{"id":6053,"date":"2022-08-12T13:15:37","date_gmt":"2022-08-12T16:15:37","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=6053"},"modified":"2022-08-25T16:45:54","modified_gmt":"2022-08-25T19:45:54","slug":"natalio-botana-un-rey-bandido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/natalio-botana-un-rey-bandido\/","title":{"rendered":"Natalio Botana, un rey bandido"},"content":{"rendered":"\n<p>El 6 de agosto de 1941, en un remoto paraje monta\u00f1oso de Jujuy, norte de la Argentina, mor\u00eda en forma absurda Natalio Botana, el clon fiel del c\u00e9lebre \u00abCiudadano Kane\u00bb de Orson Welles; su Rolls Royce plateado se sali\u00f3 del camino.<\/p>\n\n\n\n<p>En un nuevo aniversario de su adi\u00f3s quise evocar al m\u00edtico fundador del vespertino <em>Cr\u00edtica<\/em>, el diario m\u00e1s c\u00e9lebre e influyente de la historia period\u00edstica del pa\u00eds. Tuve el honor y la emoci\u00f3n de empezar mi carrera en esa redacci\u00f3n durante la agon\u00eda de la empresa, en su \u00faltimo a\u00f1o: 1961.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo conflu\u00eda en la avasallante personalidad de Botana, los desbordes exhibicionistas del nuevo rico y la cultura de un erudito. Se hizo de la nada y con solo 25 a\u00f1os concibi\u00f3 y cre\u00f3 ese medio de prensa al que supo convertir en una fragua devoradora de hombres y hechos. Audaz y brillante, periodista hasta la m\u00e9dula, estremec\u00eda con la cr\u00f3nica roja del \u00faltimo crimen disparada sin piedad ni buen gusto y a la vez cobijaba los escritos de Jorge Luis Borges y Bernard Shaw. Invent\u00f3 y destruy\u00f3 legisladores, gobernadores y hasta presidentes, pag\u00f3 sueldos enormes y los recuper\u00f3 sentando a sus redactores a la mesa de p\u00f3ker. Durante a\u00f1os cen\u00f3 \u00fanicamente faisanes criados en su m\u00edtica mansi\u00f3n de campo cercana a Buenos Aires y cobij\u00f3 \u2014precursor de Onassis\u2014 a grandes personalidades. Garc\u00eda Lorca, luego de una cena fastuosa en el \u00abXanad\u00fa\u00bb de Botana, lo defini\u00f3 de manera magistral: \u00abes un rey bandido\u201d. El famoso muralista mexicano Siqueiros decor\u00f3 las paredes de su bodega, mientras el anfitri\u00f3n se acostaba con su mujer, la militante y hermosa Blanca Luz Brun.<\/p>\n\n\n\n<p>Una tarde de naipes, aburrido, dej\u00f3 de jugar y se puso a contar los f\u00f3sforos de una cajetilla reci\u00e9n comprada. Hab\u00eda uno menos de los anunciados en la etiqueta. Mand\u00f3 comprar cien cajas m\u00e1s y orden\u00f3 el recuento: en todas faltaba uno. La fosforera debi\u00f3 pagar una peque\u00f1a fortuna para evitar que <em>Cr\u00edtica<\/em> informara la min\u00fascula estafa, tan f\u00e1cilmente comprobable: bastaba con que el lector comprara una cajetilla de f\u00f3sforos.<\/p>\n\n\n\n<p>Su cronista jefe de la secci\u00f3n polic\u00eda lleg\u00f3 a sobornar a un empleado de la morgue judicial para luego, disfrazado de enfermero, asistir a la autopsia de la v\u00edctima de un asesinato. Tuvo as\u00ed la primicia exclusiva, que horas despu\u00e9s pregonaba la portada: \u201c<em>\u00a1No hay cianuro!