{"id":6336,"date":"2023-03-23T13:14:26","date_gmt":"2023-03-23T16:14:26","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=6336"},"modified":"2023-04-11T12:16:35","modified_gmt":"2023-04-11T15:16:35","slug":"el-exilio-territorial-y-literario-de-walsh","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/el-exilio-territorial-y-literario-de-walsh\/","title":{"rendered":"El exilio territorial y literario de Walsh"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>I.<\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00c9ramos conscientes del riesgo que corr\u00edamos y ser conscientes significa aceptar el riesgo. Ten\u00edamos miedo, pero no est\u00e1bamos paralizados de terror, y de todas maneras, siempre hab\u00eda un lugar para ser felices.&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Lilia Ferreyra<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La idea del exilio se construye a partir de variables espaciales. El exilio es un traslado, de un lugar a otro.De un espacio amenazado a una zona libre. Durante la dictadura del 76 el exilio fue la forma que tomaron muchas acciones: fue un modo de organizaci\u00f3n, una opci\u00f3n para la resistencia, pero sobre todo fue una forma de salvaci\u00f3n, parcial e incompleta, porque respond\u00eda al combate solamente de uno de los males que el gobierno de facto trajo a la Argentina: la muerte. Del resto de ellos, deber\u00e1n pedirse cuentas a la historia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo pensar desde la idea del exilio al escritor que eligi\u00f3 quedarse en la Argentina? \u00bfCu\u00e1les fueron las formas en las que decidi\u00f3 protegerse y, tambi\u00e9n, discutir lo establecido? Por un lado, en el territorio, alejarse del centro de mayor violencia; por otro, en el campo literario, separarse de los g\u00e9neros que no lo dignifican.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida intelectual y pol\u00edtica de Rodolfo Walsh es la historia de un traslado. En sus comienzos: la escritura de relatos policiales, manifiesto desinter\u00e9s por la vida pol\u00edtica<a href=\"#_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>, breve militancia en la Alianza Libertadora Nacionalista, apoyo al golpe militar de 1955. Desde all\u00ed un recorrido (en el que <em>Operaci\u00f3n masacre<\/em> funcion\u00f3 como un punto de inflexi\u00f3n, como una bisagra<a href=\"#_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>) en el que pasar\u00eda por Cuba, por el g\u00e9nero de ficci\u00f3n testimonial y culminar\u00eda con su compromiso con la clase obrera, el periodismo barrial y su militancia en Montoneros.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Soy lento: he tardado quince a\u00f1os en pasar del mero nacionalismo a la izquierda; lustros en aprender a armar un cuento, a sentir la respiraci\u00f3n de un texto (WALSH:1994; 31-32).<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de este itinerario, los movimientos que el escritor impulsara en sus \u00faltimos a\u00f1os de vida pueden ser pensados como modos del exilio.<\/p>\n\n\n\n<p>A fines de 1970, Walsh se incorpor\u00f3 a las FAP (Fuerzas Armadas Peronistas), e inmediatamente despu\u00e9s del triunfo electoral del 11 de marzo de 1973, comenz\u00f3 su militancia en Montoneros, desarrollando tareas en el \u00e1rea de Inteligencia y Prensa. Particip\u00f3, junto a Paco Urondo, como fundador y redactor del peri\u00f3dico <em>Noticias<\/em>, publicaci\u00f3n que presentaba la mirada de Montoneros y que ser\u00eda clausurada en 1974.<\/p>\n\n\n\n<p>Walsh presinti\u00f3, ya en 1975, con la lucidez que lo caracterizaba, no solo la amenaza del golpe militar en ciernes, sino los alcances que la violencia de ese movimiento pod\u00eda generar. Se produjo entonces una ruptura respecto del modo de pensar de la conducci\u00f3n de Montoneros.