{"id":6087,"date":"2022-08-25T16:44:43","date_gmt":"2022-08-25T19:44:43","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=6087"},"modified":"2022-09-09T13:22:35","modified_gmt":"2022-09-09T16:22:35","slug":"sobre-las-vejeces-y-el-envejecimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/sobre-las-vejeces-y-el-envejecimiento\/","title":{"rendered":"Sobre las vejeces y el envejecimiento"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong><em>Pasatiempo<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Cuando <\/em><em>\u00e9<\/em><em>ramos ni\u00f1os<\/em><em><br><\/em><em>Los viejos ten\u00edan como 30<\/em><em><br><\/em><em>Un charco era un oc<\/em><em>\u00e9<\/em><em>ano<\/em><em><br><\/em><em>La muerte lisa y llana no exist\u00eda<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Cuando muchachos<\/em><em><br><\/em><em>Los viejos eran gente de 40<\/em><em><br><\/em><em>Un estanque era oc<\/em><em>\u00e9<\/em><em>ano<\/em><em><br><\/em><em>La muerte solamente una palabra<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Ya cuando nos casamos<\/em><em><br><\/em><em>Los ancianos estaban en 50<\/em><em><br><\/em><em>Un lago era un oc<\/em><em>\u00e9<\/em><em>ano<\/em><em><br><\/em><em>La muerte era la muerte de los otros<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Ahora veteranos<\/em><em><br><\/em><em>Ya le dimos alcance a la verdad<\/em><em><br><\/em><em>El oc<\/em><em>\u00e9<\/em><em>ano es por fin el oc<\/em><em>\u00e9<\/em><em>ano<\/em><em><br><\/em><em>Pero la muerte empieza a ser la misma<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Mario Benedetti<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El siglo XXI estar\u00e1 marcado por el envejecimiento de las poblaciones y las tensiones que en el campo de la gerontolog\u00eda conlleva desde la \u00e9tica y las pol\u00edticas p\u00fablicas propuestas para el sector desde el paradigma de los derechos. En los albores del siglo XXI nos aventuramos a decir que el siglo que dej\u00e1bamos hab\u00eda estado atravesado por el paradigma mercantilista, pero que el siglo XXI nos alojar\u00eda en los derechos humanos, pol\u00edticos y sociales. Sin embargo, esta solo ha representado una declaraci\u00f3n de deseos y, por el contrario, el campo de la gerontolog\u00eda se ha puesto en tensi\u00f3n extrema por el envejecimiento de las poblaciones por una parte y el debilitamiento de los sistemas de la seguridad social por la otra.<\/p>\n\n\n\n<p>El desaf\u00edo que nos interpela est\u00e1 representado por las posibilidades que tenemos como sociedad para aportar a la construcci\u00f3n de un envejecimiento participativo, solidario y con derechos, en el que las personas mayores puedan ser polea de transmisi\u00f3n de la memoria social y los valores a trav\u00e9s del fortalecimiento de los v\u00ednculos intergeneracionales, en una sociedad con lugar para todos y todas.<\/p>\n\n\n\n<p>La construcci\u00f3n social comprometida, solidaria y con reciprocidad nos brinda la oportunidad de v\u00ednculos m\u00e1s transversales que contribuyan a acortar la desigualdad en la distribuci\u00f3n de ciertos atributos vinculados al saber y al tener&nbsp; a trav\u00e9s de la puesta en valor de las diferencias y la diversidad (Oddone, J.2001) Se trata de destacar, recuperar y legitimar los conocimientos de las PM comprometidas en la construcci\u00f3n social colectiva. Espacios creativos que pongan en debate tanto la promoci\u00f3n de iniciativas orientadas a recuperar y\/o mantener habilidades personales, sociales, culturales, de cuidados, comunicaci\u00f3n, aprendizaje, pensamiento, de integraci\u00f3n y participaci\u00f3n comunitaria.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera la mentada calidad de vida podr\u00e1 ser pensada no solo desde aspectos objetivos sino tambi\u00e9n desde aspectos subjetivos, recogiendo as\u00ed tanto las \u201ccondiciones de vida\u201d como las \u201cexperiencias de vida\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La diversidad de los cursos de vida nos llevan a cuestionar \u201cla vejez\u201d como abarcativa, totalizadora y homogeneizante para hablar de \u201clas vejeces\u201d y la complejidad que las atraviesa seg\u00fan el contexto sociohist\u00f3rico de su desarrollo.<\/p>\n\n\n\n[&#8230;] \u201c<em>cada grupo cultural produce su propio tipo de envejecimiento, sus propios viejos, y las cualidades que designan a este producto deber\u00e1<\/em><em>n ser le<\/em><em>\u00eddas dentro del momento socio-hist\u00f3<\/em><em>rico-pol<\/em><em>\u00edtico de su producci\u00f3n<\/em>\u201d (Strejilevich, 1990).<\/p>\n\n\n\n<p>En \u00e9pocas de posmodernidad y liberalismo, en sociedades donde el consumo y la inmediatez marcan las posiciones sociales a aspirar, el paradigma es euroc\u00e9ntrico y preconfigura un sujeto blanco, var\u00f3n, joven, consumidor y deportista. Siendo estos emblemas del \u00e9xito social, las posibilidades efectivas de intercambios sociales se debilitan frente a construcciones estereotipadas y devaluadas de la vejez.