bajo ning\u00fan concepto que en la Argentina se desarroll\u00f3 una clase burguesa con capacidad transformadora.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Modelo sindical argentino: democracia m\u00e1s participaci\u00f3n org\u00e1nica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando a principios de la d\u00e9cada del 40 empieza a concebirse esa nueva Argentina que corporizar\u00e1 el primer peronismo, la idea de que es el capital el que genera el trabajo como predicaban los te\u00f3ricos del capitalismo ser\u00e1 cuestionada duramente desde la periferia. Se sostendr\u00e1, contrariamente a los te\u00f3ricos de la \u201ceconom\u00eda cl\u00e1sica\u201d, que es el trabajo tanto en su aspecto f\u00edsico como creativo el aut\u00e9ntico promotor del capital. De esta forma un primer peronismo, no-burgu\u00e9s, impulsar\u00e1 una revoluci\u00f3n vinculada a estamentos del Estado y a la clase trabajadora. El trabajo adquirir\u00e1 en este per\u00edodo una centralidad sustancial en el proceso de industrializaci\u00f3n argentino y, obviamente, para que ese rol del trabajo pudiera garantizarse, hab\u00eda que organizar la fuerza de trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>De all\u00ed que, una de las labores filos\u00f3fico-pol\u00edticas m\u00e1s importante del peronismo en el per\u00edodo 1943\/46 consistir\u00e1 en aglutinar la fuerza de trabajo para garantizar la producci\u00f3n de un <em>capital genuino<\/em> sustentado en el trabajo humano, circunstancia a la que pocas veces se hace referencia en los textos acad\u00e9micos pero que desde el punto de vista pr\u00e1ctico resulta muy clara. Para certificar lo afirmado podemos remitirnos a los principales pensadores de la \u00e9poca, incluso a Per\u00f3n como tal, y darse cuenta de que <strong>en la Argentina justicialista el trabajo va a adquirir una centralidad por sobre el capital<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>En s\u00edntesis, para generar un proceso de capitalizaci\u00f3n genuino, deb\u00eda aglutinarse primero la fuerza de trabajo. Per\u00f3n no se dedica en solitario a esta labor. Convocar\u00e1 entre otros a Domingo Mercante, \u00c1ngel Borlenghi y Juan Bramuglia, quienes proven\u00edan directa o indirectamente de ese mundo del trabajo. Para lograr los fines anhelados, las organizaciones sindicales requer\u00edan adoptar una serie de caracter\u00edsticas diferenciales con respecto a las organizaciones de tipo clasista erigidas bajo el modelo europeo: entre ellas, una forma espec\u00edfica de participaci\u00f3n y de selecci\u00f3n de sus dirigentes, es decir, de sus conducciones. Durante el primer peronismo y a los efectos de la reconfiguraci\u00f3n de las organizaciones sindicales, no se hablar\u00e1 ni de \u201cliderazgo\u201d ni de \u201cjefatura\u201d, sino de \u201cconducci\u00f3n\u201d. Tal reconfiguraci\u00f3n ir\u00e1 acompa\u00f1ada por una nueva organizaci\u00f3n econ\u00f3mica y social sustentada en el trabajo como promotor originario del capital. La Argentina justicialista ser\u00e1 fundada sobre los principios te\u00f3ricos de la Comunidad Organizada, de las Organizaciones Libres del Pueblo y de una particular y revolucionaria teorizaci\u00f3n sobre la conducci\u00f3n pol\u00edtico-sindical. En palabras de la rectora de la UNLa Ana Jaramillo, se desarrollar\u00e1 as\u00ed \u00abun modelo de sustituci\u00f3n de importaci\u00f3n de ideas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La idea de una conducci\u00f3n org\u00e1nica \u2014en la que quien conduce formar\u00e1 parte indisociada de lo conducido\u2014 implicar\u00e1 una proposici\u00f3n de la conducci\u00f3n como dial\u00f3gica y rizom\u00e1tica en el sentido de que ella no deviene de un acto de imposici\u00f3n desde arriba hacia abajo, no se legitima por un simple acto eleccionario indirecto, sino que resulta del desarrollo de una actividad permanente que requiere un intercambio constante y que se enriquece a partir del di\u00e1logo continuo. Esta concepci\u00f3n de la conducci\u00f3n tensionar\u00e1, obviamente, con la de una democracia formal que limitaba el ejercicio de la ciudadan\u00eda en todos sus aspectos a la elecci\u00f3n indirecta de sus representantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Por el contrario, en el seno de las organizaciones sindicales modeladas al calor de la revoluci\u00f3n nacional, el ejercicio de la conducci\u00f3n constituir\u00e1 una acci\u00f3n, una pr\u00e1ctica de consulta y di\u00e1logo permanente. De all\u00ed la importancia de las asambleas, la relevancia de las delegaciones y de los nucleamientos de base. El modelo sindical \u2014impulsado en el primer peronismo\u2014 tendr\u00e1 diferencias con respecto a los modelos sindicales europeos en funci\u00f3n de que primar\u00e1 la idea de que el trabajo organizado es matriz germinal del capital y en tanto ya no ser\u00e1 necesaria la sobreprotecci\u00f3n del capital y de la propiedad privada \u2014como lo propon\u00eda el liberalismo cl\u00e1sico en las Constituciones\u2014, sino de la ultraprotecci\u00f3n del trabajo, consagrada leg\u00edtimamente en la Constituci\u00f3n de 1949.