{"id":6476,"date":"2023-05-29T13:49:06","date_gmt":"2023-05-29T16:49:06","guid":{"rendered":"http:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/?p=6476"},"modified":"2023-06-29T13:14:11","modified_gmt":"2023-06-29T16:14:11","slug":"un-protagonista-historico-en-formacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/un-protagonista-historico-en-formacion\/","title":{"rendered":"\u00bfUn protagonista hist\u00f3rico en formaci\u00f3n?"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right\">No queremos ap\u00f3stoles de otra civilizaci\u00f3n que no sea la que cada pueblo construye. No queremos nuevas o viejas teolog\u00edas que, con int\u00e9rpretes extranjeros o c\u00f3mplices propios, nos expliquen que esa es la nueva \u00abverdad\u00bb. Queremos emprender nuestro propio camino para construir nuestros propios destinos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Ana Jaramillo<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El protagonista hist\u00f3<\/strong><strong>rico<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El sujeto hist\u00f3rico suele ser definido como un colectivo social considerado como unidad y cuya cualidad primaria est\u00e1 constituida por la potencia de transformar la realidad. A consecuencia de ello, se atribuye a tal sujeto la capacidad de modificar el acontecer y, de este modo, producir acontecimientos hist\u00f3ricamente relevantes. Silenciado o no, el sujeto hist\u00f3rico suele estar acompa\u00f1ado por un relato que lo caracteriza.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, la interpretaci\u00f3n marxista encuentra la subjetividad hist\u00f3rica en las clases sociales \u2014determinadas por sus necesidades econ\u00f3micas, vinculadas de modo directo a las formas de producci\u00f3n y a la manera de relacionarse con el poder, la ideolog\u00eda y la superestructura\u2014, las cuales condicionan la formaci\u00f3n social hist\u00f3rica de cada momento y cada lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>En <em>Proyecto Umbral: aportes para la resignificaci\u00f3n de la historia argentina<\/em>, siguiendo la obra de nuestro recordado maestro Gustavo Cirigliano, intentamos romper con la idea de la \u00absubjetividad hist\u00f3rica\u00bb reemplaz\u00e1ndola por la categor\u00eda de \u00abprotagonista\u00bb. A nuestro criterio, la adopci\u00f3n de esta categor\u00eda permite superar la idea de subjetividad hist\u00f3rica ya que esta puede estar constituida por varios sujetos. La primera impresi\u00f3n es que el concepto de \u00abprotagonista hist\u00f3rico\u00bb resulta m\u00e1s adecuado para representar m\u00e1s de un solo sector, una sola facci\u00f3n o una sola clase.<\/p>\n\n\n\n<p>En tiempos de crisis como el que estamos atravesando, el debate pol\u00edtico tiende a estar rodeado por cierta opacidad: no obstante, en los \u00faltimos a\u00f1os hemos percibido la tentativa de reinstalar la cuesti\u00f3n de la subjetividad hist\u00f3rica. A modo de ejemplo, no hace mucho tiempo \u2014m\u00e1s precisamente, durante el primer kirchnerismo\u2014 ciertos autores esbozaron la idea de que la franja etaria de la juventud de aquel tiempo, pod\u00eda constituirse en el nuevo protagonista hist\u00f3rico.<\/p>\n\n\n\n<p>A nuestro entender, el protagonismo hist\u00f3rico \u2014considerado como tal\u2014 no puede estar determinado por una o dos franjas generacionales, sino por un complejo sistema de relaciones sociales, pol\u00edticas, econ\u00f3micas e incluso antropol\u00f3gicas. Colocar al protagonista hist\u00f3rico dentro de una prisi\u00f3n generacional implicar\u00eda un pronto agotamiento por el simple transcurso del tiempo. Desde la perspectiva del pensamiento nacional latinoamericano, pensamos que es en la actualidad cuando se est\u00e1 operando la construcci\u00f3n de un nuevo protagonista.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, el \u00abtrabajador organizado\u00bb contin\u00faa siendo un componente sustancial dentro del movimiento nacional, y factor constituyente de este nuevo protagonista. Los sindicatos han alcanzado un alto grado de organizaci\u00f3n \u2014con mayor o menor eficacia seg\u00fan el caso\u2014, mostr\u00e1ndose desarrollados y permeables a la din\u00e1mica participativa y colaborativa: sin embargo el movimiento obrero no se encuentra unido, condici\u00f3n necesaria para contribuir de lleno a este nuevo protagonista como aportante de la fuerza de trabajo incorporada efectivamente al sistema productivo.