<\/p>\n\n\n\n<p>A fines de 1975, el escritor y amigo personal de Rodolfo Walsh, Paco Urondo, fue designado para armar el \u00faltimo \u201cemprendimiento legal frentista de la prensa montonera\u201d: la revista <em>Informaci\u00f3n.<\/em> El \u00fanico n\u00famero de esta revista eligi\u00f3 para su aparici\u00f3n la v\u00edspera de una fecha inolvidable para todos los argentinos: 23 de marzo de 1976. Walsh sol\u00eda visitar a Urondo en la redacci\u00f3n, y mostraba su preocupaci\u00f3n por el riesgo de exposici\u00f3n que implicaba hacer circular una publicaci\u00f3n abierta, con un staff conocido.<\/p>\n\n\n\n<p>La diferencia con la posici\u00f3n tomada por la Conducci\u00f3n comenz\u00f3 a ser m\u00e1s evidente, sobre todo en relaci\u00f3n con la protecci\u00f3n a los militantes de la organizaci\u00f3n. En un encuentro que Walsh y sus compa\u00f1eros tuvieron con Petrus (Horacio Campiglia), en el que se pusieron de manifiesto estas preocupaciones, Campiglia coment\u00f3: \u201cPero entonces ustedes creen que va a haber un golpe. Eso cambia las cosas\u201d (MONTERO\/PORTELA; 2010:157). Esta an\u00e9cdota, contada por el propio escritor en su diario, pretende ilustrar la distinta percepci\u00f3n que se ten\u00eda acerca de los hechos contempor\u00e1neos: la dificultad para comunicarse, la cautela para hacer circular informaci\u00f3n, el riesgo personal y el modo de resolverlo, resultaban un problema en el ejercicio de tareas de manera org\u00e1nica.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensando el modo de amortiguar el impacto de la estampida que vio venir, entre noviembre de 1976 y enero de 1977, Walsh escribi\u00f3 cinco documentos cr\u00edticos que present\u00f3 a los cuadros m\u00e1s importantes de Montoneros a nivel nacional, con el objeto de abrir la discusi\u00f3n en relaci\u00f3n al modo de operar de la organizaci\u00f3n, sobre todo a partir de la idea de proteger al militante y de volver a convertirse en una alternativa de poder. Una primera cuesti\u00f3n respecto de la que Walsh propuso hacer una autocr\u00edtica fue la de la representatividad. Plante\u00f3 la necesidad de reconquistar el apoyo del pueblo, que a partir de los hechos de violencia de los \u00faltimos a\u00f1os (promovidos por las acciones terroristas de la Triple A) se sent\u00eda ajeno a la lucha de los movimientos populares. Discutir\u00eda en relaci\u00f3n con esta preocupaci\u00f3n, los modos convenientes para volver a conquistar a las masas. En segundo lugar, marc\u00f3 como una falla en la organizaci\u00f3n no continuar con la lucha interna del peronismo para discutir la decisi\u00f3n de priorizar la estrategia militar por encima de la pol\u00edtica y consider\u00f3 la posibilidad de hacer acuerdos pol\u00edticos con partidos de izquierda. Walsh explic\u00f3 que el problema al que se enfrentaban era un problema pol\u00edtico, y pensarlo exclusivamente en t\u00e9rminos militares era un grave error. Marc\u00f3 adem\u00e1s, en relaci\u00f3n con las expresiones y el accionar de la organizaci\u00f3n, cierta tendencia al triunfalismo, y un exceso de optimismo. Reflexion\u00f3, tambi\u00e9n, sobre la \u201cpersonalizaci\u00f3n\u201d de la pol\u00edtica, no solo porque para el pueblo exist\u00edan los Montoneros antes que su dirigente, sino porque si a este le pasara algo, la organizaci\u00f3n entera estar\u00eda en riesgo. Propuso el repliegue como estrategia para la reorganizaci\u00f3n, que finalmente llev\u00f3 a cabo de modo personal.