{"id":6138,"date":"2022-10-06T13:08:22","date_gmt":"2022-10-06T16:08:22","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=6138"},"modified":"2022-10-06T13:16:05","modified_gmt":"2022-10-06T16:16:05","slug":"tita-merello-la-emocion-hecha-mujer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/tita-merello-la-emocion-hecha-mujer\/","title":{"rendered":"Tita Merello, la emoci\u00f3n hecha mujer"},"content":{"rendered":"\n<p>Aunque tiene su cumple como todos \u2014naci\u00f3 el 11 de octubre de 1904\u2014, Tita Merello es una presencia permanente que nunca nos dej\u00f3. Como aut\u00e9ntico \u00edcono de la sensibilidad argentina lo envuelve todo y el tiempo solo se corporiza en fotos viejas, en grabaciones con fritura y en pel\u00edculas que hace mucho perdieron la nitidez. O sea en el deterioro de los medios que capturaron su imagen. Pero su esencia tiene la frescura de lo que no se marchita.<\/p>\n\n\n\n<p>Ana Laura Merello \u2014desde siempre Tita\u2014 naci\u00f3 en un conventillo de San Telmo cuando despuntaba el siglo, hija de un chofer y una planchadora. Pobres sin vuelta de hoja. Y hu\u00e9rfana de padre cuando solo ten\u00eda cuatro meses. El comienzo de una infancia muy dura que se mantuvo con firme crueldad. La madre ten\u00eda varios trabajos y no pod\u00eda cuidarla por lo cual la meti\u00f3 en un asilo del conurbano. No volvi\u00f3 a verla hasta muchos a\u00f1os despu\u00e9s. Esa chica creci\u00f3 y se form\u00f3 a golpes de dolor sin una migaja de afecto. Cuando un t\u00edo la rescat\u00f3 \u2014es una manera de decir\u2014 y la llev\u00f3 a una chacra donde \u00e9l cumpl\u00eda funciones administrativas, la hicieron trabajar como un hombre en el chiquero, levant\u00e1ndose en pleno invierno a las cinco de la&nbsp; ma\u00f1ana. Ella lo dir\u00eda sin tapujos: \u201cMe faltan motivos para tener buen car\u00e1cter\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En la d\u00e9cada del veinte comenz\u00f3 a husmear el territorio de las variet\u00e9s porte\u00f1as, tan abundantes entonces. Como ten\u00eda coraje, desparpajo y un carisma que todav\u00eda no se llamaba as\u00ed, se meti\u00f3 como corista en un teatrito de revistas totalmente marginal, casi pornogr\u00e1fico, bailando en la tercera fila. Pero le pagaban algo, com\u00eda y se pagaba una pieza de pensi\u00f3n en San Crist\u00f3bal que luego ser\u00eda otra igual aunque en plena calle Corrientes, todo un avance. Los comienzos fueron dif\u00edciles porque se larg\u00f3 a cantar tangos y no gust\u00f3, tal vez la encontraban demasiado arrabalera y algo tosca. Pero no se desanim\u00f3 y escuch\u00f3 a las otras, fue aprendiendo y con su talento natural m\u00e1s el ruido de la panza vac\u00eda no tard\u00f3 en hacerse notar. Tambi\u00e9n por entonces, casi veintea\u00f1era, aprendi\u00f3 a leer porque tuvo una ni\u00f1ez analfabeta. Su reconocimiento se produjo cuando empez\u00f3 a trabajar en el Maipo, la catedral de la revista porte\u00f1a, ya con actores de primera l\u00ednea que la ayudaron mucho: Pepe Arias, Luis Arata, Marcos Capl\u00e1n. Ellos la alentaron para que impusiera su estilo natural, atorrante y burl\u00f3n. Las reinas de ese idioma tanguero fueron ella y Sof\u00eda \u201cLa Negra\u201d Boz\u00e1n. Pero como Tita era una actriz instintiva con neto perfil dram\u00e1tico y la otra no, la que sigui\u00f3 d\u00e9cadas en el Maipo fue la Boz\u00e1n. Tita Merello ya ten\u00eda un destino de grandes letreros luminosos con su nombre en la calle que nunca duerme y con protag\u00f3nicos fuertes.