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo factor constituyente de este nuevo protagonista hist\u00f3rico est\u00e1 compuesto por un complejo sistema conocido como \u00abeconom\u00eda social\u00bb. Son aquellas autoorganizaciones que participan en la producci\u00f3n de cierto tipo espec\u00edfico de capital \u2014se trate de cooperativas, mutuales o grupos autogestivos\u2014; es decir, aquellas organizaciones que se desarrollan sin el aporte subsidiario del Estado y que se encuentran incorporadas al sistema productivo a trav\u00e9s de diversas actividades generadoras de procesos de capitalizaci\u00f3n auton\u00f3mico.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente aparecen los peque\u00f1os productores agropecuarios \u2014reunidos tambi\u00e9n en cooperativas y diversas modalidades asociativas\u2014 que, de igual manera, generan un tipo especifico de capitalizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Entendemos que al ensayar nuevos arquetipos, deber\u00eda reflexionarse acerca de la posibilidad de que este nuevo protagonista hist\u00f3rico resulte complejo: es decir, formado por uno o m\u00e1s sectores que confluyan de igual modo como fuerza de trabajo, como fuerza de organizaci\u00f3n y como fuerza de producci\u00f3n: esto es, en un sistema de capitalizaci\u00f3n genuino.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando nos preguntamos sobre el rol que deber\u00eda jugar el Estado en este esquema, nos remitimos a la categor\u00eda hist\u00f3rica del \u00abEstado promotor\u00bb. En general, se ha intentado asociar al primer peronismo con la conformaci\u00f3n de un Estado de bienestar, pero este nunca propuso algo semejante para la Argentina, no al menos desde un punto de vista program\u00e1tico. El Estado de bienestar devino en respuesta a las burgues\u00edas europeas en relaci\u00f3n con las tensiones entre el capital y el trabajo; es decir, fue una r\u00e9plica a la presi\u00f3n de los sectores de poder sobre el Estado para que, a trav\u00e9s de pol\u00edticas activas, actuara como muelle atenuante de la inercia provocada por el conflicto social.<\/p>\n\n\n\n<p>Muy por el contrario, el primer peronismo funda lo que se conoce como \u201cEstado promotor\u201d, lo cual significa un Estado diligente que contribuy\u00f3 a que las organizaciones libres del pueblo se fortalecieran. Es decir, un Estado que \u2014creyendo en la potencialidad y en la capacidad genuina de generar y desarrollar capital\u2014 produjera un impulso virtuoso a la econom\u00eda y ayudara a esas organizaciones a crecer, pero evitando una dependencia regresiva con el Estado. Per\u00f3n lo graficaba muy claramente cuando hablaba sobre estas peque\u00f1as asociaciones: las entend\u00eda como a ni\u00f1os sostenidos en sus primeros intentos por caminar que, una vez dados los primeros pasos, deb\u00edan continuar por su cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un nuevo protagonista<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En s\u00edntesis, podr\u00edamos decir que nos encontramos en tiempos germinales de un nuevo protagonista hist\u00f3rico en la Argentina.<\/p>\n\n\n\n<p>Demostrada su complejidad intr\u00ednseca, estar\u00eda compuesto, primero, por la fuerza de trabajo. Esta, si bien se encuentra organizada, no halla todav\u00eda un factor aglutinante para que la capitalizaci\u00f3n de su fuerza de trabajo eclosione en una alianza saludable con un Estado que, m\u00e1s que oponer l\u00edmites a ese crecimiento, ayude a que su desarrollo se expanda. Por eso no hablamos de un \u00abEstado interventor\u00bb, sino de un \u00abEstado promotor\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Segundo, las asociaciones: las organizaciones econ\u00f3micas del tercer sector que se sustentan en lo que producen, regladas por el concepto de que cada argentino debe producir cuanto menos aquello que consume. Estas asociaciones son b\u00e1sicamente productoras y promotoras del capital; algunas de ellas han alcanzado, en diferentes poblaciones, localidades y provincias, una importante capacidad de intervenci\u00f3n tanto en el plano econ\u00f3mico como en el pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>El tercero es el sector agrario, pero no el que ocupa en su traj\u00edn a grandes latifundistas, sino las agrupaciones de peque\u00f1os y medianos productores que se encuentran reunidos en cooperativas y que \u2014de alguna manera\u2014 son los que imprimen una vanguardia vigorosa a las econom\u00edas regionales.