<\/p>\n\n\n\n<p>1976 fue la tragedia. La confirmaci\u00f3n de lo sospechado, doblada la apuesta en la violencia de sus modos, en sus alcances. Walsh hab\u00eda desconfiado de la decisi\u00f3n pol\u00edtica de la c\u00fapula de Montoneros de enviar a Paco Urondo a Mendoza. El abrazo con el que se despidieron, dicen los testigos, fue una muestra de la inquietud que ten\u00edan y del saber medir lo grave de esos tiempos que transitaban. Poco tiempo despu\u00e9s la pesadilla era un hecho y Walsh se enteraba de la muerte de su amigo resistiendo el ataque de un grupo de tareas. Pocos meses m\u00e1s tarde, escuch\u00f3 por la radio un comunicado con la peor de las noticias: la muerte de su hija Victoria. Su mujer, Lilia Ferreyra, se refiri\u00f3 en un reportaje a ese momento.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ese d\u00eda dieron el comunicado alrededor de las dos de la tarde. La noche anterior, nosotros hab\u00edamos escuchado el noticiero en ingl\u00e9s de la BBC de las 9 de la noche, que capt\u00e1bamos por onda corta, y Rodolfo me iba traduciendo: \u201cUn gigantesco operativo con helic\u00f3pteros en plena ciudad de Buenos Aires\u201d. Y ah\u00ed pensamos: esto es grande y nos preocupamos mucho. Entonces, seguimos buscando otras radios y realmente no pudimos dormir. A la ma\u00f1ana compramos todos los diarios de la ma\u00f1ana, escuchamos nuevamente las radios y no escuchamos ni una palabra. Rodolfo se fue porque ten\u00eda una reuni\u00f3n y yo me quedo en el departamentito en que viv\u00edamos. Estaba ah\u00ed lav\u00e1ndome una ropa y escucho por la radio el comunicado. A las dos horas, m\u00e1s o menos, entra Rodolfo, p\u00e1lido. No nos miramos, nos abrazamos, y ah\u00ed era un dolor f\u00edsico. (TCHERKASKI; 2008:138)<\/p>\n\n\n\n<p>Estos sucesos, sumados a las desapariciones de otros compa\u00f1eros, y al accionar en general del terrorismo de Estado, obligaron a Walsh y su mujer a armar una estrategia para protegerse. Muchos militantes decidieron abandonar el territorio, marchar al exilio. Ellos hab\u00edan pensado migrar al extranjero como \u00faltima alternativa<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; (\u2026) en el caso de que no pudi\u00e9ramos resolver esto aqu\u00ed, solo en ese caso pensar en salir del pa\u00eds, en cuyo caso nos \u00edbamos a Cuba. \u00c9l dec\u00eda: \u201c\u00a1C\u00f3mo se reir\u00eda Vicky si estuvi\u00e9ramos en Par\u00eds!\u201d, porque \u00e9l no cre\u00eda demasiado en la militancia en Europa. Porque \u00e9l consideraba que en Cuba, m\u00e1s all\u00e1 de ciertos problemas, segu\u00edamos enfrentando a Estados Unidos. (TCHERKASKI; 2008:134)<\/p>\n\n\n\n<p>La propuesta de Walsh fue entonces escapar del centro, del foco de la violencia, a una zona aleda\u00f1a que les permitiera viajar para cumplir con las obligaciones de su militancia, pero que los mantuviera al resguardo del peligro que se viv\u00eda en la Capital. Para elegir el lugar, puso una condici\u00f3n esencial: deb\u00eda haber agua. Ya que deb\u00edan alejarse del R\u00edo de La Plata y del Tigre, quer\u00eda elegir un lugar que estuviera cerca de alg\u00fan lago o laguna. Mirando el mapa de la provincia de Buenos Aires, eligi\u00f3 San Vicente, y a partir de all\u00ed, arm\u00f3 un itinerario hacia el sur, de laguna en laguna, que ir\u00edan recorriendo en caso de que la situaci\u00f3n se complicara. No llegaron a hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida que llevaba el matrimonio en San Vicente era esencialmente distinta de la que hab\u00eda abandonado en el centro de la ciudad, a la que solo se trasladaban en el caso de tener citas o reuniones. Compraron una casa peque\u00f1a y en no muy buenas condiciones con dinero que les facilitara Eliana Tejerina, primera esposa de Rodolfo y madre de sus hijas. Se dedicaron a arreglarla, a la casa y tambi\u00e9n al terreno. Walsh quer\u00eda aprender a trabajar la tierra, hacer una huerta. El contacto con su vida anterior lo ten\u00edan cuando viajaban a la ciudad, o durante las noches, cuando Lilia armaba las granadas que dejaba preparadas para ser usadas en caso de que los descubrieran. Walsh us\u00f3, para instalarse en San Vicente, un antiguo documento falso que hab\u00eda tenido que conseguir cuando publicara <em>Operaci\u00f3n Masacre<\/em>, a nombre de Norberto Freyre, y se present\u00f3 ante sus vecinos como un profesor de ingl\u00e9s jubilado.