{"id":5962,"date":"2022-06-16T08:50:00","date_gmt":"2022-06-16T11:50:00","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=5962"},"modified":"2022-06-27T14:13:53","modified_gmt":"2022-06-27T17:13:53","slug":"el-bombardeo-a-la-plaza-de-mayo-en-la-literatura-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/el-bombardeo-a-la-plaza-de-mayo-en-la-literatura-argentina\/","title":{"rendered":"El bombardeo a la Plaza de Mayo en la literatura argentina"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Los seres humanos son m\u00e1<\/em><em>s parecidos a monstruos <\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>chapoteando en las tinieblas<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>que a los luminosos \u00e1ngeles de las historias antiguas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Roberto Arlt<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Durante d\u00e9cadas, los literatos argentinos expresaron en su desinter\u00e9s por la historia nacional el tradicional desarraigo que caracteriza a la <em>intelligentzia<\/em> de un pa\u00eds vasallo. Despu\u00e9s de la derrota patria en Caseros (1852), la Argentina se convierte en un ap\u00e9ndice econ\u00f3mico del Imperio Brit\u00e1nico y la intelectualidad es subordinada, al decir de Liborio Justo, tanto a trav\u00e9s de las libras como de los libros. En el clima espiritual de una semicolonia, no es frecuente hallar obras literarias enraizadas en los momentos m\u00e1s dram\u00e1ticos de nuestra historia por lo que resulta imperioso recuperar aquellas creaciones que quiebran esta tendencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Al cumplirse un nuevo aniversario del atroz bombardeo a la Plaza de Mayo, acontecido el 16 de junio de 1955, en el presente art\u00edculo recorreremos someramente dos obras ambientadas en este teatro sangriento. En primer lugar, hablaremos de la novela <em>Tr\u00e1<\/em><em>nsito Guzm<\/em><em>\u00e1n<\/em> de Manuel G\u00e1lvez y, a continuaci\u00f3n, trataremos el cuento <em>Desagravio<\/em> de Ricardo Piglia.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de ello, repasemos brevemente los hechos de aquel d\u00eda aciago. El mediod\u00eda del 16 de junio el gobierno peronista hab\u00eda organizado un desagravio al General San Mart\u00edn, debido a que cinco d\u00edas atr\u00e1s en una manifestaci\u00f3n opositora se hab\u00eda incinerado una bandera argentina. La nutrida concentraci\u00f3n popular aguardaba la llegada de una formaci\u00f3n de aviones de la VII Brigada A\u00e9rea que estar\u00eda a cargo de llevar a cabo el acto.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el cielo de aquella ma\u00f1ana cargada de neblina no ser\u00e1 surcado por los aviones previstos sino por los de la Marina de Guerra en su aventura criminal de asesinar al presidente democr\u00e1tico Juan Per\u00f3n. A las 12:40 hs. son arrojadas sobre la Casa Rosada las dos primeras bombas, de cien kilos cada una. Minutos despu\u00e9s, otra bomba cae sobre un \u00f3mnibus dejando un saldo de aproximadamente 75 personas masacradas. Al d\u00eda de la fecha, no existe plena certeza del n\u00famero total de muertos que arroj\u00f3 el levantamiento, aunque diversas investigaciones sostienen que oscila entre los 300 y 400 asesinados.<\/p>\n\n\n\n<p>Pese a que el presidente Per\u00f3n logra salvar su vida y los insurrectos son derrotados por los militares y civiles leales al gobierno, esto ser\u00eda tan solo el preludio del golpe c\u00edvico-militar de septiembre de 1955 que dar\u00eda inicio a la Contrarrevoluci\u00f3n \u201cLibertadora\u201d. No olvidemos que, en otro junio negro para la historia de nuestro pa\u00eds, tan solo un a\u00f1o despu\u00e9s del bombardeo a la Plaza de Mayo, se producir\u00edan los fusilamientos denunciados en dos obras imprescindibles para recobrar nuestra conciencia hist\u00f3rica: <em>M\u00e1rtires y Verdugos<\/em> de Salvador Ferla y <em>Operaci\u00f3n Masacre<\/em> de Rodolfo Walsh.