<\/p>\n\n\n\n<p>El nuevo protagonista hist\u00f3rico requiere no solo una vuelta a la idea del Estado promotor, sino tambi\u00e9n a un novedoso sistema de representaci\u00f3n pol\u00edtica que rompa con aquella tradicional e indirecta \u2014r\u00e9mora de las Constituciones liberales de 1853 y 1860\u2014, estableci\u00e9ndose una aut\u00e9ntica representaci\u00f3n que contemple a las organizaciones libres del pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas organizaciones libres del pueblo \u2014categor\u00eda claramente emergida de la periferia\u2014 resultan hoy un factor de relevancia para comprender el proceso que est\u00e1 atravesando nuestro pa\u00eds y que requiere, adem\u00e1s, la concentraci\u00f3n investigadora que el mundo universitario puede aportar sobre estas formas de autoorganizaci\u00f3n comunitaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Su eficacia, demostrada durante el fecundo proceso del primer peronismo, ha sido desgraciadamente desnaturalizada a partir de diversas interpretaciones que nada tienen que ver con un abordaje acertado, y menos a\u00fan con un an\u00e1lisis profundo y l\u00facido de la realidad argentina de mediados del siglo pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos resta hacer una breve referencia a ciertos principios metodol\u00f3gicos enunciados por Gustavo Cirigliano en su libro <em>Metodolog\u00eda proyecto pa\u00eds<\/em>. Al respecto, y considerando que todo nuevo proyecto libera y moviliza reservas \u2014poblaci\u00f3n y recursos naturales\u2014 hasta ese momento marginadas o conflictivas, resulta altamente probable que este protagonista hist\u00f3rico promueva una reorganizaci\u00f3n del espacio f\u00edsico y geogr\u00e1fico del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, como es natural a un proyecto de pa\u00eds, el nuevo protagonista deber\u00e1 definir a su o sus antagonistas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El tercer sector<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Argentina est\u00e1 pr\u00f3xima a cumplir cuarenta a\u00f1os ininterrumpidos de estabilidad institucional. Pese a las crisis econ\u00f3micas, debilidad en las conducciones y otros factores disruptivos, nuestra comunidad ha optado por la soluci\u00f3n de m\u00e1s y mejor democracia.<\/p>\n\n\n\n<p>En consecuencia, en esta etapa de afirmaci\u00f3n institucional los argentinos hemos logrado avanzar en la conquista de derechos individuales y colectivos de absoluta legitimidad: pero esta agenda no tuvo un correlato en el sustento de derechos sociales y de justicia \u2014como sostiene Ana Jaramillo\u2014, cuya p\u00e9rdida fue afectando, paulatinamente, la calidad de vida de nuestro pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed es que hay mucho por celebrar, pero asumiendo la responsabilidad de haber contra\u00eddo una deuda a consecuencia de la insistencia poco virtuosa en un modelo econ\u00f3mico financiero y especulativo que ha provocado \u00edndices in\u00e9ditos de exclusi\u00f3n social y de pobreza: es algo que debemos reconocer para pensar un proyecto de pa\u00eds que religue la democracia con el bienestar general, y que pueda ser capaz de afrontar los complejos desaf\u00edos del siglo XXI.<\/p>\n\n\n\n<p>Como sosten\u00eda Gustavo Cirigliano, un proyecto nacional es aquel modelo te\u00f3rico que el cuerpo social internaliza como propio para construir el futuro. Y de esta reflexi\u00f3n se desprende que uno de los principales problemas de la Argentina es que carecemos de un cuerpo de ideas, para formular una propuesta alterativa que se\u00f1ale un camino distinto del que se viene transitando. Siguiendo esta l\u00ednea de razonamiento, proponemos realizar un breve diagn\u00f3stico de la actual situaci\u00f3n para inferir, posteriormente, posibles lineamientos de un proyecto nacional y del protagonista que lo podr\u00eda llevar adelante.