<\/p>\n\n\n\n<p>La elecci\u00f3n de este traslado determina un modo de concebir el exilio, la idea de resguardo territorial sin romper los lazos de compromiso con la militancia. El movimiento de repliegue hacia zonas alejadas hab\u00eda sido una propuesta de Walsh a la organizaci\u00f3n para proteger a sus militantes. Un espacio distinto, una nueva identidad, otra rutina, vecinos por conocer, problemas locales en los que involucrarse que nada ten\u00edan que ver con las luchas pol\u00edticas de las que se alejaban<a href=\"#_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>, construyen de alg\u00fan modo las formas que pueden reconocerse en los relatos de exiliados. No sufrieron, en cambio, el desapego del pa\u00eds, y el precio que pagaron por ello fue el mayor riesgo que corrieron. La resistencia a dejar el pa\u00eds se extrem\u00f3 en el caso de Lilia Ferreyra cuando, a\u00fan despu\u00e9s de la desaparici\u00f3n de su compa\u00f1ero, tard\u00f3 un a\u00f1o en decidirse a abandonar la Argentina.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y reci\u00e9n a fines del 77, me llega un aviso de un sobreviviente de la Escuela de Mec\u00e1nica de la Armada, a trav\u00e9s de sus familiares, de que Rodolfo hab\u00eda muerto, confirmaba lo que ya uno supon\u00eda en el momento de la ca\u00edda, que me estaban buscando a m\u00ed, que me fuera del pa\u00eds. Es entonces cuando empiezo a pensar en esa posibilidad, pero sigo ac\u00e1 hasta fines del 78. Es ah\u00ed cuando finalmente me voy con muchas dificultades, y cruzo la frontera. Llego a Brasil y de all\u00ed viajo finalmente a M\u00e9xico, donde viv\u00ed cinco a\u00f1os. (TCHERKASKI; 2008:123)<\/p>\n\n\n\n<p><strong>II.<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Porque si no es sobre eso no vale la pena escribir sobre nada.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Rodolfo Walsh<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Desde su acercamiento al \u00e1mbito sindical, despu\u00e9s de que Juan Domingo Per\u00f3n le presentara a Raimundo Ongaro, Walsh se cuestion\u00f3 el valor de la literatura. A lo largo de cincuenta a\u00f1os el escritor dej\u00f3 una vasta y heterog\u00e9nea obra, period\u00edstica y literaria, que marc\u00f3, del mismo modo que su posicionamiento pol\u00edtico, un trayecto. Al principio escrib\u00eda cuentos policiales (relatos \u201cde enigma\u201d, con m\u00ednimas referencias contextuales) y compilaba para su edici\u00f3n cuentos fant\u00e1sticos. En 1957, la escritura y publicaci\u00f3n de <em>Operaci\u00f3n Masacre<\/em> le cambiar\u00eda la vida, no solo en t\u00e9rminos literarios, sino tambi\u00e9n materiales: se mudar\u00eda de casa, se comprar\u00eda un arma, cambiar\u00eda su nombre, tendr\u00eda un documento falso. Despu\u00e9s de su experiencia en Cuba, en la que su actividad period\u00edstica dar\u00eda un giro al formar parte, junto a Jorge Masetti, de <em>Prensa latina,<\/em> los cambios en su literatura fueron evidentes: aparecieron cuentos como \u201cCorso\u201d, \u201cEsa mujer\u201d, \u201cFotos\u201d, \u201cImaginaria\u201d; incursion\u00f3 en los g\u00e9neros espectaculares primero con dos obras teatrales (<em>La granada <\/em>y <em>La batalla<\/em>, 1965) y luego con el gui\u00f3n para el film <em>Operaci\u00f3n masacre<\/em>, realizado en 1972. Su literatura testimonial sigui\u00f3 su cauce y aparecieron <em>Qui\u00e9n mat\u00f3 a Rosendo (<\/em>1969) y <em>Caso Satanowsky<\/em> (1973)<em>. <\/em>Respecto a sus textos period\u00edsticos, ya en 1966 escrib\u00eda en <em>Panorama<\/em> notas de investigaci\u00f3n de alto contenido social, en 1968 fund\u00f3 y dirigi\u00f3, a pedido de Per\u00f3n, el <em>Peri\u00f3dico de la CGT<\/em>, y en 1972 mont\u00f3 un taller de radio en una villa miseria, en el que se escrib\u00eda el <em>Semanario villero.