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de continuar nuestro relato, recordemos a los lectores que la sedici\u00f3n de la aviaci\u00f3n naval cont\u00f3 con la complicidad civil, entre otros, del socialista Am\u00e9rico Ghioldi, el conservador Oscar Vichi y el radical Miguel \u00c1ngel Zavala Ortiz. Este \u00faltimo particip\u00f3 directamente en el bombardeo a bordo de un avi\u00f3n DC-3 a cargo del capit\u00e1n Mones Ruiz. Pese a contar en su prontuario con tama\u00f1a infamia \u2014o tal vez gracias a ello\u2014 Zavala Ortiz se desempe\u00f1\u00f3 pocos a\u00f1os despu\u00e9s como Ministro de Relaciones Exteriores del gobierno escasamente democr\u00e1tico de Arturo Illia. Como nos ense\u00f1\u00f3 Arturo Jauretche, no es posible afirmar un proyecto nacional sobre la base de una historia falsificada y es tiempo de reaccionar contra las m\u00e1s recientes tergiversaciones sobre nuestro pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>Avancemos, ahora s\u00ed, hacia las obras literarias mencionadas. La reducida extensi\u00f3n de este art\u00edculo y la estatura literaria de Manuel G\u00e1lvez y Ricardo Piglia nos eximen de mayores comentarios acerca de los autores.<\/p>\n\n\n\n<p>A fines de 1956, Manuel G\u00e1lvez publica su novela hist\u00f3rica <em>Tr\u00e1<\/em><em>nsito Guzm<\/em><em>\u00e1n<\/em>. Este escritor e historiador, que proviene de las filas del nacionalismo, enmarca su novela en el conflicto del gobierno peronista con la Iglesia Cat\u00f3lica. Tr\u00e1nsito \u2014la protagonista\u2014 y su n\u00facleo de familiares y amistades integran la conspiraci\u00f3n contra el presidente Per\u00f3n, presentado como un tirano al que es leg\u00edtimo darle muerte. Los personajes que adhieren al peronismo son escasos, tienen una presencia marginal en la trama y no dan cuenta de la totalidad de las fuerzas sociales que articulaba el Movimiento Nacional Justicialista. Estos personajes son una trabajadora dom\u00e9stica (\u201cuna chinita santiague\u00f1a\u201d dispuesta a dar la vida por Per\u00f3n), un joven militante de la Alianza Libertadora Nacionalista, y un polic\u00eda delator sumado a las filas del peronismo m\u00e1s por conveniencia que por convicci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo de esta obra, G\u00e1lvez se encuentra mucho m\u00e1s afligido por la quema y el saqueo de la curia metropolitana y las iglesias de Santo Domingo, San Francisco o San Ignacio que por el bombardeo fratricida. Aqu\u00ed no se trata de una mera interpretaci\u00f3n del autor de este art\u00edculo sino que el propio G\u00e1lvez lo explicita en la introducci\u00f3n de la novela: \u201cTengo la certeza de que nadie, en todo el pa\u00eds, ha aprobado la barbarie que fue el incendio de los templos el 16 de junio de 1955, como creo tambi\u00e9n que ninguna persona culta aplaudi\u00f3 el incendio del Jockey Club\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, G\u00e1lvez nos ofrece el siguiente retrato de aquella luctuosa ma\u00f1ana del 16 de junio:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; [La Plaza de Mayo] estaba como pavimentada con peque\u00f1os trozos de vidrio y con esquirlas. Aqu\u00ed y all\u00ed un cad\u00e1ver yac\u00eda. Una de las cosas que m\u00e1s horroriz\u00f3 a Tr\u00e1nsito Guzm\u00e1n fue el ver, colgado en un \u00e1rbol, un sobretodo de color crema oscuro. El color se advert\u00eda aqu\u00ed y all\u00ed, como en peque\u00f1as manchas: el resto, es decir, la prenda casi entera, era toda sangre. \u00bfD\u00f3nde estar\u00eda su due\u00f1o? \u00bfNo habr\u00eda quedado sino eso de su persona?