{"id":6191,"date":"2022-11-10T11:00:54","date_gmt":"2022-11-10T14:00:54","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=6191"},"modified":"2022-11-29T16:23:37","modified_gmt":"2022-11-29T19:23:37","slug":"sofia-bozan-una-reina-guaranta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/sofia-bozan-una-reina-guaranta\/","title":{"rendered":"Sof\u00eda Boz\u00e1n, una reina guaranta"},"content":{"rendered":"\n<p>Santa Fe, casi esquina Libertad. El edificio de la Casa del Teatro tiene un movimiento anormal, intenso y a la vez acongojado esa tarde de invierno. Es el mi\u00e9rcoles 9 de julio de 1958. Tal vez hubo desfile militar por la ma\u00f1ana. La ciudad esta quieta y callada. Arturo Frondizi es flamante Presidente de los argentinos. R\u00e1fagas arrachadas del sur arrugan banderas en los balcones. En el hall muchos rostros populares del teatro, el cine, la radio, soportan el asedio de aquellos otros rostros, an\u00f3nimos, que se asoman al velatorio para espiar a los famosos. Al fondo, un f\u00e9retro recibe miradas tristes y alg\u00fan beso de despedida. Se destaca entre la gente la figura s\u00f3lida, maciza, plena de autoridad de Luis C\u00e9sar Amadori. Adem\u00e1s de director cinematogr\u00e1fico consagrado, es el propietario y director general del Maipo, la catedral de la revista porte\u00f1a. Y esa fr\u00e1gil figura de mujer que pronto partir\u00e1 en silencio hacia el cementerio de Olivos, tiene mucho que ver con esa sala. Tanto que \u00abGino\u00bb Amadori no vacila en afirmar: \u00abDesde hoy, la historia de la revista queda partida en dos: antes y despu\u00e9s de Sof\u00eda Boz\u00e1n.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Le sobraba raz\u00f3n. Porque la sala de la calle Esmeralda, abarrotada de p\u00fablico casi siempre, generando monta\u00f1as de dinero, tiene figuras de enorme incidencia popular. Desde la comicidad payasesca o socarrona, siempre estupenda de Dringue y Castrito, hasta la sensualidad directa, bien nuestra, de N\u00e9lida Roca. Y Mario Fortuna. Y Marcos Capl\u00e1n. Y Vicente Rubino. Y una patota de mocosas semidesnudas que capturan \u00abnovios\u00bb desde el escenario. Luego ir\u00e1n a esperarlas a la salida, con grandes y lustrosos autos americanos, o a pie, para esconder la trampa.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el Maipo tiene una reina que no es ni joven ni linda y sale vestida de la cabeza a los pies. Sin embargo, desde casi tres d\u00e9cadas atr\u00e1s, canta (\u00bfo dice?) tangos. No tiene rivales. La idolatran. Antes de salir a escena, como el programa est\u00e1 detallado cuadro por cuadro, ya suenan los aplausos como un trueno. Por fin, aparece. Puede estar ataviada de malevo, de gaucho, quiz\u00e1s con brillos de \u00abcabarute\u00bb. Sus dientes, blanqu\u00edsimos, amenazan apagar el fulgor de la mirada intensa, profunda, cargada de picard\u00eda. Las manos en la cintura, el porte desafiante, la sonrisa sobradora y la \u00abbiyuter\u00ed\u00bb lanzando rel\u00e1mpagos que anuncian la tormenta que se viene. La \u00abNegra\u00bb borra la frontera entre el escenario y la platea con un solo golpe de caderas. Semblantea la primera fila, elige a su v\u00edctima y dispara: \u00abA vos, pelado, ya te vi tres veces esta semana. Par\u00e1 la mano, viejito, a ver si con tanta carnaza junta te qued\u00e1s sin le\u00f1a para el fuego\u2026\u201d; \u201c\u00bfY vos de qu\u00e9 te re\u00eds, chichip\u00edo, si tambi\u00e9n sos un cliente vitalicio de este sacrosanto templo de cultura?