<\/em> En 1973 form\u00f3 parte de Prensa en Montoneros, y en 1976 fund\u00f3 ANCLA (Agencia Clandestina de Noticias).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de 1969, los cuestionamientos de Walsh respecto de la literatura comenzaron a explicitarse. En una entrevista publicada en <em>Siete d\u00edas<\/em> en junio de 1969, habl\u00f3 en principio de la novela en general, y luego de \u201csu\u201d novela:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; (\u2026) una novela ser\u00eda algo as\u00ed como la representaci\u00f3n de los hechos, y yo prefiero su simple presentaci\u00f3n. Adem\u00e1s uno no escribe una novela sino que est\u00e1 dentro de ella, es un personaje m\u00e1s y la est\u00e1 viviendo. A m\u00ed me parece que los fusilamientos y la muerte de Garc\u00eda tienen m\u00e1s valor literario cuando son presentados period\u00edsticamente que cuando se los traduce a esa segunda instancia que es el sistema de la novela. (WALSH; 2007:142-143)<\/p>\n\n\n\n<p>Respecto de su propia novela:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; (Tener una novela empezada) me inspira grandes nostalgias. Volver a ello no depende de m\u00ed sino del mundo exterior. Si sobreviniera una de esas \u00e9pocas tranquilas o de estancamiento que me permitiera escribir, lo har\u00eda porque quiero escribir. No es que busque pretextos \u2014como dicen por ah\u00ed\u2014 para no escribirla. En este momento vivo en movimiento oscilante entre el periodismo de acci\u00f3n, que me exige estar en la calle, escribir con grandes apuros y terminar, tal vez, un cap\u00edtulo o dos en un d\u00eda, y el repliegue para escribir ficci\u00f3n. Entonces escribo con gran dificultad cinco l\u00edneas por d\u00eda y recupero el tiempo que no he podido leer. (WALSH; 2007: 143)<\/p>\n\n\n\n<p>Esta tensi\u00f3n entre la escritura period\u00edstica y la escritura de ficci\u00f3n ir\u00eda aumentando, sobre todo en relaci\u00f3n a la novela, que fue un proyecto que Walsh nunca concret\u00f3, a pesar de tener un contrato previo firmado con Jorge Alvarez. Hubo un juicio que result\u00f3 para \u00e9l determinante, y fue el de Raimundo Ongaro, su compa\u00f1ero de la CGT: \u201cNo entiendo nada\u201d, parece que dijo Raimundo. \u201c\u00bfEscribe para los burgueses?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Y despu\u00e9s:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cosa que me molest\u00f3, lo que dijo Raimundo, que yo escrib\u00eda para los burgueses. Pero me molest\u00f3 porque yo s\u00e9 que tiene raz\u00f3n, o puede tenerla. El tema me ha preocupado siempre, aunque no me lo formulara abiertamente. La cosa es: \u00bfpara qui\u00e9n escribir, si no para los burgueses? Tendr\u00eda que preguntarle a Raimundo qu\u00e9 literatura le gusta a \u00e9l, qu\u00e9 novelas no est\u00e1n escritas para los burgueses y qu\u00e9 cuentos pueden escribirse \u201cpara\u201d los obreros. (\u2026) Debe ser posible, sin embargo, escribir para ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;M\u00e1s adelante:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo que estoy descubriendo, caballeros, es c\u00f3mo no escribir para burgueses. Estoy fantaseando con cuentos y a\u00fan novelas clandestinas. \u00bfNo hay millones