<\/p>\n\n\n\n<p>La edad cronol\u00f3gica es uno de los principales indicadores para afianzar estereotipos y discriminaciones, estigmatizando en una lectura homogeneizante a todas las personas seg\u00fan el grupo etario al que pertenecen. El \u201cedadismo\u201d o \u201cviejismo\u201d<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a> instala as\u00ed una vejez marcada por la p\u00e9rdida de capacidades f\u00edsicas, ps\u00edquicas y sociales vincul\u00e1ndola a la enfermedad y el deterioro, prefigurando un sujeto social desvalido para el cual se dise\u00f1ar\u00e1n las pol\u00edticas p\u00fablicas acordes a dicha construcci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Beauvoir aclara <\/em><em>\u201c<\/em><em>[<\/em><em>\u2026] la vejez se presenta con m\u00e1s claridad a los otros que al sujeto mismo [\u2026]. El individuo que envejece no lo nota [\u2026<\/em><em>]<\/em><em>\u201d<\/em><em>. (BEAUVOIR, 1970, p. 340)<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En un mundo globalizado, promotor de subjetividades individualistas y competitivas, los estereotipos y posibilidades se acrecientan y trascienden las barreras etarias para marcar la desigualdad y la diversidad como rectora en la construcci\u00f3n social, no solo de las vejeces sino de todas y todos los ciudadanos. Son muchas las variables que separan los diferentes agrupamientos sociales produciendo diferentes niveles de segregaci\u00f3n, en el caso de las personas mayores a estas se suman la edad y el g\u00e9nero como ejes relevantes en los procesos discriminatorios. El enfoque de la desigualdad aplicado a las personas mayores presenta cierta tendencia a considerar la vejez como un tiempo \u201cestanco\u201d, est\u00e1tico, que no se condice con la concepci\u00f3n de la vejez como un proceso durante el cual los sujetos contin\u00faan un intercambio activo tanto social como pol\u00edtico y econ\u00f3mico. A pesar de que se tiende a homogeneizar el concepto de vejez la diversidad se ve reflejada en las diferencias entre los pa\u00edses centrales y perif\u00e9ricos, se replican de acuerdo a las realidades regionales as\u00ed como en un mismo pa\u00eds, proponiendo realidades muy diferentes y contradictorias.<\/p>\n\n\n\n<p>En general, se considera que los signos del envejecimiento tales como las canas o las arrugas son significativamente menos atractivos para las mujeres que para los hombres. Por consiguiente no es sorprendente que una de las principales preocupaciones que se instalan en las mujeres sea el deterioro f\u00edsico, ya que evitar la discriminaci\u00f3n depende de mantener una apariencia juvenil. Esta exigencia de eterna juventud lleva a parte del colectivo de mujeres viejas a transformarse en consumidoras de productos, promesas y cirug\u00edas para borrar las marcas de la vida, el amor, el dolor y el trabajo en el cuerpo. Por otra parte los estereotipos que caracterizan a los hombres como independientes y autosuficientes tambi\u00e9n los da\u00f1an, en tanto las p\u00e9rdidas de roles, capacidades econ\u00f3micas y supuesta fortaleza condicionan un lugar menos permeable a los pedidos de ayuda y apoyos.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre sabios o incapaces, prestigiosos o carenciados, hiperactivos o dependientes se preconfiguran en las generaciones venideras im\u00e1genes de vejeces de las que prefieren alejarse, es un espejo en el que no se quieren mirar. Es interesante pensar que a diferencia de otros procesos discriminatorios en los cuales el sujeto podr\u00e1 no estar o al menos esa es una posibilidad, la discriminaci\u00f3n por edad es sostenida por quienes irremediablemente un d\u00eda ser\u00e1n viejos.<\/p>\n\n\n\n<p>La pandemia por Covid-19 vino a dar visibilidad a las desigualdades de las condiciones de vida de grandes sectores de la sociedad. Sin duda que han sido los sectores m\u00e1s pobres, ya castigados por las pol\u00edticas neoliberales, los que m\u00e1s sufrieron los efectos de una de las primeras pol\u00edticas aplicadas: el ASPO.&nbsp; Creci\u00f3 la desocupaci\u00f3n, disminuy\u00f3 la producci\u00f3n y aument\u00f3 la pobreza. A la ca\u00edda de las recaudaciones de la seguridad social, las altas tasas inflacionarias y el empobrecimiento de amplios sectores de la sociedad, se sumaron los efectos del aislamiento social obligatorio con sus consecuencias de falta de atenci\u00f3n de patolog\u00edas previas, en condiciones donde el hacinamiento, la violencia, el miedo y la soledad contribuyeron a una p\u00e9rdida gradual de la autonom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La pandemia que azot\u00f3 a la humanidad desnud\u00f3 los procesos de segregaci\u00f3n sufridos por las PM, por una parte por la estigmatizaci\u00f3n que sufri\u00f3 este colectivo social considerado \u201cin toto\u201d como un grupo vulnerable, sin discriminar