\u00bb Y enseguida, la seguidilla de tangos entre zumbones y abiertamente c\u00f3micos, interrumpidos siempre por ocurrencias suyas, picantes, certeras, que la convirtieron en una estrella singular e irrepetible de la noche de Buenos Aires: \u00abHarag\u00e1n\u00bb, \u00abNi\u00f1o bien\u00bb, \u00abMama, yo quiero un novio\u201d, y tantos otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicen los eruditos que no canta bien, que no frasea en los tiempos justos, que desentona. \u00bfY a qui\u00e9n le importa, si lo suyo es todo intenci\u00f3n, astucia nochera y milagro de simpat\u00eda? Cuando la voz se vuelve ronca y la letra arrastrada para remarcar un impacto, la sala enloquece. Ella, Sof\u00eda Boz\u00e1n, es un im\u00e1n del teatro Maipo. El resto, mezcla de erudici\u00f3n pedante y envidia oscura.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"726\" src=\"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Negro-Blanco-Copas-Foto-Brindis-Ano-Nuevo-Tarjeta-35-1024x726.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6193\" srcset=\"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Negro-Blanco-Copas-Foto-Brindis-Ano-Nuevo-Tarjeta-35-1024x726.png 1024w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Negro-Blanco-Copas-Foto-Brindis-Ano-Nuevo-Tarjeta-35-300x213.png 300w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Negro-Blanco-Copas-Foto-Brindis-Ano-Nuevo-Tarjeta-35-768x545.png 768w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Negro-Blanco-Copas-Foto-Brindis-Ano-Nuevo-Tarjeta-35-1536x1090.png 1536w, https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Negro-Blanco-Copas-Foto-Brindis-Ano-Nuevo-Tarjeta-35.png 1748w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption><sup>Cuatro grandes: Nin\u00ed Marshall, Lola Membrives, Libertad Lamarque y Sof\u00eda Boz\u00e1n<\/sup><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Una noche, entre funci\u00f3n y funci\u00f3n, sus compa\u00f1eros descorcharon champagne para agasajarla. La \u00abNegra\u00bb se casaba, y no con cualquiera. Con un bac\u00e1n, un se\u00f1orazo de la vida empresaria, don Otto Hess, due\u00f1o de una cadena de \u00f3pticas en todo el pa\u00eds. Creo que no volvi\u00f3 a trabajar, pero en cambio visitaba siempre los camarines de esa sala que era toda su vida. Ella misma se refiri\u00f3 al tema en una nota: \u201cNo es cierto que mi marido me haya pedido que deje mi trabajo. \u00c9l sabe muy bien lo que signific\u00f3 siempre para m\u00ed\u2026 actuar es algo muy especial, no es atender en una tienda. La decisi\u00f3n fue m\u00eda porque me parece que una mujer casada no puede volver todas las noches a su casa a las dos de la ma\u00f1ana, no est\u00e1 bien, sola es una cosa, con marido es otra.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Una tarde llegaron la mala noticia y la mala palabra: c\u00e1ncer. Lo grave de su estado fue ocultado por un tiempo pero en una charla radial su prima Olinda Boz\u00e1n admiti\u00f3 el peor diagn\u00f3stico. Y aquel mi\u00e9rcoles 9 de julio del 58, a los 53 de edad, la Boz\u00e1n pas\u00f3 a ser un \u00edcono de dos pasiones muy porte\u00f1as: la noche y el tango.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Santa Fe, casi esquina Libertad. El edificio de la Casa del Teatro tiene un movimiento anormal, intenso y a la vez acongojado esa tarde de invierno. Es el mi\u00e9rcoles 9 de julio de 1958. Tal vez hubo desfile militar por la ma\u00f1ana. La ciudad esta quieta y callada. 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