de cosas para contar en esa forma? \u00bfNo son las cosas m\u00e1s importantes? (WALSH; 2007: 158 y 161)<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de su militancia en las organizaciones revolucionarias, Walsh abandon\u00f3 pr\u00e1cticamente la escritura de ficci\u00f3n para dedicarse al periodismo, pero por fuera de los medios hegem\u00f3nicos de comunicaci\u00f3n. Desconfiando de estos como divulgadores de informaci\u00f3n, trabaj\u00f3 junto a sus compa\u00f1eros en nuevos dispositivos para difundir las noticias e instalar la discusi\u00f3n ideol\u00f3gica, que se adaptar\u00edan a la coyuntura de esos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Del mismo modo que pudo pensarse con respecto al territorio, dentro del itinerario que la obra de Walsh fue recorriendo en su producci\u00f3n, en los \u00faltimos tiempos, a medida que la violencia se acrecentaba, tambi\u00e9n se produjo un viraje significativo que puede ser concebido en t\u00e9rminos de exilio. El escritor decidi\u00f3, como un proyecto, que iba a expresarse a trav\u00e9s de \u201ccartas\u201d. As\u00ed lo explica Lilia Ferreyra:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El 77 iba a ser un a\u00f1o en el que \u00edbamos a ir buscando cada vez m\u00e1s el repliegue sin dejar de pertenecer a la organizaci\u00f3n. \u00cdbamos a llevar a la pr\u00e1ctica lo que \u00e9l propon\u00eda en uno de los documentos, que era romper con las formas de encuentro de la estructura cl\u00e1sica, porque esa estructura era conocida y no serv\u00eda; establecer otras formas de contacto y apostar al futuro. Por eso ya estaba preparando toda una l\u00ednea de trabajo que pasaba m\u00e1s por su iniciativa pol\u00edtica individual, que eran las cartas pol\u00e9micas. (TCHERKASKI; 2008:134)<\/p>\n\n\n\n<p>Entre septiembre de 1976 y marzo de 1977 escribi\u00f3 tres cartas fundamentales: \u201cCarta a Vicki\u201d, \u201cCarta a mis amigos\u201d y \u201cCarta abierta de un escritor a la Junta Militar\u201d. La primera la escribi\u00f3 horas despu\u00e9s de enterarse de la muerte de su hija: \u201cQuerida Vicki: La noticia de tu muerte me lleg\u00f3 hoy a las tres de la tarde\u201d. En ella habl\u00f3 con dolor de esa muerte, pero tambi\u00e9n de lo que signific\u00f3 para su hija formar parte de las filas que libraron ese combate y lo que significaba para \u00e9l mismo hacerlo:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No podr\u00e9 despedirme, vos sab\u00e9s por qu\u00e9. Nosotros morimos perseguidos, en la oscuridad. El verdadero cementerio es la memoria. (BASCHETTI; 1994: 186-187)<\/p>\n\n\n\n<p>Es un texto breve, algo desprolijo, en el que se notan la urgencia y la desesperaci\u00f3n. Tres meses despu\u00e9s, circul\u00f3 la \u201cCarta a mis amigos\u201d. En ella retom\u00f3 la muerte de su hija y ofreci\u00f3, como explicaci\u00f3n, el relato del final y de su vida militante. Walsh hizo un cuadro descriptivo de lo que significaba para los integrantes de la organizaci\u00f3n vivir perseguidos, comunicarse clandestinamente, encontrarse a escondidas, y dentro de ese marco, enalteci\u00f3 y reivindic\u00f3 las decisiones de Victoria:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el tiempo transcurrido he reflexionado sobre esa muerte. Me he preguntado si mi hija, si todos los que mueren con ella, ten\u00edan otro camino. La respuesta brota desde lo m\u00e1s profundo de mi coraz\u00f3n y quiero que mis amigos la conozcan. Vicki pudo elegir otros caminos, que eran distintos sin ser deshonrosos, pero el que eligi\u00f3 era el m\u00e1s justo, el m\u00e1s generoso, el m\u00e1s razonado. Su l\u00facida muerte es una s\u00edntesis de su corta, hermosa vida. No vivi\u00f3 para ella, vivi\u00f3 para otros, y esos otros son millones. Su