<\/p>\n\n\n\n<p>El liberalismo econ\u00f3mico se basa en una teor\u00eda que sostiene que los mercados se autogobiernan con leyes que les son propias \u2014que su libre desarrollo da respuesta a cualquier problem\u00e1tica de la sociedad, ya sea interna o de relaciones internacionales\u2014, en la creencia de que el comercio suprime el conflicto. Esta ideolog\u00eda se impuso a nivel mundial a partir de la segunda mitad del siglo XIX y, como consecuencia, provoc\u00f3 una competencia irracional entre las potencias que deriv\u00f3 en el conflicto m\u00e1s grave que haya conocido la humanidad con dos guerras mundiales, pasando por la denominada \u201ccrisis del treinta\u201d: a partir de esta \u00faltima, todos los actores sociales exigieron la intervenci\u00f3n del Estado en la econom\u00eda con diferentes variantes: fascista, socialista y keynesiana.<\/p>\n\n\n\n<p>De la resoluci\u00f3n del conflicto entre estas alternativas, surgi\u00f3 en Occidente el llamado \u201cEstado de bienestar\u201d, un modelo capitalista que, presionado por el conflicto social, puso su centro de gravedad en el desarrollo de los mercados internos, alentando procesos productivos, la generaci\u00f3n de empleo y una mayor equidad distributiva.<\/p>\n\n\n\n<p>En la Argentina, como hemos descripto, el proyecto del primer peronismo expresado en el Segundo Plan Quinquenal, concibi\u00f3 un \u201cEstado Promotor\u201d de una comunidad organizada, capaz de generar su propio capital social: justamente en la naturaleza del origen y constituci\u00f3n del capital, se encuentra la diferencia esencial del modelo econ\u00f3mico a implementar para un pa\u00eds perif\u00e9rico que intente generar espacios de autonom\u00eda y de desarrollo arm\u00f3nico, tanto en lo social como en lo territorial.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de la d\u00e9cada del setenta, la puja distributiva \u2014incentivada por los cambios tecnol\u00f3gicos\u2014 promovi\u00f3 y termin\u00f3 por imponer un nuevo tipo de mercado aut\u00f3nomo de alcance global, basado en el predominio del capital financiero transnacional y en la desterritorializaci\u00f3n de las cadenas de valor: se trata del modelo conocido como \u00abneoliberalismo\u00bb, el cual se encuentra en una crisis manifiesta en nuestros d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta renovada versi\u00f3n del mercado autorregulado comenz\u00f3 a instaurarse en la Argentina a partir de la dictadura militar, cre\u00e1ndose las bases del actual sistema financiero mediante la \u201csanci\u00f3n\u201d de la Ley de Entidades Financieras y de un proceso de desindustrializaci\u00f3n que cambi\u00f3 la conducta de los actores econ\u00f3micos: progresivamente estos actores se fueron concentrando y transnacionalizando con el correr de los a\u00f1os. Una de las herencias m\u00e1s pesadas de este per\u00edodo fue la deuda externa, sobre cuya legitimidad jam\u00e1s prosper\u00f3 un juicio.<\/p>\n\n\n\n<p>La crisis hiperinflacionaria de fin de la d\u00e9cada de los a\u00f1os ochenta, demostr\u00f3 la incapacidad del Estado para hacer frente a los grupos econ\u00f3micos que \u2014con la asunci\u00f3n del gobierno Carlos Menem y su ministro Domingo Cavallo\u2014 encontraron los interlocutores adecuados para dise\u00f1ar un conjunto de leyes y decretos que, junto a tratados internacionales, provocaron la desregulaci\u00f3n del mercado interno, del externo, del transporte y de lo poco que a\u00fan quedaba de un sistema de cr\u00e9dito. As\u00ed fue que en un corto lapso, fueron desguazados ELMA, el ferrocarril de carga y el complejo industrial militar; y se privatizaron el Banco Hipotecario, Aerol\u00edneas Argentina e YPF, entre otros activos nacionales. Con estas medidas se instituy\u00f3 un nuevo r\u00e9gimen econ\u00f3mico que fue sacralizado, jur\u00eddicamente, con la Constituci\u00f3n del a\u00f1o 1994.