<\/p>\n\n\n\n<p>Resumiendo: el modelo de desarrollo impulsado por el primer peronismo ser\u00e1 radicalmente diferente del modelo cl\u00e1sico del liberalismo europeo, en el que la acci\u00f3n del ciudadano resultar\u00e1 pasiva y se limitar\u00e1 fundamentalmente a lo eleccionario; para la teor\u00eda peronista de la conducci\u00f3n, existe un compromiso indisoluble entre conductores y conducidos, quienes forman parte de un todo org\u00e1nico que no encuentra origen en la contractualidad sino en proximidad. En el caso del trabajo es la proximidad la que determina las caracter\u00edsticas espec\u00edficas de la conducci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>S<\/strong><strong>indicatos<\/strong><strong>: <\/strong><strong>organismos de di<\/strong><strong>\u00e1logo, participaci\u00f3n y ejercicio democr\u00e1<\/strong><strong>tico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El modelo sindical argentino es un modelo sumamente original y \u00fanico, no se encuentran antecedentes an\u00e1logos en otros pa\u00edses del mundo; no se puede asimilar a modelos semejantes en el continente europeo, ya que aquel se model\u00f3 a la usanza de una tensi\u00f3n entre el capital y el trabajo a partir de la propia historicidad del Viejo Mundo, y que tendr\u00e1 relaci\u00f3n con el proceso de acumulaci\u00f3n primaria de aquellas primitivas burgues\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Para el justicialismo primar\u00e1 la idea de cooperaci\u00f3n entre fuerzas, pudiendo mencionarse como uno de los textos liminares el de Jos\u00e9 Figuerola, <em>La colaboraci\u00f3n social en Hispanoam\u00e9<\/em><em>rica<\/em><em>;<\/em> un libro revelador que plantea una alternativa diferente surgida en respuesta a las opciones binarias que propon\u00eda el mundo de la posguerra: el capitalismo explotador o el comunismo insectificante. El modelo sindical peronista emerger\u00e1 en un clima de \u00e9poca en el que se planteaban opciones excluyentes entre s\u00ed y donde tal l\u00f3gica de opuestos ser\u00e1 considerada antinatural. El justicialismo se aproximar\u00e1 entonces a la idea de complejidad que entiende al sistema de relaciones sociales, pol\u00edticas, econ\u00f3micas y de producci\u00f3n, como complejas, asumiendo el desaf\u00edo de integrarlas virtuosamente.<\/p>\n\n\n\n<p>El modelo sindical argentino requiere, dentro de las organizaciones, un proceso de democracia consultiva permanente, vital para poder llevar adelante el rol y misi\u00f3n liberadora que el sindicalismo argentino asumi\u00f3 y, esperamos, siga asumiendo frente a los desaf\u00edos que vienen.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces se confunde \u2014suspicacias mediante\u2014 la permanencia de ciertas conducciones sindicales a lo largo del tiempo con la ausencia de democracia. Ello no puede ni debe prestarnos a confusiones. M\u00e1s all\u00e1 de alguna que otra contingencia, dentro de las organizaciones sindicales puede constatarse hoy un sistema dial\u00f3gico de representaciones sumamente democr\u00e1tico. El modelo sindical argentino funciona a partir de un sistema de toma de decisiones, de consulta, donde lo multidial\u00f3gico adquiere palmaria fluidez y el intercambio democr\u00e1tico se da a un nivel directo, presente y humanizante.<\/p>\n\n\n\n<p>Un delegado gremial tiene contacto peri\u00f3dico con sus bases y asiduo con sus dirigentes, los que a partir de all\u00ed conocen sus necesidades y renuevan permanentemente sus obligaciones mientras que, en la representaci\u00f3n democr\u00e1tica tradicional indirecta, luego del contacto de \u00edndole electoral, resulta dificultoso entablar una aproximaci\u00f3n directa con quien resultara electo por este sistema.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, cabe el siguiente interrogante: \u00bfqu\u00e9 sistema termina siendo m\u00e1s democr\u00e1tico si vinculamos este concepto con la participaci\u00f3n activa?<\/p>\n\n\n\n<p>Para quien les escribe, los sindicatos reaparecen en la actualidad a la vida p\u00fablica como verdaderos organismos de di\u00e1logo, de participaci\u00f3n y de ejercicio democr\u00e1tico permanente. La din\u00e1mica de sus or\u00edgenes los remite cotidianamente a la m\u00e1s pura tradici\u00f3n asamblearia en contraposici\u00f3n a un electoralismo desvanecido que no ha podido resolver siquiera la cuesti\u00f3n de una participaci\u00f3n efectiva y conducente.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La pol\u00edtica no se aprende, se comprende. Juan Domingo Per\u00f3n Las revoluciones burguesas acontecidas particularmente en Europa a partir del siglo XVIII, produjeron una transformaci\u00f3n sustancial en el sistema de medios de producci\u00f3n econ\u00f3mica, colocando al capital en un papel primordial en el desarrollo de las econom\u00edas. 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