{"id":6135,"date":"2022-10-06T12:32:10","date_gmt":"2022-10-06T15:32:10","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=6135"},"modified":"2022-10-06T12:33:44","modified_gmt":"2022-10-06T15:33:44","slug":"los-caminos-de-la-economia-popular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/los-caminos-de-la-economia-popular\/","title":{"rendered":"Los caminos de la Econom\u00eda Popular"},"content":{"rendered":"\n<p>La econom\u00eda popular podemos definirla como el conjunto de actividades que un n\u00famero creciente de trabajadores realiza con el objetivo de satisfacer sus necesidades individuales y colectivas, por fuera de una relaci\u00f3n salarial formal y mediante labores diversas de producci\u00f3n de bienes y servicios para el autoconsumo o para su comercializaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En principio se integra a la econom\u00eda tradicional de mercado, participando o intentando participar en redes de comercializaci\u00f3n y mercados de distinto tipo, donde suelen presentarse problemas de escala y productividad, imposibilidad de obtener financiamiento, dificultades para acceder a m\u00e1quinas y herramientas de trabajo o sistemas de gesti\u00f3n, incluso a un proceso de capacitaci\u00f3n acorde a sus necesidades.<\/p>\n\n\n\n<p>La econom\u00eda popular puede o no ser solidaria. Lo ser\u00e1 cuando asuma la autogesti\u00f3n bajo los principios del cooperativismo y sus valores, o participe en redes de comercio justo, experiencias de moneda social, finanzas \u00e9ticas y ferias populares solidarias; cuando se asocie para demandar apoyo al Estado o se organice colectivamente para luchar por sus derechos y por el reconocimiento social de sus trabajadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, si bien toda esta econom\u00eda puede representar formas de concebir las actividades creadoras de valor en t\u00e9rminos no convencionales, se desenvuelve con excepciones bajo los par\u00e1metros de la econom\u00eda de mercado y sus reglas. Esto \u00faltimo sugiere un camino alternativo para la inserci\u00f3n de la econom\u00eda popular en la sociedad de la que forma parte. Podr\u00e1 hacerlo bajo la configuraci\u00f3n de la econom\u00eda de mercado tradicional o bajos los principios y valores de la econom\u00eda social y solidaria, como ha sido planteado por diversos autores, siendo estos paradigmas inequitativamente coexistentes.<\/p>\n\n\n\n<p>La econom\u00eda social y solidaria (al igual que la econom\u00eda de mercado) no es un sector productivo o las actividades econ\u00f3micas que en este se realizan; tampoco un grupo de trabajadores que comparten ciertas caracter\u00edsticas, como s\u00ed podr\u00edamos definir a la econom\u00eda popular. La econom\u00eda social y solidaria es una perspectiva y es un proyecto de realizaci\u00f3n colectiva, incluso de transformaci\u00f3n, en el cual el trabajo y las necesidades que este resuelve se ubican en el centro del sistema econ\u00f3mico. La econom\u00eda social y solidaria se nutre del componente solidario que poseen los subsistemas de la econom\u00eda del sector p\u00fablico (compras orientadas, seguridad social, subsidios productivos o de consumo, presupuesto participativo, etc.), de la econom\u00eda empresarial privada (organismos filantr\u00f3picos, fundaciones, cogesti\u00f3n, etc.) y de la econom\u00eda popular solidaria (cooperativas, asociaciones, mutuales, redes, empresas recuperadas, etc.), que llevan a la pr\u00e1ctica esta perspectiva.<\/p>\n\n\n\n<p>La econom\u00eda popular, por su parte, no es una instancia en la que sus actores cumplen un paso previo antes de ingresar en la formalidad, aunque naturalmente esto pueda ocurrir en las trayectorias personales. No es temporal, debido a que en la actualidad la econom\u00eda empresarial privada no incorpora suficientes trabajadores ni siquiera en \u00e9pocas de alto crecimiento econ\u00f3mico. Por eso es dif\u00edcil pensar que el \u00e9xito de este tipo de organizaci\u00f3n popular del trabajo es autodisolverse en un proceso de crecimiento. Por el contrario, es cada vez mayor el n\u00famero de personas que deben crearse su propio trabajo para salir adelante, sin salario, patr\u00f3n ni protecci\u00f3n social alguna; carentes de derechos.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, los datos m\u00e1s recientes que arroja el Registro Nacional de Trabajadores de la Econom\u00eda Popular (RENATEP) indican que en nueve provincias argentinas sus trabajadores ya superan en n\u00famero a los trabajadores registrados en el sector privado. A nivel pa\u00eds, la econom\u00eda popular se estima en 8.3 millones de trabajadores, de los cuales 3.5 millones se han registrado en el RENATEP o suscriben al monotributo social. Los otros 5 millones est\u00e1n ah\u00ed, pero permanecen invisibles para las pol\u00edticas p\u00fablicas que intentan contemplarlos.