<\/p>\n\n\n\n<p>En conclusi\u00f3n, la democracia argentina ha sido exitosa en cuanto a la garant\u00eda de la expresi\u00f3n popular y estabilidad del sistema pol\u00edtico, como tambi\u00e9n en promover una sociedad m\u00e1s diversa, plural y participativa. Pero en el \u00e1mbito econ\u00f3mico, tuvo un efecto contrario: una concentraci\u00f3n cada vez mayor, con consecuencias sociales y ambientales de manifiesto en las \u00faltimas d\u00e9cadas expresadas por el incremento sostenido de la pobreza, la contaminaci\u00f3n y la agudizaci\u00f3n de los problemas ocasionados por el cambio clim\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p>El r\u00e9gimen econ\u00f3mico descripto se halla en una crisis terminal tanto en el \u00e1mbito global como en el interno pero, a diferencia de la crisis del siglo XX, no existen alternativas formales al modelo sino reacciones inorg\u00e1nicas y reduccionistas de la naturaleza de la cuesti\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta a la crisis no la podemos buscar exclusivamente en las experiencias del pasado ni en construcciones te\u00f3ricas. Debemos apelar sin duda a las estrategias de resistencia que nuestra sociedad fue desarrollando y que, si bien no llegan a articular a\u00fan un modelo alterativo, s\u00ed constituyen un cuestionamiento al <em>statu quo<\/em> vigente y muestran que existe una Argentina invisibilizada que funciona con otros c\u00f3digos, sobre la base de la organizaci\u00f3n social que es parte fundamental del legado peronista: ello particularmente en el interior profundo de los pueblos y en los barrios con actores comunitarios que, en muchos casos, aun siendo transversales en lo pol\u00edtico, construyen en principios comunitarios y territoriales. Esos actores, debidamente convocados, pueden ser constituyentes de un nuevo protagonista hist\u00f3rico que impulse una nueva etapa para el pa\u00eds y para Sudam\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nuestro principio asociativo<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el a\u00f1o 2017, la actualizaci\u00f3n de datos del sector de la econom\u00eda social realizado por el Instituto Nacional del Asociativismo y la Econom\u00eda Social (INAES), puso en evidencia el alto grado de vigencia del principio asociativo que distingue a nuestro pa\u00eds. Casi la mitad de los argentinos est\u00e1n asociados a una cooperativa o a una mutual, como tambi\u00e9n a clubes deportivos u otro tipo de organizaciones solidarias. Esta realidad palpable de nuestra comunidad reconoce sus or\u00edgenes en la amalgama de distintas tradiciones que fueron forjando una diversidad de formas solidarias de car\u00e1cter productivo, y de prestaci\u00f3n de servicios que articulan un modelo extendido en todo el territorio nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>La cultura andina, por ejemplo, nos aporta los valores del <em>sumak kawsay<\/em>: por este todo quehacer humano debe estar en armon\u00eda y equilibrio con la naturaleza, donde la reciprocidad es parte esencial en los intercambios y la complementariedad en la forma de relaci\u00f3n entre los espacios. Esta cosmovisi\u00f3n de los pueblos originarios se entrelaz\u00f3 con el municipio hisp\u00e1nico donde la participaci\u00f3n vecinal fue fundamental en la construcci\u00f3n de las identidades provinciales que definieron la forma de gobierno federal. A estas tradiciones comunitarias se sum\u00f3 el aporte de las organizaciones productivas de base democr\u00e1tica que desembarcaron con la inmigraci\u00f3n europea a fines del siglo XIX.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue esta mixtura la que defini\u00f3 la identidad comunitaria de los pueblos que frente a las necesidades \u2014cuando la escasa rentabilidad del capital privado no resultaba atractiva o cuando el Estado carec\u00eda de capacidad\u2014 fueron los que se organizaron para satisfacer demandas b\u00e1sicas, construyendo las bases de un modelo de producci\u00f3n de car\u00e1cter democr\u00e1tico y solidario.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue as\u00ed que, a trav\u00e9s de una participaci\u00f3n comunitaria, germinaron miles de entidades de base desde su lugar de pertenencia, cuya interacci\u00f3n dio origen a las federaciones regionales y a las confederaciones de alcance nacional. Ellas expresan una construcci\u00f3n territorial de actividades cuya diversidad alcanza desarrollos productivos, la prestaci\u00f3n de servicios p\u00fablicos, centros culturales, deportivos, de salud, de educaci\u00f3n, de ayuda econ\u00f3mica, turismo y seguros, entre otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Definida de esta manera, la Econom\u00eda Social y Solidaria (ESS) es un espacio de relaciones productivas democr\u00e1ticas, organizadas territorialmente en entidades de primer, segundo y tercer grado; ellas realizan actividades formales de generaci\u00f3n de bienes y servicios que representan un importante porcentaje del PBI y del empleo registrado, tal como promov\u00eda el Segundo Plan Quinquenal.