\u00bb <\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Botana fue un incre\u00edble manipulador, nadie se le resist\u00eda. Negociaba como jugaba, adivinando la mano de su adversario. Escrib\u00eda muy bien y jam\u00e1s deleg\u00f3 la direcci\u00f3n efectiva de <em>Cr\u00edtica<\/em>, siempre control\u00f3 cada p\u00e1gina, modific\u00f3 t\u00edtulos y moderniz\u00f3 el periodismo argentino: fue el primero en incorporar p\u00e1ginas color, suplementos especiales, ep\u00edgrafes destacados y telefotos que llegaban con sorprendente velocidad. Compr\u00f3 a muy alto precio una rotativa que le permiti\u00f3 tirar 300.000 ejemplares cada tarde, una cifra de v\u00e9rtigo para las d\u00e9cadas del 20 y del 30. Fue victimario y v\u00edctima de los pol\u00edticos, que le tem\u00edan. El general Uriburu, jefe del primer golpe militar en la Argentina, le clausur\u00f3 el diario. Para un soberbio como Botana, un cachetazo atroz. Pudo reabrirlo y continuar su carrera fulgurante. Cuando unos cuantos a\u00f1os despu\u00e9s Uriburu falleci\u00f3, todo el pa\u00eds aguardaba la nota, que imaginaban dura y muy larga, de <em>Cr\u00edtica<\/em>. No la hubo. Solo un t\u00edtulo de gran tama\u00f1o, \u201c<em>Muri\u00f3 Uriburu\u201d<\/em>. Y una bajada donde se le\u00eda: \u00ab<em>Sin odio y sin perd\u00f3n, Cr\u00edtica despide al ex presidente de facto de la Naci\u00f3n, general Jos<\/em><em>\u00e9 <\/em><em>F<\/em><em>\u00e9<\/em><em>lix Uriburu<\/em>\u00ab.<\/p>\n\n\n\n<p>Su vida \u00edntima fue agitada, pero vivi\u00f3 muchos a\u00f1os con quien se cas\u00f3, Salvadora Onrubia, una pelirroja puro fuego que no le hizo la vida f\u00e1cil. Le dio varios hijos. Uno de ellos, cuando su madre le confes\u00f3 que hab\u00eda sido engendrado por otro padre, se peg\u00f3 un tiro a los 16 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Cr\u00edtica<\/em> sobrevivi\u00f3 como pudo luego de aquella noche en Jujuy, el 6 de agosto de 1941. Y no pudo bien. La de Natalio Botana era una conducci\u00f3n personalista. Dios no tiene suplentes. Pero como no era Dios, cuando saliendo de un casino donde hab\u00eda ganado much\u00edsimo decidi\u00f3 probar suerte en otro, el Rolls Royce se dispar\u00f3 de la carretera. Herido pero con chances claras de vivir, se neg\u00f3 a ser atendido en Jujuy. Exigi\u00f3 su m\u00e9dico de Buenos Aires. Un viaje demasiado largo. La costilla que hab\u00eda perforado el pulm\u00f3n le mostr\u00f3 el naipe del final. Ten\u00eda 53 a\u00f1os. Y como Orson Welles no se ocup\u00f3 de \u00e9l, ni siquiera pudo, en aquella helada noche de la sierra musitar como Kane una \u00faltima palabra que lo vinculara con el para\u00edso perdido de la ni\u00f1ez. <\/p>\n\n\n\n<div class=\"su-custom-gallery su-custom-gallery-align-left su-custom-gallery-title-hover\"><div class=\"su-custom-gallery-slide\" style=\"width:230px;height:180px\"><a><img src=\"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/cri\u0301tica-230x180.png\" alt=\"cri\u0301tica\" width=\"230\" height=\"180\" \/><span class=\"su-custom-gallery-title\">cri\u0301tica<\/span><\/a><\/div><div class=\"su-custom-gallery-slide\" style=\"width:230px;height:180px\"><a><img src=\"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/edificio-230x180.png\" alt=\"edificio\" width=\"230\" height=\"180\" \/><span class=\"su-custom-gallery-title\">edificio<\/span><\/a><\/div><div class=\"su-custom-gallery-slide\" style=\"width:230px;height:180px\"><a><img src=\"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/redaccio\u0301nCri\u0301tica-230x180.png\" alt=\"redaccio\u0301nCri\u0301tica\" width=\"230\" height=\"180\" \/><span class=\"su-custom-gallery-title\">redaccio\u0301nCri\u0301tica<\/span><\/a><\/div><div class=\"su-clear\"><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 6 de agosto de 1941, en un remoto paraje monta\u00f1oso de Jujuy, norte de la Argentina, mor\u00eda en forma absurda Natalio Botana, el clon fiel del c\u00e9lebre \u00abCiudadano Kane\u00bb de Orson Welles; su Rolls Royce plateado se sali\u00f3 del camino. 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