<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s adelante, G\u00e1lvez narra la muerte de uno de los personajes de la novela durante el bombardeo:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; (\u2026) sinti\u00f3 en la espalda como un golpe. Le pareci\u00f3 que algo debi\u00f3 hab\u00e9rsele roto en el interior de su cuerpo. Le dolieron los pulmones, y empez\u00f3 a echar sangre, aunque no en mucha cantidad, por la boca. (\u2026) Estaba casi en medio de la calle. Cerca de \u00e9l hab\u00eda un \u00f3mnibus derrumbado. Calcul\u00f3 que all\u00ed pod\u00eda meterse y esperar a que alguien viniese a salvarlo. Algunas personas hab\u00eda por ah\u00ed, pero como al cruzar por el cielo un avi\u00f3n toda la gente se dispersara y la plaza se convirtiera en un desierto, le pareci\u00f3 que all\u00ed solo \u00e9l quedaba y que ahora morir\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se arrastr\u00f3 hasta el \u00f3mnibus. Pero no tuvo fuerzas para subir, y permaneci\u00f3 como escondido entre las ruedas que tocaban el suelo. Ya no deb\u00eda haber sangre en su cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de Manuel G\u00e1lvez, que era un literato consagrado, cuando Ricardo Pigliapublic\u00f3 en 1963 el cuento <em>Desagravio<\/em> era un joven escritor que estaba dando sus primeros pasos en el campo literario. Como es evidente, el t\u00edtulo del cuento dialoga con el acto de reparaci\u00f3n a la bandera argentina organizado por el gobierno peronista, que dio lugar a la gran concentraci\u00f3n popular que ser\u00eda masacrada por la aviaci\u00f3n naval.<\/p>\n\n\n\n<p>Fabricio, el protagonista del cuento, se hab\u00eda acercado a las inmediaciones de la Plaza de Mayo el mediod\u00eda del 16 de junio con el prop\u00f3sito de realizar su propio desagravio, es decir, exigirle a Elisa, su esposa que lo hab\u00eda abandonado dos meses atr\u00e1s, que regresara al hogar com\u00fan. De esta manera, Piglia relata el drama nacional que transcurre en paralelo al de los propios personajes:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; (\u2026) los aviones empezaron a bombardear la plaza. Ca\u00edan en picada y volv\u00edan a levantar y ca\u00edan otra vez hacia la ciudad, rozando la Casa de Gobierno, ametrallando las calles.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una explosi\u00f3n extra\u00f1a, sorda, se oy\u00f3 en el borde de la Recova y el trole se quebr\u00f3 al recibir la bomba. La gente ca\u00eda una sobre otra; se los ve\u00eda por la ventanilla moverse y agitarse, lejanos, como suspendidos en el aire sucio. Los asientos vac\u00edos arrancados. Una mujer abr\u00eda y cerraba los brazos, gritaba, en silencio, del otro lado del vidrio.<\/p>\n\n\n\n<p>El prop\u00f3sito de este art\u00edculo fue doble. Por un lado, invitarlos a la lectura completa de ambas obras para que elaboren sus propias apreciaciones acerca de las mismas y de sus autores. Por el otro, fortalecer la conciencia hist\u00f3rica en torno a uno de los hechos m\u00e1s abyectos de nuestro pasado que, pese al silencio obstinado y c\u00f3mplice de tantos acad\u00e9micos y formadores de opini\u00f3n, permanece inquebrantable en la memoria del pueblo argentino.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los seres humanos son m\u00e1s parecidos a monstruos chapoteando en las tinieblas que a los luminosos \u00e1ngeles de las historias antiguas. Roberto Arlt Durante d\u00e9cadas, los literatos argentinos expresaron en su desinter\u00e9s por la historia nacional el tradicional desarraigo que caracteriza a la intelligentzia de un pa\u00eds vasallo. 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