muerte s\u00ed, su muerte fue gloriosamente suya, y en ese orgullo me afirmo y soy quien renace de ella. (BASCHETTI; 1994: 191)<\/p>\n\n\n\n<p>En el p\u00e1rrafo final, Walsh hizo manifiesto el sentido de esas cartas, pidiendo a sus amigos, a quienes est\u00e1 dirigida, que difundieran la noticia y los modos de la muerte de su hija. Este pedido respond\u00eda a la confianza en un mecanismo de informaci\u00f3n que trataba de imponer en un momento en que el desconocimiento era lo natural y su combate peligroso: \u201cel boca en boca\u201d. Esta din\u00e1mica fue la principal manera de divulgaci\u00f3n en ANCLA, cuyos textos estaban encabezados por la siguiente leyenda: \u201cReproduzca esta informaci\u00f3n, h\u00e1gala circular por los medios a su alcance: a mano, a m\u00e1quina, a mime\u00f3grafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estar\u00e1n esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicaci\u00f3n. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacci\u00f3n moral de un acto de libertad. Derrote el&nbsp;terror. Haga circular esta informaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante el verano de 1977 escribi\u00f3 la \u201cCarta abierta\u201d de la cual repartir\u00eda algunos ejemplares a prop\u00f3sito de cumplirse el primer a\u00f1o de la Junta Militar en el poder. Est\u00e1 dividida en seis partes en las que inform\u00f3 y estableci\u00f3 un juicio respecto del accionar de la dictadura a lo largo de ese a\u00f1o. Los datos que aport\u00f3 los obtuvo, entre otras fuentes, de la BBC y de la intercepci\u00f3n de mensajes militares que lograba escuchar desde su radio o televisor, a trav\u00e9s de antenas y dispositivos que \u00e9l mismo hab\u00eda armado para tal efecto. Hizo un recorrido hist\u00f3rico, econ\u00f3mico y pol\u00edtico. Habl\u00f3 de muertes y desapariciones, de torturas. Se refiri\u00f3 al manejo tendencioso de la informaci\u00f3n, a la persecuci\u00f3n y la censura. Finalmente desarroll\u00f3 un panorama sobre la situaci\u00f3n econ\u00f3mica, trazando un mapa claro, interpretativo y previsor de lo que el liberalismo&nbsp; significar\u00eda para la Argentina. En el p\u00e1rrafo final, dej\u00f3 en claro haber elegido el recorrido que anticipara su hija y que \u00e9l tomar\u00eda como ejemplo:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; (\u2026) sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asum\u00ed hace tiempo de dar testimonio en momentos dif\u00edciles. (BASCHETTI; 1994:253)<\/p>\n\n\n\n<p>No puede hablarse, en el caso de Walsh, de exilio en sentido literal. Sin embargo, propongo pensar como formas del exilio estos dos movimientos: un traslado territorial, al decidir su mudanza a San Vicente alej\u00e1ndose del foco de violencia, y un recorrido hacia nuevas formas de la escritura, las cartas pol\u00e9micas, alej\u00e1ndose de los modos de expresi\u00f3n que reconociera como propios de las clases burguesas. <\/p>\n\n\n\n<div class=\"su-note\"  style=\"border-color:#000000;border-radius:3px;-moz-border-radius:3px;-webkit-border-radius:3px;\"><div class=\"su-note-inner su-u-clearfix su-u-trim\" style=\"background-color:#000000;border-color:#cccccc;color:#fff;border-radius:3px;-moz-border-radius:3px;-webkit-border-radius:3px;\">Paula Tomassoni naci\u00f3 en la ciudad de La Plata. Es Profesora en Letras por la UNLP y Magister en Escritura Creativa por la UNTREF. Se dedica a la ense\u00f1anza de Literatura y Did\u00e1ctica de la Lectura y Escritura en los niveles secundario y superior. Trabaja en espacios de gesti\u00f3n institucional provincial. Coordina talleres literarios y cl\u00ednicas de escritura. Escribe narrativa y cr\u00edtica literaria. Ha publicado las novelas Leche Merengada (EME, 2015), Indeleble (EME, 2018) y Enlutada (Corregidor, 2023), y los libros de cuentos Pez y otros relatos (Modesto Rimba, 2015) y En servicio (Vera Cartonera, 2020).