<\/p>\n\n\n\n<p>No vamos a rese\u00f1ar su trayectoria paso a paso porque ser\u00eda imposible y reiterativo. Solo vamos a recordar (y porque tiene que ver con mi cari\u00f1o m\u00e1s profundo) que una obrita tipo sainete de mi t\u00edo Alejandro Berruti, <strong>Milonga<\/strong>, fue un escal\u00f3n clave para que Tita pasara de la revista al teatro de otro g\u00e9nero como primera actriz. Lo dem\u00e1s es un collar de t\u00edtulos que la hicieron estrella donde por l\u00f3gica quedaron en la memoria los que preserva el cine. Imposible omitir \u2014adem\u00e1s de <strong>Tango<\/strong>, la primera sonora\u2014 <strong>La fuga<\/strong>, notable pel\u00edcula de Luis Saslavsky que estuvo perdida much\u00edsimos a\u00f1os y recuper\u00f3 en Uruguay el Museo del Cine, <strong>Mercado de Abasto<\/strong> y <strong>Los isleros<\/strong>, ambas de Lucas Demare y sin duda las m\u00e1s populares; <strong>Filomena Marturano<\/strong> que invirti\u00f3 el orden habitual \u2014primero fue cine y luego teatro\u2014: Tita se consagr\u00f3 definitivamente en el escenario con este drama estupendo del italiano Eduardo De Filippo que dijo en su pa\u00eds: \u201cMe la hicieron grandes actrices, pero ninguna con la fibra dram\u00e1tica de Tita Merello\u201d; y tambi\u00e9n una del final, <strong>La madre Mar\u00eda<\/strong>, otra vez Demare y otro impacto interpretativo. El resto fueron filmes menores dirigidos por Enrique Carreras que tuvo el m\u00e9rito de rescatarla del olvido cuando estaba casi retirada. Y siempre cantando tangos de manera estupenda, incluyendo el que ella escribi\u00f3 y dedic\u00f3 al amor de su vida, Luis Sandrini: <strong>Llamarada<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Es conocida la persecuci\u00f3n que sufri\u00f3 de la Revoluci\u00f3n Libertadora cuando cay\u00f3 Per\u00f3n, tuvo que exiliarse en M\u00e9xico, acusada sin la menor prueba de un contrabando de t\u00e9. Cuando a principios de los sesenta pudo volver, la protegi\u00f3 mucho Hugo del Carril, otra v\u00edctima de las mismas listas negras. Tambi\u00e9n quedan en la memoria sus charlas en radio y televisi\u00f3n, siempre con esa calidez \u00fanica que volcaba en sus consejos.<\/p>\n\n\n\n<p>Muy longeva, cuando sinti\u00f3 que flaqueaba su salud se intern\u00f3 para siempre en la Fundaci\u00f3n Favaloro. En la nochebuena de 2002, a los 98 y mientras dorm\u00eda, Tita Merello parti\u00f3 f\u00edsicamente y qued\u00f3 para siempre entre nosotros. Como el obelisco, como el Maipo, como nuestras pizzer\u00edas y caf\u00e9s. El retrato de Buenos Aires. <\/p>\n\n\n\n<div class=\"su-box su-box-style-default\" id=\"\" style=\"border-color:#000000;border-radius:3px;\"><div class=\"su-box-title\" style=\"background-color:#333333;color:#FFFFFF;border-top-left-radius:1px;border-top-right-radius:1px\">Tita Merello en la UNLa<\/div><div class=\"su-box-content su-u-clearfix su-u-trim\" style=\"border-bottom-left-radius:1px;border-bottom-right-radius:1px\">Nunca se dud\u00f3. Cuando la creadora y rectora de la Universidad Nacional de Lan\u00fas, Ana Jaramillo, decidi\u00f3 edificar un cine en serio, con pantalla y sonido profesional, con butacas rebatibles, dijo que se llamar\u00eda \u201cTita Merello\u201d. Y as\u00ed se llama.  Durante quince a\u00f1os consecutivos, todos los jueves ofrec\u00ed all\u00ed una pel\u00edcula elegida para que rompiera la rutina de los estrenos comerciales y destinada a los vecinos de la UNLa. Gratis y con presentaci\u00f3n tipo \u201cFunci\u00f3n Privada\u201d. Fueron noches muy felices. Me secund\u00f3 en cada funci\u00f3n manejando la proyecci\u00f3n mi compa\u00f1ero Oscar Grela. Lo cort\u00f3 la pandemia\u2026 pero los tres estamos de pie.<\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aunque tiene su cumple como todos \u2014naci\u00f3 el 11 de octubre de 1904\u2014, Tita Merello es una presencia permanente que nunca nos dej\u00f3. Como aut\u00e9ntico \u00edcono de la sensibilidad argentina lo envuelve todo y el tiempo solo se corporiza en fotos viejas, en grabaciones con fritura y en pel\u00edculas que hace mucho perdieron la nitidez. 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