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, el desaf\u00edo es continuar avanzando en una institucionalidad para la econom\u00eda popular, considerando que sus m\u00faltiples formas provienen de situaciones y v\u00ednculos impactados por las relaciones sociales de los territorios en que se desenvuelve. As\u00ed, podemos encontrar la actividad de los cartoneros y recicladores, la venta ambulante o callejera, la agricultura familiar, el personal dom\u00e9stico, el trabajo socio comunitario y numerosos proyectos productivos y de servicios que, en el esquema del cooperativismo de trabajo, intentan poner orden y organizaci\u00f3n colectiva en los grupos de trabajadores. Estos comparten con la econom\u00eda social tradicional de las cooperativas el principio de la autogesti\u00f3n del trabajo. Sin embargo, muchas cooperativas, sobre todo las m\u00e1s grandes, se ubican muy distantes en t\u00e9rminos de posibilidades respecto de la econom\u00eda popular, mientras que en el otro extremo, las empresas recuperadas por sus trabajadores, estimadas en 430 casos en nuestro pa\u00eds y con alrededor de 19.000 trabajadores, parecieran ser las organizaciones que mejor conjugan los aspectos comunes al reconvertirse mayoritariamente en cooperativas de trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo dem\u00e1s, parece importante desde el \u00e1mbito acad\u00e9mico reconocer la conceptualizaci\u00f3n de la econom\u00eda popular que los trabajadores han definido a trav\u00e9s de sus organizaciones, siendo la misma indisoluble de una perspectiva de pol\u00edticas p\u00fablicas. En ese punto de contacto entre el Estado y los movimientos sociales m\u00e1s representativos se encuentra actualmente la centralidad del debate acerca de la econom\u00eda popular. Por eso se ha revelado indispensable identificar claramente a los trabajadores, quienes interpelan a la sociedad y requieren ser reconocidos, registrados y apoyados; aceptando la clara dislocaci\u00f3n de los conceptos de empleo y trabajo para garantizar los derechos laborales de todo aquel que trabaja, empleado o no. En general y en los \u00faltimos a\u00f1os, esto ha sido interpretado cabalmente desde la acci\u00f3n gubernamental, que ha creado instrumentos de registraci\u00f3n e iniciado un camino de formalizaci\u00f3n de la econom\u00eda popular.<\/p>\n\n\n\n<p>En s\u00edntesis, los desaf\u00edos pasan por aceptar que la econom\u00eda popular, en tanto conjunci\u00f3n de actividades econ\u00f3micas y actores que las llevan adelante, no es transitoria y su crecimiento parece, en este contexto, garantizado. En segundo lugar, que esto \u00faltimo se explica por la imposibilidad estructural de absorber cantidades significativas de trabajadores por parte del sector privado empresario. En tercer lugar, que la econom\u00eda popular no puede, por los mismos motivos, quedar afuera de un proyecto de desarrollo nacional. Esto implica, no solo ser reconocida y convocada, sino adem\u00e1s generar las condiciones para una participaci\u00f3n efectiva en este proceso.<\/p>\n\n\n\n<p>La econom\u00eda popular no debe ser la econom\u00eda de la informalidad y la precariedad, ni quedar asociada a subsidios sin contraprestaci\u00f3n. Las pol\u00edticas p\u00fablicas deben estar orientadas a igualar los derechos de sus trabajadores respecto de los trabajadores registrados (poder facturar, acceder a una jubilaci\u00f3n, a una obra social, etc.), mediante escenarios favorables para el desarrollo de sus actividades: una macroeconom\u00eda que garantice estabilidad, crecimiento equitativo y las condiciones materiales para trabajar en cada actividad, tales como financiamiento (acceso a cr\u00e9dito blando), asistencia t\u00e9cnica (acceso a tecnolog\u00eda), capacitaci\u00f3n (acceso a procesos productivos y de gesti\u00f3n) y reglas claras para participar en las distintas cadenas de valor.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, existe en el campo de lo simb\u00f3lico un desaf\u00edo no menos importante para los trabajadores populares. La econom\u00eda popular necesita romper con los estereotipos con los que frecuentemente se la asocia desde determinados \u00e1mbitos, que intentan vincularla a la ilegalidad, la marginalidad, el clientelismo y a la supuesta mala calidad de sus producciones. Esta disputa es central para que dichas percepciones no obturen su desarrollo y se perjudique a toda una econom\u00eda que es la consecuencia y puede ser, al mismo tiempo, la soluci\u00f3n frente a la exclusi\u00f3n. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La econom\u00eda popular podemos definirla como el conjunto de actividades que un n\u00famero creciente de trabajadores realiza con el objetivo de satisfacer sus necesidades individuales y colectivas, por fuera de una relaci\u00f3n salarial formal y mediante labores diversas de producci\u00f3n de bienes y servicios para el autoconsumo o para su comercializaci\u00f3n. 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