<\/div><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>BASCHETTI, R. (1994), <em>Rodolfo Walsh, vivo, <\/em>Buenos Aires, Ediciones de la Flor.<\/p>\n\n\n\n<p>CABALLERO, R., \u201cEl Walsh que pocos conocen\u201d, en <em>Veintitr\u00e9s, <\/em>A\u00f1o 9, N\u00b0455,22 de marzo de 2007.<\/p>\n\n\n\n<p>JOZAMI, E. (2006), <em>Rodolfo Walsh. La palabra y la acci\u00f3n. <\/em>Buenos Aires. Grupo Editorial Norma.<\/p>\n\n\n\n<p>MONTERO, H. y PORTELA, I. (2010), <em>Rodolfo Walsh. Los a\u00f1os montoneros. <\/em>Buenos Aires, Pe\u00f1a Lillo\/Ediciones Continente<\/p>\n\n\n\n<p>MONTERO, H. Y PORTELA, I., \u201cLos papeles de Walsh\u201d en <em>Sudestada, <\/em>A\u00f1o 7, N\u00b065, Diciembre de 2007.<\/p>\n\n\n\n<p>TCHERKASKI, J. (2008), <em>Mirar la muerte. Conversaciones con mujeres de escritores desaparecidos. <\/em>Buenos Aires. Cat\u00e1logos.<\/p>\n\n\n\n<p>WALSH, R. (1994), <em>Operaci\u00f3n masacre<\/em>, Buenos Aires, Planeta.<\/p>\n\n\n\n<p>WALSH, R. (2007), <em>Ese hombre y otros papeles personales, <\/em>Buenos Aires, Ediciones de la Flor.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> \u201cTengo demasiado para una sola noche. Valle no me interesa. Per\u00f3n no me interesa, la revoluci\u00f3n no me interesa \u00bfPuedo volver al ajedrez? Puedo. Al ajedrez y a la literatura fant\u00e1stica que leo, a los cuentos policiales que escribo, a la novela \u201cseria\u201d que planeo para dentro de unos a\u00f1os, y a otras cosas que hago para ganarme la vida y que llamo periodismo, aunque no es periodismo\u201d. La cita es del Pr\u00f3logo a <em>Operaci\u00f3n Masacre, <\/em>Walsh, (1994) <em>Operaci\u00f3n masacre, <\/em>Buenos Aires, Planeta, p.18.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> \u201c<em>Operaci\u00f3n Masacre<\/em> cambi\u00f3 mi vida. Haci\u00e9ndola comprend\u00ed que, adem\u00e1s de mis perplejidades \u00edntimas, exist\u00eda un amenazante mundo exterior\u201d, Walsh, R, \u201cEl violento oficio de escritor\u201d en&nbsp; Baschetti, Roberto, (1994) <em>Rodolfo Walsh, vivo,<\/em> Buenos Aires, De la Flor, p.31.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> Viviendo en San Vicente, Walsh (con el nombre de Freyre) encabeza una comitiva de vecinos que van a hablar con un concejal para pedirle una plaza p\u00fablica y el tendido del alumbrado el\u00e9ctrico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. \u00c9ramos conscientes del riesgo que corr\u00edamos y ser conscientes significa aceptar el riesgo. Ten\u00edamos miedo, pero no est\u00e1bamos paralizados de terror, y de todas maneras, siempre hab\u00eda un lugar para ser felices.&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lilia Ferreyra La idea del exilio se construye a partir de variables espaciales. El exilio es un traslado, de un lugar a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":6341,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0},"categories":[6,155],"tags":[],"coauthors":[196],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6336"}],"collection":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6336"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6336\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6342,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6336\/revisions\/6342"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6341"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6336"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6336"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6336"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=6336"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}