la diversidad que lo caracteriza como a cualquier otro grupo social: \u201cla vejez\u201d se impuso sobre las vejeces, desconociendo de esta manera diversidades imprescindibles para la organizaci\u00f3n y distribuci\u00f3n de los cuidados integrales y acceso a los servicios b\u00e1sicos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto las relaciones intergeneracionales mostraron sus fortalezas y debilidades con gran crudeza. Es imperativo trabajar sobre este aspecto y promover im\u00e1genes m\u00e1s realistas de los diversos envejecimientos, lo cual depender\u00e1 de promover relaciones basadas en la confianza, el respeto por la diversidad y la reciprocidad capaces de construir lazos de interdependencia entre las generaciones. Se trata de promover un nuevo escenario con oportunidades de poner en valor los principios y la historia, la memoria y el capital humano y social que una generaci\u00f3n puede y debe transmitir a las otras.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>La continuidad de todas las culturas depende de la presencia viva de al menos tres generaciones\u201d (Margaret Med-1990)<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El debilitamiento de los lazos intergeneracionales o choque intergeneracional pone en cuesti\u00f3n las cuotas de poder de las que disponen los diferentes grupos en cuesti\u00f3n y los temores de que no haya circulaci\u00f3n del poder en el espacio social, sino que el mismo sea acaparado por una de las generaciones en detrimento del crecimiento de la\/las otras. Se trata de la garant\u00eda de que a los nuevos o, como dice Hannah Arendt, a los reci\u00e9n llegados, se les va a hacer un lugar en el mundo. Una cierta garant\u00eda de que las generaciones adultas no se van a quedar, en calidad de patrimonio particular, lo que a su vez les fue legado sino que, en un acto de generosidad y de justicia, lo van a transmitir a los nuevos. Se trata de una herencia plural que, curiosamente, cuanto m\u00e1s se reparte m\u00e1s se acrecienta&#8230; De esos patrimonios todos somos herederos, no hay excluidos. (S\u00e1ez, 2003a: 355-356)<\/p>\n\n\n\n<p>Los intercambios efectivos entre generaciones abren la posibilidad de saberse para saber, reescribir para elaborar y ampliar los espacios vitales para promover la autonom\u00eda, la creatividad y la participaci\u00f3n. Pensando en aquello de \u201cseamos realistas, construyamos utop\u00edas\u201d, proponemos el proceso de construcci\u00f3n eslabonada de un nuevo contrato social donde la experiencia y la innovaci\u00f3n tengan lugar y permita un intercambio y comunicaci\u00f3n en condiciones de reciprocidad<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> El conjunto de miradas negativas que tiene la sociedad con respecto a las personas adultas mayores fue definido como viejismo (ageism), t\u00e9rmino acu\u00f1ado en 1969 por Robert N. Butler (primer director del National Institute of Aging en Estados Unidos), para hacer referencia a \u201cuna experiencia subjetiva, una inquietud profunda y oscura, una repugnancia y una aversi\u00f3n por la vejez, la enfermedad, la discapacidad y miedo a la pobreza, la inutilidad y la muerte\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Seg\u00fan el Consorcio Internacional para los Programas Intergeneracionales, estos programas \u201cson veh\u00edculos para el intercambio concreto y continuado de recursos y aprendizajes entre las generaciones mayores y las m\u00e1s j\u00f3venes con el fin de conseguir beneficios individuales y sociales\u201d (Hatton-Yeo y Ohsako, 2001) Deben tener continuidad en el tiempo y ser considerados beneficiosos para las diferentes generaciones participantes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pasatiempo Cuando \u00e9ramos ni\u00f1osLos viejos ten\u00edan como 30Un charco era un oc\u00e9anoLa muerte lisa y llana no exist\u00eda Cuando muchachosLos viejos eran gente de 40Un estanque era oc\u00e9anoLa muerte solamente una palabra Ya cuando nos casamosLos ancianos estaban en 50Un lago era un oc\u00e9anoLa muerte era la muerte de los otros Ahora veteranosYa le dimos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":6088,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0},"categories":[155,46],"tags":[],"coauthors":[769],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6087"}],"collection":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6087"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6087\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6089,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6087\/revisions\/6089"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6088"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6087"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6087"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6087"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=6087"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}