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, su visibilizaci\u00f3n se ve afectada por el choque de intereses que plantean los sectores financieros y concentrados de la econom\u00eda de mercado transnacional, quienes consideran que el desarrollo humano local y comunitario constituye una competencia y una regulaci\u00f3n a sus fines hegem\u00f3nicos, y ejercen una presi\u00f3n discriminatoria en el Estado para limitar todo modelo econ\u00f3mico alternativo a las sociedades an\u00f3nimas.<\/p>\n\n\n\n<p>En estos criterios, la Econom\u00eda Social constituye una herramienta a disposici\u00f3n para ser parte de un proyecto integral e inclusivo de pa\u00eds junto a los sindicatos, las pymes y la econom\u00eda popular, donde el sector privado, fundamentalmente de car\u00e1cter comunitario, sea parte de un modelo de producci\u00f3n local \u2014sobre la base de un desarrollo humano y territorial integral y solidario\u2014 y se expanda en redes regionales funcionales a la complementariedad. El bienestar de nuestro pueblo no puede ser delegado a la l\u00f3gica del mercado ni la comunidad esperar a que el Estado resuelva cuestiones b\u00e1sicas, sino las de mayor complejidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Debemos asumir el desaf\u00edo de democratizar el sistema financiero y el de producci\u00f3n de bienes y servicios, a fin de recuperar capacidades y autonom\u00eda como Naci\u00f3n, en un pa\u00eds que crezca desde abajo, desde las organizaciones libres del pueblo, de manera arm\u00f3nica y con sustentabilidad ambiental, a trav\u00e9s de la explotaci\u00f3n racional de los recursos con producci\u00f3n y trabajo argentino.<\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo de la historia de la humanidad, la solidaridad siempre ha sido la mejor estrategia de supervivencia del conjunto; en la Argentina, existe un sujeto social que espera ser convocado a la gran empresa nacional y latinoamericana del siglo XXI.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>Francisco Jos\u00e9 Pestanha es abogado, docente y ensayista. Profesor titular ordinario del seminario Pensamiento Nacional y Latinoamericano de la Universidad Nacional de Lan\u00fas. Actualmente se desempe\u00f1a como director del Departamento de Planificaci\u00f3n y Pol\u00edticas P\u00fablicas de la Universidad Nacional de Lan\u00fas.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Fabi\u00e1n Brown es General RE y Licenciado en Historia. Es Profesor titular ordinario del seminario Pensamiento Nacional y latinoamericano de la Universidad Nacional de Lan\u00fas. Actualmente integra el Directorio. Instituto Nacional del Asociativismo y la Econom\u00eda Social (INAES),<br><\/p>\n\n\n\n<p>Con la colaboraci\u00f3n de Pablo N\u00fa\u00f1ez Cort\u00e9s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No queremos ap\u00f3stoles de otra civilizaci\u00f3n que no sea la que cada pueblo construye. No queremos nuevas o viejas teolog\u00edas que, con int\u00e9rpretes extranjeros o c\u00f3mplices propios, nos expliquen que esa es la nueva \u00abverdad\u00bb. Queremos emprender nuestro propio camino para construir nuestros propios destinos. Ana Jaramillo El protagonista hist\u00f3rico El sujeto hist\u00f3rico suele ser [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":6477,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0},"categories":[155,4],"tags":[],"coauthors":[720,158],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6476"}],"collection":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6476"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6476\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6478,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6476\/revisions\/6478"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6477"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6476"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6476"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6476"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/vientosur.unla.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=6476"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}